La FCE (factura de crédito electrónica) es uno de los instrumentos financieros impulsados por la Ley de Financiamiento Productivo del año pasado y que se orienta a las Pymes proveedoras de grandes empresas. Con esa ley, la pequeña y mediana empresa es dueña de las facturas que emite y que la gran empresa compradora conforma. Es obligatoria y alcanza, según la AFIP a unas 1.400 grandes compañías que paulatinamente deberán adecuarse a la emisión de esos títulos.

Permite que las pymes y medianas empresas que emiten una factura, pueden negociar la factura en la Bolsa. Por tanto los emisores de facturas, lo realizan desde la AFIP y esa factura la paga la gran empresa, la rechaza por algún vicio o queda aceptada a los 30 días.

“Al descontar cheques aumenta la deuda contingente. En cambio, en este caso se financian con el activo, ya que es una cuenta por cobrar”, remarcó Daniel Vicien, director Comercial de Balanz. “Con esto se puede conseguir financiación al 68%. Y todo se maneja de manera electrónica”, resaltó.