Análisis
Wall Street, IA y mercado argentino

Wall Street festeja y Argentina entra en zona decisiva

El mercado global sigue subiendo, pero cada vez menos activos explican la mejora. La inteligencia artificial concentra el entusiasmo en Wall Street, mientras la Fed mantiene un tono más duro, el petróleo afloja y las valuaciones exigen más precisión. En Mercado Sin Filtro, Paula Bujía y Gustavo Neffa analizaron qué mirar en Nvidia, Google, Micron, SpaceX, la baja de recompras, la expectativa por MSCI, el Merval en dólares, el riesgo país, YPF, Vista, bancos, energía, minería y el superávit comercial argentino.
22-06-2026
MSF MUNDO DINERO

Wall Street festeja y Argentina entra en zona decisiva

El mercado sigue subiendo, pero ya no sube todo junto. Esa es la gran foto del momento.

En Estados Unidos, la renta variable volvió a mostrar fortaleza y logró atravesar dos focos de tensión muy claros. Por un lado, una Reserva Federal con tono más duro. Por otro, el ruido geopolítico en Medio Oriente. Aun así, el S&P 500 cerró la semana con avance cercano al 1%, el Nasdaq superó el 2% y el Nasdaq 100 hizo incluso un poco más.

Pero cuando uno mira debajo de la superficie, aparece una conclusión bastante nítida: el mercado está siendo empujado casi exclusivamente por la inteligencia artificial, con algo de aporte energético que ahora perdió fuerza por la baja del petróleo.

Mientras tanto, en Argentina se abre una semana sensible. El Merval en dólares está en una zona técnica importante, el riesgo país se mantiene relativamente contenido y la expectativa por MSCI puede traer volatilidad. No necesariamente define todo, pero sí puede mover bastante los precios en el corto plazo.

La semana pasada dejó dos grandes temas: Fed más dura y petróleo más flojo

La Reserva Federal no sorprendió con la decisión de tasas. No las movió. Eso estaba bastante descontado. Lo que sí cambió fue el tono.

El mensaje general fue más restrictivo de lo esperado. Los futuros empezaron a reflejar una posibilidad de suba de tasas antes de lo que se pensaba, moviendo el escenario hacia octubre cuando antes se proyectaba algo más hacia fin de año o incluso más adelante.

Además, apareció un nuevo liderazgo en la comunicación de la Fed con Kevin Warsh, y eso se notó. El enfoque fue más técnico, más económico y menos jurídico. También dejó una señal interesante: menos voluntad de ofrecer demasiada guía hacia adelante.

Ese punto no es menor. Durante mucho tiempo, la Fed habló tanto que a veces terminó agregando ruido en lugar de claridad. La idea de revisar comunicación, uso del balance, impacto de la inteligencia artificial sobre empleo y productividad, e incluso la calidad de los datos, tiene bastante sentido en un mundo donde después aparecen revisiones enormes en variables clave como empleo.

El resultado fue una lectura más hawkish, es decir, más inclinada a mantener tasas altas por más tiempo.

Qué mostró el mercado de bonos

Donde más se sintió esta lectura fue en la renta fija.

La tasa del bono del Tesoro a 2 años subió con fuerza hasta la zona de 4,22%, mientras que la de 10 años se movió mucho menos. Eso produjo un aplanamiento de la curva.

¿Qué implica esto? Básicamente, que el mercado no está pagando un premio atractivo por irse muy largo en duración. Si la curva está plana, el incentivo para asumir más riesgo de plazo es bastante menor.

Por eso, más allá del debate sobre si la Fed efectivamente subirá o no, la señal del mercado es clara: no está descontando un alivio monetario cercano y cómodo.

Medio Oriente y petróleo: menos tensión, menos presión inflacionaria

El otro gran tema fue el petróleo, que cayó más de 10% en la semana pasada.

La baja se explicó por expectativas de descompresión en Medio Oriente. Hubo versiones sobre acuerdos entre Irán y Estados Unidos, señales cruzadas en torno a Israel, Líbano y un posible cese del fuego, y un mercado tratando de interpretar si el riesgo de interrupción del suministro realmente bajaba.

En este contexto, el estrecho de Ormuz volvió a ser una referencia clave. La normalización del tránsito marítimo por esa zona es uno de los termómetros más importantes para saber si el petróleo puede estabilizarse más cerca de 70 o 75 dólares, o si vuelve a recalentarse.

Ese movimiento importa mucho por una razón simple: impacta de lleno sobre la inflación.

Y justo esta semana llega un dato central: el PCE, la medida de inflación que más sigue la Fed. La expectativa está alrededor de 3,3%. En el índice general podría aparecer cierta moderación ayudada por la baja del petróleo en la primera mitad del mes, aunque el núcleo sigue siendo más difícil de bajar.

Wall Street sube, pero cada vez más concentrado

Si uno quiere entender qué está impulsando al mercado hoy, tiene que dejar de pensar en una suba pareja.

La capitalización bursátil agregada muestra que, después de la debilidad de marzo y abril, el rebote no fue generalizado. El motor fue muy puntual: empresas vinculadas a inteligencia artificial.

La porción de valor creada por ese grupo es gigantesca. El mercado viene premiando todo lo que se conecta con infraestructura, chips, memoria, modelos, centros de datos y productividad asociada a IA. El petróleo había sido otro gran ganador, pero ahora perdió impulso con la corrección del crudo.

Hoy el trade dominante sigue siendo inteligencia artificial. Y mientras eso siga funcionando, buena parte del mercado va a seguir orbitando alrededor de ese eje.

Las Siete Magníficas ya no se mueven como un bloque

Durante 2023 y 2024, el concepto de las Siete Magníficas servía bastante bien para resumir el liderazgo del mercado. En 2025, eso empezó a romperse.

Ya no se puede meter a todas en la misma bolsa. Algunas están directamente expuestas al boom de IA y otras apenas participan. Algunas construyen infraestructura crítica. Otras simplemente intentan adaptarse.

En rendimiento acumulado, no todas logran siquiera superar al S&P 500. Entre las más destacadas aparecen Nvidia y Google. Apple ronda niveles más parecidos al índice. Más atrás quedaron Microsoft, Meta, Tesla y Amazon.

Eso muestra que el mercado empezó a discriminar mejor entre fundamentos, valuaciones y capacidad real de capturar esta nueva ola tecnológica.

Qué dicen las valuaciones

Cuando se compara valuación contra crecimiento esperado de ganancias, aparecen diferencias interesantes.

Nvidia sigue destacándose no solo por crecimiento, sino también por cómo luce su precio frente a ese crecimiento. En relación con la expansión esperada de utilidades entre 2025 y 2027, sigue viéndose muy competitiva.

Meta también aparece relativamente barata en varias métricas.

Microsoft mantiene un perfil sólido, aunque hoy también carga con parte del costo de la carrera por la IA. Está invirtiendo mucho, incluso en infraestructura energética para data centers, pero a la vez sufre presión en algunos segmentos de negocio donde la disrupción tecnológica le pega de lleno.

Tesla juega en otra categoría. Su valuación responde menos a resultados actuales y más a una apuesta extrema sobre robótica, autos autónomos, energía e inteligencia artificial. Es, por lejos, un caso más especulativo en términos de múltiplos.

Menos recompras, más inversión: toda la carne al asador en inteligencia artificial

Hay otro dato que ayuda a entender el momento: las grandes tecnológicas están usando mucho menos flujo libre de caja para recomprar acciones.

Alphabet, Meta, Microsoft y Amazon mostraron un desplome en recompras desde comienzos de 2025 hasta el cierre del primer trimestre. En algunos casos, prácticamente desaparecieron. Microsoft, por ejemplo, registró su nivel más bajo en una década.

¿Por qué importa esto? Porque las recompras suelen actuar como soporte para las cotizaciones. Si ese soporte disminuye, el mercado pierde una fuente de demanda estructural.

Al mismo tiempo, ese dinero no desaparece. Se está redireccionando hacia inversión masiva en inteligencia artificial.

La señal es clarísima: las empresas están priorizando capex, infraestructura y capacidad tecnológica por encima del maquillaje financiero de corto plazo.

Micron puede convertirse en el nuevo termómetro del mercado

Dentro del universo IA, esta semana hay una empresa que merece atención especial: Micron.

La lógica es simple. Así como durante un tiempo Nvidia era el gran test de realidad para toda la historia de inteligencia artificial, ahora Micron puede ocupar parte de ese rol. La razón es el cuello de botella en memoria.

Si la demanda por IA es tan fuerte como se descuenta, eso tiene que verse reflejado en resultados concretos para empresas expuestas a ese eslabón crítico.

Micron viene con una suba impresionante en precio, y aun así algunos múltiplos proyectados siguen pareciendo razonables si se cumplen las estimaciones de ganancias de analistas. Mirando hacia atrás, no luce barata. Mirando hacia adelante, con expectativas agresivas de utilidades, la foto cambia bastante.

Pero ahí está justamente el riesgo.

Ya no alcanza con prometer. Ahora hay que entregar. Si Micron no valida con números esta historia de demanda, presión en memoria y necesidad de infraestructura, el mercado puede empezar a volverse más exigente con todo el ecosistema de IA.

También aparecen casos cercanos como SanDisk, con números muy fuertes en el negocio de memorias. Todo esto refuerza la idea de que el liderazgo sigue concentrado en segmentos muy concretos del sector tecnológico.

Un nuevo mapa tecnológico: de las Magnificent Seven a los MANGOS

La dispersión dentro de las grandes tecnológicas llevó incluso a repensar los nombres que concentran el interés del mercado.

Empieza a circular una nueva etiqueta: MANGOS. El foco se desplaza hacia Meta, Nvidia y Google, junto con nombres privados o semiprivados como Anthropic, OpenAI y SpaceX.

Más allá del acrónimo, la idea de fondo es válida: el mercado está tratando de identificar quiénes tienen verdadero poder de captura en esta nueva etapa y quiénes simplemente forman parte del relato.

Y esto se conecta con otro punto importante: además de menos recompras, podría venir más oferta de acciones si continúan las grandes salidas al mercado o nuevas colocaciones vinculadas al universo tecnológico.

SpaceX: demanda explosiva al inicio, pero con oferta creciente por delante

SpaceX fue uno de los fenómenos más comentados en su debut bursátil. La entrada del minorista fue extraordinaria y el diseño de la colocación ayudó a que el precio subiera con fuerza al comienzo.

Sin embargo, hay un tema clave para seguir: la liberación gradual del free float.

Por ahora, la porción de acciones efectivamente disponibles para negociación es reducida. Pero a medida que pasen los meses se irán destrabando nuevas cantidades. La primera fecha relevante aparece en agosto, y luego el proceso continúa escalonadamente.

Eso no significa que todos vayan a vender. Significa que la oferta potencial va a estar ahí.

Frente a eso, también existe demanda pasiva futura. La incorporación a índices y ETFs puede ir sumando compradores automáticos. Ya hay una buena cantidad de fondos expuestos, y a futuro podría sumarse todavía más flujo si gana espacio en benchmarks más grandes.

La tensión entre esa demanda pasiva y la nueva oferta liberada será una de las claves para entender el comportamiento del papel.

Detrás de todo esto hay una narrativa ambiciosa: lanzamientos espaciales, infraestructura satelital, conectividad y hasta la posibilidad de resolver cuellos de botella energéticos o de capacidad para centros de datos. Es una valuación que descuenta muchísimos años de expectativas hacia adelante.

El mercado estadounidense está caro y eso obliga a ser más cuidadosos

Una cosa es reconocer que el liderazgo en IA sigue vivo. Otra muy distinta es ignorar el nivel de valuaciones del mercado en general.

Cuando se miran múltiples métricas juntas, la conclusión no es cómoda. Precio contra ganancias pasadas, precio contra ganancias futuras, CAPE ajustado por inflación, precio sobre valor libro, precio sobre ventas, EV/EBITDA, Q de Tobin, market cap sobre PBI y rentabilidad sobre patrimonio muestran un mercado exigente, en algunos casos muy exigente.

En varias de esas métricas, la bolsa estadounidense luce cara, incluso en niveles comparables con episodios históricamente muy tensos.

Eso no implica una caída inmediata. Pero sí marca que hacia adelante el margen para equivocarse es más chico.

Históricamente, cuando el mercado arranca desde valuaciones tan altas, los retornos de los siguientes años tienden a ser más pobres. Y si además se combina con el inicio de una nueva etapa en la conducción de la Fed, el contexto se vuelve menos favorable para esperar ganancias fáciles.

Una aclaración importante sobre las métricas

No todas las métricas deben leerse de forma literal ni aislada.

Por ejemplo, el CAPE usa ganancias promedio de los últimos diez años. Eso lo vuelve más lento para reflejar aceleraciones recientes en utilidades corporativas. Si efectivamente el crecimiento de ganancias se acelera como espera el consenso, esa medida podría exagerar parte de la aparente sobrevaluación.

Algo parecido ocurre con el ratio de capitalización bursátil sobre PBI. Hoy muchas empresas del S&P 500 son mucho más globales que antes. Tomar solo el PBI de Estados Unidos como denominador puede quedarse corto si casi la mitad de las ventas viene del exterior.

En otras palabras, el mercado está caro, sí, pero también hay matices que importan.

Latinoamérica se mueve con una lógica más amigable para el mercado

En la región también hubo novedades políticas con impacto financiero.

En Colombia, la elección del fin de semana fue bien recibida por el mercado, con acciones y bonos reaccionando positivamente ante un giro hacia posiciones más cercanas al centro o a la centroderecha. Nombres como Geopark o Ecopetrol volvieron a quedar en radar.

Además, se mantiene la expectativa de que otros países de la región sigan mostrando una orientación más amigable con el mercado en los próximos meses. Eso puede mejorar el contexto general para activos latinoamericanos.

Argentina: el Merval en dólares entra en una zona técnica clave

Pasando al mercado local, el S&P Merval medido en dólares financieros muestra una señal técnica interesante.

La tendencia de corto plazo es alcista y aparece una zona de resistencia en torno a los 2.438 puntos, tomando como referencia un cierre reciente cerca de 2.243. Si logra consolidar ruptura, podría incluso habilitar un movimiento adicional. Si no, un retroceso hacia la zona de 2.100 no sería descabellado como soporte.

Más allá del análisis técnico, hay razones concretas detrás del rebote:

  • Argentina había quedado rezagada frente a otros mercados emergentes y latinoamericanos.
  • Muchas acciones se habían lateralizado o incluso corregido después de las elecciones.
  • Los bancos empezaron a mostrar recuperación.
  • El riesgo país sigue cerca de 430 puntos, una señal constructiva para la deuda y la renta variable.

Ahora bien, la gran pregunta es qué puede pasar con MSCI.

MSCI puede traer volatilidad, pero no conviene inflar demasiado las expectativas

La posibilidad de que Argentina entre en una etapa de consulta por parte de MSCI generó expectativa en el mercado. Si eso ocurriera, sería un paso relevante de cara a una eventual reclasificación futura.

Pero hay que ser realistas.

El informe de evaluación muestra debilidades importantes, y varias son las mismas que ya estaban marcadas el año anterior. No hubo un cambio estructural suficiente como para pensar en una reclasificación inmediata.

Los principales problemas están concentrados en dos frentes:

1. Restricciones sobre flujos de capital

Acá el gran condicionante es el cepo y las limitaciones para mover capitales o girarlos al exterior. Ese punto pesa mucho en la mirada de MSCI y no depende de la bolsa local sino de la política cambiaria y financiera en sentido amplio.

2. Cuestiones operativas del mercado

En este frente sí hay más margen de mejora. Aspectos como préstamo de valores, venta en corto y profundidad operativa del mercado todavía aparecen como puntos flojos. Sorprende, porque en otras etapas del mercado argentino esos instrumentos habían mostrado avances.

Por eso, el escenario más razonable no parece ser una mejora inmediata de categoría, sino, con suerte, el inicio de una conversación o de una revisión que lleve tiempo.

Si el mercado llega muy cargado de expectativas y no recibe novedades concretas, puede haber corrección. De hecho, esta semana podría ser bisagra justamente por eso.

Pero incluso si no llega una buena noticia ahora, eso no invalida una tesis positiva de mediano plazo para acciones argentinas por mérito propio.

Las acciones argentinas pueden tener recorrido más allá de MSCI

Hay varios argumentos para sostener una visión constructiva sobre Argentina aun sin ayuda externa inmediata.

  • Riesgo país contenido en torno a 430 puntos.
  • Mejora de confianza macro respecto de meses anteriores.
  • Bancos recuperando interés tras un período de debilidad.
  • Rezago relativo frente a otros mercados de la región.

Eso no elimina la volatilidad. Ni mucho menos.

El tipo de cambio mostró cierta recuperación en las últimas semanas y eso ya le había restado atractivo al carry trade. El petróleo, por su parte, afecta a nombres clave del mercado local como YPF o Vista, que pueden sufrir en el corto plazo aunque mantengan fundamentos sólidos hacia adelante.

También aparecieron correcciones en otros papeles, como Telecom, afectada por exigencias regulatorias vinculadas a su integración con Telefónica y la necesidad de reducir participación en algunos segmentos.

Pero con todo eso sobre la mesa, sigue siendo razonable pensar que las acciones argentinas todavía tienen recorrido, incluso si aparecen episodios de volatilidad de corto plazo.

El frente externo argentino mostró una sorpresa muy fuerte

Hay un dato macro que merece mucha atención: el balance comercial arrojó un superávit extraordinario de 3.504 millones de dólares.

Es una cifra realmente impactante y sirve para recordar algo importante. Aun con un tipo de cambio que luce apreciado y una economía funcionando a dos velocidades, el sector externo comercial puede seguir dando buenas noticias.

Gran parte de esa mejora vino por energía.

El sector petrolero fue determinante, tanto por volumen como por precio. Y hacia adelante también puede sumarse con más fuerza la minería, consolidando dos motores muy relevantes para la generación de divisas.

Dos Argentinas productivas: energía y minería empujan, industria y construcción siguen atrás

La economía real muestra una heterogeneidad muy marcada.

Desde fines de 2023, la minería viene creciendo con fuerza. La actividad en general también logró recuperarse desde el piso recesivo de noviembre. Pero no todos los sectores acompañan.

La industria sigue en terreno débil y la construcción permanece especialmente rezagada. A pesar de cierta mejora en hipotecas y en oferta de crédito, el costo de construir subió muchísimo y eso sigue frenando la recuperación del sector.

En términos prácticos, el metro cuadrado cuesta bastante más que antes para una calidad equivalente. Eso golpea cualquier decisión de inversión inmobiliaria o de obra privada.

Entonces, la foto argentina es dual:

  • Energía y minería lideran.
  • Industria y construcción todavía arrastran debilidad.

Qué mirar esta semana

Hay varios focos que pueden mover los mercados en los próximos días.

  • PCE en Estados Unidos, clave para confirmar si la moderación inflacionaria sigue o se frena.
  • Resultados de Micron, un test importante para la narrativa de inteligencia artificial.
  • Evolución del petróleo, sobre todo según se confirme o no la descompresión geopolítica.
  • Señales de MSCI sobre Argentina, con potencial para generar volatilidad en acciones locales.
  • Comportamiento del Merval en dólares en una zona técnica decisiva.

La conclusión del momento

Wall Street sigue firme, pero lo hace con una concentración cada vez más marcada. La inteligencia artificial no solo lidera, sino que absorbe caja, capex, atención del mercado y expectativas de crecimiento.

Eso puede seguir funcionando, especialmente en nombres como Nvidia, Google y compañías expuestas a cuellos de botella críticos como Micron. Pero a estos precios, ya no alcanza con entusiasmo. Hace falta ejecución.

Al mismo tiempo, la Fed está menos amistosa, la curva no premia demasiado el plazo y las valuaciones generales obligan a ser más selectivos.

En Argentina, la historia es distinta. El mercado local tiene sus propios riesgos, pero también drivers propios. MSCI puede sumar ruido o eventualmente abrir una puerta, aunque no conviene sobreactuar el evento. Más importante que eso es que el riesgo país sigue estable, el frente externo sorprende positivamente y varios activos vienen de un rezago que todavía podría corregirse.

En resumen, el mercado global premia precisión. Y el local entra en una semana donde cualquier noticia puede amplificar movimientos. Conviene tener claro dónde está la historia de crecimiento real, dónde hay expectativas excesivas y dónde todavía queda valor por destrabar.

El mercado global sigue mostrando fuerza, pero también más concentración y más exigencia. La inteligencia artificial continúa siendo el gran motor de Wall Street, aunque ya no alcanza con comprar cualquier empresa vinculada al sector: ahora el mercado pide resultados, márgenes, crecimiento real y capacidad de ejecución.

En Argentina, la historia también entra en una etapa más fina. El Merval en dólares se acerca a una zona técnica relevante, el riesgo país se mantiene contenido y la expectativa por MSCI puede generar movimientos fuertes en el corto plazo. Pero, como quedó claro en el análisis, no todo depende de un solo evento ni todos los activos tienen el mismo recorrido.

Por eso, más que perseguir modas o reaccionar al último titular, la clave pasa por construir una cartera con criterio: entender qué parte responde a crecimiento, qué parte protege, qué instrumentos aportan diversificación y cuánto riesgo tiene sentido asumir según cada perfil.

Para quienes quieran profundizar en ese proceso, Paula Bujía dictará en la Escuela Argentina de Finanzas Personales el curso "Cómo armar una cartera diversificada", una capacitación pensada para aprender a ordenar inversiones, diversificar mejor y tomar decisiones con una estrategia más clara.

Más información e inscripción:
https://eafp.com.ar/p/como-armar-una-cartera-diversificada/

Fuente: Mercado sin filtro. Canal Mundo Dinero. Link: