Juan Curutchet participó en dos verdaderos “batacazos” en su vida pública. En 1987, en representación de UPAU, el por entonces brazo estudiantil de la Ucedé, desbancó a Franja Morada de la conducción del centro de estudiantes de la Facultad de Derecho de la UBA. En 2015, trabajó para un batacazo aún mayor: desbancar al peronismo de la provincia de Buenos Aires, formando parte de los equipos de María Eugenia Vidal. De 1987 tiene muy buenos recuerdos. Pero dice que lo de 2015 se pareció a la euforia que despertó el regreso a la democracia en 1983.

Paradojas. Aquél estudiante alineado con el liberalismo antiestatista que encarnaba el ingeniero Alvaro Alsogaray hoy es, lo dice él mismo, el decano de la banca pública. Suma nueve años consecutivos en bancos oficiales, desde que en diciembre de 2007 el por entonces jefe de gobierno porteño Mauricio Macri lo convocó para hacerse cargo de la vicepresidencia del Banco Ciudad.

– Hay dos constantes en la banca pública: empresarios amigos del poder que se las arreglan para no pagar sus deudas y políticos que llaman para pedir favores.

– Se terminó lo de los empresarios que acomodados porque son amigos del poder . Por suerte muchas cartas orgánicas, no solo la del Bapro, obligan a atomizar riesgos. Y sobre los políticos, no me parece mal que un gobernador, un senador o un diputado llame para ayudar a una empresa de su provincia, es su trabajo. Pero acá todos pasan por el mismo filtro: si es viable, se le presta, si no, no. Lo mismo pasa con los empresarios. Hay muchos chantas que creen que como esto es un banco público pueden aprovecharse y tener derecho a que les regalemos la plata o les prestemos a tasas exageradamente negativas.

Al frente del Banco Provincia desde diciembre de 2015, Curutchet no siente que, como suele pasar en cada recambio de mando en los bancos públicos, deba “refundar” el segundo banco más grande del país. Aunque no ahorra algunas críticas a sus antecesores. “Se vendían muchos titulares de diarios, como financiamiento a pymes o a parques industriales, pero a la hora de trabajar en el día a día posterior a esos anuncios, muchas cosas quedaban inconclusas” Igual dice que lo de refundación del banco “es exagerado”. Lo cuenta así: “de mis antecesores de la última década respeto dos cosas: el banco empezó a prestar más plata y, aún estando muy atrasado en lo tecnologico, se admite que hay que mejorar y nadie pone trabas, aunque algunas decisiones son difíciles de instrumentar”.

– ¿Ni una queja?.

– Quejas hay. Durante muchos años la conducción del banco no se abocó a los procesos internos. Hay que revisar cosita por cosita, es un trabajo aburrido pero muy necesario el de mejorar todos los mecanismos de gestión.

“También habría que discutir las prioridades que tomó la gestión anterior” -dice Curutchet, mientras da un vistazo a un deck gigantesco con jardines verticales, ubicado en el quinto piso de la casa central del Bapro, en San Martín y Bartolomé Mitre. Es una terraza que mandó a construir su antecesor, Gustavo Marangoni, y puede ser observada desde el piso 19 de la torre que está en la vereda de enfrente, donde tiene despacho Vidal.

-¿Dónde se ubicó en la disputa pública por el nivel de las tasas de interés que mantuvieron Sturzenegger y Prat-Gay?

Es difícil lo contrafáctico. En el primer semestre del año pasado dimos pocos créditos porque las tasas eran altas. Ahora eso cambio. De todas maneras, imagino que Prat-Gay y Sturzenegger peleaban por un puntito, no era tanto. Igual no esquivo la pregunta. Yo pienso que en el largo plazo lo importante es mantener la lucha contra la inflación.

Fuente | Clarin