Viernes 03 de Julio 2026
La guía para no perderte en el segundo semestre

Bonos, dólar, carry trade y Bitcoin: la hoja de ruta para invertir en el segundo semestre de 2026

En el ciclo Del Colchón a la Inversión, Alan Ferraro, junto a Andy Stop Loss (asesor financiero), Leonardo Anzalone (economista) y Aldana Hamer (asesor financiero), analizan el escenario argentino con riesgo país cerca de los 400 puntos, pagos de bonos soberanos, posible reinversión de cupones, dólar en alza, carry trade e inflación. La clave: entender si conviene ir a bonos cortos, reinvertir o buscar cobertura.

Mundo Dinero por Mundo Dinero

3 Julio de 2026
DEL COLCHÓN A LA INVERSIÓN
Bonos, dólar, carry trade y Bitcoin: la hoja de ruta para invertir en el segundo semestre de 2026

Cómo encarar el segundo semestre: bonos, dólar, carry trade, Bitcoin y jubilación financiera

El segundo semestre arrancó con varias señales que el mercado está siguiendo de cerca: riesgo país en la zona de los 400 puntos, pagos de bonos soberanos por delante, un dólar que volvió a moverse, inflación en desaceleración pero todavía lejos de cero, y una pregunta que se repite cada vez más: ¿conviene reinvertir, cubrirse o esperar?

La respuesta, como casi siempre en Argentina, no pasa por una sola jugada. Pasa por entender el contexto, definir para qué se invierte y asumir que no existe instrumento perfecto. Hay instrumentos que sirven mejor para cada objetivo.

Riesgo país cerca de 400: ¿Argentina ya puede volver a los mercados?

Con un riesgo país alrededor de los 417 puntos básicos, la discusión reaparece sola. Si el indicador sigue bajando, ¿Argentina está en condiciones de salir a buscar financiamiento afuera?

La lectura más razonable hoy es que podría hacerlo, pero no necesariamente lo necesita ya. El Gobierno da a entender que tiene cubiertos los compromisos de corto plazo y que prefiere esperar una baja adicional del riesgo país antes de intentar una colocación internacional.

Hay motivos para pensar que esa ventana podría abrirse:

  • La deuda corporativa argentina mostró demanda.
  • Algunas provincias colocaron deuda con buen resultado.
  • El mercado, al menos hasta hace poco, mostró apetito por activos argentinos.

Ahora bien, una cosa es poder salir y otra es querer salir. Si el oficialismo cree que el riesgo país puede acercarse a 350 o incluso 300 puntos, es lógico que no se apure. En financiamiento, unos puntos menos de tasa cambian mucho.

El problema es que el calendario también corre. El año que viene es electoral y Argentina ya conoce de memoria lo que eso significa: dolarización de carteras, tensión cambiaria e incertidumbre política. Si encima el escenario global se pone más áspero, la ventana para salir a colocar deuda no es eterna.

La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y su impacto en el mercado

Otro tema que entró en escena es la intención del presidente de avanzar con una reforma de la Carta Orgánica del Banco Central.

¿Qué se busca con eso? En principio, darle más independencia al Banco Central y limitar su uso como herramienta de financiamiento del déficit fiscal. La idea de fondo es evitar que vuelva la emisión para cubrir gasto público.

Acá hay dos miradas bien marcadas.

La visión más clásica celebra un Banco Central fuerte e independiente. Suele ponerse como ejemplo el caso peruano, con una institución que logró sostener estabilidad monetaria aun en medio de crisis políticas.

La visión más heterodoxa plantea otra cosa: si el Banco Central forma parte del Estado, no debería quedar desconectado del resto de la política económica.

Más allá de ese debate, al mercado le suele gustar todo lo que suene a institucionalidad, disciplina monetaria y menor discrecionalidad. Eso no impacta de manera directa en el pago de un bono, pero sí de forma indirecta.

Si el mercado interpreta que una medida así mejora la consistencia macro y reduce el riesgo de crisis futuras, entonces puede pasar lo siguiente:

  • baja el riesgo país,
  • suben los bonos,
  • mejora la percepción de capacidad de pago.

Bonos soberanos: qué vence ahora y qué hacer con la renta

La gran pregunta práctica es simple: si cobrás renta o amortización, ¿qué hacés con esa plata?

Los bonos soberanos más seguidos, tanto bajo ley local como extranjera, tienen pagos relevantes en esta etapa. Entre ellos aparecen los AL y GD 2029, 2030 y 2041. También ya vinieron pagando algunos bonos más cortos como el AO27 y AO28, además de instrumentos ajustados por inflación.

Pero para decidir qué hacer no alcanza con mirar que "pagan". Hay que preguntarse algo mucho más importante: ¿para qué compraste ese bono?

Ir a finish o usar el bono como instrumento táctico

Cuando alguien invierte en bonos, muchas veces mira la TIR, la tasa interna de retorno, y se entusiasma con un número alto. El detalle es que esa tasa se captura yendo hasta el vencimiento, cobrando cupones y recuperando capital.

Además del cupón, el retorno del bono también depende de la paridad. Si un bono vence devolviendo 100 y vos lo compraste a 80, hay una ganancia implícita de 20. Pero esa diferencia la capturás completa si llegás al final.

Por eso hay dos estrategias muy distintas:

  • Ir a finish: comprar pensando en cobrar todo hasta el vencimiento.
  • Usarlo como cobertura o instrumento de corto plazo: aprovechar renta, liquidez o precio, sin casarse con el bono hasta el final.

Bonos más largos o bonos más cortos

Entre los soberanos, el debate hoy gira alrededor de cuánto extender duración.

Una mirada bastante prudente se siente cómoda hasta la zona 2029 o 2030. Ahí entran bonos como:

  • AL29
  • AL30
  • AN29

El AL29 y el AL30 ya vienen amortizando capital en cuotas. En cambio, el AN29 fue emitido con una lógica diferente: patea la devolución del capital hacia el final del recorrido. Es una forma de alivianar pagos presentes y concentrar más adelante.

Del otro lado, para quienes prefieren algo más corto y más líquido, aparecen bonos como:

  • AO27
  • AO28

Estos instrumentos son mirados por quienes buscan tener una renta en dólares y no quieren quedar tan largos en duration. El AO27, por ejemplo, vence en octubre de 2027, justo antes del cambio de gobierno. Esa fecha no es menor: para muchos, achica parte del riesgo político.

¿Conviene reinvertir los cupones o pasar a instrumentos en dólares?

No hay una sola respuesta correcta. Todo depende del horizonte y del perfil de riesgo.

Si el objetivo es maximizar retorno y hay convicción en la capacidad de pago del soberano, una opción es reinvertir el cupón en el mismo bono y hacer crecer posición.

Si el objetivo es liquidez, cobertura y menor exposición a duration, puede tener más sentido moverse a instrumentos más cortos o directamente a vehículos dolarizados.

En la práctica, el sesgo hoy parece ir más por la cobertura que por la agresividad. No casualmente, una buena parte del mercado prefiere pasar renta y amortización a instrumentos en dólares antes que tirar toda la carne al asador en bonos largos.

Dólar al alza y carry trade: ¿sigue vivo o ya se agotó?

El carry trade fue uno de los grandes negocios de los últimos meses. La lógica es conocida: mientras el dólar se mantenga relativamente quieto, colocar pesos a tasas altas genera un rendimiento muy interesante medido en dólares.

El problema aparece cuando el dólar se despierta.

Si una estrategia en pesos te da, por ejemplo, 30% anual, eso luce muy bien hasta que el tipo de cambio se mueve con fuerza. Una suba de apenas unos puntos en muy poco tiempo puede comerse buena parte de lo ganado.

La discusión de fondo es esta: si la inflación anual termina en torno al 25% o 30%, es razonable esperar que el dólar acompañe algo de ese recorrido. Por eso una suba hacia la zona de 1.700 o 1.800 pesos no necesariamente sería una alarma. Podría ser, simplemente, parte de una corrección lógica.

Además, no hay que mirar solo lo que pasa con el dólar en Argentina. También importa lo que pasa con el dólar en el mundo.

Durante un tiempo, la debilidad global del dólar ayudó a compensar tensiones locales. Pero si la moneda estadounidense empieza a fortalecerse otra vez, eso mete presión sobre todas las monedas, incluido el peso.

El factor Estados Unidos

Acá aparece un punto clave del segundo semestre: el ciclo político de Estados Unidos.

Los años de medio término en ese país suelen generar más búsqueda de liquidez, más cautela y cierto flight to quality. En castellano simple: más inversores prefieren quedarse en efectivo o activos más defensivos.

Si además se encarece el dinero en Estados Unidos, el dólar se fortalece y los emergentes sienten el golpe. Argentina ya conoce ese efecto, sobre todo en terceros años de mandato presidencial.

La buena noticia es que hoy no hay déficit fiscal como en otros episodios. La mala es que el contexto externo igual puede complicar.

Inflación: desacelera, pero no tan rápido como algunos soñaban

Hay una tendencia clara de desinflación. Eso el mercado lo ve y lo reconoce. Las expectativas apuntan a una baja gradual hacia fin de año.

Ahora bien, una cosa es bajar y otra muy distinta es imaginar una inflación casi en cero de forma inminente.

La foto actual sugiere algo más moderado:

  • la inflación anual podría quedar más cerca de 30% que de 25%,
  • todavía hay rigideces en muchos precios,
  • la economía sigue bastante indexada,
  • el proceso de desinflación no es lineal.

Eso último es central. La inflación no baja en línea recta. Puede haber meses con pequeñas subas, shocks externos, energía más cara o ruido cambiario. Lo importante es la tendencia, no una décima aislada.

Con la foto de hoy, pensar en una inflación mensual que empiece con cero parece más razonable para después del primer trimestre del año que viene que para el corto plazo.

¿Lecaps, CER o dólar linked?

Acá entramos en una decisión muy argentina: elegir de qué querés cubrirte.

Lecaps y tasa fija

Los instrumentos a tasa fija en pesos fueron muy atractivos cuando rendían bastante por encima de la inflación esperada. Ahí hubo ventana. El problema es que ese desajuste duró poco y el mercado ajustó rápido.

Hoy pueden seguir teniendo sentido para estrategias puntuales, especialmente de corto plazo, pero dejan al inversor más expuesto si el dólar acelera.

Bonos CER

Los instrumentos ajustados por inflación siguen siendo útiles para proteger capital en pesos. El punto delicado es que si la tasa real cambia o el mercado empieza a pedir otra estructura de rendimientos, los precios pueden sufrir.

No son una mala herramienta. Simplemente ya no están solos en la discusión.

Dólar linked

Los bonos dólar linked empiezan a ganar atractivo cuando el mercado sospecha que el tipo de cambio oficial luce algo retrasado o que podría venir una corrección más adelante.

Estos instrumentos pagan en pesos, pero ajustados por la evolución del dólar oficial. Entonces funcionan como cobertura frente a una devaluación o, si se quiere ser más fino, frente a una aceleración del tipo de cambio.

Si la expectativa para fin de año se ubica más cerca de 1.650 que de 1.500, y si además el segundo semestre suele traer menos oferta de dólares, entonces tiene sentido que el mercado empiece a mirar con mejores ojos esta clase de bonos.

Para perfiles conservadores, esta cobertura hoy se vuelve especialmente interesante.

Cedears: una salida para bajar riesgo argentino

Otra estrategia muy presente es la de usar Cedears para salir parcialmente del riesgo local.

El atractivo es claro:

  • invertís en empresas grandes del exterior,
  • quedás cubierto frente a una suba del dólar,
  • diversificás fuera de Argentina.

Muchos inversores más prudentes prefieren tener una cartera fuerte en Cedears y recién complementar con renta fija local cuando aparecen oportunidades tácticas.

Para perfiles conservadores y de largo plazo, nombres clásicos como Coca-Cola, Walmart, McDonald's o Johnson & Johnson suelen entrar en esa lógica. No por moda, sino por estabilidad relativa, negocios entendibles y menor volatilidad que otros sectores.

Bitcoin: por qué sigue siendo interesante, pero solo para una porción chica de la cartera

Bitcoin volvió al centro de la conversación, y con razón. Cuando corrige fuerte, reaparece la gran duda: ¿hay una ventana de oportunidad o es demasiado riesgo?

La respuesta corta sería: las dos cosas.

Bitcoin es un activo de alto riesgo y alta volatilidad. Eso no cambió. Pero dentro de esa volatilidad, hay quienes detectan patrones cíclicos muy marcados.

El ciclo de 3 años alcistas y 1 bajista

Una de las lecturas más repetidas sobre Bitcoin es que históricamente mostró un patrón de tres años de suba y uno de baja. Ese año bajista suele coincidir con el año de medio término en Estados Unidos.

La explicación es bastante directa: cuando se restringe la liquidez global y aumenta la incertidumbre política, Bitcoin sufre más porque no tiene detrás un balance, una empresa o un flujo tradicional. Es un activo muy sensible a la liquidez.

Qué es el halving y por qué importa

Bitcoin tiene una emisión programada. Cada cierto tiempo, la recompensa por minar nuevos bloques se reduce a la mitad. A eso se lo llama halving.

La idea simplificada es esta:

  • los primeros mineros recibían 50 bitcoins por bloque,
  • después 25,
  • luego 12,5,
  • y así sucesivamente.

Esa reducción programada hace que la oferta nueva sea cada vez más escasa. Y como el protocolo no puede alterarse fácilmente ni depende de un banco central, muchos lo ven como una reserva de valor potencial.

Hay incluso teorías que relacionan los mínimos y máximos del ciclo con los 500 días antes y después del halving. No son garantías, claro. Pero sí marcos de análisis que algunos usan para posicionarse.

Zona de compra y horizonte

Con Bitcoin en torno a los 61.500 dólares, la zona luce interesante para quienes piensan a varios años, aunque todavía podría haber más volatilidad hacia septiembre u octubre.

La idea no sería entrar con una sola bala, sino construir de a poco:

  • comprar una parte ahora,
  • promediar si baja,
  • mantener horizonte largo.

Si el ciclo histórico volviera a repetirse, los próximos años podrían ser alcistas. Pero nadie debería confundirse: esto no es para hacer all in. Como mucho, para una porción menor de cartera, especialmente si el perfil tolera vaivenes importantes.

Bitcoin no es lo mismo que Ethereum ni que otras criptomonedas

Conviene separar conceptos. Muchas veces se mete todo en la misma bolsa, pero no es lo mismo.

Bitcoin se destaca por su escasez programada, su lógica descentralizada y su narrativa de reserva de valor global.

Otras criptomonedas, como Ethereum o XRP, tienen otra naturaleza. Algunas están ligadas a plataformas, servicios, contratos inteligentes o soluciones específicas. Tienen utilidad, sí, pero también dependen más de decisiones de equipos, protocolos o estructuras empresariales.

Por eso, para muchos inversores, Bitcoin ocupa una categoría aparte.

¿Y si no quiero comprar Bitcoin directo? El caso del Cedear de IBIT

Hay quienes quieren exponerse a Bitcoin pero no quieren abrir cuentas en exchanges, mover cripto entre billeteras o lidiar con el riesgo operativo de perder claves o sufrir hackeos.

Para ese perfil aparece una alternativa: el Cedear de IBIT, el ETF vinculado a Bitcoin administrado por BlackRock.

La lógica es sencilla. El fondo compra y custodia Bitcoin, y el inversor accede a esa exposición a través de un instrumento del mercado tradicional. No es lo mismo que tener la criptomoneda en billetera propia, pero sí permite capturar gran parte del movimiento del activo con una operatoria más conocida.

Hay que recordar, eso sí, que al ser Cedear también influye el dólar contado con liquidación. Entonces a veces el precio en pesos puede subir aunque Bitcoin no esté subiendo en dólares. Por eso siempre conviene mirar ambas variables.

El nuevo motor de dólares: campo, Vaca Muerta y minería

Durante mucho tiempo, pensar la oferta de dólares en Argentina era pensar casi exclusivamente en el agro. Eso sigue siendo central, pero ya no alcanza para contar toda la historia.

Vaca Muerta y la minería empiezan a cambiar la estructura.

La gran diferencia es la estacionalidad. El agro concentra más liquidación en la primera mitad del año. En cambio, energía y minería pueden aportar un flujo mucho más continuo.

Eso no significa que el problema esté resuelto hoy mismo. Todavía hay limitaciones de infraestructura y desarrollo. Pero la dirección es clara: si esos sectores se consolidan, Argentina gana continuidad en el ingreso de dólares, y eso vale oro para cualquier programa económico.

Ahora, tampoco hay que romantizarlo. Que algunas provincias vuelen no significa que el país entero automáticamente esté mejor. Sin inversión en infraestructura, servicios y empleo de calidad, el derrame no llega solo.

La jubilación: el problema que casi nadie quiere mirar a tiempo

Entre bonos, dólar y cripto, apareció un tema mucho más importante de lo que parece: la jubilación.

Y no, no es solo un problema argentino.

El caso de Italia sirve para entenderlo. Allí hombres y mujeres se jubilan a los 67 años. Quienes trabajaron en relación de dependencia pueden cobrar alrededor de 1.100 o 1.200 euros. Quienes trabajaron por cuenta propia, bastante menos, en torno a 400 o 450 euros.

La conclusión es incómoda, pero honesta: ni siquiera en economías desarrolladas el sistema previsional garantiza una jubilación tranquila.

Detrás de esto hay tendencias globales:

  • menor natalidad,
  • mayor longevidad,
  • más años de vida después del retiro,
  • más presión sobre los sistemas públicos.

Por qué empezar temprano cambia todo

Cuando se habla de planificación de jubilación, el tiempo juega más que el monto inicial.

Empezar a invertir a los 20 no es lo mismo que arrancar a los 30 o a los 40. Aportes mensuales relativamente pequeños pueden construir una diferencia enorme si tienen décadas por delante.

Por eso tiene mucho sentido pensar la jubilación en dos planos:

  • si sos joven: arrancar aunque sea con poco.
  • si sos padre o madre: empezar una cartera para tus hijos desde temprano.

Esa cartera puede ser conservadora, diversificada y de largo plazo. No hace falta que sea sofisticada. Lo importante es el hábito y la constancia.

Qué vehículos se pueden usar para planificar a largo plazo

No existe una única receta. Algunas alternativas que suelen entrar en esa conversación son:

  • carteras de Cedears o ETFs amplios como el S&P 500,
  • acciones defensivas de largo plazo,
  • REITs,
  • seguros de retiro,
  • inmuebles, para quienes prefieren ladrillo.

Lo importante no es enamorarse de una herramienta. Lo importante es aceptar una realidad simple: si no armás algo por fuera del sistema, probablemente el sistema solo no alcance.

Entonces, ¿cómo encarar el segundo semestre?

Si hubiera que ordenar el mapa, la hoja de ruta sería algo así:

  • Bonos: primero definir si se busca ir a vencimiento o usar el instrumento tácticamente.
  • Soberanos: para muchos perfiles, el tramo hasta 2029 o 2030 luce más razonable que irse demasiado largo.
  • Liquidez y cobertura: AO27 y AO28 aparecen como alternativas más cortas para quienes priorizan disponibilidad.
  • Dólar: no dramatizar cada suba, pero tampoco subestimar que el tipo de cambio puede moverse más en el segundo semestre.
  • Carry trade: sigue existiendo, pero ya no con la comodidad de meses atrás.
  • Dólar linked: gana atractivo si se busca cobertura frente a una corrección cambiaria.
  • Cedears: siguen siendo una herramienta fuerte para bajar riesgo argentino y mantener dolarización.
  • Bitcoin: puede ofrecer oportunidad, pero solo para una parte chica y muy consciente del riesgo.
  • Jubilación: cuanto antes se empiece, mejor.

La clave no está en adivinar el mercado. Está en entender por qué entrás a cada instrumento. No es lo mismo invertir para vivir de rentas, para cubrirse del dólar, para ir al vencimiento de un bono, para especular con una suba táctica o para planificar dentro de 30 años.

Cuando eso está claro, el segundo semestre deja de ser una amenaza y se convierte en algo mucho más útil: un escenario para tomar decisiones con criterio.

Fuente: Mercado sin filtro. Canal Mundo Dinero. Link: