El 2017 arrancó con anuncios de aumentos de precios en varios rubros, sobre todo en los servicios regulados. Este año los precios regulados van a subir más que la inflación general (como sucedió el año pasado) y seguramente lo harán bien por encima de la meta del 17%, con lo cual el cumplimiento de la meta dependerá
crucialmente de que la inflación núcleo, que excluye regulados y estacionales, se ubique hacia fin de año bien por debajo del 17% anual.

Dentro de los bienes y servicios regulados (que pesan 19.4% en el IPC-INDEC de AMBA), en los próximos meses habrá subas en naftas (8%), medicina prepaga (6%), electricidad (36%) y peajes (entre 50% y 100%, a lo cual se suma un ajuste del 100% en los parquímetros hace pocos días). Si bien aún no hubo anuncios, también habrá aumentos en educación, agua, telefonía y transporte público (por ahora se frenó el aumento del subte). El REM espera una suba en precios regulados del orden del 40% anual a fin de año.

Siendo mucho más optimistas, una suba a fin de año de 27% (2.0% mensual promedio) en los precios regulados, tendría una incidencia de 5.2 puntos sobre el IPC general. Por otra parte, una suba de 18% anual (1.4% mensual) en los bienes y servicios con comportamiento estacional (10.8% del IPC), que incluyen frutas,
verduras, ropa exterior, transporte por turismo y alojamiento y excursiones, tendría una incidencia de 2.0 puntos sobre el IPC general.

En este escenario, que a primera vista luce optimista, la inflación núcleo (69.9% del IPC) no debería exceder el 14% anual para cumplir con la meta de inflación general del 17%, lo que aportaría 9.8 puntos al IPC general (5.2+2.0+9.8=17.0). Esto implica una inflación núcleo de 1.1% mensual en promedio a lo largo del año.
El desafío de llevar la inflación anual por debajo del 17% a fin de año comienza en enero con varios ajustes en precios regulados, un alza de 3% en Precios Cuidados y una inflación núcleo que seguramente se ubicará más cerca de 1.5% que de 1.1%. No será nada fácil, pero no imposible…