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Financiamiento entre empresas

El costo oculto de prestarse plata dentro del mismo grupo: la alternativa bursátil que puede hacerlo más eficiente

En Finanzas PYME, Eduardo Goldman, de Alycbur, explicó cómo canalizar préstamos entre empresas de un mismo grupo mediante pagarés bursátiles, una operatoria que puede simplificar la administración, mejorar la trazabilidad y reducir costos impositivos y financieros.
por Mundo Dinero 27-08-2026
Finanzas Pyme Mundo Dinero

Préstamos intercompany en el mercado de capitales: ventajas impositivas y financieras

Cuando dos empresas de un mismo grupo necesitan prestarse fondos para cubrir desfasajes de caja, suelen resolverlo por la vía tradicional: un mutuo entre compañías. Es una práctica habitual, sí, pero muchas veces termina siendo cara, administrativa y fiscalmente ineficiente.

La clave es dejar de pensar que mover recursos dentro del grupo tiene que implicar pagar un peaje por usar plata propia. Mediante un pagaré bursátil negociado en el mercado de capitales, es posible ordenar la operación, documentarla mejor y reducir costos asociados. Desde Alycbur exponen todo lo que hay que saber:

Qué es un préstamo intercompany

Un préstamo intercompany es una operación financiera entre dos o más empresas que pertenecen al mismo grupo económico. Una compañía tiene liquidez disponible durante cierto período y otra necesita fondeo para afrontar inversiones, pagos o un desfasaje de caja.

En términos económicos, la lógica es simple: una empresa presta y la otra recibe. El problema aparece cuando esa relación se canaliza exclusivamente mediante transferencias bancarias y contratos privados entre partes vinculadas.

En grupos con distintas unidades de negocio, esta dinámica puede repetirse mucho. Una sociedad puede estar en etapa de expansión y requerir fondos, mientras otra genera excedentes transitorios. La cuestión no es solamente conseguir financiamiento, sino hacerlo de una manera ordenada, transparente y eficiente.

Por qué el préstamo tradicional entre empresas puede ser costoso

El mutuo intercompany exige documentación, registraciones y conciliaciones que no siempre son simples. Además, puede generar una cadena de costos fiscales y administrativos que reduce la eficiencia financiera de toda la operación.

Impuestos y contingencias a considerar

Según la jurisdicción y las características de cada caso, los contratos de mutuo pueden quedar alcanzados por el impuesto de sellos. Si las compañías pactan intereses, estos deben facturarse, lo que puede incorporar IVA e Ingresos Brutos a la operación.

También están los movimientos bancarios. Cada transferencia entre empresas pasa por cuentas bancarias y puede generar impuesto a los débitos y créditos, además de retenciones de Ingresos Brutos según la provincia. Son costos que, sumados, pesan sobre una operatoria que originalmente buscaba resolver una necesidad interna de liquidez.

Más administración para una operación que se repite

El costo no es solo impositivo. Cada préstamo debe documentarse, contabilizarse, conciliarse y renovarse cuando corresponde. Hay que mantener cuentas corrientes entre sociedades, revisar la correlación entre contratos y registros contables, y asegurarse de que toda la documentación esté disponible.

Aun en empresas muy profesionalizadas y con procesos automatizados, esto consume horas de administración. Y cuando hay requerimientos bancarios o controles de organismos fiscales, los movimientos deben explicarse y justificarse correctamente.

En definitiva, el préstamo privado entre compañías puede obligar al grupo a dedicar recursos, tiempo y costos a mover fondos que ya le pertenecen.

La alternativa: canalizar el financiamiento con un pagaré bursátil

Una forma de transformar esta dinámica es llevarla al mercado de capitales a través de una ALyC, es decir, un Agente de Liquidación y Compensación. En vez de instrumentar un préstamo directo privado, la empresa que necesita fondos emite un pagaré bursátil y lo negocia en el mercado.

La empresa del grupo que cuenta con liquidez puede comprar ese pagaré desde su cuenta comitente. Así, cada sociedad realiza una operación independiente frente al mercado:

  • La empresa A, que necesita fondeo, emite y vende el pagaré bursátil para recibir los fondos.
  • La empresa B, que tiene excedente de liquidez, compra ese pagaré como inversión.
  • La ALyC y el mercado canalizan la negociación y emiten los comprobantes correspondientes.

La empresa que vende cuenta con su boleto de venta y la que compra con su boleto de compra. Esto reemplaza buena parte de la complejidad documental propia de los mutuos recurrentes entre sociedades.

La operación se canaliza mediante el mercado: una empresa vende el pagaré y otra puede comprarlo desde su cuenta comitente.

El pagaré suele ser especialmente eficiente desde el punto de vista administrativo, aunque también puede utilizarse un cheque. La elección del instrumento debe responder a la necesidad financiera, al plazo y a la operatoria de cada empresa.

La tasa: qué pueden definir las empresas y qué define el mercado

Las sociedades del grupo pueden buscar que la operación se concrete a una determinada tasa, del mismo modo que pactarían una tasa en un mutuo intercompany. Pero, al ingresar al mercado, la operación queda expuesta a la oferta y demanda.

Esto significa que cualquier inversor puede interesarse en el pagaré. Si aparece otro comprador dispuesto a tomar el riesgo a una tasa menor, la empresa emisora puede terminar financiándose más barato de lo que había previsto.

Por eso, estas operaciones suelen salir con una tasa de corte baja, buscando que la empresa con liquidez del grupo pueda comprar el instrumento. Pero si un tercero lo compra a una tasa más conveniente, no necesariamente es un problema. La empresa que iba a fondear conserva sus recursos disponibles para otra inversión o para financiar una operación posterior.

El resultado puede ser una mejora adicional: la empresa que necesitaba fondos obtiene una tasa menor y la que tenía liquidez mantiene flexibilidad para usarla en otra oportunidad.

Las principales ventajas de llevar el intercompany al mercado

La propuesta no consiste en evitar impuestos de forma indebida. Se trata de utilizar una operatoria de mercado, pública y regulada, que tiene un tratamiento y una documentación diferentes a los de un préstamo privado entre partes relacionadas.

La eficiencia impositiva, administrativa y documental se complementa con una estrategia financiera más clara.

Eficiencia impositiva

En la operatoria explicada, los intereses derivados de la venta de un pagaré bursátil no llevan IVA. De esta manera, se elimina la dinámica de débito y crédito fiscal entre las compañías vinculada a la facturación de intereses.

Asimismo, no se genera el tratamiento de Ingresos Brutos propio del interés facturado en un mutuo privado ni el impuesto de sellos asociado a ese contrato entre empresas. Esto mejora la liquidez disponible desde el inicio de la operación.

Hay otra cuestión importante: gran parte de la negociación puede transcurrir dentro de la cuenta comitente. Si los fondos permanecen en ese ámbito para invertirlos, renovar una operación o aplicar instrumentos de pago, se evita su paso innecesario por la cuenta bancaria. Eso puede reducir la incidencia del impuesto a los débitos y créditos y de retenciones de Ingresos Brutos vinculadas a los movimientos bancarios.

Eficiencia administrativa

En lugar de administrar múltiples mutuos, renovaciones y conciliaciones entre sociedades, cada empresa registra un boleto de compra o venta y, luego, la cancelación del activo o pasivo correspondiente.

La cuenta comitente, la sociedad de bolsa y Caja de Valores concentran la administración de los pagarés negociados. Para la empresa emisora, resulta más sencillo identificar qué instrumentos tiene vendidos y cuáles debe cancelar. Para quien invierte, también se simplifica el seguimiento de la posición.

Transparencia y solidez ante organismos de control

Una operación en el mercado de valores deja una trazabilidad clara. Frente a una inspección, un requerimiento bancario o una consulta de un organismo de control, la justificación no depende solamente de un acuerdo privado entre compañías.

Existe un boleto de compraventa y una operación realizada en un mercado regulado. Si se observa a la empresa que emitió el pagaré, lo que hizo fue descontar un instrumento en el mercado. Si se observa a la empresa compradora, lo que hizo fue invertir en un pagaré y asumir el riesgo de ese emisor.

Una operación pública y regulada, no un acuerdo privado disfrazado

Este punto es fundamental. El pagaré se ofrece en el mercado público y puede ser adquirido por cualquier inversor interesado. No se trata de concertar en privado una operación entre dos compañías del mismo grupo y simplemente cambiarle el nombre.

La normativa exige que el mercado tenga espacio para actuar mediante la oferta y la demanda. Incluso cuando ambas partes operan a través de la misma ALyC, no pueden llevar la operación concertada de manera directa: deben respetarse los plazos y reglas aplicables para que intervenga el mercado.

Es probable que el comprador final sea una empresa vinculada, sobre todo si se trata de un riesgo que conoce bien. Pero la operación ya salió del ámbito puramente privado y quedó expuesta a un sistema regulado, con documentación, custodia y trazabilidad.

Cómo se cancela o renueva un pagaré bursátil

La flexibilidad al vencimiento es otra de las ventajas de esta estructura. La cancelación puede realizarse de distintas formas, según la disponibilidad de fondos y la planificación del grupo.

La cancelación puede resolverse desde la cuenta bancaria o dentro de la cuenta comitente, incluso mediante renovación.

Transferencia a Caja de Valores

La modalidad habitual consiste en transferir fondos desde la cuenta bancaria de la empresa hacia Caja de Valores, donde se encuentran custodiados los pagarés. Caja de Valores identifica al comitente tenedor del instrumento y acredita los fondos correspondientes.

Cancelación dentro de la cuenta comitente

También puede cancelarse dentro de la cuenta comitente. Esto permite sostener las eficiencias asociadas a evitar movimientos bancarios innecesarios, con menos exposición al impuesto a los débitos y créditos y a retenciones.

Por ejemplo, si la empresa vuelve a negociar un pagaré para renovar o modificar el monto de su financiamiento, los nuevos fondos pueden quedar acreditados en su cuenta comitente y utilizarse para cancelar la obligación anterior.

Rescate anticipado y recompra

Existe además la alternativa de un rescate anticipado, conocido como T-3 porque la solicitud debe realizarse con tres días de anticipación. Una vez procesada la cancelación, quien tenía el pagaré recibe los fondos acreditados.

Si la empresa emisora obtiene liquidez antes del vencimiento y conoce al tenedor del instrumento, también puede negociar la recompra de sus propios pagarés a través del mercado. Como siempre, es una cuestión de acuerdo entre las partes, pero la concertación se realiza en el ámbito bursátil.

La raíz del problema: planificación financiera

Ninguna estructura financiera reemplaza la necesidad de planificación. Los grupos económicos que manejan varias sociedades necesitan conocer con anticipación su flujo de fondos, sus excedentes, sus necesidades de inversión y sus vencimientos.

Una empresa puede tener superávit de caja porque su negocio genera fondos, mientras otra se encuentra atravesando un proceso de inversión. Cuando esa dinámica está identificada, es posible adecuar la emisión y compra de pagarés a los plazos reales del cash flow.

Incluso pueden intervenir accionistas, distribuciones de dividendos o aportes de capital dentro de la planificación general. Pero una vez que la operación se estructura y negocia en el mercado, deja de ser estrictamente un préstamo intercompany privado para convertirse en una operación financiera bursátil.

Una herramienta para cuidar la rentabilidad

Todo cuesta, todo se paga y todo impacta sobre la rentabilidad de las empresas. Por eso, una operatoria más simple, con menor costo impositivo, menos carga administrativa y una explicación más clara frente a terceros, puede representar una mejora concreta.

El ahorro no surge solamente de los impuestos que podrían evitarse dentro de una estructura de mercado. También aparece en las horas administrativas, las conciliaciones, la documentación recurrente y los honorarios que puede demandar justificar operaciones complejas ante bancos u organismos de control.

Para una PyME o un grupo económico ordenado, el mercado de capitales ofrece instrumentos que permiten administrar liquidez y financiamiento con más eficiencia. El punto de partida es conocer el flujo financiero, evaluar los costos de la alternativa tradicional y diseñar una operatoria acorde a las necesidades reales de cada empresa.

¿Tu empresa quiere aprovechar este tipo de financiamiento? Alycbur acompaña la estructuración y canalización de pagarés bursátiles para acceder al mercado de capitales de forma simple y profesional.

Fuente: Finanzas Pyme. Canal Mundo Dinero. Link: