En opinión de Martínez Burzaco las alternativas son: “Lo primero es adelantar el inventario. Esa necesidad de hacer stock contribuyó a tener una fuerte demanda. Pero eso tiene un límite por cuestiones de almacenamiento y porque es necesario hacer girar la mercadería. Es por eso que hay que ir eligiendo financieramente. Una vez que se despeja la economía real de arriba de la mesa, hay que dirigirse a la economía financiera. Creo que la tasa fija con esta perspectiva de inflación se va a mantener alta pero no desbordada, empieza a tener un poco más de sentido. Se puede ir jugando un poco con el CER y otro poco con la tasa fija. Para el que tiene que cubrirse del riesgo de tipo de cambio oficial, podrá ir hacia algún activo dollar linked.  La inversión financiera de largo plazo no llega porque la percepción general es que esto no es sostenible.  Por eso los bonos tienen un 20% de paridad y el MERVAL oscila entre usd 300 y usd 500 dólares con un contexto de flujos de capitales muy adverso para el mercado emergente.”

Sentencia Martínez Burzaco. “El concepto clave es la diversificación. Está asociada al horizonte temporal de la persona y al perfil de riesgo. Para el conservador que no tiene nada que ver con el mundo financiero el objetivo siempre será el dólar. Creo que en el corto plazo la inflación y la tasa pueden dar algún retorno en dólares, pero después va a jugar lo que se denomina la cobertura por pánico electoral a partir del 2023 y se va a acelerar bastante. No es que los primeros días de agosto del 2023 -ante de las PASO- haya que empezar a dolarizar el portafolio, el tema es cuánto tiempo antes. En el mundo también hay inflación en dólares, pero comprar dólares y guardarlos hoy supone perder hoy a razón del 7% de poder de compra en el mundo por la inflación que hay en Estados Unidos. Por lo tanto, me parece que es vital tratar de colocar en algo que dé tasa de interés; los bonos corporativos pueden ser una alternativa, sobre todo si se los compra para ir hasta el vencimiento. Hay empresas de muy buena calidad crediticia  como PAMPA ENERGÍA, ARCOR,  Y TECPETROL que pueden dar entre un 8% y un 10% en dólares. Pero son inversiones de acá a 4 o 5 años en empresas sólidas , que tienen que potencial en la Argentina por su relación con Vaca Muerta. También se puede ir hacia Brasil, el país que tiene la macro economía más ordenada de la región, y una de las macro más ordenadas del mundo porque fue uno de los principales impulsores de tasa real positiva cuando se salía la pandemia. Hoy a Brasil le sobra tasa de interés, los bonos brasileños soberanos está rindiendo casi un 7%. Para el que se anima un poco más, los bonos de empresas norteamericanas grado de inversión lo que se denomina en el mercado investment grade están rindiendo hasta el 8% en dólares.” 

Según Domecq la variable clave del momento hasta diciembre del 2023 es la brecha cambiaria. “Una brecha de entre 60% y 80% le da vida al programa y también al gobierno. Una brecha del 100% es riesgosa; es el escenario actual. Una brecha del 120% es muy preocupante. Cuando el programa empezó a derrapar y saltó la brecha, entre los meses de  julio y agosto,  tuvimos ese episodio de inestabilidad que implicó la salida de funcionarios. Las reservas van a ir y venir con los aportes del FMI y otros organismos internacionales y las trabas a las importaciones. Lo fundamental es que las reservas netas van a estar casi vacías. Este es un esquema que va a intentar esquivar el salto discreto del dólar oficial, la devaluación de shock y se tratará acelerar un poco el crawling peg al ritmo de la inflación, porque más no se puede atrasar, y después se trabará la salida (dólar Qatar, dólar Cultura, y el nuevo régimen para las importaciones). La suerte del programa queda supeditada a que acompañe al frente externo con commodities altos, el clima. Después, que el productor agropecuario quiera liquidar y, si lo hace, se puede mantener la brecha. Este esquema económico nos invita a convivir con un régimen de muy alta inflación, pero sobre todo, con una enorme distorsión de precios relativos que deja la inflación para adelante. El dólar blue está muy alto en términos reales entonces, un dólar de $300 deja la Argentina muy muy barata. El dólar de $150 quedó atrasado. Si se toma como referencia el mes de  enero del 2021, a plata de hoy equivale a un dólar de $210. Este problema de una economía con muy alta inflación que acelera incluso en términos de inflación, esconde que algunos se fueron muy por arriba; hay que ver de qué manera se puede capturar los de abajo.  Entonces, a la hora de invertir, agregaría bienes de uso. Hay un 25% para actualizar maquinaria. Se esconde mucho toqueteo a precios relativos en el marco de un programa que no va a intentar resolver el problema de la inflación. En un esquema donde fracase el intento de estabilización tranquilamente podríamos tener en el 2023 un 150% de inflación, en un esquema donde sea exitosa la meta es el 100%. La economía de base ya está seteada con la tasa de interés del gobierno, con el crawling y con las paritarias. Vamos a convivir en un escenario de actividad que va a flotar, y ese es el mejor escenario en término actividad, pero con inflación del 100%.  El problema es que estos niveles de inflación son un gran problema para la gente porque es muy despareja. Algunos gremios tienen mucha presión y logran acompañarla,  pero un trabajador informal la corre muy de atrás.  El ingreso real en Argentina está casi 20 puntos abajo de lo que estaba hace cuatro años. Y esta es la insatisfacción. ¿Por qué si la economía está más o menos bien mal la gente la está pasando mal? El trabajador informal está en un 37% abajo. Entonces nosotros vamos a navegar con 100% de inflación y hay muchos que van a ir por debajo del agua.”