El Fondo Monetario Internacional (FMI), que participó en las negociaciones, aceptó ese desembolso crucial para Atenas pero hizo notar sus desacuerdos con los europeos. El FMI viene diciendo desde hace meses que el plan de ayuda a Grecia es irrealista y amenaza con no aportarle fondos propios a menos que Bruselas conceda a Grecia un sustancial alivio de la carga de su deuda.

El FMI quiere particularmente darle a todos los pagos de Grecia un período de gracia hasta 2040. Y este miércoles, el FMI volvió a marcar su posición y señalar que no fue escuchado. Los europeos solo se comprometen a aliviar la deuda desde 2018.

“No estamos en una situación en la que el FMI pueda decir que estamos prontos para avanzar”, dijo en Washington un alto funcionario que pidió el anonimato. Aseguró que el FMI ha hecho cuestión de otorgarle “concesiones” a Grecia, que está en recesión desde 2008 y hace un año estuvo a un tris de ser expulsada de la UE por el calamitoso estado de sus cuentas.

El FMI renunció así a su exigencia de ver a los europeos comprometerse a reducir la deuda griega que equivale a 180% de su PIB. Empero dio señales claras de que esa renuncia no significa haber firmado un cheque en blanco.

“No cederemos en cuanto a que necesitamos adecuadas garantías sobre el alivio de la deuda antes de subirnos a bordo”, dijo el funcionario del FMI tras las negociaciones culminadas este miércoles en Bruselas.

Para el FMI los objetivos planteados por los europeos son prácticamente irrealizables; en particular la obligación de tener un superávit primario (fuera de pagos de deuda) de 3,5% del PIB en 2018. Si la zona euro se vuelve más flexible sobre la deuda griega, el FMI podría volver a desembolsar fondos propios para Grecia antes de fin de año, dijo el funcionario del Fondo.

Fuente Ambito