El tipo de cambio real que mide el Banco Central (BCRA), y que se usa para saber qué tanto se encarece el peso argentino en comparación con las monedas de sus socios comerciales, se apreció durante el año pasado un 4,8%. La cifra oculta la mejora competitiva que generó la salida del cepo, porque fue el 17 de diciembre de 2015, pero ilustra que el proceso de atraso cambiario fue uno de los datos salientes del año pasado.

“Según el índice de Tipo de Cambio Real Multilateral que calcula el BCRA, en 2016 el Peso se depreció 14% respecto al promedio del 2015. De todos modos, el nivel del índice en diciembre es 5% inferior al promedio anual; o, si se prefiere, con el correr del año se fue perdiendo competitividad cambiaria”, explicó Federico Muñoz en su último informe.

“Evidentemente, seguimos en una situación de ostensible retraso cambiario, que –descontamos– persistirá en los trimestres venideros. Más aún: si –como creemos posible– el dólar sigue apreciándose a escala global, necesitaremos de una tasa de devaluación bien superior a la de inflación para que aumente el tipo de cambio real; un escenario bastante poco probable”, añadió el economista titular del estudio que lleva su nombre.

Si el tipo de cambio real no empeoró aún más fue gracias a la apreciación del real brasileño, la moneda del principal socio comercial de la Argentina. En 2016, el tipo de cambio real bilateral con Brasil resultó en una depreciación del peso del 15% (los bienes y servicios argentinos se abarataron en comparación con los brasileños). Pero con Estados Unidos, China y Europa, la apreciación del peso argentino fue del 9,4%, 14,8% y 12,9% en términos reales, respectivamente.

Fuente: El Cronista