Viernes 14 de Agosto 2026
Antes de comprar algo nuevo, ordená lo que ya tenés

El riesgo invisible: dónde invertir ahora ante bonos, oro y volatilidad

En Del Colchón a la Inversión, Alan Ferraro dialogó con Ayelén Romero, de Rava Bursátil, y Julieta Bonfill, sobre por qué antes de elegir un nuevo activo hay que auditar toda la cartera: qué instrumentos tenés, para qué objetivo los compraste y cuánto riesgo estás asumiendo realmente. Además, un repaso de riesgo país, bonos CER, oro como cobertura de largo plazo y cómo diversificar sin depender solo de tecnología.

Mundo Dinero por Mundo Dinero

13 Agosto de 2026
Del colchón a la Inversión
El riesgo invisible: dónde invertir ahora ante bonos, oro y volatilidad

El riesgo invisible: dónde invertir ahora ante bonos, oro y volatilidad

Cuando el mercado se pone movido, la primera reacción suele ser buscar qué comprar o qué vender. Pero antes hay una tarea mucho más importante: ordenar la cartera y entender el riesgo que ya tenés.

En Argentina, y también afuera, se vienen meses en los que la política, las tasas de interés, la inflación y los flujos de mercado pueden pesar incluso más que los fundamentos de una empresa. Por eso, no alcanza con decir "tengo acciones", "tengo dólares" o "tengo un fondo". Hay que saber para qué está cada activo, cuánto riesgo suma y qué podría pasar si el contexto cambia.

El primer paso: mirar toda la cartera, no solo una cuenta

Es bastante habitual arrancar de a poco: algo en el home banking, una parte en un broker, algún CEDEAR, Bitcoin en una billetera virtual, un fondo común de inversión en el banco. No está mal diversificar ni usar distintas plataformas. El problema aparece cuando esa variedad se vuelve desorden.

La clave no es correr a poner todo en una única plataforma. La clave es poder responder, sin dudar demasiado, estas preguntas:

  • ¿Qué instrumentos tengo?
  • ¿En qué moneda está cada uno?
  • ¿Para qué objetivo lo compré?
  • ¿Cuál es su plazo de inversión?
  • ¿Qué riesgo estoy asumiendo?
  • ¿Cuánto representa dentro de mi patrimonio total?

Una planilla de Excel, una nota prolija o cualquier registro unificado sirve. Es la vieja cuenta de almacenero, pero aplicada a las inversiones. Si tenés un fondo en el banco y sabés qué contiene, qué riesgo tiene y por qué querés mantenerlo, forma parte de la cartera. Si compraste un poco de todo y hoy no sabés bien qué tenés, ahí conviene frenar la pelota.

También hay que filtrar la información. Hoy sobran noticias, opiniones, cotizaciones y alertas, pero no toda la información tiene el mismo nivel de seriedad. Comprar una acción no es solamente apretar un botón. Hay balances, regulaciones, contexto político, tasas, tipo de cambio y expectativas detrás.

Inflación, crédito en dólares y el escenario que mira el mercado

La inflación de julio fue de 2,1%, apenas por encima del 1,9% de junio. El mercado no tomó ese dato como una señal dramática, porque una diferencia de dos décimas no alcanza para afirmar que cambió una tendencia. Para eso hay que observar varios meses.

Lo que sí queda bajo la lupa es la expectativa. Si los próximos registros comenzaran a escalar, por ejemplo 2,3%, 2,6% y 2,8%, la preocupación crecería. No porque esos niveles se parezcan a los de otras etapas de la economía argentina, sino porque indicarían una aceleración.

Para una cartera local, la inflación importa por dos motivos:

  • Define la conveniencia de instrumentos que ajustan por inflación, como los bonos CER.
  • Compite permanentemente con la evolución del tipo de cambio.

También se anunció la habilitación para que las empresas tomen créditos en dólares. El aspecto positivo que miraba el mercado era la posibilidad de generar más oferta de divisas, permitiendo al Banco Central comprar dólares y reforzar reservas.

El punto sensible es el riesgo de los préstamos en moneda extranjera. Después de la crisis de 2001, este tipo de dinámica quedó especialmente bajo observación. La diferencia señalada es la existencia de encajes: una parte de los depósitos queda inmovilizada como respaldo para que los bancos puedan responder por los fondos. De todos modos, el dato decisivo será conocer las condiciones y tasas de esos créditos.

Riesgo país y bonos argentinos: por qué se mueven juntos

El riesgo país suele aparecer como un número lejano, pero impacta directamente sobre los bonos soberanos. La relación básica es simple: si los bonos suben de precio, el riesgo país baja. Si los bonos caen, el riesgo país sube.

Esto ocurre porque el riesgo país se calcula comparando el rendimiento de la deuda soberana argentina con la deuda de Estados Unidos. Cuanto mayor rendimiento exige el mercado para prestarle a Argentina, mayor es la percepción de riesgo.

Placa con tabla sobre el efecto de distintos niveles de riesgo país en bonos argentinos

La sensibilidad de cada bono cambia según su vencimiento y el escenario de riesgo país.

Los tres factores que pueden cambiar el riesgo país

  1. Estados Unidos y sus tasas de interés. A Argentina le conviene un escenario de tasas más bajas. Si las tasas estadounidenses se mantienen altas o suben, los activos de Estados Unidos se vuelven más atractivos y se complica el financiamiento para los emergentes.
  2. Reservas y precio del oro. Una suba del oro puede mejorar indirectamente la valuación de reservas, aunque no es el único factor relevante.
  3. El escenario local. Elecciones, candidaturas, encuestas y expectativas económicas se trasladan a precio mucho antes de que llegue el resultado electoral.

Bonos largos, cortos y sensibilidad

Los bonos más largos tienden a ser más sensibles a los cambios del riesgo país. En la curva soberana, los títulos con vencimientos alrededor de 2035 mostraban una sensibilidad relevante: ante una compresión del riesgo país hacia la zona de 300 puntos, podían tener un recorrido mayor que los bonos cortos. Pero esa sensibilidad funciona en ambos sentidos. Si el riesgo país sube, los bonos largos también son los que más pueden sufrir.

Los bonos más cortos, en cambio, suelen tener menor volatilidad relativa. Un bono con vencimiento cercano tiene menos tiempo expuesto a escenarios políticos y económicos inciertos. Eso no significa que no tenga riesgo, sino que la duración de esa exposición es menor.

La idea no es armar una cartera 100% en el bono más sensible esperando el mejor escenario. Si alguien quiere tomar riesgo argentino, puede hacerlo con una porción acotada y diversificada. El equilibrio entre riesgo y retorno puede estar en los tramos intermedios de la curva, mientras que los plazos más cortos pueden aportar algo más de estabilidad.

La regla más importante: cada instrumento tiene un objetivo

Una de las confusiones más frecuentes aparece al evaluar rendimientos. Un instrumento en pesos que bajó medido en dólares no necesariamente falló. Hay que preguntarse qué función cumplía.

En una cartera revisada a 77 días se incluyeron alternativas de renta fija para objetivos distintos:

  • Una letra de corto plazo con vencimiento en noviembre, pensada para quien ahorra con un horizonte cercano, por ejemplo unas vacaciones.
  • Un bono CER, como el ZXS7, para seguir la inflación y sumar rendimiento adicional.
  • Obligaciones negociables de empresas como IRSA y Pampa Energía, pensadas para mantener hasta el vencimiento y cobrar cupones.

El bono CER no se compra necesariamente para ganarle al dólar. Su función es proteger poder adquisitivo frente a la inflación. Si logra acompañar la suba de precios, está cumpliendo su trabajo, aunque el tipo de cambio haya tenido otro recorrido.

Con las obligaciones negociables ocurre algo parecido. El precio diario importa, pero el análisis central está en la calidad crediticia de la empresa, los pagos de cupones, el vencimiento y la capacidad de vender si la tesis cambia. IRSA también aporta exposición a bienes raíces, algo útil para no concentrar toda la renta fija corporativa en empresas energéticas.

Acciones argentinas: buenos balances no eliminan el riesgo electoral

El sector energético argentino tiene empresas con balances sólidos y expectativas de crecimiento. YPF y Pampa Energía aparecieron como nombres relevantes dentro de una cartera local. Pero hay que separar dos cosas: los fundamentos de la empresa y el flujo que mueve al mercado.

Una empresa puede publicar un balance excelente y, aun así, caer si el contexto político se vuelve más incierto. En un mercado relativamente chico, como el argentino, los movimientos de flujo pueden pesar muchísimo.

Hay una frase que resume muy bien este punto: el flujo a veces mata fundamentos. No quiere decir que los fundamentos dejen de importar. Quiere decir que, en determinados momentos, las ventas generalizadas pueden dominar el precio en el corto plazo.

Por eso, una inversión en acciones argentinas como YPF o Pampa requiere un horizonte que resista volatilidad. No conviene entrar esperando un rebote inmediato solo porque el precio parece atractivo. Hay que considerar que el escenario electoral puede traer movimientos bruscos, incluso si el negocio de fondo sigue siendo sólido.

Dentro de una cartera local también se mencionaron bonos CER como el TZX28, instrumentos duales vinculados a dólar linked y tasa TAMAR, y obligaciones negociables con pagos en dólares. El objetivo no era armar una cartera agresiva al máximo, sino combinar cobertura inflacionaria, exposición cambiaria y flujos en moneda dura.

Oro: una tesis de largo plazo, no una apuesta para las vacaciones

El oro puede tener volatilidad en el corto plazo, pero la tesis de fondo es distinta a la de una acción que se compra buscando un rebote técnico. Hay razones estructurales para entender por qué muchos inversores lo consideran una pieza de diversificación.

La demanda de bancos centrales

Uno de los puntos de quiebre fue la invasión de Rusia a Ucrania. Tras las sanciones y la inmovilización de reservas rusas en activos como dólares y euros, muchos bancos centrales comenzaron a mirar con más atención el riesgo de depender de instrumentos sujetos a la jurisdicción de otro país.

Ahí tomó fuerza un proceso gradual de diversificación de reservas, con mayor interés por el oro. No se trata de compras para vender rápido con una ganancia, sino de una estrategia monetaria. Esa diferencia importa mucho: la demanda de un banco central tiende a ser más persistente que la de un operador que busca aprovechar una suba de corto plazo.

Los mercados emergentes, liderados por China, tenían alrededor de 15% de sus reservas en oro, frente a cerca de 30% en países desarrollados. No significa que todos vayan a llegar a ese porcentaje, ni que ocurra de golpe. Pero muestra que existe margen para que la demanda continúe.

La escasez también importa

El oro no puede producirse de un día para otro. Desarrollar una mina exige capital, permisos, infraestructura y tiempo. La producción anual es reducida frente a otros commodities. Por eso, una demanda adicional y sostenida puede tener impacto relevante sobre el precio.

El gran riesgo para el oro

El oro no paga intereses. Si Estados Unidos eleva las tasas de interés, los instrumentos que sí generan renta pueden volverse más atractivos y presionar al oro. Por eso, el oro se plantea como un activo de largo plazo y de gestión de riesgo, no como dinero destinado a un gasto cercano.

También puede cumplir un rol de baja correlación. En un contexto de inflación persistente y tasas altas, pueden caer tanto las acciones como los bonos. Incorporar un activo que no se comporte igual que ambos ayuda a que una cartera no dependa de una sola dinámica.

¿Oro físico, mineras o ETF?

Comprar oro físico puede sonar atractivo, pero tiene costos y problemas prácticos: spread de compra y venta, custodia, seguridad y riesgo de autenticidad. Para exposición al precio del metal, el ETF GLD se presentó como una alternativa más directa.

Las mineras son otra cosa. Pueden subir más que el oro cuando el metal sube, pero también agregan riesgos propios: gestión de la empresa, accidentes, costos operativos, jurisdicción política y resultados corporativos. Si el objetivo es cobertura, la exposición directa al oro mediante un ETF puede ser más clara que una minera.

Una cartera internacional para no depender solo de tecnología

Diversificar no es tener muchas acciones que hacen lo mismo. Una cartera llena de tecnológicas, aunque tenga diez nombres distintos, puede estar muy concentrada en un mismo factor de riesgo.

Entre las alternativas internacionales analizadas aparecieron:

  • Google: considerada atractiva tras una baja de precio, con perspectiva de crecimiento de largo plazo.
  • Microsoft: empresa sólida, aunque con una mirada más cauta en el corto plazo luego de una suba importante.
  • IBM: alternativa para diversificar, con valuaciones consideradas interesantes pese a la volatilidad posterior a resultados.
  • Altria: pensada como una posición de menor volatilidad relativa y carácter más defensivo, no como una apuesta estructural de largo plazo por crecimiento de ventas.
  • XLU: ETF del sector utilities, útil para equilibrar una cartera cargada de tecnología.
  • RSP: ETF del S&P 500 con ponderación equitativa, que reduce el peso excesivo de las gigantes tecnológicas frente a un ETF ponderado por capitalización.

El caso del RSP es interesante porque un ETF tradicional del S&P 500 puede tener una concentración muy alta en tecnología. Con ponderación equitativa, las 500 empresas tienen un peso más parecido entre sí. Así, una caída de las grandes tecnológicas no domina toda la cartera de la misma manera.

Sobre dividendos, el mensaje es claro: no conviene comprar un activo solamente por el porcentaje de dividendo anunciado. En CEDEARs y activos del exterior hay retenciones e impuestos que pueden reducir de forma significativa el monto que finalmente llega. El dividendo es una parte del análisis, no toda la tesis.

Auditar una cartera: 77 días no definen una estrategia

Revisar resultados es saludable, pero hay que hacerlo con criterio. Una cartera de renta variable no se define por lo que pasó en 77 días. Y una cartera de renta fija pensada para mantener a vencimiento no debería juzgarse solamente por la cotización diaria.

La auditoría de una cartera diversificada mostró resultados positivos en distintos activos, con Visa como uno de los mejores desempeños. Pampa también mostró una suba superior a la inflación en pesos durante el período considerado. Sin embargo, el resultado no cambia la enseñanza principal: un rendimiento de corto plazo es una foto, no una sentencia.

Para evaluar una cartera correctamente hay que revisar:

  • El horizonte para el que fue armada.
  • La proporción invertida en cada activo.
  • La moneda de referencia para medir resultados.
  • El objetivo de cada posición.
  • Los cambios que haya tenido la tesis original.

Si alguien invirtió más en renta fija que en renta variable, el rendimiento total será distinto al de una cartera con ponderaciones iguales. Por eso, copiar un listado de activos sin entender los porcentajes no alcanza.

¿Qué hacer con una concentración en energía?

Tener una porción de la cartera en acciones energéticas puede tener sentido. Una exposición de 15% distribuida entre empresas como TGN, Vista y Pampa puede ser una cuota de riesgo razonable para una estrategia moderada, siempre que el otro 85% esté realmente diversificado.

Ese último punto cambia todo. Si el resto de la cartera está compuesto por GLD, renta fija y activos defensivos, la energía ocupa un lugar dentro de una estructura más equilibrada. Si el resto está concentrado en inteligencia artificial, semiconductores y acciones de alta volatilidad, sumar energía local en pleno escenario electoral eleva mucho más el riesgo total.

No hay una respuesta aislada para un activo. La pregunta correcta nunca es solamente "¿te gusta esta acción?". Es: ¿cómo encaja esta acción dentro de toda mi cartera?

Una idea final para invertir con menos ansiedad

La volatilidad no se elimina. Se gestiona. Tener una cartera ordenada no significa que no vaya a caer nunca, sino que permite saber qué está pasando cuando se mueve y decidir con menos impulso.

Antes de vender por miedo o comprar por entusiasmo, conviene volver a lo básico: objetivo, plazo, moneda, riesgo y diversificación. Argentina puede traer ruido político, las tasas de Estados Unidos pueden mover los mercados globales y los activos pueden atravesar semanas incómodas. Pero una decisión tomada con una tesis clara suele ser mucho mejor que una reacción tomada en caliente.

Preguntas frecuentes sobre riesgo país, bonos y oro

¿Qué pasa con los bonos argentinos cuando baja el riesgo país?

En general, una baja del riesgo país va acompañada por una suba en el precio de los bonos soberanos. Los bonos de vencimiento más largo suelen mostrar una sensibilidad mayor.

¿Conviene tener toda la cartera en bonos cortos antes de una elección?

Los bonos cortos suelen tener menor sensibilidad relativa al riesgo político, pero la decisión depende del horizonte, la tolerancia al riesgo y la composición completa de la cartera. Concentrar todo en un solo instrumento también implica un riesgo.

¿El oro sirve para invertir a corto plazo?

El oro puede tener movimientos de corto plazo, pero la tesis analizada se apoya en una estrategia de largo plazo, diversificación y cobertura ante escenarios de inflación o incertidumbre.

¿Por qué no conviene elegir una acción solamente por sus dividendos?

Porque el dividendo puede estar sujeto a retenciones e impuestos, y no reemplaza el análisis del negocio, la valuación, el riesgo y el papel que cumple el activo dentro de la cartera.

Fuente: Del colchón a la inversión. Canal Mundo Dinero. Link: