Inversiones
Rally hecho, pero todavía queda cartera por armar

Vista y Pampa vuelven al centro de la cartera: la guía completa entre bonos, acciones e impuestos

En el programa ¿Qué hacemos con los pesos?, José Bano dialogó con Ayelén Romero, de Rava Bursátil, Alejandro Bianchi y Sebastián Mancuso, de Grupo GNP, sobre qué riesgo conviene asumir después del rally de los activos argentinos: bonos largos vs. cortos, por qué Vista y Pampa vuelven a ser protagonistas, y cómo la carga impositiva puede cambiar por completo el retorno neto de cada inversión.
por Mundo Dinero 21-07-2026
¿Qué hacemos con los pesos? Mundo Dinero

Vista y Pampa vuelven al centro de la cartera: bonos, acciones, impuestos y oportunidades globales

Después de un rally muy fuerte de los activos argentinos, la pregunta ya no es solamente qué comprar, sino qué riesgo estamos asumiendo, cuánto nos queda de recorrido y qué parte del rendimiento se termina yendo en impuestos, spreads o comisiones.

El mercado local trae señales alentadoras: mejora de calificación, riesgo país cerca de los 400 puntos, reservas que vuelven a crecer, una balanza comercial positiva e inflación mayorista más baja. Pero también hay riesgos que no desaparecieron: el calendario electoral, la evolución del tipo de cambio, la tasa internacional y la liquidez de cada instrumento.

La idea no es armar una cartera para enamorarse de un ticker. Es combinar duración, liquidez, exposición sectorial, cobertura cambiaria y eficiencia impositiva.

Argentina: mejores datos, mejor calificación y un riesgo país que todavía puede bajar

La macro viene mostrando algunos datos que el mercado mira de cerca. La balanza comercial tuvo un superávit cercano a los US$2.200 millones mensuales, con exportaciones creciendo alrededor de 25% interanual e importaciones aumentando bastante menos. Esa diferencia amplía la fuente de dólares de la economía.

También se conoció una baja sensible del IPIM, el índice de inflación mayorista, y el Gobierno registró una semana de compras de divisas especialmente fuerte, la mayor desde fines de 2023. No son datos aislados: reservas, inflación, calificación crediticia y acceso al financiamiento están conectados.

Moody's mejoró la nota de la deuda argentina a B3, alineándola con la categoría que ya reflejaban otras grandes calificadoras. La mejora era esperada, pero llega cuando los bonos ya recuperaron mucho terreno y varios cotizan cerca de máximos desde la reestructuración.

Entonces aparece la pregunta importante: ¿queda upside?

Una primera estación razonable para el riesgo país sería la zona de 350 puntos. Si Argentina mantiene el sendero de normalización, no sería descabellado pensar en valores más cercanos al promedio latinoamericano, alrededor de 210 puntos. No sería un movimiento lineal ni rápido como las primeras caídas desde niveles extremos. A medida que el riesgo país baja, cada punto adicional cuesta más.

Además, en el camino aparece el riesgo electoral. El mercado probablemente empiece a ponerle precio a esa incertidumbre a medida que se acerquen las elecciones. Por eso, aun con una visión constructiva de largo plazo, no conviene mirar solamente la tasa de retorno. Hay que mirar qué puede pasar si el escenario se vuelve más volátil.

Bonos soberanos: por qué la duración larga sigue teniendo sentido

Un bono corto en dólares puede rendir cerca de 8%, mientras que un Treasury estadounidense rinde alrededor de 5%. La diferencia puede parecer tentadora, pero hay que preguntarse si tres puntos adicionales compensan el historial de riesgo argentino.

Si la decisión es mantener exposición soberana, la lógica puede ser tomar bonos más largos, donde todavía hay mayor sensibilidad a una eventual compresión del riesgo país. Los títulos de la zona 2035, como el AL35, pueden capturar no solo la tasa corriente sino también una apreciación de precio si baja el riesgo país.

La visión es simple: si el riesgo argentino continúa normalizándose y la política económica logra continuidad, los bonos largos tienen más potencial que los tramos cortos. Pero esa mayor sensibilidad juega para ambos lados. Ante un evento político, cambiario o externo, también suelen moverse más fuerte.

AL35 versus GD35: la legislación importa, pero no es todo

Un debate habitual es si conviene elegir ley local o ley extranjera. El GD35, bajo legislación de Nueva York, suele cotizar con una tasa algo menor que el AL35, emitido bajo ley local. Esa diferencia es el premio que el mercado asigna por legislación.

Para un inversor minorista, pagar menos tasa solo por tener ley extranjera no siempre tiene sentido. Históricamente, ante reestructuraciones, los tratamientos de deuda ley local y ley extranjera tendieron a converger. Litigar durante años en Nueva York puede ser una estrategia viable para fondos enormes, no necesariamente para una cartera personal.

Por eso, si el AL35 ofrece entre uno y un punto y medio adicional de tasa, puede ser una alternativa razonable. La clave es entender que no son instrumentos idénticos desde lo legal, aunque sus flujos sean comparables.

Arbitrar entre bonos similares

La diferencia de rendimiento entre pares comparables, como GD30 y AL30 o GD35 y AL35, se amplía y se achica con el tiempo. Esa variación permite hacer arbitrajes.

La mecánica es sencilla:

  • Se identifica el spread promedio histórico entre dos bonos muy similares.
  • Cuando la brecha está inusualmente amplia, se pasa al bono que ofrece mejor relación de valor.
  • Cuando el spread vuelve al extremo contrario, se revierte la operación.
  • El objetivo es acumular más valor nominal manteniendo una exposición parecida.

Esto no es magia y no hay que ignorar las comisiones. Un arbitraje que luce atractivo en pantalla puede dejar de tener sentido después de costos transaccionales. Siempre hay que hacer la cuenta neta.

Vencimientos, liquidez y concentración

No todos los bonos largos son iguales. Un 2035, un 2038 y un 2041 tienen flujos, duración, emisión y liquidez distintos. En emisiones chicas, las puntas de compra y venta se abren más y entrar o salir puede ser más costoso.

También hay que considerar la concentración de tenencias. Si un gran tenedor tiene capacidad de vender una posición relevante, el precio puede sufrir aun cuando el escenario de fondo no cambie. Por eso, para una cartera minorista, la liquidez no es un detalle: es parte del riesgo.

Una cartera local debe combinar rendimiento, liquidez, duración y diversificación sectorial.

Impuestos: el retorno que importa es el retorno neto

La decisión entre un bono argentino y uno del exterior no se resuelve solamente comparando TIR. La carga fiscal puede cambiar por completo el resultado final.

Bonos soberanos argentinos

Los bonos soberanos argentinos, tanto nacionales como provinciales, tienen un tratamiento especialmente favorable para personas físicas: están exentos de Impuesto a las Ganancias y de Bienes Personales. No cambia por estar denominados en dólares, ajustados por inflación o emitidos por una provincia.

En un contexto donde los activos argentinos compiten con bonos latinoamericanos de riesgo similar, esa exención puede inclinar la balanza a favor del instrumento local.

Bonos del exterior

En bonos extranjeros, el cupón queda alcanzado por Ganancias a una alícuota de 35%. Además, puede existir impacto en Bienes Personales, salvo situaciones particulares como haber ingresado a determinados regímenes de pago anticipado.

La ganancia de capital realizada por la compra y posterior venta de un bono del exterior tributa al 15%. Mientras la ganancia no se realiza, el resultado por tenencia no genera ese impuesto.

Hay una particularidad útil: si un bono extranjero se vende al menos 15 días antes de una amortización, el resultado puede tratarse como compraventa y quedar gravado al 15%, en lugar de tributar como renta de cupón al 35%. Es una regla técnica que requiere control y una planificación prolija.

Fondos comunes para diferir impuestos

Un fondo común que invierte en bonos del exterior puede ser más eficiente que comprar los bonos directamente. El fondo cobra los cupones y el inversor persona física no tributa hasta rescatar la cuotaparte.

Al momento del rescate, si la cuotaparte tiene ganancia, se aplica el 15%. Esto permite diferir el impuesto y decidir cuándo realizar el resultado, algo particularmente útil para quienes buscan hacer crecer una posición de largo plazo.

Planificar financieramente no es solamente elegir el activo correcto. También es definir en qué vehículo conviene tenerlo y cuándo conviene realizar la ganancia.

Acciones argentinas: energía, bancos y una selectividad necesaria

El Merval viene lateralizando en una zona cercana a los 2.000 o 2.100 puntos. En ese escenario, la mirada se concentra en compañías de valor, balances sólidos y sectores que puedan atravesar mejor la volatilidad.

Central Puerto: valuación baja, dividendo y demanda energética

Central Puerto aparece como una acción interesante por valuación. Cotiza por debajo de siete veces ganancias, un múltiplo bajo para una compañía eléctrica con capacidad de pagar dividendos.

El atractivo no está solamente en el precio. La demanda energética global tiene un nuevo impulsor: la inteligencia artificial. Los centros de datos requieren una cantidad enorme de electricidad, y esa necesidad puede favorecer a empresas vinculadas con generación y suministro energético.

Mientras se espera que esa tesis madure, Central Puerto ofrece un rendimiento por dividendos superior al 5% anual. En el mercado argentino, donde los pagos regulares no abundan, no es un dato menor.

Banco Macro y el sector financiero

La baja de inflación podría abrir la puerta a tasas en pesos más bajas, mayor crédito y una economía más dinámica. En ese escenario, los bancos deberían beneficiarse de una mejora de la calidad crediticia, más préstamos y una baja de la incobrabilidad.

Banco Macro aparece como una alternativa con valuación atractiva dentro del sector, aunque Galicia también sigue siendo una referencia relevante. El punto a vigilar es la morosidad: todavía pesa sobre el sistema financiero local y puede tardar en normalizarse.

La conclusión es bastante directa: los bancos pueden tener una buena historia hacia adelante, pero no es un sector para comprar sin mirar balances, mora, liquidez y horizonte de inversión.

Vista y Pampa: por qué vuelven al centro de una cartera local

Dentro de energía, Pampa Energía y Vista Energy vuelven a ocupar un lugar central. Son dos formas distintas de exponerse a una tesis energética, pero ambas merecen análisis.

Vista: un balance muy fuerte, con una advertencia clave

Vista tuvo una baja asociada a la corrección del petróleo y se movió en una zona cercana a US$60 o US$62. Desde lo técnico y desde lo fundamental, eso abrió una oportunidad para mirar la acción con atención.

El balance fue muy sólido:

  • El EBITDA creció cerca de 99% interanual.
  • La utilidad neta se multiplicó aproximadamente por cinco.
  • La valuación bajó a un múltiplo cercano a 4,7 veces valor de empresa sobre EBITDA, frente a niveles previos más altos.

Ahora bien, hay que entender qué parte de ese desempeño proviene del negocio estructural y qué parte estuvo impulsada por el precio del crudo. El balance incorporó meses en los que el petróleo operó por encima de US$120. Si el crudo se estabiliza bastante más abajo, los próximos números pueden lucir menos espectaculares.

Eso no implica que Vista pase a ser una mala compañía. Implica que no hay que extrapolar un trimestre extraordinario como si fuera el nuevo nivel permanente de ganancias. El precio del petróleo importa muchísimo.

Pampa: diversificación dentro de energía

Pampa suma una exposición más diversificada dentro del sector energético. Para una cartera local, puede complementar a Vista porque no replica exactamente el mismo riesgo operativo ni depende de la misma variable de la misma manera.

La tesis energética combina varios elementos: crecimiento de Vaca Muerta, expansión de la demanda, necesidad de infraestructura, posibles mejoras macroeconómicas y un mercado que todavía puede revalorizar activos locales si el riesgo país sigue bajando.

Vista y Pampa se complementan con cobertura cambiaria y renta fija corporativa para moderar el riesgo de cartera.

Dólar linked, obligaciones negociables y una cartera más moderada

Para quien no quiere depender exclusivamente del riesgo soberano, hay espacio para una cartera más diversificada. Los bonos dólar linked permiten capturar una eventual suba del dólar oficial sin tener que tomar el mismo riesgo de un bono soberano largo en dólares.

Instrumentos como los TV24 o series más largas dólar linked pueden aportar cobertura cambiaria. Además, si existen diferencias de TIR entre vencimientos cercanos, puede aparecer una oportunidad de arbitraje entre series.

En obligaciones negociables, la recomendación es priorizar empresas líquidas, con historial de pago y volumen suficiente para entrar y salir. Las ON de YPF suelen destacarse por liquidez y cumplimiento. Una ON como la YMCQO, por ejemplo, mostraba una TIR cercana a 6,6% en el momento analizado.

La regla es simple: una ON puede tener una tasa atractiva, pero si no hay mercado para venderla cuando se necesita, la tasa no alcanza para resolver el problema.

El split de YPF: una baja de precio que no implica una pérdida

Un split 10 a 1 reduce el valor nominal de cada acción y multiplica la cantidad de papeles. Si una acción cotiza a $80.000, después del split cada acción puede pasar a valer cerca de $8.000, mientras el tenedor recibe diez acciones por cada una que tenía.

El valor económico total no cambia. Sin embargo, durante el proceso administrativo puede haber una jornada en la que la cotización ya refleje el nuevo precio y la cuenta todavía no tenga acreditadas las acciones adicionales. Eso puede generar la falsa sensación de una caída enorme.

Antes de asustarse por una baja abrupta, hay que verificar si se trata de un split, pago de cupón, dividendo o fecha ex cupón. En los mercados, el precio no siempre cuenta toda la historia por sí solo.

Ganancias y régimen simplificado: qué no dejar para último momento

La presentación de Ganancias tuvo una prórroga hasta fines de agosto, pero el pago correspondiente seguía requiriendo atención en la fecha prevista. La lógica es bastante particular: se puede tener que calcular el impuesto y pagar un anticipo, aun cuando la declaración jurada formal se presente más adelante.

La recomendación es clara: sentarse con el contador, armar el papel de trabajo, determinar si hay saldo a pagar y no esperar a la presentación final para ordenar la información.

El régimen simplificado de Ganancias ofrece beneficios como el tapón fiscal y una prescripción más corta. Para quienes califican, puede ser una herramienta importante. Sin embargo, hay que mirar cuidadosamente los límites de ingresos y patrimonio.

Un punto que puede generar confusión es que la rotación de cartera computa como ingreso. Una persona puede tener un patrimonio relativamente moderado, pero si compra y vende muchas veces durante el año, el volumen bruto de operaciones puede hacerla superar un límite.

RIMI para pymes y sector agropecuario

El Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones ofrece una ventana de dos años para que pymes puedan acelerar la amortización de bienes de uso. El objetivo es mejorar la tasa de retorno de inversiones en maquinaria, tecnología y reconversión productiva.

Según el tamaño de la empresa, hay montos mínimos de inversión para acceder al beneficio. Para microempresas, el umbral parte de US$150.000 en bienes muebles amortizables. En empresas mayores, los requisitos aumentan.

En el sector agrícola hay incentivos adicionales. Inversiones en riego, mallas antigranizo, eficiencia energética y animales reproductores pueden deducirse en el año de compra, sin depender de los mismos mínimos. El mensaje económico es claro: incentivar inversión, productividad y exportaciones.

Mercado global: no parece fin de ciclo, pero sí una etapa más selectiva

En Estados Unidos, la sensación de burbuja aparece cada vez que tecnología sube fuerte. Sin embargo, el S&P 500 no necesariamente luce más caro que un año atrás. El índice pasó de operar cerca de 24 veces ganancias a niveles alrededor de 22 veces, con ganancias forward que mantienen una expectativa de crecimiento relevante.

La visión constructiva no significa que no haya volatilidad. Significa que las correcciones pueden ser parte de un ciclo alcista, no necesariamente el comienzo de un derrumbe.

La inteligencia artificial sigue siendo el gran motor, aunque el mercado ya comenzó a rotar. Los semiconductores lideraron la suba y, luego de una corrección, varias compañías de software muy castigadas empezaron a recuperar interés.

La tesis de que la IA hará desaparecer todo el software parece exagerada. Lo más probable es que las empresas de software sean grandes usuarias de inteligencia artificial para desarrollar productos más rápido, con menos personal y mayor productividad.

Temporada de balances: no alcanza con superar expectativas

Un balance puede superar el consenso y, aun así, hacer caer una acción. El mercado no compra solamente el número publicado: compra el futuro.

Las valuaciones incorporan proyecciones de crecimiento, márgenes, inversión y demanda. Si una empresa crece 20% cuando el mercado esperaba 30%, el resultado puede ser muy bueno en términos absolutos y, al mismo tiempo, decepcionante para una cotización que ya descontaba algo mejor.

También importa la conferencia posterior al balance. Una aclaración del CEO o CFO sobre ventas, márgenes, inversión futura o demanda puede cambiar la interpretación de todo el informe.

En tecnología, el mercado está mirando especialmente el capex, es decir, cuánto invierten las grandes compañías en infraestructura de inteligencia artificial y cuándo esa inversión empieza a traducirse en ganancias.

Una cartera global: crecimiento, materias primas y activos defensivos

Diversificar no es tener muchos papeles del mismo sector. Una cartera con cuatro bancos argentinos no es una cartera diversificada. Tiene cuatro tickers, pero un solo riesgo dominante.

Una selección global puede combinar exposiciones distintas:

  • Roblox, como apuesta de alto crecimiento dentro del universo de software y videojuegos, tras una caída fuerte de precio.
  • Nu Holdings, por su crecimiento y expansión en el sistema financiero brasileño.
  • Lithium Americas, como exposición a litio, movilidad eléctrica y demanda futura de baterías.
  • Vale, por minerales, exposición a Brasil y un perfil más estable de dividendos.

Roblox es un caso de compañía que crece fuerte en ventas, aunque todavía no refleje esa fortaleza en la última línea del balance. Es una apuesta de riesgo alto, con desafíos regulatorios y reputacionales vinculados a la seguridad de menores en la plataforma, pero también con una cotización que ya descontó mucho pesimismo.

Lithium Americas, por su parte, tiene el condimento de la participación e interés estratégico estadounidense. El litio sigue siendo un insumo clave para autos eléctricos, teléfonos, computadoras y almacenamiento energético.

Vale aporta otra lógica: materias primas, Brasil, dividendos y una exposición más defensiva que una empresa de crecimiento puro.

Cómo bajar la concentración tecnológica sin salir del mercado

El S&P 500 hoy tiene una ponderación tecnológica mucho mayor que años atrás. Para quien quiera tener exposición al índice, pero reducir el peso de las grandes tecnológicas, una alternativa es el ETF RSP, que pondera las empresas de manera equitativa.

También pueden entrar en juego compañías defensivas como Walmart y McDonald's, o ETFs de utilities como XLU. Son activos de beta más baja, pensados para una cartera que no busca ganar 10% en una semana sino sostenerse mejor durante períodos de volatilidad.

La diversificación real mezcla riesgos distintos: crecimiento, consumo defensivo, utilities, minería y exposición regional.

La cadena de valor de la inteligencia artificial: no mirar solo a los gigantes

Una de las ideas más interesantes para invertir en inteligencia artificial es salir de la foto obvia. Google, Microsoft, Meta y Nvidia son nombres centrales, pero no necesariamente son los únicos ni los mayores beneficiarios de cada etapa de la cadena.

La IA necesita chips, centros de datos, terreno, redes, infraestructura y, sobre todo, energía. La demanda energética vinculada a data centers crece mucho más rápido que la capacidad de oferta. Cuando la demanda sube a un ritmo muy superior al de la oferta, el que tiene energía precontratada o infraestructura lista gana poder de negociación.

Ahí aparecen empresas energéticas y operadores de infraestructura que pueden abastecer a los hyperscalers. Algunas compañías que antes estaban enfocadas en minería de criptomonedas se reinventaron: ya tenían contratos de energía, data centers, infraestructura y terrenos preparados. Eso les permite conectar capacidad para IA más rápido y potencialmente más barato que construir todo desde cero.

La lección es que una cartera vinculada con IA no tiene por qué estar formada solo por empresas tecnológicas. Puede incluir utilities, generación eléctrica, infraestructura, minería de minerales críticos y proveedores de la cadena de suministro.

Acciones locales, CEDEARs y activos del exterior: la diferencia impositiva

Para una persona física, operar en el mercado local tiene una ventaja relevante. La ganancia de capital por acciones locales o CEDEARs negociados localmente puede quedar exenta, mientras que comprar directamente una acción en el exterior y venderla con ganancia implica, en términos generales, una alícuota de 15%.

Con los dividendos, el tratamiento cambia:

  • Los dividendos de acciones argentinas sufren la retención correspondiente en origen, pero no generan un impuesto adicional de Ganancias para el inversor local.
  • Los dividendos de acciones extranjeras, incluso a través de CEDEARs, quedan alcanzados por Ganancias.
  • En acciones estadounidenses, normalmente existe además una retención de 30% en Estados Unidos.

La retención estadounidense puede computarse como pago a cuenta del impuesto argentino. En consecuencia, no se trata de pagar 30% en Estados Unidos y luego 35% completo en Argentina, sino de integrar la diferencia hasta llegar a la carga local correspondiente.

Para hacerlo bien, hay que conservar los comprobantes del broker donde figuren el dividendo bruto, la retención de origen y cualquier comisión aplicada.

Una conclusión práctica: no hay un único activo ganador

El escenario actual permite construir una cartera interesante, pero no invita a comprar cualquier cosa sin mirar precio y riesgo.

Los bonos argentinos largos conservan potencial si el riesgo país sigue comprimiéndose, aunque requieren tolerancia a la volatilidad política. Vista y Pampa vuelven a ser alternativas centrales para una apuesta energética local, siempre entendiendo el peso del petróleo en los resultados. Central Puerto suma valor, dividendos y una tesis ligada al crecimiento de demanda eléctrica. Los bancos pueden recuperar terreno, pero la morosidad todavía merece seguimiento.

En renta fija, los dólar linked y las ON líquidas permiten bajar la concentración de riesgo. En el exterior, la inteligencia artificial sigue siendo una tendencia poderosa, aunque conviene buscar oportunidades más allá de los nombres evidentes: software castigado, utilities, minerales, infraestructura y energía.

La cartera no se arma con pronósticos perfectos. Se arma sabiendo qué puede salir mal, cuánto cuesta cada decisión y qué rol cumple cada activo.

Y eso incluye todo: rendimiento, plazo, liquidez, impuestos, comisiones, legislación y capacidad de sostener la posición cuando el mercado se pone incómodo.

La charla en ¿Qué hacemos con los pesos? dejó una idea de fondo: el retorno que importa no es la tasa que aparece en pantalla, sino el retorno neto, después de impuestos, comisiones y liquidez. Un bono puede rendir más y, aun así, dejar menos plata en el bolsillo que otro peor cotizado en apariencia.

Para quien quiera profundizar en esa lógica, la Escuela Argentina de Finanzas Personales (EAFP) dicta el curso Inversiones para Vivir de Rentas el 4 y 5 de agosto. El programa recorre bonos, obligaciones negociables, letras y otros instrumentos clave para armar una cartera de renta fija sólida y diversificada. Más información e inscripción, https://eafp.com.ar/p/bonos-invertir-en-renta-fija/

Fuente: ¿Qué hacemos con los pesos?. Canal Mundo Dinero. Link: