La IA ya no alcanza: Microsoft gana, Meta sufre y las tasas sacuden al mercado
La IA separa ganadores y castigados: qué mirar en tecnológicas, tasas y mercado argentino
Fue una semana de esas en las que pasó de todo. Datos macro de Estados Unidos, reunión de la Reserva Federal, bono a 10 años cerca del 5%, una corrección fuerte en semiconductores, balances de las grandes tecnológicas y una licitación del Tesoro argentino que absorbió una cantidad enorme de pesos.
Pero si hay una idea que ordena todo el panorama es esta: la inteligencia artificial ya no alcanza como relato. El mercado empezó a separar a las compañías que invierten mucho pero ya demuestran resultados, de aquellas que siguen poniendo fortunas en infraestructura sin que todavía aparezca con claridad el repago de esa inversión.
La macro de Estados Unidos sigue condicionando a Wall Street
Antes de mirar acciones, balances o gráficos, hay que mirar el contexto. Durante la semana se conocieron el PIB estadounidense del segundo trimestre y el PCE, el indicador de inflación que la Reserva Federal sigue de cerca para definir el rumbo de las tasas.
El PCE núcleo se ubicó en 3,3%, todavía bastante por encima del objetivo de inflación del 2% que persigue la Fed. Y ese es el dato que explica buena parte del tono de mercado: la inflación sigue siendo resiliente, por lo que no hay lugar para pensar en una baja inmediata de tasas.
La tasa de referencia se mantuvo en el rango de 3,5% a 3,75%. Sin embargo, la señal no fue particularmente relajada: de los 12 participantes, nueve votaron por sostenerla y tres por subirla. Nadie votó por bajarla.
El mercado empezaba a asignar una probabilidad relevante a una suba de tasas en las próximas reuniones.
Las probabilidades de mercado mostraban cerca de un 65% de chances de una suba para la reunión de septiembre y la posibilidad de una segunda suba más adelante. No estamos hablando de un movimiento gigantesco, sino de potenciales aumentos de 25 puntos básicos. Pero en mercados, más que la magnitud puntual, importa la dirección de la tendencia.
Y una tendencia de tasas más altas tiene consecuencias directas:
- Sube la tasa de descuento que se usa para valuar compañías de crecimiento.
- Los bonos se vuelven más atractivos frente a las acciones.
- Se encarece el financiamiento de las empresas.
- Las compañías que necesitan mucho capital para crecer quedan bajo mayor escrutinio.
El bono a 10 años y el umbral del 5%
El rendimiento del Treasury a 10 años se aproximó al 5%. Es un nivel que pesa sobre todos los activos financieros, porque funciona como una referencia global de tasa libre de riesgo.
Un Treasury cercano al 5% vuelve más exigente la valuación de las acciones, sobre todo las de crecimiento.
Cuando el rendimiento largo se acerca a ese umbral, se tensionan las valuaciones de Wall Street. No es casual que el foco esté puesto tanto en el costo de la deuda como en la capacidad de las tecnológicas para transformar su inversión en inteligencia artificial en flujo de caja real.
Un mes aparentemente tranquilo que escondió una rotación brutal
Si uno mira apenas el resultado mensual de los grandes índices, puede sacar una conclusión equivocada. El Dow Jones rondaba una baja leve, el S&P 500 prácticamente no se movía y el Nasdaq parecía haber tenido un mes relativamente calmo.
Pero eso es el efecto túnel: mirar el punto de entrada y el punto de salida, imaginar una línea recta y perderse todo lo que pasó en el medio.
Y en el medio pasó de todo. Hubo sectores con pérdidas cercanas al 10% o 15%, otros con recuperaciones fuertes y diferencias muy grandes entre empresas que, desde afuera, podrían parecer parte de la misma historia tecnológica.
El ETF de semiconductores, representado por SMH o por el índice SOX, había tenido un recorrido extraordinario durante el año. Sin embargo, tras una corrección fuerte, incluso luego de un rebote importante, seguía acumulando una caída cercana al 15% desde los máximos recientes.
Semiconductores: corrección, soporte técnico y rebote
La corrección del sector de semiconductores encontró una zona muy interesante desde el análisis técnico. El índice retrocedió hasta la media móvil de 200 ruedas y coincidió con un retroceso de Fibonacci del 50% de toda la suba iniciada en abril.
La corrección alcanzó una zona técnica relevante antes del rebote impulsado por los resultados corporativos.
El movimiento fue bastante quirúrgico. El ETF había pasado aproximadamente de 315 a casi 670 puntos y luego corrigió hasta una zona donde coincidían referencias que muchos operadores siguen de cerca. El catalizador posterior fue el balance de Microsoft.
Ahora, una cosa es ver el gráfico una vez que rebotó y otra muy distinta es comprar mientras viene cayendo con fuerza. Ahí aparece algo central para invertir: el análisis técnico puede dar una zona, pero la ejecución exige convicción, gestión de riesgo y solvencia.
No es lo mismo invertir con una posición razonable, con dinero que no se va a necesitar en el corto plazo y dentro de una cartera equilibrada, que operar muy apalancado. Con exceso de apalancamiento, una caída puede sacar a cualquiera del juego antes de que la tesis tenga tiempo de desarrollarse.
En empresas con buenos fundamentos, una baja puede ser una toma de ganancias y no necesariamente un deterioro del negocio. Pero para poder esperar, hay que tener una posición que se pueda sostener. Si no, el problema deja de ser el mercado y pasa a ser la propia estructura de la cartera.
El escepticismo como señal de mercado
El índice Fear & Greed se movía en una zona de miedo, alrededor de 39 puntos luego de haber estado cerca de 32. Eso no significa que el mercado no pueda seguir bajando, pero sí sirve para poner el clima en contexto.
Los mercados alcistas suelen nacer en el escepticismo y terminar en la euforia. Cuando todos están convencidos de que no hay riesgo, normalmente es cuando más cuidado hay que tener. Cuando hay dudas, malas noticias, bajas rápidas y una narrativa dominada por el miedo, pueden aparecer oportunidades, siempre que los fundamentos acompañen.
En el sector tecnológico, el escepticismo está vinculado a una pregunta muy concreta: ¿cuándo se repaga el capex de inteligencia artificial?
Hay fondos y grandes jugadores que pueden ayudar a instalar temor sobre una industria justo cuando les interesa comprar más barato. Eso no quiere decir que toda advertencia sea irrelevante, pero obliga a separar el ruido de los números. La cuestión central sigue siendo si la compañía vende más, gana más y genera caja gracias a su inversión.
Microsoft y Amazon: cuando la inversión en IA empieza a mostrar retorno
Microsoft fue el gran caso de la semana. Presentó un balance muy fuerte, con ingresos que crecieron 18% interanual y 8,6% trimestral. Además, superó las expectativas del mercado tanto en ventas como en ganancias, con una sorpresa particularmente importante en la utilidad.
Dentro de esos resultados hubo una ganancia extraordinaria de unos US$3.200 millones vinculada a su inversión en Anthropic. Pero más allá de ese efecto puntual, el dato realmente importante fue el crecimiento de Azure.
Azure, el negocio de nube donde Microsoft viene concentrando una porción enorme de su inversión en inteligencia artificial e infraestructura, creció 43% interanual. Ese es el tipo de evidencia que el mercado quería ver: no solamente gasto, sino una inversión que empieza a aparecer en la facturación y en las ganancias.
Microsoft también gustó porque no anunció un nuevo salto relevante en su nivel de capex. La lectura fue bastante clara: la compañía sigue invirtiendo fuerte, pero el mercado ya puede empezar a observar una monetización concreta de esa infraestructura.
Microsoft logró sostener un buen nivel de flujo de caja libre mientras aceleraba su negocio de nube e inteligencia artificial.
El flujo de caja libre de Microsoft se mantuvo en niveles saludables. Eso es clave, porque el mercado no evalúa únicamente cuánto crece una empresa, sino cuánto efectivo conserva luego de hacer las inversiones necesarias para sostener ese crecimiento.
Amazon también aportó evidencia positiva. AWS facturó US$42.200 millones y creció 37%. De nuevo, el mensaje es el mismo: el gasto en infraestructura puede ser enorme, pero si se traduce en ventas y monetización, el mercado está dispuesto a premiarlo.
Meta: buenos ingresos, pero una señal muy dura en caja y márgenes
El caso de Meta fue el reverso de Microsoft. Sus ingresos crecieron 28% interanual y superaron levemente las expectativas. Hasta ahí, todo bien. El problema estuvo abajo de la línea.
La utilidad neta cayó 41%, mientras que los costos subieron 55%. El margen operativo se comprimió desde cerca de 43% hasta alrededor de 31%. Y el flujo de caja libre pasó de aproximadamente US$8.500 millones a apenas US$784 millones, una caída cercana al 90%.
Ahí está la diferencia que el mercado marcó sin vueltas. Meta sigue siendo una empresa enorme, rentable y con ingresos crecientes. Pero está destinando una cantidad monstruosa de capital a infraestructura y, por ahora, no exhibe la misma claridad de repago que Microsoft o Amazon.
Además, volvió a elevar su guía anual de gastos. Entonces el mercado ve una empresa que continúa generando dinero, pero con menor margen, menor flujo de caja libre y más inversión por delante. Esa combinación explica el castigo.
El debate no es si Meta puede eventualmente monetizar su apuesta por IA. Es una posibilidad. El tema es cuánto va a demorar y en qué magnitud. Hasta que eso se aclare, la acción puede seguir siendo sensible a cualquier señal sobre costos, capex y caja.
Apple: un buen balance no siempre alcanza
Apple también superó estimaciones, pero el mercado reaccionó negativamente en el post market. La explicación estuvo menos en el número de titulares y más en las expectativas que ya estaban incorporadas en el precio.
La empresa venía de máximos históricos y había subido cerca de 19% en el mes, e incluso alrededor de 26% desde fines de junio hasta la previa de resultados. En ese contexto, un balance bueno no necesariamente alcanza para sostener la suba.
Los datos de iPhone fueron positivos y Apple ganó participación de mercado también en computadoras y tablets. Sin embargo, aparecieron preocupaciones por la desaceleración de ingresos en servicios y por un menor dinamismo en China.
La lección es simple: una acción no sube o baja solo por si el balance fue bueno o malo. También importa cuánto esperaba el mercado, desde qué valuación parte la compañía y cuánta expectativa ya estaba descontada.
La carrera por IA también se está financiando con deuda
Hay otro dato que merece atención: los CDS de las grandes tecnológicas, es decir, el costo de contratar seguros contra un eventual incumplimiento de deuda, venían subiendo.
Los niveles de CDS seguían bajos, pero la suba muestra que el mercado presta más atención al costo de financiar la carrera por IA.
Los niveles seguían siendo muy bajos. Nadie está pensando seriamente que compañías como Google vayan a entrar en default. El punto no es ese. El punto es la velocidad de la suba.
Las hyperscalers están invirtiendo cantidades enormes para no quedarse atrás en la carrera de inteligencia artificial. Eso consume caja y, en varios casos, también implica salir a buscar financiamiento. El mercado de crédito ya empieza a tomar nota.
Puede que más adelante el foco se corra desde la euforia por la IA hacia una discusión más amplia sobre la oferta de deuda corporativa en Estados Unidos, los costos de financiamiento y qué emisiones realmente tendrán un destino rentable.
Argentina: una licitación fuerte para secar la plaza
En el plano local, el dato principal fue una licitación del Tesoro de gran magnitud. Se adjudicaron $12,21 billones frente a ofertas cercanas a $14 billones, lo que implicó un rollover de 144%.
Traducido al castellano simple: se renovó más de lo que vencía y se absorbieron pesos del mercado. Se colocaron aproximadamente $3,76 billones adicionales, con el objetivo claro de secar la plaza y sostener la estrategia cambiaria.
El rollover superior al 100% permitió al Tesoro absorber liquidez y reforzar sus reservas en pesos.
La operación fue mucho más grande que la licitación anterior. Vencían cerca de $8 billones y el Tesoro terminó colocando unos $4 billones más de lo que debía renovar. Con ese excedente, sus disponibilidades propias en pesos crecieron con fuerza, lo que le da margen para afrontar futuros vencimientos sin depender necesariamente de una licitación grande en cada quincena.
También fue relevante la colocación de instrumentos duales TAMAR dólar linked. Es un formato interesante porque responde a la discusión permanente entre tasa y dólar: busca cubrir al inversor frente a distintos escenarios de rendimiento.
El efecto inmediato sobre la caución
La absorción de pesos tuvo una consecuencia directa: la tasa de caución a un día llegó a tocar niveles cercanos al 40%. Si se retira liquidez de la plaza, conseguir pesos se vuelve más caro. No hay demasiado misterio.
Este tipo de salto de tasa puede ser un efecto inmediato y transitorio. Pero marca también el costo de una estrategia muy enfocada en contener la presión sobre el dólar. Tasas más altas ayudan a absorber pesos, aunque también pueden impactar en la actividad económica.
AO29 y la importancia de mirar las próximas licitaciones
Dentro de la licitación se volvió a colocar AO29. Ya se había colocado una parte en la subasta previa y se sumaron nuevos montos, acercándose a la mitad del total previsto para este instrumento.
La tasa de corte quedó unos 16 puntos básicos por encima de lo que el bono venía operando en el mercado secundario. Ese pequeño premio es un dato a tener en cuenta para futuras colocaciones: si una licitación ofrece una tasa algo más generosa que el mercado, puede resultar una alternativa relevante para quienes ya tienen interés en el instrumento.
Como siempre, no alcanza con mirar el premio puntual. Hay que entender plazo, riesgo, liquidez, necesidad de fondos y el lugar que ese activo ocupa dentro de una cartera.
Dólar, brecha cambiaria y Merval en dólares
La brecha cambiaria se mantuvo en una zona de aproximadamente 20% a 25% respecto del techo de la banda. El comportamiento sugiere una intención de mantener al tipo de cambio dentro de un rango controlado, sin que se acerque demasiado al techo ni se aleje en exceso.
Que la brecha se agrande demasiado puede reflejar atraso cambiario. Que se achique hasta cero, en cambio, puede significar que el dólar se está acelerando y se aproxima al límite superior de la banda. Ninguno de los dos extremos luce ideal.
En renta variable, el Merval medido en dólares continuaba dentro de un canal levemente ascendente que viene desarrollándose desde las elecciones legislativas nacionales del año anterior.
El Merval en dólares se mantenía dentro de un canal ascendente, aunque sin un catalizador claro para quebrar el techo.
El índice se ubicaba aproximadamente en la mitad de ese canal. Hubo intentos de acercarse al techo, pero todavía faltaba un catalizador suficientemente fuerte para romperlo de manera sostenida.
Lo mismo ocurre con varias acciones argentinas de buena calidad: desde lo técnico, se encuentran repetidamente con resistencias que les cuesta superar. Por ahora, el tono es de expectativa, no de euforia ni de pesimismo extremo.
La conclusión: mirar números, no solo relatos
La gran lección de esta semana es que el mercado empezó a hacer una selección más fina. Ya no alcanza con decir "inteligencia artificial" para recibir un premio automático.
Las empresas que mejor reaccionaron fueron las que pudieron mostrar una combinación concreta de:
- Crecimiento de ingresos vinculado a infraestructura y servicios de IA.
- Ganancias superiores a lo esperado.
- Flujo de caja libre saludable.
- Capacidad de invertir sin destruir márgenes.
- Señales claras de monetización.
Las castigadas, en cambio, fueron las que exhibieron inversión enorme, menor caja, presión sobre márgenes y dudas sobre cuándo llegará el retorno.
En un contexto de inflación todavía elevada, tasas con sesgo alcista y bonos largos exigentes, el mercado va a seguir siendo mucho más selectivo. Por eso conviene abstraerse del ruido de una rueda, de una baja rápida o de un titular alarmista, y volver siempre a lo esencial: fundamentos, valuación, horizonte de inversión y tamaño de posición.
La clave no es adivinar cada movimiento. La clave es construir una cartera que permita atravesarlos.
Este contenido es informativo y no constituye una recomendación personalizada de inversión. Toda decisión debe evaluarse de acuerdo con el perfil de riesgo, horizonte y situación financiera de cada persona.
La inteligencia artificial puede transformar compañías. Pero tampoco convierte automáticamente cualquier inversión en una buena decisión.
Microsoft y Amazon comenzaron a mostrar que el dinero destinado a infraestructura puede traducirse en mayores ingresos y ganancias. Meta, en cambio, expuso el riesgo de invertir fortunas mientras caen la caja y los márgenes. En renta fija ocurre algo parecido: una tasa atractiva no alcanza si no se entienden el plazo, la duración, la liquidez y la capacidad de pago.
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Fuente: Mercado sin filtro. Canal Mundo Dinero. Link: