por Mundo Dinero
Hay alivio, pero no tranquilidad: qué comprar y qué evitar tras el dato de inflación
El dato de inflación de abril trajo una bocanada de aire: 2,6%. Después del 3,4% de marzo, que había encendido varias alarmas, apareció por fin una señal de reversión en una tendencia que llevaba más de diez meses sin ceder. Ahora bien, una cosa es alivio y otra muy distinta es tranquilidad.
Porque en mercados no alcanza con ver un número aislado. Hay que entender qué lo explicó, cuánto de esa baja puede sostenerse, qué puede pasar con el dólar, cómo vienen las tasas, qué hacer con los pesos y dónde aparecen oportunidades reales de inversión sin comprar humo.
Con ese marco, vale la pena ordenar las ideas y bajar a tierra una pregunta central: si la inflación desacelera, pero todavía hay ruido, ¿cómo se arma una cartera hoy?
Inflación de 2,6%: un buen dato, pero con matices
El número estuvo en línea con la parte baja de lo que esperaba el mercado. El rango de estimación rondaba entre 2,6% y 3%, así que el dato fue recibido como positivo. Más aún porque corta, al menos por ahora, una secuencia de aceleración inflacionaria que empezaba a preocupar.
Había dos factores siguiendo de cerca:
- La dinámica del dólar, que se venía mostrando relativamente estable.
- La inflación, que amenazaba con quedarse cerca del 3% o incluso volver a subir.
En ese contexto, la baja a 2,6% funciona como una señal favorable. Pero no alcanza para cantar victoria.
Qué explicó la suba previa y por qué abril dio mejor
Marzo había sido un dato malo, en buena medida por el impacto energético y por componentes estacionales. También pesaron rubros como educación y transporte, este último con aumentos recurrentes, especialmente más marcados en algunas jurisdicciones.
En abril, parte de ese arrastre todavía debía verse reflejado. Sin embargo, el impacto fue menor al esperado. Eso es lo que vuelve interesante el dato.
Además, hubo un punto técnico relevante: la inflación núcleo se ubicó por debajo del índice general. Y eso importa mucho.
Por qué mirar la inflación núcleo
La inflación núcleo deja afuera los componentes estacionales. En otras palabras, ayuda a ver si la inercia inflacionaria de fondo realmente se está moderando.
Si la núcleo afloja, el mensaje es claro: más allá de aumentos puntuales en transporte o combustibles, la presión estructural no está tan desbordada. Eso también le da algo de margen a los precios regulados para no recalentar todavía más el resto del año.
La conclusión, entonces, es razonable: el dato fue bueno. Pero todavía hace falta ver más de un mes para confirmar tendencia.
¿La inflación puede seguir bajando o fue solo un respiro?
Acá aparece la gran duda. ¿Se abrió una tendencia a la baja o abril fue apenas un mes mejor dentro de un panorama todavía frágil?
La cautela tiene sentido por varios motivos:
- El conflicto en Medio Oriente empujó el precio del petróleo.
- Eso puede trasladarse parcialmente a combustibles y costos.
- Ya empezaban a verse subas de precios en supermercados que todavía no estaban reflejadas del todo.
- Los datos de inflación siempre tienen rezago.
Por eso, más que proyectar una caída abrupta a niveles como 1,5%, lo razonable es pensar en otra prioridad: que la inflación se estabilice y no vuelva a instalarse por encima del 3%.
Si en los próximos meses la núcleo sigue bajando, ahí sí la discusión cambia. Pero por ahora el mensaje es prudencia.
Qué hacer con los pesos después del dato
Una de las grandes preguntas del momento es qué hacer con la liquidez en pesos. Porque la situación actual desacomoda reflejos clásicos del inversor argentino.
Durante varios meses, con un dólar bastante planchado, quien se quedó en pesos hizo una diferencia importante. Pero eso también genera un nuevo miedo: si ya aproveché el carry, ¿sigo en pesos o empiezo a dolarizar?
Frente a ese dilema aparecieron tres caminos muy claros:
- Comprar dólares para cubrirse.
- Buscar bonos CER para seguir inflación.
- Ir a CEDEARs para dolarizar cartera invirtiendo en acciones del exterior.
La respuesta más elegida fue CEDEARs, seguida por bonos CER y bastante más atrás el dólar. Eso dice bastante: hay más interés por invertir que por simplemente inmovilizar capital.
El problema actual: tasas reales flacas y dólar sin presión inmediata
Hoy la discusión es incómoda porque:
- Las tasas en pesos bajaron.
- Muchos instrumentos ya no ofrecen una tasa real claramente positiva.
- Pero al mismo tiempo, eso todavía no se traduce en una presión fuerte sobre el dólar.
Entonces el mercado queda en una zona gris. No sobra premio por quedarse en pesos, pero tampoco hay una corrida cambiaria que obligue a salir ya mismo.
Ahí entra una variable importante: el plazo.
Liquidez, fondos comunes y bonos: dónde estacionar pesos sin improvisar
Cuando uno piensa qué hacer con los pesos, la primera regla es no decidir en abstracto. Antes hay que responder dos preguntas:
- ¿Para qué plazo es la plata?
- ¿Qué objetivo cumple dentro de la cartera?
Si el horizonte es muy corto, la lógica cambia por completo frente a una inversión a seis meses o más.
Si necesitás liquidez de corto plazo
Para dinero de disponibilidad inmediata o casi inmediata, las alternativas más razonables siguen siendo:
- Fondos money market
- Caución
- Opciones de muy bajo riesgo para estacionar capital
Acá el objetivo no es ganarle con fuerza a la inflación. Es no dejar la plata quieta y mantener flexibilidad.
Si podés estirar plazo: bonos CER y fondos inflation linked
Para un horizonte un poco más largo, empieza a tomar fuerza la idea de ir a instrumentos que ajusten por inflación. En particular:
- Bonos CER
- Fondos comunes inflation linked
- Mix de bonos CER, tasa fija y algunos instrumentos duales
La clave no es comprar cualquier bono largo por intuición. La clave es entender que cuanto más largo el bono, más volatilidad puede haber en el camino.
Por eso, una estrategia sensata hoy puede ser un fondo que combine cobertura inflacionaria con algo de tasa fija o instrumentos atados a otras referencias. Esa mezcla ayuda a evitar quedar demasiado expuesto a un solo escenario.
Por qué junio en adelante merece atención
Hay otra razón para no dormirse. Históricamente, de junio en adelante suele reducirse la entrada de dólares de la cosecha. Al mismo tiempo, pueden empezar a circular más pesos en la economía.
Eso no significa necesariamente una corrida. Pero sí implica que el equilibrio puede volverse más delicado.
En ese marco, apostar a pesos todavía puede tener sentido, aunque con control y sabiendo por qué se hace. Si el techo de la banda cambiaria sigue expandiéndose con la inflación y hoy la suba potencial del dólar luce limitada en relación con ciertas tasas en pesos, todavía existe margen para estrategias tipo carry. Pero ya no es para distraídos.
Cartera moderada: calidad, defensa y algo de cobertura en pesos
Cuando se piensa una cartera moderada, no alcanza con decir "mitad renta fija, mitad acciones". Hoy el contexto obliga a hilar un poco más fino.
Una propuesta moderada interesante combinó cinco CEDEARs y un fondo vinculado a inflación:
- Mercado Libre
- Microsoft
- NU
- Visa
- McDonald's
- Fondo común inflation linked
Por qué Mercado Libre sigue siendo atractivo, aun golpeada
Mercado Libre viene recibiendo castigo, pero no porque su negocio esté roto. Todo lo contrario. El debate pasa por otro lado: la empresa sigue creciendo fuerte en ingresos, pero el mercado le exige ver márgenes más amplios.
El punto es que Mercado Libre sigue reinvirtiendo muchísimo. Eso achica márgenes hoy, pero puede construir valor enorme mañana. Es una lógica parecida a la que atravesó Amazon en distintos momentos: mejora operativa, expansión de ingresos, pero rentabilidad más comprimida porque la compañía no deja de empujar crecimiento.
Además, la expansión del negocio financiero suma oportunidades, aunque también riesgos. El crecimiento del crédito y de las tarjetas implica exposición a morosidad, y esa es una variable que el mercado está mirando con lupa.
Aun así, desde valuación proyectada, flujo de fondos y potencial de negocio, el papel aparece como barato para una mirada de largo plazo.
Microsoft, Visa y McDonald's: la pata de calidad defensiva
Dentro de una cartera moderada, no todo tiene que ser explosivo. También hace falta equilibrio.
Microsoft aporta tecnología de gran escala y negocios sólidos.
Visa funciona como un activo defensivo dentro del sector financiero. Viene mostrando crecimiento en ingresos y ganancias por acción, y además lanzó un programa de recompra de acciones. Eso, muchas veces, es una señal de que la propia compañía considera atractivo su precio.
McDonald's suma consumo defensivo. Incluso con golpes recientes en precio, sigue mostrando ventas crecientes y un margen operativo muy alto, cerca del 46%. En contextos inciertos, ese tipo de negocio suele dar respaldo.
NU: crecimiento con volatilidad
NU entra en el segmento más dinámico. Tiene potencial, pero también sensibilidad fuerte a balances y expectativas. El mercado está evaluando si ese crecimiento se traduce o no en una mejora más clara de márgenes. Por eso puede ser un papel para tener, pero sabiendo que no es de digestión liviana.
La parte en pesos: por qué usar un fondo y no ir solo a un bono
Acá el argumento es muy práctico. Si se va a tener una porción de cartera en pesos, conviene que esté bien estructurada.
Un fondo inflation linked puede mezclar:
- Bonos que ajustan por inflación
- Una pequeña porción en tasa fija
- Duración manejada por profesionales
Eso permite capturar rendimiento sin quedar clavado en un solo bono largo y pagando comisiones de entrada y salida por separado.
Cartera agresiva: más riesgo, más timing y mucha selección
Cuando se pasa a una cartera agresiva, cambia la tolerancia a la volatilidad. Pero no debería cambiar la exigencia de criterio.
La idea no es comprar cualquier cosa que se mueva. La idea es asumir más riesgo donde haya una tesis concreta detrás.
La cartera agresiva propuesta se apoyó en estos nombres:
- NU con mayor ponderación
- Una LECAP para capturar tasa en pesos
- Bitfarms / HIVE / KULR? No: se mencionó Bitfarms con su nueva denominación operativa ligada a infraestructura
- Uber
- ServiceNow
- Ecogas
Más allá de la sigla puntual, el concepto fue claro: combinar crecimiento, tecnología, algo de apuesta táctica en pesos y una acción argentina de energía con mucho riesgo político.
La apuesta en pesos también puede ser agresiva
Suena raro, pero es así. Tener un 10% de cartera en una LECAP puede ser una apuesta agresiva si lo que se está buscando es ganarle al movimiento del dólar con tasa, asumiendo que la devaluación puede tardar más en llegar.
La lógica no es enamorarse del peso. Es usarlo tácticamente mientras la ecuación cierre.
Cripto e infraestructura: riesgo extremo, pero con tesis
En la parte vinculada al universo cripto, el enfoque fue prudente. No desde el entusiasmo ciego, sino desde reconocer que son activos muy agresivos y difíciles de valuar con criterios tradicionales.
En este caso, la empresa elegida ya no queda limitada a la minería cripto, sino que empezó a reconvertirse hacia infraestructura y data centers, muy vinculados a inteligencia artificial. Eso le da una pata más tangible al negocio.
Igual, sigue siendo una apuesta para perfiles que sepan bancarse movimientos fuertes y timing imperfecto.
Uber: negocio más sólido de lo que muchos creen
Uber venía golpeada, pero los últimos números mejoraron mucho la lectura sobre el negocio. Los márgenes operativos pasaron del 10% al 14%, y la recompra de acciones por 3.000 millones de dólares muestra una señal potente de confianza interna.
Además, parte del miedo alrededor de los robotaxis parece haberse moderado. Con el precio actual bastante por debajo de zonas previas más exigentes, aparece como una jugada atractiva para buscar apreciación.
ServiceNow: una tecnológica castigada por la ola IA
Todo el sector de software empresarial recibió presión por el avance de la inteligencia artificial. Nombres como SAP, Salesforce o Adobe sintieron ese golpe. ServiceNow también.
Pero ahí justamente puede haber oportunidad. Si una empresa ayuda a automatizar procesos repetitivos y reducir costos en organizaciones, no necesariamente queda desplazada por la IA. Incluso puede fortalecerse.
En un sector volátil, puede ser una buena jugada para quien busca rebote con fundamento.
Ecogas: buena empresa, riesgo político alto
La parte más argentina de la cartera agresiva fue Ecogas. Y acá es clave no mezclar todo.
Por negocio, la compañía gusta. El gas tiene potencial y la empresa muestra eficiencia en el proceso, con pérdidas relativamente acotadas dentro de la distribución. Si el sector energético argentino sigue creciendo, hay espacio para capturar valor.
Ahora bien, al ser una acción local regulada, el contexto político manda. Cambios en tarifas, subsidios o gobierno pueden afectar mucho más que en una acción global. Por eso aparece en una cartera agresiva y no en una conservadora.
Acciones argentinas: señales mixtas, pero con posibles rebotes técnicos
El mercado local viene golpeado, y eso se nota en varias carteras. Hubo bastante rojo en nombres como BIMA, COME, Pampa, TGN o YPF. Sin embargo, una baja fuerte no siempre implica salir corriendo.
Desde análisis técnico, hay argumentos para pensar en rebotes parciales, aunque eso no necesariamente signifique que terminó la corrección de fondo.
La lectura general es esta:
- El Merval podría tener un rebote técnico.
- Ese rebote podría rondar el 10%.
- Después todavía podría quedar caída adicional.
O sea: oportunidad táctica, no euforia estructural.
BYMA, Galicia, TGN y Metrogas
BYMA llamó la atención por lo castigada que estuvo. Es un papel que muchas veces resiste mejor que otros cuando el mercado cae, así que su retroceso luce incluso más llamativo de lo habitual.
Galicia aparece como uno de los activos clave para un eventual rebote del Merval, por su peso específico dentro del índice.
TGN sigue siendo una de las energéticas preferidas dentro del panel.
Y para perfiles más agresivos, apareció Metrogas como idea adicional. El razonamiento es simple: si la energía sigue recuperando precios y los subsidios no pueden sostenerse eternamente, las distribuidoras también quedan bien posicionadas dentro del sector.
Análisis técnico: qué mostraban algunos activos clave
Más allá del análisis fundamental, hubo varias lecturas técnicas interesantes que ayudan a ordenar entradas, rebotes potenciales y zonas de riesgo.
Galicia
El papel se encontraba lateralizando tras una caída. Y una lateralización, muchas veces, actúa como una olla a presión: cuando se resuelve, suele continuar en la dirección de la tendencia previa. Pero en este caso, mientras no rompiera ciertos mínimos, todavía era posible ver un rebote hacia la zona de 47 a 49 dólares.
Eso implicaba una suba potencial de entre 12% y 17% desde esos niveles.
Meta
Meta mostraba una caída trabajosa, no desordenada. Eso, técnicamente, suele ser una buena señal: más ajuste en tiempo que en precio. Cuando las manos grandes no salen violentamente, el papel tiende a corregir de manera más saludable.
Usando niveles de Fibonacci, el ajuste ya aparecía bastante maduro, y los indicadores de momentum empezaban a mostrar señales de compra.
NU
Tras balance, NU llegaba a una zona de soporte importante. Eso no garantiza rebote inmediato, pero sí marca un punto donde antes apareció demanda.
La advertencia era clara: si se compra en esos niveles, hay que estar dispuesto a soportar volatilidad. Porque si el soporte falla, el siguiente piso relevante quedaba bastante más abajo.
Rigetti
Rigetti, vinculada a computación cuántica, había llegado a caer cerca de 78% desde máximos. No por eso estaba automáticamente "barata" en sentido técnico, pero sí mostraba una estructura de recuperación interesante: rompía una línea de máximos descendentes y empezaba a construir una secuencia más favorable.
El potencial técnico era alto, aunque con un riesgo también muy importante. Un clásico papel para quien entiende que puede ganar mucho o bancarse una caída dura sin dramatizar.
GLD, el oro
El oro merece un párrafo aparte. En dos años, había subido alrededor de 60% en dólares, algo enorme para un activo considerado conservador. Y eso sin pagar dividendos ni intereses.
La lectura técnica indicaba que estaba corrigiendo parte de esa suba, pero sin cambiar la tendencia principal. Mientras no recuperara cierta zona de precios, seguía débil en el corto plazo. Aun así, la película de fondo seguía siendo positiva.
Por eso el oro vuelve a aparecer como ese activo que no hace ruido todos los días, pero cuando se mueve, recuerda por qué muchos lo usan como reserva de valor dentro de una cartera diversificada.
Bitcoin
Bitcoin venía de una fase de caída fuerte, potenciada por apalancamiento excesivo. Ese fue un punto clave. Cuando muchos entran pensando que de 100.000 va directo a 200.000 o 300.000, y encima lo hacen apalancados, cualquier ajuste limpia posiciones de manera violenta.
Técnicamente, la superación de una línea de tendencia bajista empezaba a mostrar una mejora. Mientras no perforara ciertas zonas de soporte, había margen para recuperar hacia niveles cercanos a 97.000 dólares.
McDonald's
McDonald's mostraba una caída de alrededor del 20% desde máximos, algo poco habitual para un papel con perfil tan defensivo. Si bien todavía podía ceder un poco más, ya se acercaba a una zona técnicamente interesante.
La confirmación más clara de fortaleza llegaría si lograba superar nuevamente cierta resistencia. Hasta entonces, seguía siendo un activo para seguir de cerca.
YPF
YPF fue uno de los nombres destacados entre las acciones argentinas. No solo por fundamentos, sino también por comportamiento técnico. Incluso en un contexto complejo para el petróleo y el sector, el papel mostró bastante firmeza.
Mientras no perdiera determinados niveles, seguía siendo un activo para mantener o incluso sumar. Y eso se combina con algo que el mercado también empieza a valorar: YPF entendió que su negocio no pasa únicamente por vender combustible, sino por construir ecosistema, marca y servicios alrededor.
Reserva Federal de Estados Unidos: por qué el cambio importa
En el plano internacional apareció otro tema importante: el reemplazo de Jerome Powell por Kevin Warsh al frente de la Reserva Federal.
Desde la óptica del inversor, la pregunta no es solo quién llega, sino qué significa su llegada.
Warsh aparece como una figura muy cercana a Donald Trump. Y eso reabre una discusión delicada: la independencia de la Fed. Formalmente es un organismo con autonomía, pero cuando quien asume está tan identificado con un espacio político, el mercado inevitablemente se pregunta cuánto margen real tendrá.
¿Eso implica tasas cero? No. Pensar en una baja de tasas puede ser razonable, pero imaginar una política ultraexpansiva en el contexto actual de Estados Unidos suena demasiado lineal.
La enseñanza de fondo es otra: cuando los bancos centrales parecen perder independencia, el mercado suele reaccionar. Y no siempre para bien.
Entonces, ¿qué comprar y qué evitar hoy?
Si hubiera que ordenar todo en ideas simples, la foto actual se parece bastante a esto:
Qué puede tener sentido mirar
- CEDEARs de calidad, sobre todo si se busca dolarizar cartera sin dejar la plata quieta.
- Fondos inflation linked o mixes de renta fija para quien necesita seguir en pesos con algo de protección.
- Acciones defensivas como Visa o McDonald's dentro de carteras moderadas.
- Acciones de crecimiento castigadas como Mercado Libre, NU, Uber o ServiceNow, pero siempre con horizonte adecuado.
- Oro como activo de cobertura y diversificación.
- Algunas energéticas argentinas para perfiles que toleren volatilidad y sepan leer contexto político.
Qué conviene evitar
- Improvisar con los pesos solo porque la inflación bajó un mes.
- Comprar activos muy agresivos sin asumir que pueden caer fuerte.
- Creer que un papel está barato solo porque se desplomó.
- Ir a instrumentos de renta fija con comisiones que se comen toda la tasa.
- Confundir alivio con tranquilidad estructural.
Una última idea: no se trata de adivinar, sino de armar bien el juego
El mercado no pide magia. Pide método.
Nadie tiene la bola de cristal para decir cuánto dará la inflación en junio o cuándo exacto se moverá el dólar. Lo que sí se puede hacer es construir una cartera que no dependa de pegarle a una sola apuesta.
Hoy el escenario muestra un dato mejor de inflación, una baja de tasas, un dólar todavía tranquilo y un mercado que sigue buscando equilibrio. Es una combinación que habilita oportunidades, pero no descuidos.
Por eso, más que perseguir el activo del momento, conviene volver a lo básico:
- definir horizonte,
- entender el riesgo,
- diversificar,
- y saber por qué se compra cada cosa.
Hay alivio, sí. Pero tranquilidad total, todavía no.
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