“Dejamos el auto preparado y la ruta pavimentada”, se envalentonó en su última conferencia de prensa Alfonso Prat-Gay. Luego, en un repleto microcine del Palacio de Hacienda, reconoció que “los resultados económicos tardaron en llegar” a pesar de la “normalización” de la economía que él encabezó.

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Los datos oficiales le dieron la razón al funcionario saliente. La crisis es más profunda y larga de la que esperaba el Gobierno y, pese a que parece tocar fondo y cambiar muy lentamente de tendencia, el crecimiento promete ser heterogéneo y somnoliento. Una cosa es clara: no hubo segundo semestre, utopía oficial que -afirmó Prat-Gay- podría llegar a plasmarse en los bolsillos de marzo.

El Indec informó ayer que, según el Estimador Mensual de la Economía (EMAE), el nivel de actividad se desplomó 4,7% en octubre. Es la peor caída interanual del año por tercera vez, siempre en contraste con un 2015 fogoneado por las elecciones presidenciales. Se trata, sin embargo, de una profundización del retroceso de 0,9 punto. Incluso, de acuerdo con los cálculos de la consultora Labour, Capital & Growth (LCG), la recesión es más prolongada que la de 2014.

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“En 16 meses acumula un descenso de 4,6% del PBI y un 3,2% desde diciembre de 2015”, estimaron. En 2014 el retroceso económico había sido similar, pero la recuperación comenzó antes, a los doce meses, recordaron en la consultora. En la actualidad, según la serie desestacionalizada del EMAE, el nivel de la economía está a niveles a los que había llegado entre agosto y septiembre del año en que Axel Kicillof devaluó, es decir, 2014.

Otro número ensombreció las expectativas oficiales ayer. La dirección estadística porteña informó que la economía en la ciudad cayó 5% interanual durante el tercer trimestre, lo que significó la peor marca del año y acumuló una baja de 3,1% en nueve meses.

La buena noticia, que Prat-Gay también recogió en su conferencia de prensa, es que el índice desestacionalizado mensual del EMAE registró un 0%. O sea, dejó de caer. Sin embargo, esa misma había sido también la marca de agosto pasado, un mes optimista para el Gobierno, que luego se revirtió en septiembre.

“En noviembre los indicadores sectoriales dan mejoras generalizadas”, afirmó Lorenzo Sigaut Gravina, economista jefe de Ecolatina. “Las cifras de industria y despachos de cemento crecieron en términos desestacionalizados”, indicó. Agregó que el dinero volcado al mercado este mes impulsará un dato positivo para diciembre. “La recesión terminó”, arriesgó Martín Polo, economista jefe de Analytica.

Fuente | La Nacion