El petróleo subió y las carteras están bajo revisión: inflación, YPF, S&P 500 y activos para diversificar
El petróleo subió y las carteras están bajo revisión: inflación, YPF, S&P 500 y activos para diversificar
El mapa para invertir se movió bastante rápido. La inflación argentina marcó 1,7%, el petróleo volvió a la zona de USD 100 por barril y varias carteras que parecían bien armadas merecen una revisión seria.
La clave no es reaccionar por cada titular. Es entender qué cambió, qué parte de la cartera está expuesta a esos cambios y qué horizonte de inversión tenemos antes de comprar, vender o rebalancear.
Inflación de 1,7%: una mejora, pero todavía con inercia
El IPC de 1,7% fue un número dentro de lo esperado y representa una baja fuerte frente al 3,4% de marzo. También hubo una señal positiva en los precios estacionales, que venían de una suba superior al 4% y esta vez cayeron 0,9%, en buena medida por factores vinculados al turismo y las vacaciones de invierno.
Ahora bien, no conviene confundirse: bajar desde niveles de inflación cercanos al 200% anual es un proceso largo. La inflación todavía tarda en acomodarse porque tiene un componente inercial muy fuerte.
Los servicios continúan arrastrando ajustes y expectativas. Los bienes, por su parte, vienen acompañando más de cerca al tipo de cambio. Cuando familias, empresas y contratos incorporan mentalmente una inflación mensual cercana al 2%, romper ese piso se vuelve difícil.
Por eso, pensar en una inflación anual de 5% puede ser posible en el largo plazo, pero no parece razonable esperar que ocurra de un día para otro. Los países que atravesaron procesos de inflación muy alta tardaron desde un par de años hasta una década en estabilizar de verdad sus precios.
Petróleo a USD 100: qué puede pasar con la inflación y la energía argentina
La suba del petróleo agrega una presión adicional. Si el barril se sostiene cerca de USD 100, las petroleras enfrentarán una necesidad mayor de trasladar parte de ese aumento a precios. Eso puede complicar el objetivo de mantener la inflación por debajo del 2% mensual y anclar expectativas.
Argentina, de todos modos, llega a este escenario mejor posicionada que en otros momentos. No estar dependiendo de importaciones energéticas cambia mucho la discusión. Si el país estuviera importando energía de forma masiva, el impacto sobre precios y cuentas externas sería bastante más duro.
El contexto geopolítico también pone en valor la producción local. Las dificultades en rutas como el estrecho de Ormuz o el Mar Rojo elevan la importancia de contar con proveedores energéticos estables y sin riesgo bélico inmediato. Ahí Vaca Muerta puede jugar un papel central, siempre que se sigan reduciendo trabas, costos e incertidumbre para la inversión.
Para una cartera, el mensaje no es salir corriendo a comprar cualquier acción petrolera. El conflicto puede empujar precios en el corto plazo, pero sigue siendo un factor volátil. Hay que mirar el perfil de riesgo de cada activo y no aumentar exposición a empresas muy sensibles al petróleo sin medir la volatilidad que se está asumiendo.
La emisión de YPF: deuda más larga y más barata
YPF emitió USD 1.200 millones en el mercado internacional a nueve años, con una tasa de 7,85%. La operación le permite recomprar deuda más cercana y más cara, reemplazándola por financiamiento de mayor plazo y menor costo.
Para un inversor, es una noticia positiva por varios motivos:
- La compañía mejora su perfil de vencimientos.
- Libera caja en el corto plazo.
- Reduce el costo de su deuda.
- Consigue financiamiento a una tasa competitiva para una empresa argentina.
- Refuerza recursos para inversión y proyectos productivos.
La emisión también es una señal para el país. Cuando una empresa argentina logra financiarse afuera con plazo y tasa razonables, mejora la percepción sobre el sector corporativo local. El precio del petróleo alto ayudó al interés por las empresas energéticas, pero la mejora financiera de YPF no deja de ser relevante por sí misma.
La acción de YPF se vio favorecida en un contexto donde también subió el petróleo, por lo que es difícil separar cuánto explica cada factor. Pero la lógica de la operación es sana: no se trata de endeudarse porque sí, sino de cambiar deuda corta y cara por deuda larga y más barata.
¿YPF sirve para una inversión de largo plazo?
YPF puede tener sentido tanto en acciones como en obligaciones negociables, pero hay que distinguir plazos. Una ON argentina conviene comprarla pensando en mantenerla hasta el vencimiento. En el medio puede haber volatilidad política, electoral y de precios, pero si la empresa cumple, el inversor termina cobrando la tasa prometida.
En acciones, YPF y Vista aparecen como dos nombres interesantes a tres o cuatro años, especialmente si Vaca Muerta sigue desarrollándose y el ruido político pierde peso frente a los fundamentos del negocio. Entre ambas, Vista tiene una ejecución de management que resulta muy atractiva, mientras que YPF cuenta con una escala y una posición estratégica muy importantes.
Revisión de una cartera agresiva: qué funcionó y qué ajustar
Una cartera agresiva presentada a fines de marzo rindió aproximadamente 7,78% en dólares en un plazo de cinco a seis meses. El resultado fue bueno, pero el punto más importante no es solamente el rendimiento final: es entender qué hizo cada posición y qué riesgos hubo que atravesar.
Obligaciones negociables de Edenor y Pan American Energy
La parte de renta fija incluyó ON de Edenor y Pan American Energy. Ambas tuvieron rendimientos en dólares superiores al 5%, algo muy significativo para instrumentos de renta fija.
La baja del riesgo país fue un impulsor importante. Cuando cae el rendimiento exigido a la deuda corporativa, sube el precio de las obligaciones negociables. Es la misma lógica que ayuda a una empresa como YPF a financiarse mejor.
Mercado Libre: crecimiento fuerte pese a la presión sobre márgenes
Mercado Libre fue una de las posiciones más favorables de la cartera. La empresa sigue mostrando un crecimiento de ingresos superior al 30% interanual durante catorce trimestres consecutivos, algo que no muchas compañías públicas pueden sostener.
El mercado castigó algunos resultados por los márgenes, pero esa presión forma parte de una estrategia deliberada. Mercado Libre está resignando una parte de la rentabilidad de corto plazo para ganar participación de mercado y expandir su ecosistema financiero.
No es la misma empresa que hace cinco años, incluso si algunos ratios de valuación se parecen. Tiene mayor escala, mayor presencia regional y una oportunidad enorme en comercio electrónico y servicios financieros, especialmente en Brasil y México.
La mirada sobre Mercado Libre debe ser de largo plazo. Pensar en un año puede ser demasiado corto para una compañía que todavía está capturando mercado en América Latina.
Meta: buenos números e inversión fuerte en inteligencia artificial
Meta acumuló cerca de 19% en dólares desde la incorporación a la cartera. Sus resultados operativos fueron sólidos, aunque hubo preocupación por el impacto de las inversiones en inteligencia artificial sobre el flujo de caja.
Las grandes tecnológicas están invirtiendo sumas muy importantes en IA. El mercado quiere saber cuándo esas inversiones se traducirán en ingresos y ganancias mayores. Esa incertidumbre puede generar caídas puntuales, pero no invalida necesariamente la tesis de largo plazo.
Meta sigue siendo una empresa para mantener dentro de una cartera diversificada, no para concentrar una apuesta completa.
TXAR: barata por fundamentos, pero con riesgos concretos
TXAR, Ternium Argentina, parece cotizar a un descuento relevante si se compara su valor de mercado con su caja y sus participaciones en Brasil y México. Bajo esa lógica, el núcleo del negocio luce barato.
El problema es que una acción barata puede seguir barata durante bastante tiempo. La construcción y la industria vienen golpeadas, y no es evidente que la recuperación vaya a ser inmediata. También importa la capacidad del management para comunicar y ejecutar una estrategia que ayude al mercado a reconocer el valor de la compañía.
La posición podría reducirse a la mitad y dejar el resto en liquidez, esperando una mejor oportunidad o una confirmación de la recuperación sectorial.
FXI y el mercado chino: diversificación con volatilidad
El ETF FXI, vinculado al mercado chino, se mantuvo prácticamente estable. China sigue siendo un mercado barato por múltiplos y ofrece una diversificación frente a Estados Unidos, pero tiene una volatilidad alta y factores propios que no se pueden ignorar.
Los acuerdos comerciales ayudaron a descomprimir parte de la preocupación por aranceles, aunque no eliminan los riesgos. La posición puede mantenerse en una cartera agresiva, siempre entendiendo que no será un activo de recorrido lineal.
Una cartera que gana también puede caer fuerte
La cartera rindió bien, pero incluso Meta, una de las mejores posiciones, llegó a mostrar una caída acumulada cercana al 22% durante el período. Este dato es central: una cartera agresiva exige tiempo, tolerancia y un plan claro.
El rendimiento final importa, pero también importa cuánto riesgo se atravesó para llegar hasta ese resultado.
Cuatro acciones que dejaron de ser conservadoras
Uno de los errores más comunes es pensar que una empresa conocida o histórica automáticamente es conservadora. Las compañías cambian, sus industrias cambian y una acción que servía para comprar y olvidarse puede dejar de cumplir ese rol.
Nike: problemas propios y un sector saturado
Nike viene con una caída importante, tanto en el año como en el plazo de cinco años. Dejó de ser esa especie de Coca Cola de las zapatillas que parecía una inversión tranquila para guardar durante décadas.
Por el lado propio de la empresa, hubo decisiones estratégicas equivocadas. El intento de dejar de trabajar con retailers y mayoristas para vender directamente al público no dio los resultados esperados. Además, Converse aporta poco al conjunto y el mercado chino viene cayendo con fuerza.
Por el lado sectorial, la competencia es feroz. En el segmento masivo compite con Adidas, Puma, Reebok y muchas otras marcas. En calzado premium para corredores, aparecen jugadores especializados como On, Hoka, Brooks y Salomon.
La conclusión es simple: no hay que comprar Nike solamente porque bajó. Puede haber una recuperación si el proceso de reconversión funciona, pero el riesgo es alto y la recuperación proyectada se fue extendiendo hacia 2027.
UPS: un dividendo alto también puede ser una alerta
UPS fue durante mucho tiempo una típica acción madura, de las que se compraban para conservar. Sin embargo, un dividendo cercano al 6,6% puede dejar de ser una virtud cuando viene acompañado por presión sobre márgenes y una reducción de operaciones con Amazon, su principal cliente.
Una rentabilidad por dividendos demasiado alta merece análisis. A veces refleja una oportunidad, pero también puede indicar que el mercado está descontando dificultades futuras.
UnitedHealth: una defensiva expuesta a riesgos regulatorios
UnitedHealth era vista como una de las opciones más conservadoras del mercado estadounidense. Su negocio combina seguros de salud y servicios médicos, con números históricamente sólidos.
El problema es que enfrenta investigaciones del Departamento de Justicia por posibles fraudes, una situación que puede impactar de manera relevante en resultados y clientes. Cuando una empresa defensiva se enfrenta a un riesgo regulatorio de esta escala, ya no se comporta como una posición conservadora.
Intel: una historia de inteligencia artificial, no una acción tranquila
Intel dejó de ser solamente la empresa de chips para computadoras personales. Hoy está mucho más vinculada a la narrativa de inteligencia artificial y, por lo tanto, tiene la volatilidad propia de ese segmento.
Puede ser una empresa interesante, pero no corresponde ubicarla dentro de la parte más defensiva de una cartera. Que un activo sea conocido no significa que su riesgo sea bajo.
Cuatro empresas para diversificar fuera de la inteligencia artificial
Para quien ya tiene una exposición considerable a tecnología e inteligencia artificial, diversificar puede ser una decisión inteligente. Estas cuatro alternativas tienen riesgos medios, con Berkshire Hathaway como la más conservadora del grupo.
Eli Lilly: una apuesta a una tendencia estructural
Eli Lilly sigue siendo una de las ideas más interesantes. La compañía está muy bien posicionada en medicamentos para diabetes y control de peso, un mercado con crecimientos cercanos al 50% interanual.
La comparación útil es con el negocio de las estatinas: tratamientos que se vuelven recurrentes, masivos y sostenidos durante muchos años. No se trata de comprar esperando necesariamente una ganancia rápida, sino de entender que la demanda de tratamientos para obesidad, diabetes, apnea y otros problemas asociados puede convertirse en una fuente de ingresos estructural.
Novo Nordisk es el gran competidor, especialmente en tratamientos orales. Sin embargo, Eli Lilly viene mostrando una posición competitiva muy fuerte y tiene en desarrollo productos como retatrutida, con expectativas elevadas para los próximos años.
Berkshire Hathaway: mucho más que una cartera de acciones
Berkshire Hathaway suele describirse como un fondo de inversión, pero esa es solo una parte de la historia. Su cartera de acciones representa aproximadamente el 30% del negocio.
La empresa también posee operaciones relevantes en ferrocarriles, seguros, consumo y marcas como Duracell. Esa diversidad hace que sea una alternativa interesante para una porción conservadora de una cartera global.
Las tasas de la Reserva Federal importan, porque afectan valuaciones y rendimientos financieros. Pero para una visión de largo plazo, Berkshire sigue siendo una compañía con negocios sólidos y diversificados.
Lockheed Martin: visibilidad de demanda y baja volatilidad relativa
Lockheed Martin fabrica modelos como los F-16, F-22 y F-35, además de sistemas de defensa y misiles. Cuenta con una cartera de pedidos cercana a USD 230.000 millones, lo que le da una visibilidad relevante sobre la demanda futura.
También muestra una generación de flujo de caja libre considerable y un beta bajo, cercano a 0,10. El beta no es infalible, pero sirve como referencia para estimar cuánta volatilidad puede tener una acción frente al mercado.
Progressive: una aseguradora favorecida por tasas más altas
Progressive se enfoca en seguros de corto plazo, como autos y hogar. Esa característica puede ser favorable si suben las tasas en Estados Unidos.
Las primas cobradas antes de pagar siniestros se invierten en instrumentos financieros. En seguros de corto plazo, la compañía puede reinvertir más rápido a tasas nuevas y más elevadas. Eso la diferencia de aseguradoras patrimoniales con carteras de bonos muy largos, que sufren más cuando cambian las tasas.
El S&P 500 no va a más: por qué el horizonte cambia la respuesta
Cuando se escucha que el S&P 500 "no va más" porque cae en septiembre o porque tuvo un mes negativo, conviene volver a lo esencial: el plazo importa muchísimo más que una corrección puntual.
Al analizar los últimos 50 años del S&P 500, los datos muestran que las probabilidades de perder bajan a medida que se extiende el horizonte de inversión:
- En períodos de un año, hubo pérdidas en aproximadamente 18% de los casos.
- En períodos de dos años, las chances de perder bajaron a cerca de 10%.
- En períodos de diez años, los casos de pérdida se redujeron a alrededor de 5%.
- En períodos de quince años, no hubo casos de pérdida dentro de la muestra analizada.
Los rendimientos pasados no garantizan resultados futuros, pero el patrón es claro: el tiempo suele ser aliado del inversor diversificado.
Septiembre puede ser un mes históricamente más débil, pero tampoco hay que exagerar. Que haya sido negativo en 57% de las ocasiones no significa que el mercado necesariamente vaya a desplomarse. Además, el promedio de las caídas fue de apenas 0,6%.
El poder de aportar todos los meses
La lógica se vuelve todavía más potente cuando se hacen aportes periódicos. Si una persona hubiera invertido USD 200 por mes en el S&P 500, incluso atravesando crisis como la burbuja puntocom, 2008, Covid y otros eventos severos, el resultado de largo plazo habría sido ampliamente favorable en la mayoría de los casos.
- En cinco años, aportando USD 12.000, la mediana habría alcanzado aproximadamente USD 16.000.
- En diez años, aportando USD 24.000, la mediana habría rondado USD 48.000.
- En veinte años, con aportes por USD 48.000, incluso el peor caso habría terminado cerca de USD 81.000.
- En treinta años, aun el peor escenario habría más que duplicado el capital aportado.
La gran ventaja del S&P 500 es que se rebalancea solo. Las compañías que dejan de liderar pierden peso o salen del índice, mientras que las empresas más grandes y relevantes pasan a ocupar su lugar. Para una parte de la cartera de largo plazo, comprar de manera periódica y olvidarse puede ser una estrategia muy efectiva.
Una cartera para el retiro: rendimiento, oro y mercados emergentes
Una cartera simple pensada para retiro, formada por los ETF IVE, GDX y EEM, rindió cerca de 23% en menos de un año. El resultado duplicó ampliamente el retorno promedio histórico de largo plazo que suele atribuirse al S&P 500.
La pregunta no es solamente cuánto subió, sino si la tesis original sigue vigente.
IVE: empresas grandes y de valor
IVE se parece al S&P 500, pero está más enfocado en compañías grandes y de estilo value. Es una exposición relativamente más conservadora dentro de la renta variable estadounidense y puede seguir teniendo sentido como núcleo de una cartera de retiro.
GDX y GLD: mantener oro, pero con menor riesgo operativo
GDX invierte en mineras de oro. En un contexto de inflación persistente, deuda alta de Estados Unidos y tensiones geopolíticas, el oro puede seguir cumpliendo un rol de reserva de valor.
Sin embargo, las mineras tienen un riesgo adicional. Requieren inversiones de capital fuertes, sus flujos suelen proyectarse a largo plazo y las tasas altas pueden castigar sus valuaciones.
Para un perfil más conservador, un ajuste razonable sería reducir o salir de GDX y pasar a GLD, un ETF vinculado directamente al oro. De esa forma se conserva exposición al metal sin depender tanto de la operación y los costos de las empresas mineras.
EEM: tomar ganancias y evaluar una posición en Brasil
EEM ofrece exposición a mercados emergentes, aunque tiene una concentración relevante en Asia. Dado un escenario de mayor volatilidad y tasas elevadas, puede ser razonable tomar parte de las ganancias.
Una alternativa es sumar una posición controlada en Brasil. La economía brasileña puede beneficiarse del contexto de commodities y de su fortaleza institucional relativa. Para quien ya está invertido, la idea no necesariamente es salir, sino revisar que el peso de Brasil en cartera sea coherente con el perfil de riesgo.
Micron, México, soja y ETF argentinos: algunas ideas puntuales
Micron sigue siendo una compañía interesante mientras continúe la escasez de chips, memoria y almacenamiento vinculada a la inteligencia artificial. Tiene un balance sólido y buena liquidez, aunque después de una suba muy fuerte exige más cautela y una posición menor que la que podría haberse tomado antes de la euforia por IA.
Respecto de soja y maíz, los commodities pueden verse favorecidos por un contexto de inflación y tensiones energéticas. Pero los instrumentos basados en futuros, especialmente si son nuevos, requieren entender bien cómo funcionan antes de entrar. No alcanza con tener una visión positiva sobre el producto subyacente.
México también merece atención. Tiene un mercado de consumo muy potente y empresas relevantes como Coca Cola FEMSA, Grupo Bimbo y Grupo Visa. EEM incluye una exposición limitada a México, por lo que no es el vehículo ideal si el objetivo es apostar específicamente por ese país.
En cuanto a ARGT, hay que tener cuidado con asumir que es un ETF puramente argentino. Mercado Libre tiene un peso muy grande dentro de esa cartera, por lo que no replica de manera directa al Merval ni representa exclusivamente la economía local.
La lección central: mantener el plan, pero revisar la tesis
La encuesta fue clara: lo que más cuesta en una inversión de largo plazo es no vender cuando sube. Después aparecen, con el mismo peso, comprar cuando cae y mantener el plan.
Eso resume bastante bien el desafío del inversor. No se trata de quedarse inmóvil por orgullo ni de cambiar toda la cartera por una baja semanal. Se trata de revisar la tesis.
Si una empresa conserva buenos fundamentos, tiene crecimiento, caja, ventajas competitivas y un horizonte claro, una caída puede ser parte normal del camino. Pero si cambió el negocio, aumentó el riesgo regulatorio, se deterioró la estrategia o la empresa dejó de cumplir el rol que tenía en cartera, hay que recalibrar.
El largo plazo no significa comprar y no mirar nunca más. Significa tomar decisiones con paciencia, fundamentos y una cartera diversificada.
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Fuente: Del Colchón a la Inversión. Canal Mundo Dinero. Link: