Análisis
La calma cambiaria no es garantía para el año electoral

Dólar tranquilo: hasta cuándo puede durar y cómo armar la cartera para la volatilidad que se viene

En el ciclo Del Colchón a la Inversión, Mariano Gorodisch dialogó con Gustavo Lucioni y Fernando Villar sobre por qué el dólar se mantiene calmo, qué tan sostenible es esa tranquilidad de cara al año electoral, y cómo armar carteras moderadas y agresivas combinando CEDEARs defensivos, obligaciones negociables, bonos dólar linked, futuros y hasta una porción acotada de Bitcoin.
por Mundo Dinero 31-07-2026
Del colchón a la Inversión Mundo Dinero

Dólar tranquilo: hasta cuándo puede durar y cómo armar una cartera para la volatilidad

El dólar está tranquilo, los financieros aflojaron y el mercado parece haber encontrado una pausa. Pero una pausa no es una garantía. Con elecciones por delante, un Gobierno decidido a evitar sobresaltos cambiarios y carteras que ya empiezan a mirar 2027, la clave no es adivinar el próximo movimiento: es estar bien parado antes de que llegue la volatilidad.

Hoy la conversación pasa por el MEP, el CCL, las reservas, los dólar linked, las obligaciones negociables, los CEDEARs defensivos y, para quien busca más riesgo, futuros, acciones y Bitcoin. Todo con una idea central: no operar con el corazón ni por una creencia política.

 

Por qué el dólar se mantiene calmo

En la rueda analizada, el dólar MEP cerró incluso por debajo del oficial y el CCL también retrocedió. El blue, en cambio, seguía cerca de los valores más altos entre las distintas cotizaciones. Es una foto bastante distinta a la de apenas unos meses atrás, cuando el blue era el dólar más barato.

Parte de esa calma se explicó por el buen resultado de una licitación del Tesoro, con un rollover de 144%. Cuando el mercado interpreta que el Gobierno puede refinanciar sus vencimientos y sostener la demanda de instrumentos en pesos, los dólares financieros suelen tomar aire.

También hay una explicación estacional. A comienzos de mes suele aumentar la venta informal de dólares para pagar gastos y salarios, algo que puede frenar la suba del blue. Pero no hay que confundir un movimiento puntual con una tendencia asegurada.

El dólar venía corriendo muy por debajo de la inflación. En el período mencionado, había subido cerca de 4% en el año frente a una inflación aproximada de 15%. Por eso, aun si el tipo de cambio avanzara algo más rápido en los próximos meses, no necesariamente implicaría un escenario apocalíptico.

Flotación administrada y reservas

La estrategia oficial es mantener una flotación administrada, o "sucia", con intervención en futuros y dólar linked para limitar saltos bruscos. El razonamiento es claro: una suba rápida del dólar puede trasladarse a precios y complicar la desaceleración inflacionaria.

La intervención puede tener costo, incluso en términos de acumulación de reservas en determinadas ruedas. Sin embargo, el contexto luce distinto al de años anteriores por varios factores:

  • Mayor ingreso de divisas por exportaciones, con Vaca Muerta ganando peso.
  • Exportaciones de crudo que ya compiten con los ingresos del complejo cerealero.
  • Emisiones provinciales y corporativas que también deben liquidar dólares.
  • Reordenamiento de vencimientos en pesos para evitar fechas demasiado exigentes.
  • Mayor oferta de instrumentos dólar linked para canalizar demanda de cobertura.

El punto importante es que hoy no depende todo de un único momento de liquidación del agro. Una oferta de dólares más diversificada puede ayudar a suavizar la dinámica cambiaria. Eso no elimina los riesgos, pero sí cambia la calidad de la cobertura disponible.

El año electoral: prepararse sin caer en el canto de sirenas

La calma actual no debería llevar a la complacencia. A medida que se acerquen las elecciones, aparecerán encuestas, candidatos, especulaciones y titulares que pueden disparar movimientos fuertes en bonos, acciones y tipo de cambio.

La volatilidad puede dar oportunidades, pero no le resulta cómoda a todo el mundo. Por eso la cartera tiene que definirse antes del ruido, con plazos y riesgos que el inversor pueda tolerar.

Hay una advertencia que vale oro: no invertir según lo que uno quiere que ocurra políticamente. En 2019 muchos inversores se posicionaron convencidos de un resultado electoral que deseaban, no necesariamente del escenario que el mercado podía llegar a descontar. El resultado fue comprar o vender mal por una visión emocional.

Las encuestas pueden mover precios en ambas direcciones y, semanas después, quedar completamente desactualizadas. Una baja fuerte por un titular puede convertirse en rebote, y una suba eufórica puede desarmarse rápido. La bolsa es por plata, no por fanatismo.

Una cartera moderada: defensa, renta y crecimiento

Una cartera moderada no significa dejar todo quieto. Significa combinar activos que ayuden a bajar la volatilidad con posiciones que permitan capturar oportunidades de crecimiento. La selección presentada mezcló consumo defensivo, tecnología de calidad y cobertura local.

Una cartera moderada combina empresas defensivas, tecnología y cobertura local para no depender de un único escenario.

McDonald's: consumo defensivo y dividendos

McDonald's aparece como una acción defensiva para bajar la volatilidad de una cartera. Es una compañía de consumo masivo, con marca global, pago de dividendos y recompras de acciones. La mirada no pasa por perseguir una acción de crecimiento explosivo, sino por tener una empresa que históricamente combinó apreciación de capital y distribución de dividendos.

En un perfil moderado, este tipo de compañía cumple una función concreta: sumar exposición a renta variable sin que toda la cartera quede atada a los movimientos más bruscos de las tecnológicas o de la bolsa argentina.

PepsiCo frente a Coca-Cola

PepsiCo fue planteada como otra alternativa defensiva, con un rendimiento por dividendos superior al 4% en el momento analizado y una valuación considerada más atractiva que Coca-Cola. En lugar de comprar directamente un ETF de consumo masivo como XLP, la idea fue seleccionar una empresa puntual que parecía más atrasada.

El XLP reúne empresas estadounidenses de consumo básico y cuenta con CEDEAR. Puede servir para diversificar el sector, pero elegir una acción concreta permite expresar una visión más específica sobre precio, dividendos y potencial relativo.

Microsoft y Google: tecnología sin irse al extremo

Microsoft fue incorporada por una valuación considerada baja en relación con su capacidad de generación de ganancias. La tesis es que la inteligencia artificial no va a reemplazar al software, sino que ambos van a convivir. Desde esa óptica, Microsoft conserva un negocio sólido y diversificado.

Google también fue seleccionada como una empresa para mantener a largo plazo. La mirada es que combina fortaleza de negocio, capacidad de seguir haciendo máximos y una valuación que no parecía exagerada. Son dos nombres tecnológicos, pero elegidos dentro de una cartera moderada por su escala y calidad, no por buscar una apuesta especulativa.

Fondos inflation linked y dólar linked

La pata local de la cartera incluyó un fondo de gestión estratégica con exposición a instrumentos atados a inflación, tasa y tipo de cambio oficial. El objetivo no es únicamente cubrirse, sino intentar superar al dólar oficial y al CER con una duration acotada.

Para reducir volatilidad, la estrategia privilegia bonos TAMAR cortos y dólar linked con vencimientos más cercanos, aunque puede sumar bonos más largos cuando aparecen a precios atractivos. La cercanía de un proceso electoral suele aumentar la demanda de cobertura cambiaria, y la mayor disponibilidad de títulos dólar linked del Tesoro facilita armar esas posiciones.

Otra forma de ser moderado: renta fija en dólares y bonos 2027

Una segunda propuesta de cartera moderada se ubicó algo más conservadora. La base fue una fuerte exposición a obligaciones negociables, combinando plazos cortos y largos para obtener renta en dólares sin concentrarse por completo en un único vencimiento.

La base de renta fija busca dar previsibilidad mientras una porción menor queda disponible para activos con más movimiento.

  • 60% en obligaciones negociables: mitad en plazos cortos y mitad en plazos largos para equilibrar tasa y volatilidad.
  • 30% en bonos 2027: una posición con mayor sensibilidad electoral y de tipo de cambio.
  • 10% en renta variable: CEDEARs defensivos o acciones locales según la tolerancia al riesgo.

En las ON cortas, las tasas mencionadas se movían aproximadamente entre 5,5% y 7,5%. En los plazos más largos se podía aspirar a rendimientos mayores, pero a cambio de enfrentar más volatilidad ante elecciones y cambios de expectativas.

Entre las alternativas mencionadas estuvieron emisiones de YPF, Vista, Banco Galicia y Telecom. La idea no es comprar por nombre ni por cupón: es entender el plazo, la calidad crediticia y el riesgo que cada obligación negociable incorpora.

La renta variable: CEDEARs o Argentina

Para quien teme una suba de volatilidad local, los CEDEARs defensivos como McDonald's, Coca-Cola o Procter & Gamble pueden tener sentido. Para quien acepta más riesgo argentino, la propuesta se concentró en energéticas como Pampa, Vista e YPF.

Dentro del mercado local, también aparecieron alternativas vinculadas a infraestructura financiera, como BYMA, A3 o Banco de Valores, por su potencial exposición al crecimiento de la operatoria del mercado de capitales. Los bancos, en cambio, se miraron con más cautela por la volatilidad que podrían atravesar.

Qué mirar antes de entrar a una licitación

Una licitación no se evalúa solamente por la tasa. Eso aplica tanto para bonos del Estado como para obligaciones negociables corporativas.

Bonos soberanos: vencimientos, moneda y riesgo político

En una licitación estatal conviene revisar tres cuestiones básicas:

  1. Los vencimientos: cuánto debe refinanciar el Tesoro y en qué fechas se concentran los pagos.
  2. La moneda y la indexación: si el instrumento está atado a inflación, dólar oficial, tasa o dólares.
  3. El riesgo hacia adelante: especialmente si el vencimiento queda después de una elección relevante.

El AO29 fue mencionado como un caso para mirar con cuidado. Los bonos estatales posteriores a una elección pueden tener más riesgo que beneficio si ya cotizan cerca de niveles elevados. Una tasa atractiva no alcanza si el precio tiene poco margen y la incertidumbre política puede crecer.

ON corporativas: leer el balance antes de mirar el cupón

En una obligación negociable la tasa es apenas el comienzo. Hay que leer balances, revisar el endeudamiento, entender el negocio y evaluar si el crédito encaja con el perfil de riesgo propio.

Casos problemáticos del mercado mostraron que rendimientos de 9,5% o 9,75% pueden esconder compañías con deuda muy elevada. Si una empresa no puede cumplir, una ON puede sufrir una caída muy fuerte y quedar expuesta a canjes o reestructuraciones.

La pregunta no debería ser "¿cuánto rinde?", sino "¿qué probabilidad hay de que pague y qué pasa si no paga?".

Comisiones: el retorno real es siempre neto

Las comisiones parecen chicas hasta que se acumulan. En estrategias de carry, sintéticos, caución o conversiones de moneda, el cálculo correcto es siempre el rendimiento neto después de costos.

Hay que prestar atención a:

  • Comisiones de compra y venta.
  • Costos de caución y financiamiento.
  • Honorarios de administración en fondos comunes de inversión.
  • Spreads ocultos detrás de propuestas "sin comisión".
  • Bonificaciones que pueden aplicar solo a una pata de la operación.

"Sin comisión" no siempre significa más barato. A veces el costo está metido en el precio de ejecución. Conviene comparar y buscar precio, porque no existe el broker perfecto: uno puede ser fuerte en atención, otro en costos, otro en mandato discrecional, futuros, órdenes masivas o herramientas para empresas.

La elección del broker debería responder a lo que se necesita. Hay inversores que buscan operar solos al menor costo posible, otros prefieren asesoramiento, y otros directamente quieren delegar la operatoria mediante mandato discrecional.

Futuros para principiantes: apalancamiento, garantías y riesgo

El mercado de futuros argentino todavía tiene mucho para crecer, pero ya permite operar dólar futuro, oro, petróleo, soja, trigo, maíz y algunos contratos sobre acciones e índices. Es una herramienta potente, aunque no funciona como comprar una acción y olvidarse.

El atractivo es el apalancamiento. En el ejemplo del oro, una onza alrededor de US$4.100 podía operarse dejando una garantía cercana a US$300. Esa garantía incluso podía integrarse con ciertos activos financieros, no necesariamente con dólares billete.

Pero el apalancamiento amplifica tanto ganancias como pérdidas. Por eso hay que entender las diferencias diarias. Si se compra oro a US$4.100 y el precio sube a US$4.200, quien estaba vendido sin tener el activo debe cubrir esa diferencia. Es un mercado de suma cero: lo que gana una parte se refleja en la pérdida de la otra.

El futuro continuo y el análisis técnico

Para analizar commodities en plazos cortos se planteó usar el gráfico de futuro continuo. A diferencia de un contrato individual que vence y tiene vida limitada, el continuo enlaza contratos sucesivos y permite observar una historia más extensa.

En el oro, la mirada técnica buscaba divergencias y una posible zona de rebote. La idea no era asegurar un recorrido, sino identificar una oportunidad con gestión de riesgo y stop loss. El oro puede tener movimientos más moderados que el petróleo, por lo que se lo consideró un punto de partida más razonable para entender futuros.

Un futuro continuo permite analizar la evolución histórica de un commodity más allá del vencimiento de cada contrato.

También existen operaciones de ratios y arbitrajes, como soja Chicago contra soja argentina o trigo contra maíz. Son estrategias más complejas que apuntan a la relación entre dos activos, no necesariamente a acertar si un precio sube o baja.

Una cartera agresiva: renta variable, ON largas y liquidez

Para un perfil agresivo, la renta variable toma mayor protagonismo. La cartera propuesta combinó obligaciones negociables largas, renta fija latinoamericana, bonos CER más extensos, liquidez en Lecap y una selección de CEDEARs, ETF y activos más volátiles.

En una cartera agresiva, el riesgo se distribuye entre renta variable, renta fija de mayor plazo y una reserva de liquidez.

La estructura planteada buscó aprovechar diferentes fuentes de retorno:

  • ON largas: base de renta en dólares, incluyendo una porción menor de crédito algo más riesgoso, pero sin perseguir rendimientos extremos.
  • Renta variable: acciones locales para quien quiera operar la volatilidad electoral, o CEDEARs para quien prefiera bajar el riesgo argentino.
  • Fondos Latam: acceso a renta fija corporativa y acciones regionales que no siempre están disponibles de forma directa.
  • Bonos CER 2028: mayor tasa real, pero también más exposición a incertidumbre y movimientos de mercado.
  • Lecap o cap: una porción de liquidez para poder mover la cartera cuando aparezcan oportunidades.

Entre los CEDEARs y ETF mencionados se destacaron QQQ, EEM, XLF, Chevron y Exxon. El criterio no es tener todos, sino elegir los que respondan a la visión de cada cartera y al riesgo que uno realmente puede soportar.

Uber, Netflix, Microsoft, Bitcoin y Nvidia

Otra cartera agresiva se inclinó más por acciones de crecimiento y tecnología. Uber fue elegida por una valuación considerada baja y una señal técnica favorable. Netflix, por su generación de flujo de caja, recompras de acciones y una corrección que se veía excesiva.

Microsoft se mantuvo como posición de calidad, mientras que Nvidia fue tomada de forma escalonada. La idea no fue perseguir todo el sector de semiconductores, sino considerar que Nvidia estaba más atractiva que otras alternativas del segmento.

La cartera agresiva concentra posiciones de mayor volatilidad y requiere una administración mucho más disciplinada.

Bitcoin ocupó una porción limitada, alrededor de 10%, justamente porque sigue siendo un activo muy volátil incluso si se lo considera menos errático que otras criptomonedas. La propuesta fue comprar de manera gradual en una zona técnica de interés, no intentar acertar el mínimo exacto.

La compra escalonada busca reducir el riesgo de depender de un único punto de entrada en activos muy volátiles.

Esperar un precio perfecto puede dejar a cualquiera afuera. En activos de alta volatilidad, una alternativa es empezar con una posición chica y aumentar solo si la estrategia sigue teniendo sentido, siempre con límites de riesgo claros.

Bolsa local: oportunidades y sectores para mirar con cautela

BYMA fue destacada por el crecimiento del mercado de capitales y por la posibilidad de beneficiarse de una mayor volatilidad, que suele traducirse en más operatoria y comisiones. Aun así, después de una suba importante, la discusión deja de ser solamente si la empresa es buena y pasa a ser a qué precio conviene comprarla.

Para una apuesta más ligada a la recuperación local, se mencionó la construcción y Loma Negra. La tesis es que el sector podría tener margen de rebote hacia el año siguiente si se recupera la actividad.

También aparecieron instrumentos de real estate. Puerto fue presentado como una forma de exponerse a metros cuadrados en Argentina, aunque con una advertencia central: su liquidez es baja. Puede haber rendimiento, pero entrar y salir no siempre resulta sencillo.

Para quien busque real estate internacional vía CEDEAR, Realty Income, identificado por el símbolo O, fue señalado como una alternativa interesante por sus dividendos mensuales.

Qué sectores generan más dudas

Los bancos locales no fueron la primera elección por la volatilidad que podrían atravesar. En Estados Unidos, en lugar de un ETF financiero amplio como XLF, se mencionó una preferencia relativa por American Express frente a Mastercard después de la suba de esta última.

También hubo cautela con el consumo masivo local, ante una recuperación todavía débil, y con empresas reguladas como Metrogas o Transener. En estos casos, un cambio de escenario político puede modificar rápidamente el marco tarifario y la percepción de riesgo.

Dólar cable: qué cobra quien tiene GD30

Un punto práctico que genera muchas consultas: los bonos globales como GD30, GD38 o GD41 pagan en dólar cable independientemente de la moneda en la que se hayan comprado. Da igual que en la cuenta figure el bono en pesos, dólares MEP o una variante del ticker: el pago responde a la ley de Nueva York y se acredita en dólar cable.

Algunos brokers permiten vender ese dólar cable contra MEP, aprovechando una brecha. En ese caso, hay que hacer la cuenta neta: comparar la brecha disponible contra las comisiones de compra, venta y conversión. No sirve quedarse solo con el cupón si el costo operativo se come el beneficio.

La regla que ordena toda la estrategia

Una cartera no se construye para una encuesta, un titular o una idea política. Se construye con plazos, liquidez, diversificación y una comprensión real del riesgo.

No hace falta tener 70 activos para estar diversificado, pero tampoco tiene sentido poner todo en una sola ON, una acción o un fondo. La concentración puede salir bien hasta que no sale, y en mercados como el argentino conviene pensar en qué ocurre si el escenario más cómodo cambia.

El dólar puede seguir tranquilo un tiempo más. Hay reservas, instrumentos de cobertura, mayor oferta genuina de divisas y una política activa para contener la volatilidad. Pero la tranquilidad no elimina el riesgo electoral. La mejor defensa es llegar preparado: cartera equilibrada, costos bajo control, riesgo entendido y decisiones tomadas con la cabeza.

Para seguir aprendiendo

Bandas de Bollinger, de John Bollinger: una referencia para quienes buscan profundizar en análisis técnico, trading intradiario y estrategias de ratios.

Vivencias extremas, de Pablo Wende: una mirada sobre la historia económica argentina y los escenarios de incertidumbre que atraviesan a los mercados locales.

Billions: una serie de ficción sobre poder, mercados y el mundo de las finanzas.

Margin Call: una película para pensar el riesgo financiero, la liquidez y las decisiones bajo presión.

El dólar está tranquilo. Pero eso no significa que tu cartera pueda quedarse quieta.

La calma cambiaria puede durar, aunque las elecciones, las reservas y los movimientos del mercado pueden cambiar el escenario rápidamente. Esperar a que llegue la volatilidad para decidir qué hacer suele ser demasiado tarde.

¿Conviene cubrirse con bonos en dólares, CER o dólar linked? ¿Qué riesgo tiene cada instrumento? ¿Cómo combinar renta, liquidez y plazo sin quedar atado a un único escenario?

Si querés dejar de elegir inversiones por el rendimiento que aparece en pantalla y aprender a construir una cartera de renta fija sólida y diversificada, en Inversiones para Vivir de Rentas vas a incorporar herramientas para analizar bonos, obligaciones negociables, letras y otras alternativas pensadas para generar ingresos.

Con Rubén Ramallo
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Fuente: Mercado sin filtro. Canal Mundo Dinero. Link: