En agosto, los precios subieron nada menos que 4%. Con esto acumula 30% en 2019 y 54,5% desde igual mes del 2018. Así, la desinflación previa (julio, recordemos, dio 2,2%) quedó en un pasado lejano al que tomará un tiempo regresar.

¿Cómo sigue?

-Hay un arrastre muy alto para septiembre por los aumentos posteriores al salto del dólar: el piso es de 5%. Y en el último trimestre, incluso con un dólar calmo y las tarifas congeladas, la inflación se mantendría por encima del 3%.

-El impulso inflacionario va a generar una nueva caída de los ingresos reales de trabajadores, jubilados y las asignaciones, golpeando aún más el consumo de la población que hoy se concentra mayoritariamente en alimentos por el deterioro constante de la situación económica.

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