El Banco Central determinó que las entidades financieras tendrán la opción de integrar la porción de sus encajes que actualmente mantienen bajo la forma de Leliq en bonos del Tesoro en pesos con duración mínima de 180 días.
Tras conocerse esta medida, el ex presidente del Banco Central durante el gobierno de Mauricio Macri Guido Sandleris salió a criticarla duramente al resaltar que “pone en peligro la regulación prudencial del sistema bancario”.

“El Directorio del BCRA a través de la Comunicación A7290 abrió las puertas para que los bancos aumenten fuertemente la cantidad de títulos públicos en sus carteras. Si los bancos lo hicieran, la próxima crisis de deuda traerá de la mano una crisis bancaria. Después de la crisis del 2001 el BCRA estableció regulaciones que limitan fuertemente la exposición de los bancos al sector público (los bancos pueden tener poca deuda pública) y dividió al sistema bancario en dos segmentos, dólares y pesos, casi totalmente aislados”, amplió Sandleris.

En el programa Qué hacemos con los Pesos, el economista Ricardo Delgado planteó que “los bancos estaban perdiendo liquidez –por menor rentabilidad sobre activos y de las acciones, a lo que se suma la regulación de las tasas, en relación a la cual no está prevista una suba- así que había que aumentar el margen de intermediación de las entidades”.
La segunda explicación para que el BCRA haya tomado esa medida es que “entre julio y agosto, el Tesoro debe refinanciar vencimientos por casi un billón de pesos”, dijo Delgado y agregó: “por último, el otro aspecto a clave a considerar es que la autoridad monetaria siempre termina pagando, por lo que si hay una decisión de entrar en default de esta deuda en pesos del Tesoro, el BCRA saldrá en auxilio”.
Resumiendo, Delgado planteó que “la decisión del BCRA brinda alternativas al Tesoro para afrontar esos fuertes vencimientos de los próximos meses y, al mismo tiempo, le ofrece a los bancos algún margen mayor de rentabilidad”.