El atraso cambiario fue un hecho durante 2016: en ese período el dólar subió un 20,6% a $ 16,17, un porcentaje muy por debajo de la inflación, que estiman privados cerrará el año en el 40%. La de este año fue la menor suba desde 2013.

En diciembre, la divisa avanzó seis centavos pese a que, en las últimas tres jornadas, acumuló una suba de 32 centavos debido a que los bancos oficiales limitaron su participación vendedora en el mercado para permitir un deslizamiento de la divisa hacia arriba. Este viernes, la moneda ascendió dos centavos en una rueda con poco volumen.

Otras notas | Volvé a ver ¿Qué hacemos con los pesos? 30.12.2016

Fue en sintonía con el segmento mayorista, donde la divisa subió un 21,3% en el año, tras cerrar diciembre con una caída de un centavo a $ 15,90. Este viernes, retrocedió 5 centavos.

Sucedió luego de que en la víspera, el directorio del Banco Central aprobó una normativa cambiaria que elimina la exigencia de ingresar al país las divisas que se obtienen por exportaciones de servicios. Hasta ahora, los empresarios de este sector del comercio exterior tenían la obligación de liquidar las divisas en el mercado cambiario en un plazo no mayor a los 365 días. Pero la nueva regulación mantuvo esa obligación sólo para quienes realicen exportaciones de bienes. El efecto que se verá ahora, por esta medida, en el mercado cambiario será una menor oferta de divisas.

Operadores señalaron que la menor participación de bancos oficiales en el desarrollo de las operaciones y el fuerte monto negociado en la jornada previa -que anticipó negocios- redujeron la cantidad de participantes y dieron cierta inestabilidad al movimiento de los precios que no encontraron un rumbo definido hasta la última hora de operaciones.

Por su parte, el blue ascendió un 17,8% a $ 16,87 en el año tras ceder este viernes tres centavos, según el relevamiento de este medio en cuevas del Microcentro porteño. La brecha con el oficial cerró en 4,3%, aunque durante diciembre tocó un máximo anual del 6,2%.

En el mercado de futuros Rofex, donde se operaron u$s 280 millones, los precios quedaron para fin de enero ($ 16,25) al 25,8%, febrero ($ 16,555) con tasa del 25,4% y marzo ($ 16,925) al 26,1%.

Por último, las reservas del Banco Central cayeron este viernes u$s 607 millones hasta los u$s 38.761 millones, debido a la cancelación de intereses de los títulos públicos Discount en dólares Ley Extranjera y en euros por el equivalente de u$s 469 millones. Además, se desembosaron u$s 537 millones para el pago de intereses del Bonar 2022, 2025 y 2027. Cabe destacar que la totalidad del pago del Bonar reingresará a Reservas ya que pertenecen a la cartera del BCRA.

Así, durante 2016 las reservas del BCRA treparon u$s 13.198 millones principalmente debido al endeudamiento, el blanqueo, y los mayores ingresos del agro.

• El balance del año

El dólar tuvo un 2016 volátil: arrancó el año impulsado por el comienzo del levantamiento del cepo cambiario llevado a cabo por el Gobierno de Mauricio Macri durante los primeros días de su gestión, tuvo momentos en donde sufrió la presión de las tasas de Lebac y termina moviéndose al ritmo de las ventas o retirada de los bancos oficiales. En el medio, pasó el Brexit y el triunfo de Donald Trump en EEUU.

Cepo. El año comenzó con un dólar a $ 13,51, luego de que dos semanas antes -el 17 de diciembre- el Gobierno había comenzado a desarmar el cepo cambiario, provocando una apreciación de la moneda desde los $ 9,75.

Ese día, los primeros precios que se observaron en las pantallas oscilaron entre los $ 15 y los $ 14,50, aunque con el correr de las horas se ajustaron hasta los $ 14,10. Luego, la divisa se disparó casi 42% a $ 13,95, sin la participación del Banco Central y con operaciones limitadas. Sin embargo, en el último día del 2015, la moneda cerró a $ 13,41 y un día después arrancó este año con un ascenso de diez centavos.

El rol del BCRA. Con su política de flotación administrada, el Banco Central sólo intervino esporádicamente en el mercado, principalmente en los cierres de mes del primer semestre de 2016 ante el vencimiento de los abultados contratos de dólar a futuro.

También lo hizo en febrero cuando las liquidaciones del agro -pese a la quita y rebaja de retenciones- no eran suficientes para abastecer la demanda y, a mediados de mes, el tipo de cambio tocó por primera vez los $ 15.

En abril, con el regreso a los mercados externos, la divisa pasó a cotizarse en torno a los $ 14,50 y se comenzó a hablar nuevamente de retraso cambiario. Fue ahí que la banca pública comenzó a comprar divisas a cuenta del Central, que luego por fuera del mercado las absorbía.

Sin embargo, no fue hasta junio que, con el Brexit de fondo, el Banco Central intervendría en el mercado de cambios con la compra de u$s 126 millones.

Lo hizo también el 20 de diciembre cuando, para sostener el precio del dólar en medio del intenso ingresos de divisas vía blanqueo de capitales, compró u$s 700 millones. Fue la primera vez en cinco meses.

Lebac, “vedette” de las inversiones. En marzo, otra vez la divisa superó los $ 16 y fue entonces cuando el BCRA respondió con una fuerte suba de tasas en la licitación de Lebac: el rendimiento pasó de 30,5% a 37%. Funcionó: el tipo de cambio se desinfló ya que los inversores comenzaron a desarmar posiciones dolarizadas para apostar por la tasa en pesos, que pasaba a ser la “vedette” de las inversiones.

Sin embargo, en abril, con un dólar entorno a los $ 14,50 la autoridad monetaria empezó a recortar la tasa de Lebac para impulsar el dólar. Luego, fue alternando subas y bajas.

A lo largo del año estas letras fueron el instrumento utilizado por el Central para combatir la inflación: durante octubre mantuvo la tasa en pesos en el 26,75%, un nivel aún atractivo para los inversores. Desde entonces, fue teniendo recortes suaves hasta cerrar en diciembre con una tasa ubicada en el 24,75% anual a 35 días.

Regreso a los mercados. En abril, el regreso de Argentina a los mercados internacionales (el gobierno colocó u$s 16.500 millones al 7,1%) tras resolver el conflicto con los fondos buitres y salir del default presionó la moneda, que terminó ese mes a $ 14,54.

Brexit. El Brexit -que se produjo en junio en momentos en que las autoridades implementaban distintas estrategias para sostener el tipo de cambio sin resultados- potenció una fuerte disparada de la divisa en poco tiempo: trepó un 10% hasta los $ 15,43 en apenas seis ruedas.

Donald Trump. El efecto por la sorpresiva victoria electoral en EEUU del republicano no tardó en sentirse en los mercados sobre todo en las monedas de los emergentes.

El dólar se fortaleció a nivel global y provocó sacudones no vistos en años en algunas divisas, como por ejemplo el peso mexicano (se devaluó casi 10% en cuestión de días). Por eso, la presión alcista en el mercado local llegaría tarde o temprano.

En el mercado local, un día después del triunfo de Trump, la divisa saltó hasta los $ 15,80. Luego de una pausa, y con el Banco Central convalidando bajas semanales de 50 puntos básicos en las tasas, el dólar no solamente quebraba el techo de los $ 16, sino que iba más allá y alcanzaba un precio inédito: los $ 16,28 a mediados de diciembre.

En este marco, el entonces ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay, dijo “no nos preocupa” la suba del dólar y sostuvo que se ríe “con respeto” porque hacía unas semanas “se hablaba sobre el atraso del “tipo de cambio”, al destacar que con el régimen de flotación cambiaria el “puede subir o bajar”.

Blanqueo de capitales. Los ingresos de divisas en el marco del sinceramiento fiscal se intensificaron en octubre y provocaron que la moneda registrara su peor caída mensual desde mayo (-0,8%) a $ 15,40. El tipo de cambio también presionado por las continuas colocaciones de deuda y el arribo de dólares financieros.

En noviembre, por el efecto Trump, el blanqueo pareció no tener tanto impacto en el mercado cambiario, pero en diciembre esta situación cambió: la divisa comenzó a sufrir fuertes depreciaciones que sólo fueron contenidas por compras de bancos oficiales e incluso del Banco Central que salió adquirir divisas luego de casi cinco meses.

Esta última parte del mes estuvo signado por jornadas volátiles, donde en unos momentos la banca pública salió a contener la suba con ventas y en otros, se retiró del mercado para permitir un deslizamiento que permitiera al dólar ubicarse cerca de los $16.

Fuente: Ámbito