En la licitación de Lebac de ayer el BCRA recibió propuestas por $69.658 millones, adjudicando $69.525 millones, lo que implicó la renovación parcial de los vencimientos que eran de $97.536 millones y una baja en el stock en circulación por $28.011 millones, según señaló el ente monetario. Como resultado, hubo una expansión de la base monetaria de $31.357 millones. Pero, como explicó el BCRA en su reporte, el efecto monetario expansivo fue parcialmente compensado por una absorción por operaciones en el mercado secundario durante la última semana por $19.664 millones. De modo que el resultado final fue un efecto expansivo neto por operaciones de Lebac de $11.693 millones.

Las tasas de corte se ubicaron en el 31,5%, 30,49%, 29,5%, 28,74%, 28,15%, 27,75% y 27,50% para los plazos de 35, 63, 98, 119, 147, 203 y 252 días, respectivamente. Los inversores siguen concentrándose en los plazos más cortos, en la Lebac a 35 días se canalizaron más de $38.900 millones y en la de 63 días unos $14.300 millones (el 76% del total).

Ayer también se decidió reducir las tasas de pases pasivo y activo en 75 puntos al 27,25% y un 36,25% respectivamente para operaciones a un día y al 28,25% y el 37,25% para el plazo de siete días. “La autoridad monetaria considera que en la medida que la inflación alcance cifras más bajas debe ser especialmente cauteloso para mantener su sesgo antiinflacionario. Las decisiones de política monetaria seguirán buscando una tasa de interés real esperada positiva, que dé lugar a la desinflación pautada”, señaló.

A continuación, lo más relevante del informe del BCRA en el que brinda su visión sobre la marcha de la inflación y su política monetaria.

•Mientras no exista un índice de inflación de cobertura nacional el BCRA usará el índice del INDEC para el Área Metropolitana de Buenos Aires para evaluar el proceso de desinflación y los resultados de su política monetaria.

•La política del BCRA durante el período de desinflación consiste en fijar una tasa de interés real esperada que resulte suficientemente positiva, como para que la inflación se reduzca al ritmo buscado que, de acuerdo con el plan presentado en abril, implica arribar al último trimestre con tasas mensuales de inflación del 1,5% o menores.

•A fin de determinar la tasa de política monetaria, el BCRA proyecta la marcha esperada de los precios, enfocándose principalmente en los factores de tendencia. Para evaluar el sesgo de la política monetaria, la tasa de interés nominal para cada plazo debe compararse con la inflación proyectada para el correspondiente período. En particular, durante un proceso de desinflación, la principal tasa de referencia (en este caso, la Lebac a 35 días) debe compararse con la tendencia esperada de la inflación para ese mismo período (descontando toda clase de factores transitorios), y no con la inflación esperada a 12 meses, puesto que se espera que la inflación y las tasas de interés nominales caigan con el correr del tiempo.

•El BCRA juzga que durante junio la tendencia de desinflación continúa en el sendero que conduce a sus objetivos de este año. El incremento de la inflación núcleo de mayo de la Ciudad de Buenos Aires no es suficiente para alterar esa visión, en presencia de otros indicadores robustos que revelan una desaceleración para junio.

•Los relevamientos de expectativas de inflación de consultoras, en tanto, prevén para el resto del año una desinflación similar a la que busca el BCRA, proyectando niveles del 1,5% mensual en el último cuatrimestre.