El déficit energético es una de las preocupaciones del Gobierno, que aspira a una reducción gradual del rojo fiscal en los próximos años. Por eso el Ministerio de Energía a cargo de Juan José Aranguren se puso como objetivo la convergencia de los precios de producción de de hidrocarburos de la Argentina con el resto del mundo.

En el país tiene vigencia lo que se denomina el “barril criollo”, cuyo precio se establece por acuerdo entre el Gobierno y las petroleras en un nivel superior al del mercado internacional, para hacer más rentable la extracción y refino en territorio nacional y promover las inversiones. En diciembre se había fijado en USD 55 para la variedad “Medanito” de la cuenca neuquina, mientras que al crudo “Escalante” producido en Chubut se le reconocían USD 47 por barril.

En diciembre pasado, con motivo del Día del Petróleo, el ministro Aranguren expresó a los referentes del sector que una vez que el precio local se equipare con el internacional “está previsto que se libere y no será necesario un precio sostén, salvo que baje nuevamente. En ese caso, se va a dejar un precio sostén de 55 dólares para la cuenca neuquina y de 47 dólares para el crudo Escalante”.

Ese precio “sostén” está hoy nivelándose con el del exterior, en un equilibrio al que aspiran tanto empresarios como funcionarios para que la actividad pueda valerse por sus propios ingresos, sin la intervención del subsidio estatal.

El ascenso del petróleo en el exterior facilita este trámite hacia una liberación del precio interno del crudo, pues este martes el barril de Texas que se negoció al cierre en Nueva York avanzó a USD 54,55 para los contratos con entrega en abril, mientras que para marzo se pactó a 54,06 dólares. El barril de Brent del Mar del Norte se negoció en Londres a 56,77 dólares.

En las últimas semanas dio impulso a los precios de la energía las nuevas declaraciones de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) haya insistido en que mantendrá los esfuerzos por reducir el nivel de sus reservas de petróleo, donde se ha concentrado una parte excesiva de la oferta.

Los trece socios de la OPEP, más otros once grandes productores, acordaron a finales de 2016 retirar casi 1,8 millones de barriles diarios del mercado a partir de enero con el fin de impulsar al alza los precios.

De esta forma, el petróleo alcanzó su valor más alto en un año y medio, desde los USD 56,93 que operó el barril de Texas el 2 de julio de 2015. En los últimos 12 meses el crudo acumuló un incremento de 80,8 por ciento.

MILLONARIO DÉFICIT SECTORIAL

Gracias a la caída de precios del año pasado, las operaciones comerciales por energía completaron el 2016 con un rojo de USD 4.209 millones, con una disminución del déficit de 25,7% respecto de los USD 5.665 millones de 2015.

Las importaciones de petróleo, electricidad y gas contabilizadas por el Banco Central fueron de USD 6.253 millones el año pasado, 26,2% por debajo de los USD 8.470 millones de 2015, mientras que las exportaciones cedieron 27,1% en 2016, a USD 2.044 millones.

Así como la caída de precios recortó el rojo comercial, alejó la posibilidad de una quita de subsidios para incentivar la explotación local. Hoy, sucede un fenómeno inverso, pues la suba de los precios amenaza con expandir el déficit sectorial si las empresas del sector no mejoran su producción en el corto plazo, aunque es el principal incentivo para acelerar las inversiones.

Después de una errada política energética a partir de 2003, las administraciones de Néstor y Cristina Kirchner, y de su ministro de Planificación Julio De Vido, llevaron a la Argentina a perder en 2011 el autobastecimiento energético que había logrado a fines de la década de 1980.

El camino a transitar para superar el déficit de la balanza comercial energética será largo y con obstáculos, puntualmente por la volatilidad de los precios globales de mercado. En ese aspecto fue un aliciente para las empresas la continuidad del Plan Gas, que fija un precio diferencial de USD 7,50 por millón de BTU para la producción nacional, con el objetivo de lograr una reducción paulatina del subsidio hasta los USD 6,50 por millón de BTU en 2021.

El gas es todavía el principal insumo de la matriz energética Argentina. Durante 2016, la extracción de gas natural aumentó 4,7% aproximadamente 2.000 millones de metros cúbicos, y llegó a su máximo nivel en cinco años. El volumen total de producción de gas del año pasado fue de 44.987 millones de metros cúbicos, datos del Ministerio de Energía y Minería.

Además en enero el presidente Macri hizo público un acuerdo con empresas y el sindicato del petróleo para el desarrollo de Vaca Muerta, el mega yacimiento de gas y petróleo de esquisto ubicado en Neuquén y, en menor porción, Mendoza.

En la misma línea, los nuevos cuadros tarifarios, que entrarán en vigencia en abril, mejoran las perspectivas de rentabilidad para las empresas, aún en una economía cuya actividad está estancada desde 2011.