por Mundo Dinero
El petróleo amenaza y Wall Street ni se inmuta: por qué el mercado sigue comprando tecnología mientras crecen los riesgos
Arrancó el frío, pero lo que todavía no se enfría del todo son los mercados. Y eso, sinceramente, llama la atención.
Hay un conflicto geopolítico abierto en Medio Oriente, el petróleo sigue con riesgo de pegar otro salto, las tasas en Estados Unidos subieron durante el último mes, la Reserva Federal no está precisamente en modo relajado y, aun así, Wall Street se mantiene firme. Más todavía: volvió con fuerza el entusiasmo por las tecnológicas, por inteligencia artificial y por los balances corporativos.
Esa es la gran tensión del momento. Por un lado, un mundo cargado de incertidumbre. Por el otro, un mercado que parece elegir mirar solamente ganancias extraordinarias, crecimiento en la nube e inversiones récord en infraestructura para IA.
La pregunta entonces no es solo si el rally puede continuar. La pregunta es qué está descontando el mercado y qué está dejando de mirar.
Medio Oriente sigue siendo un riesgo real, aunque el mercado actúe como si no lo fuera
El conflicto no apareció de la nada esta semana. Viene desarrollándose desde fines de febrero y ya tuvo impacto concreto en los precios. Durante marzo hubo una caída del 10% en el mercado, pero abril terminó siendo uno de los mejores abriles de la historia, con una suba del 14%, cuando empezó a aparecer la idea de que ambas partes tenían incentivos para negociar.
Ahora ese escenario vuelve a ponerse en duda.
Donald Trump necesita mostrar capacidad de negociación, pero no cuenta con demasiado apoyo interno para escalar militarmente el conflicto con Irán, ni para enviar más tropas ni para seguir aumentando gasto en defensa. Del otro lado, Irán está mostrando más resistencia de la que muchos esperaban.
En ese contexto, hubo un nuevo foco de tensión: el estrecho de Ormuz. Trump dijo que ayudaría a resguardar el paso de barcos por la zona. Irán respondió que, si detectaba barcos de Estados Unidos allí, lo consideraría una ofensa y podría atacarlos. Incluso circuló la versión de un supuesto ataque a un buque estadounidense, algo que luego fue negado por Estados Unidos.
La conclusión es sencilla: el conflicto sigue abierto. No está resuelto, no está cerrado y tampoco está completamente contenido.
Sin embargo, la reacción del mercado fue bastante elocuente. Al conocerse las noticias, el petróleo llegó a subir cerca de 5% y los índices, como el Nasdaq, arrancaron negativos. Pero con el correr de la mañana todo se fue moderando: el petróleo redujo la suba a alrededor de 1% y los índices volvieron a terreno neutro.
Eso sugiere que el mercado todavía interpreta que, mientras no haya nuevos ataques o una escalada más clara, el conflicto sigue siendo negociable.
El problema del petróleo no desapareció
Acá hay un punto que merece mucha más atención de la que está recibiendo.
Estados Unidos subió con fuerza en los últimos meses incluso con un petróleo más caro y con inventarios muy bajos. Y eso no es menor. Si no existieran reservas estratégicas e inventarios acumulados, el precio del crudo probablemente estaría bastante más arriba. La referencia que empieza a sonar con más frecuencia es incómoda: si la situación empeora, el petróleo podría escalar a la zona de 120 o incluso 150 dólares.
La clave está en el estrecho de Ormuz. Si el paso de barcos sigue restringido o muy reducido, el riesgo sobre la oferta energética sigue completamente vigente.
Y si el petróleo se dispara, la inflación no va a salir gratis.
Una visión cada vez más repetida entre analistas macro de Estados Unidos es que podría haber una nueva aceleración inflacionaria, con registros anualizados del 3,5% o incluso 4%. La única forma de corregirlo rápidamente sería una destrucción de demanda. Y eso, naturalmente, implicaría un escenario mucho menos amigable para los activos de riesgo.
Ese es uno de los grandes desacoples del mercado actual: los riesgos macro están ahí, pero la atención está puesta casi por completo en otro lado.
Wall Street eligió una narrativa: inteligencia artificial, nube y balances
Mientras Medio Oriente genera ruido y el petróleo amenaza, Wall Street está obsesionado con otra cosa: las ganancias corporativas.
Y, en particular, con las tecnológicas.
La temporada de balances vino mucho mejor de lo esperado. Cerca del 70% de las empresas del S&P 500 ya había reportado al momento del análisis, y el crecimiento de ganancias rondaba el 27% interanual, contra una expectativa inicial de 15%.
Es una diferencia enorme.
Buena parte de esa sorpresa positiva se explica por nombres muy concretos:
- Alphabet
- Meta
- Amazon
- Microsoft
- Apple
Además, el regreso del trade tecnológico fue contundente. Semiconductores, software y programación recuperaron terreno con mucha fuerza. El ETF del sector de semiconductores llegó a mostrar una suba cercana al 40% en el último mes, y las versiones apalancadas se convirtieron directamente en una fiesta para quienes estaban posicionados.
Los datos de la temporada de resultados refuerzan la magnitud del movimiento:
- 81% de las compañías superó lo esperado en ganancias por acción
- 84% superó lo esperado en ingresos
No solo se superó el consenso. Se lo hizo por un margen muy superior al promedio histórico.
La gran historia detrás del rally: el capex en inteligencia artificial
Si hay un motor de fondo para este entusiasmo, es el gasto en infraestructura.
Los grandes hyperscalers, es decir las compañías que están construyendo la base física de la inteligencia artificial, están acelerando inversiones a una escala pocas veces vista. Entre ellas aparecen:
- Amazon
- Alphabet
- Meta
- Microsoft
- Oracle
Oracle se mete en ese grupo porque juega un rol clave en la infraestructura ligada a OpenAI, especialmente en centros de datos.
Las proyecciones de inversión para 2027 fueron revisadas con fuerza al alza. Lo que antes parecía un escenario de hasta 1 billón de dólares ahora apunta a más, alrededor de 1,1 trillions. Es una cifra descomunal. Y para 2026 también hubo correcciones hacia arriba.
Eso le da consistencia al relato del mercado: no se trata solo de expectativa. Hay dinero real siendo invertido en capacidad computacional, data centers y expansión de infraestructura.
Ahora bien, eso no significa que no haya costos.
La otra cara de la IA: despidos y presión sobre el flujo de caja
Mientras las empresas invierten fuerte en inteligencia artificial, también ajustan por otro lado. En el primer trimestre se anunciaron 81.747 despidos en compañías tecnológicas, muy por encima de los registros previos.
Y hay otro punto más delicado: gran parte de este boom de capex se está financiando con caja que antes podía destinarse a dividendos o recompras de acciones.
Es decir, el mercado hoy celebra el mayor gasto. Pero esa inversión tiene que monetizarse sí o sí.
En algunos casos, como Oracle, además, el esfuerzo inversor está viniendo acompañado de más endeudamiento. Mientras el mercado crea en la narrativa y en la demanda futura de capacidad para IA, eso puede sostenerse. Pero si empiezan a acumularse retrasos en centros de datos o si aparece evidencia de que la demanda no absorbe toda esa expansión, la discusión cambia rápido.
Y algunos indicios ya existen: se empiezan a detectar demoras en ciertos proyectos de data centers. Todavía no es un quiebre, pero sí un recordatorio de que no todo lo que hoy entusiasma está libre de ejecución compleja.
Qué dejaron los balances de Alphabet, Amazon, Microsoft y Apple
Los números de las grandes tecnológicas explican bastante bien por qué Wall Street eligió mirar para este lado.
Alphabet: posiblemente el balance más sólido del grupo
Alphabet entregó uno de los resultados más convincentes de la temporada. La compañía mostró un crecimiento interanual del 20%, el ritmo más alto desde 2022.
El mercado lo validó de inmediato. Alphabet pasó a ubicarse entre las compañías más grandes del mercado, solo detrás de Nvidia, y además conserva participaciones relevantes en dos IPOs muy esperadas: Anthropic y SpaceX, con aproximadamente 8% y 13% respectivamente.
Pero si hubo una pieza central en su resultado fue Google Cloud. La nube de Google aceleró por encima del 60%, una tasa de crecimiento que se destacó incluso frente a sus competidores.
Amazon: AWS sigue empujando
Amazon también presentó un muy buen trimestre. La ganancia por acción creció 17% y los ingresos estuvieron claramente impulsados por AWS.
Amazon Web Services avanzó 28%, confirmando que la nube sigue siendo el corazón del dinamismo de la empresa.
Ahora bien, incluso con buenos números, la comparación con Google Cloud deja claro que la competencia en este segmento se volvió todavía más intensa.
Microsoft: crecimiento fuerte en una empresa enorme
Microsoft volvió a superar las expectativas y dejó un dato particularmente potente: ingresos creciendo 18% en una compañía de ese tamaño.
No es un detalle menor. Para una empresa tan grande, esa velocidad de expansión es una señal de demanda muy fuerte, otra vez apalancada por nube e inteligencia artificial.
Azure sigue siendo una de las piezas estructurales del negocio y de la narrativa de mercado.
Apple: el mejor primer trimestre de su historia
Apple también sorprendió. En lo que corresponde al segundo trimestre de su ejercicio fiscal, tuvo el mejor primer trimestre de su historia.
Entre los principales datos:
- Ventas de iPhone creciendo 22%
- Servicios creciendo 16%
El balance fue claramente mejor al esperado y volvió a mostrar una Apple muy resiliente.
No todo sube por igual: el mercado sigue siendo selectivo
Ahora bien, una cosa es que los balances sean buenos y otra muy distinta es que todas las acciones reaccionen bien.
Ahí aparece una advertencia importante.
Aunque la temporada fue sólida, no todos los papeles tuvieron una respuesta positiva. Microsoft y Meta, por ejemplo, no mostraron una gran reacción semanal pese a sus números. Alphabet y Apple sí fueron mejor recibidas.
Eso habla de un mercado exigente, técnico y bastante sobrecomprado.
Si se mira cualquier indicador clásico, como RSI, los índices vienen estirados. Incluso niveles del S&P 500 que a comienzos de año parecían objetivos para todo 2025 ya fueron alcanzados o desafiados antes de tiempo.
Y hay otro dato clave: el rally es angosto.
El S&P 500 equal weight, que pondera todas las acciones por igual, no tuvo un retorno tan impresionante. Eso quiere decir que no estamos frente a una suba generalizada. Estamos, otra vez, frente a un mercado muy concentrado en unos pocos nombres, algo parecido a lo que ya ocurrió con las Magnificent Seven.
En otras palabras: no todo está subiendo, no todo está sano y no todo está tranquilo. Son máximos de mercado en una situación inestable.
La Fed no se movió, pero sí dejó señales para seguir de cerca
La Reserva Federal mantuvo la tasa sin cambios, algo que el mercado descontaba casi por completo. Hasta ahí, ninguna sorpresa.
Lo relevante vino por otros costados.
Jerome Powell seguirá en la junta de gobernadores aun después del 15 de mayo, cuando vence su mandato al frente de la Fed. Eso implica que conservará poder de voto dentro del FOMC. Es un hecho llamativo porque en los últimos 50 años la mayoría de los presidentes de la Fed que dejaban el cargo no seguían luego participando en el comité con voto.
También hubo disidencias internas. Algunos miembros querían una postura más dovish, otros rechazaban justamente que el comunicado se inclinara demasiado en ese sentido. Y por primera vez apareció explícitamente una referencia a los riesgos derivados de Medio Oriente.
Más allá de la tasa actual, hay inquietud por cambios más de fondo en la comunicación de la Fed:
- menos confianza en los dot plots
- posible reducción del balance
- menos señales anticipadas al mercado
- menor uso o menor relevancia de las conferencias de prensa
Cuando la autoridad monetaria comunica menos, el resultado suele ser el mismo: más incertidumbre y más volatilidad en tasas.
Los datos económicos de Estados Unidos todavía no cierran del todo
En materia de macro, los datos dejaron una mezcla interesante.
El PCE mensual vino en 0,7%, en línea, pero las tasas interanuales siguen siendo elevadas:
- PCE general: 3,5%
- PCE subyacente: 3,2%
El sentimiento del consumidor, en cambio, mostró debilidad, algo que no es una buena noticia.
En cuanto a actividad, la economía estadounidense creció 2% en el primer trimestre. Quedó un poco por debajo de lo esperado, pero fue mejor que el 0,5% del trimestre previo.
La agenda próxima tiene foco muy claro en empleo y actividad:
- ISM de servicios
- datos laborales
- creación de empleo no agrícola
- déficit comercial
Para el mercado, esos datos serán importantes porque ayudarán a responder una pregunta crítica: si el crecimiento se sostiene sin reavivar demasiado la inflación, o si el margen se está achicando.
Cómo posicionarse en este contexto: tecnología sí, pero con cobertura
Hay una idea que hoy parece bastante clara: ignorar tecnología no tiene sentido.
La inteligencia artificial, la nube y los semiconductores siguen siendo una tendencia estructural. Tal vez los semis ya hayan subido demasiado en el corto plazo y puedan lateralizar o corregir, pero una posición de largo plazo en tecnología sigue siendo razonable.
Ahora bien, frente a los riesgos macro y geopolíticos, conviene equilibrar.
Una alternativa interesante es sumar cobertura vía materias primas, sobre todo energía. La lógica es simple: si el petróleo vuelve a escalar por tensión geopolítica, esa exposición funciona como contrapeso.
También aparece otro ángulo menos comentado: fertilizantes y commodities agrícolas.
Los precios agrícolas subieron en el año, pero no tuvieron todavía un rally comparable al de otras materias primas. Al mismo tiempo, empiezan a verse señales de menor intención de siembra en varias regiones por el encarecimiento de fertilizantes. En Argentina, por ejemplo, ya se observa una baja de la intención de siembra de trigo. Si esa tendencia se profundiza, la próxima cosecha podría venir con más tensión de oferta.
Dentro del agro, el maíz es uno de los cultivos que más fertilizantes consume, por lo que ahí también puede haber un foco de seguimiento importante.
Y si la idea es sumar algo más defensivo, salud vuelve a aparecer como sector atractivo. Algunos nombres ya mostraron subas relevantes:
- UNH cerca de 30%
- Novo Nordisk alrededor de 20%
- HIMS también con buen desempeño
Es un sector que puede ofrecer algo de refugio en un contexto donde el mercado está fuerte, pero no necesariamente sólido.
La otra cara del mapa: Argentina sigue decepcionando
Mientras Wall Street se apoya en balances y tecnología, Argentina sigue mostrando una realidad mucho más frágil.
La última semana fue mala para prácticamente todos los activos financieros locales:
- bonos en dólares en baja
- bonos en pesos con dólar linked o cobertura cambiaria flojos
- bopreales cayendo entre 2% y 3%
- acciones débiles, especialmente bancos
Las Lecaps y Boncaps se mantuvieron algo más tranquilas, incluso con alguna suba, pero el cuadro general fue negativo.
El mercado empieza a mirar política demasiado pronto
Una parte de la presión sobre los activos argentinos viene del frente político. Y aunque falte tiempo, el mercado ya empezó a pricear escenario electoral.
Por un lado, una encuesta de Atlas Intel en conjunto con Bloomberg mostró un deterioro en la imagen del gobierno, con una negativa que trepó al 63%.
Por otro, en plataformas de predicción como Polymarket se ve todavía cierta preferencia por el oficialismo, aunque en descenso, mientras Axel Kicillof gana terreno en las probabilidades.
Es temprano, sí. Y da cierta pereza tener que empezar tan pronto con la discusión electoral. Pero el mercado ya lo está haciendo, especialmente en la parte larga de la curva.
Los bonos largos bajo legislación argentina ya rinden por encima del 10%, lo que refleja que el riesgo político está pesando.
Bonos, deuda senior y la comparación con Ecuador
En deuda soberana hay además otra discusión relevante: el rol de los organismos internacionales.
Cuando entra financiamiento de organismos multilaterales, esa deuda tiene carácter senior, es decir, queda por encima de los bonos globales y bonares que compra el mercado. Eso genera una preocupación lógica para los acreedores privados.
La comparación con Ecuador aparece seguido porque ese país logró salir al mercado internacional y eso colaboró a comprimir su riesgo país. En Argentina, en cambio, la estrategia viene más enfocada en emisiones como la 2027 y 2028, que tuvieron buenas licitaciones y acumulan cerca de 900 millones de dólares.
El problema es que, aunque hubo algunas señales positivas, el mercado sigue sin terminar de convencerse.
Qué sí está funcionando en Argentina y por qué igual no alcanza
No todo fue malo en términos macro locales. De hecho, hubo varios datos razonables:
- compras de divisas del Banco Central en abril por encima de enero, febrero y marzo
- superávit fiscal
- cierta estabilización del tipo de cambio después de una fase de depreciación
Pero aun con eso, los activos argentinos más riesgosos no reaccionan bien.
Eso sugiere que el mercado no está mirando solo foto presente, sino sobre todo sustentabilidad. Actividad económica, credibilidad política, acceso a mercados y continuidad del programa son hoy más importantes que una buena semana de reservas o un mes con equilibrio cambiario.
En ese marco, conviene tener especial cautela con:
- bancos
- acciones cíclicas
- compañías de menor capitalización bursátil
Resultados a seguir en Argentina: Mercado Libre, Pampa, YPF, Ternium y la sorpresa de Vista
La semana también deja balances relevantes a nivel local y regional. Entre los nombres a seguir aparecen:
- Mercado Libre
- Pampa Energía
- YPF
- Ternium
Y en ese universo ya hubo un caso interesante: Vista.
El balance fue muy bueno en términos operativos:
- utilidad neta creciendo 30% interanual
- ingresos subiendo 97%
Pero apareció una mancha que al mercado no le gustó: una pérdida contable de 150 millones de dólares por coberturas.
Vista había hedgeado su producción, algo perfectamente lógico si el precio asegurado le cerraba por estructura de costos y estrategia. El problema es que el petróleo siguió subiendo más allá del nivel cubierto, y eso obligó a reconocer una pérdida contable.
Si esas posiciones se desarman, esa pérdida se materializa. Y aunque el balance operativo haya sido sólido, ese detalle pesó en la lectura del mercado.
Una semana cargada de resultados corporativos en Estados Unidos
Además del foco macro y geopolítico, la agenda de balances sigue intensa. Entre los nombres más relevantes de la semana aparecen:
Lunes
- Palantir
- Duolingo
Martes
- PayPal
- Shopify
- Pfizer
- Cameco
- ADM
Miércoles
- Uber
- Walt Disney
- CVS
- Kraft
Jueves
- McDonald's
- Shell
- Vistra
- Datadog
Con el mercado tan sensible a earnings y guidance, cualquiera de estos nombres puede aportar confirmación al rally o empezar a mostrar grietas.
Conclusión: máximos de mercado, pero en terreno inestable
La foto global hoy es muy particular.
Wall Street está sosteniéndose en algo real: balances excelentes, crecimiento corporativo muy por encima de lo esperado, aceleración en nube, boom de inversión en inteligencia artificial y una narrativa de productividad que sigue fascinando al mercado.
Pero al mismo tiempo, debajo de esa superficie hay varios focos que no conviene ignorar:
- conflicto abierto en Medio Oriente
- riesgo de escalada en el petróleo
- presión inflacionaria potencial
- tasas que siguen siendo una amenaza
- rally muy concentrado en pocas acciones
- señales de sobrecompra técnica
Por eso, la mejor forma de leer este mercado no es con euforia ciega ni con pesimismo absoluto. Es entender que hay sectores que siguen mostrando una potencia extraordinaria, especialmente tecnología, pero en un contexto donde la cobertura y la selectividad importan más que nunca.
Y mientras tanto, Argentina sigue jugando otro partido. Uno más condicionado por política, credibilidad y riesgo país que por balances o inteligencia artificial.
Ese contraste hoy es brutal. Y también muy útil para ordenar prioridades de inversión.
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