Que los argentinos saben más de ciertos conceptos económicos que otros países no es novedad. Décadas de embates inflacionarios hacen casi imposible que un adulto en el país no esté familiarizado con la idea de que los precios aumentan en el tiempo.

Pero hay áreas en las que no rinden igual de bien el examen de educación financiera. Y otras en las que están lejos de siquiera ser aprobados. Un ejemplo del amplio espectro se vio en el último documento publicado por el Banco Central, junto con el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF).

La encuesta, explica el documento, “refleja principalmente la autoevaluación de los encuestados, más que el comportamiento, las habilidades o actitudes efectivas”. En la misma, el 91% de los encuestados que correctamente definió el concepto teórico de inflación está entre las marcas más altas del mundo, solo atrás de Canadá y Hong Kong.

Pero a la hora de considerar herramientas de inversión que pueden llegar a ser útiles para ganarle al aumento de precios, el porcentaje se desploma. Frente a un listado de 20 productos financieros como tarjetas de crédito, de débito, inversiones en acciones y en fondos comunes de inversión; solo 8 eran conocidos por más de la mitad de los encuestados. Por ejemplo, solo un 24% sabe que puede invertir en títulos públicos (bonos), y aún menos conocen qué es una inversión en fondos comunes.

Otro detalle de la brecha en conocimientos que hay a nivel nacional (la encuesta se condujo en todo el país con resultados diferenciando entre áreas urbanas y rurales) es el apropiado entendimiento que hay sobre el concepto de interés pagado en un préstamo, pero la mitad contestó incorrectamente o no sabía calcular el porcentaje que representaba el interés. Y si bien un 37% de los encuestados respondió bien la pregunta sobre interés compuesto, solo un 8% pudo contestar correctamente tanto la pregunta de interés compuesto como la de interés simple.

De acuerdo a diferentes analistas, el problema de la educación financiera es tanto estructural por parte de los gobiernos en general como cultural desde la sociedad. “En principio tiene que ver que el mercado financiero argentino es chico, apenas llega a un 14% o 15% del PBI, con lo cual no está universalizado de tal forma que todos estén en contacto”, explica Damián Di Pace, director de Focus Market.

Tanto el tamaño como la familiaridad de los argentinos con el mercado tienen su raíz en la inestabilidad económica del país, aporta Mariano Otalora. El director de la Escuela Argentina de Finanzas Personales contextualiza: “Cuando tenes un país como Argentina, que tuvo la mayor cantidad de crisis en los últimos 50 años, se genera una situación donde la gente se automatiza y solo recurre a inversiones tradicionales como el dólar y el ladrillo“.

Esa volatilidad macroeconómica, resumen los analistas, causa que la prioridad se vuelva un atesoramiento de fondos, en vez de invertir. “Eso se puede ver cuando hasta los instrumentos más atractivos inevitablemente contra la inflación y las subas del dólar, como fue el caso de las Lebacs este año, señala Di Pace.

Para Otalora, la solución “más allá de los intentos que algún que otro gobierno que en los hechos no generan resultados duraderos”, está en que hablar de dinero pierda su estado tabú actual. “De la misma forma que se está debatiendo de educación sexual como algo que debería estar presente, lo mismo tendría que implementarse con la educación financiera lo antes posible en la vida de uno, porque es un tema que acompaña a todo el mundo durante toda su vida”, asegura.

Fuente | Infobae