Después de 13 años, uno más que los Kirchner, Jorge Brito, dueño del mayor banco privado argentino, el Macro, dejó la presidencia de Adeba, la cámara que nuclea a todos los bancos de capitales nacionales. “Antes de irme sumé al Nación, y al Provincia, y el Ciudad ya estaba, por lo que aunamos toda la banca nacional”, resalta el empresario en su despacho del microcentro, un día de semana cerca de las 20. “Fueron 13 años entretenidos”, dice, pero se lamenta que no lo reemplaza el presidente de otro banco, sino un gerente designado ad hoc, el ex Galicia Daniel Llambías. “Lamentablemente hubo que modificar el estatuto, porque establecía que sólo presidentes de bancos podrían estar al frente de Adeba”, dice, y se queja de que a la mayoría de las cámaras las presiden gerentes y no dueños ni presidentes de empresas. “Esto es así porque en la argentina funciona una guillotina horizontal donde a todo el que asoma la cabeza se la quieren cortar”, asegura.

—Usted pasó de ser “el banquero de Néstor” al “enemigo de Cristina”. Pero siempre le fue bien.

—Le fue muy bien a la banca. Mi relación con el Gobierno fue siempre de defender los intereses de los bancos con una posición de acercamiento. Yo plantee y defendí siempre tres cosas: tipo de cambio competitivo, superávits gemelos y una inflación de un dígito. Los que cambiaron fueron en el Gobierno. En 2012, cuando Cristina gana con el 54%, profundizó un modelo de aferrarse al déficit fiscal, el retraso del tipo de cambio y las relaciones con Venezuela con el gran daño para la Argentina.

—Hay tensión en el equipo económico por el nivel de tasas en 38%. ¿Qué opina?

—Es feo ponerse a criticar. Y más a un gobierno que le dejaron toda la economía en las peores condiciones en que podían haber quedado. ¿Vos conocés la inflación de abril y mayo? Ellos están dando la batalla contra la inflación. Si me pongo a mirar esto desde el banco, con tasas del 40% la economía no toma crédito y para que la economía crezca hay que tomar crédito. Pero sé que es más importante una inflación de un dígito. Nada es mágico.

—El Presidente dice que hay empresarios a los que les cuesta invertir. ¿Por qué?

—Los argentinos somos escépticos de la Argentina. Si vemos la cantidad de dólares que hay depositados afuera de gente que vive en la Argentina… Si vos no estás dispuesto a arriesgar el capital en la Argentina,  no es coherente que eduques a tus hijos en la Argentina.

—¿Usted nunca se llevó la plata afuera?

—Transitoriamiente puedo haber invertido afuera, pero siempre elegí la Argentina.

—¿Van a llegar esas inversiones?

—Todas las semanas vienen fondos al banco, buscando invertir. Hoy no están haciendo el pozo para poner la fábrica. Hay que tener un poco de paciencia: pueden pasar unos cuatro meses hasta ver la inversión directa. Hoy hay compra de títulos públicos, porque es rápido.

—En la City hay rumores de que usted se alejaría del banco por el regreso de su cuñado Ezequiel Carballo al directorio.

—Me acaban de elegir presidente del banco en la asamblea. El había decidido retirarse en 2012, pero siempre siguió siendo socio, tuvimos una excelente relación. Se retiró del directorio, porque pretendía un estilo de vida diferente. Ahora decidió volver al banco. Y es vicepresidente de la entidad. No es una relación de cinco años, es de más de cuarenta años

Fuente Fortuna