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Ganancias récord, tasas que aflojan y una Argentina a contramano

El mercado está eufórico: ¿se viene una corrección?

En el ciclo Mercado Sin Filtro, Gustavo Neffa dialogó con Paula Bujía sobre la fuerte recuperación de Wall Street, impulsada por ganancias corporativas extraordinarias y un empleo más débil que alivió la presión sobre las tasas. También analizaron por qué los activos argentinos se movieron a contramano del mundo, golpeados por la mayor paridad electoral, y qué está pasando con el oro, las mineras y la próxima etapa de la inteligencia artificial.
por Mundo Dinero 10-08-2026
Mercado sin filtro Mundo Dinero

El mercado está eufórico: ¿se viene una corrección?

El escenario internacional volvió a ponerse muy positivo. El S&P 500 avanzó 3,2% en la semana, el Nasdaq rondó una suba de 4% y las grandes tecnológicas tuvieron un impulso todavía mayor. El VIX, que mide la volatilidad esperada de Wall Street, regresó a la zona de 15 puntos. Bajó el riesgo sistémico y volvió el apetito por riesgo.

La pregunta, naturalmente, es si después de semejante recuperación corresponde esperar una corrección. La respuesta corta es que hay señales de euforia para mirar de cerca, pero también fundamentos corporativos muy sólidos que siguen sosteniendo al mercado. No es una historia de una sola variable.

El empleo aflojó las tasas y devolvió optimismo

El gran disparador de la recuperación fueron los resultados de Microsoft y Amazon, que devolvieron confianza en la historia de crecimiento ligada a la inteligencia artificial. Pero el otro eje fue macroeconómico: el mercado laboral estadounidense sorprendió negativamente.

Se esperaba una creación de 57.000 puestos de trabajo y terminó apareciendo una destrucción neta de 23.000 empleos. Además, hubo revisiones a la baja sobre los datos previos. Es una señal de un mercado laboral más tibio y con menor presión salarial.

Esto tiene dos lecturas. La buena es que quita presión sobre la inflación y sobre la Reserva Federal. La tasa del Treasury a 10 años, que había llegado a la zona de 4,73%, retrocedió hacia 4,60% o 4,67%. También bajaron las probabilidades implícitas de una suba de tasas de la Fed en septiembre.

La lectura menos cómoda es que una menor creación de empleo puede reflejar una economía que se desacelera. El PBI estadounidense ya había mostrado debilidad y el crecimiento pierde algo de fuerza. Por eso no alcanza con celebrar una baja de tasas de mercado: hay que entender qué la provoca.

Hasta ahora, la inflación sigue dando cierto margen. Se esperaba una inflación general anual en torno a 3,4% o 3,5%, mientras que la inflación núcleo, que excluye alimentos y energía, se ubicaba cerca de 2,5%. Sigue arriba del objetivo de 2% de la Reserva Federal, pero no en niveles que justifiquen una política mucho más restrictiva.

Un dólar más débil también ayuda. Favorece a otras regiones, a los mercados emergentes y a las materias primas. El petróleo siguió siendo una variable importante por la tensión geopolítica y las negociaciones con Irán, pero su retroceso desde los máximos alivió parte de la presión inflacionaria.

La suba no fue solamente tecnológica

La recuperación de los índices fue fuerte, pero lo más interesante es que ganó amplitud. El Nasdaq 100, que había tenido un año muy volátil, volvió a ubicarse cerca de una suba acumulada de 17%. El Russell 2000, que reúne empresas de menor capitalización, incluso superó ese desempeño.

También se vio fortaleza fuera de Estados Unidos. Japón se destacó por encima de emergentes, mientras que las acciones globales y las bolsas desarrolladas mostraron rendimientos positivos. Esto importa porque un rally sano no depende exclusivamente de siete u ocho nombres gigantes.

La mejora semanal alcanzó a buena parte del mercado y no quedó limitada a un único sector.

La confirmación llegó por el lado de las ganancias. El crecimiento de las utilidades por acción del S&P 500 fue extraordinario. Incluso dejando de lado efectos no recurrentes, como las valorizaciones de participaciones en compañías privadas vinculadas a inteligencia artificial, el avance de las ganancias fue muy superior a su promedio histórico.

Históricamente, las ganancias del S&P 500 suelen crecer entre 8% y 10% anual. En esta temporada se observaron números muy superiores y, sobre todo, distribuidos entre sectores:

  • Energía: crecimiento muy fuerte, impulsado por el petróleo.
  • Materiales: ganancias en torno a 35%.
  • Financieras: expansión cercana a 20%.
  • Industriales: avance aproximado de 16%.
  • Utilities: crecimiento de alrededor de 15%.
  • Real estate: mejora cercana a 8%.

La fortaleza de resultados se extiende a varios sectores, más allá de las tecnológicas.

Las ventas también crecieron cerca de 10%, un dato clave porque confirma que la mejora no depende solo de efectos contables. Hay facturación, márgenes y generación de resultados.

Otro dato importante es la amplitud interna del mercado: aproximadamente 72% de las acciones del S&P 500 se ubicaban por encima de su media móvil de 200 días. A su vez, el S&P 500 equiponderado, donde cada una de las 500 compañías pesa lo mismo, también alcanzó máximos. Esto le da mucho más sustento al rally que un mercado empujado solo por las mega tecnológicas.

¿Qué puede pasar tras un quiebre alcista del S&P 500?

Cuando un índice rompe máximos, el reflejo inmediato es pensar que viene un pullback. Puede ocurrir, por supuesto, porque ningún activo sube en línea recta. Pero la evidencia histórica desde los años noventa muestra que, salvo casos puntuales como la antesala de la crisis financiera de 2007, los quiebres alcistas del S&P 500 tendieron a dar retornos positivos e importantes a seis meses.

La historia muestra que los máximos no implican necesariamente un techo inmediato, aunque cada ciclo tiene sus riesgos.

En el escenario actual hay tres apoyos claros:

  • Ganancias corporativas mucho mejores que las esperadas.
  • Menor presión sobre tasas de interés de mercado.
  • Una suba más amplia entre sectores y tamaños de empresas.

Pero también hay una advertencia. El optimismo está muy alto. Los indicadores de sentimiento, incluido el oscilador de optimismo de Bank of America y otras mediciones como Fear & Greed, reflejan un mercado bastante cargado de expectativas. Eso no invalida la tendencia, pero obliga a ser selectivos y a no confundir una corrección normal con una debacle.

Resultados corporativos: selectividad máxima

El mercado está premiando a las compañías que superan expectativas con crecimiento consistente y castigando cualquier duda sobre márgenes, gasto de capital o flujo de caja. No alcanza con crecer. Hay que mostrar cómo se financia ese crecimiento y cuándo puede traducirse en rentabilidad.

SpaceX: mejora en resultados, pero atención a la oferta de acciones

SpaceX presentó números mejores a los esperados. La pérdida se redujo más de lo previsto y los ingresos crecieron con fuerza. El mercado, sin embargo, reaccionó inicialmente con cautela por el nivel de gasto destinado a inteligencia artificial, cercano a US$10.000 millones en un trimestre.

Este patrón ya se vio en otras compañías: cuando el flujo de caja se vuelve negativo por inversiones enormes en IA, el mercado se inquieta. Pasó con Google, Oracle y otras empresas que están apostando fuerte a infraestructura y capacidad de cómputo.

Luego apareció un alivio: el inicio de la liberación escalonada de acciones sujetas a lock-up resultó menos agresivo de lo que se temía. El riesgo no desapareció. Todavía puede llegar más oferta al mercado y el free float seguía siendo relativamente bajo frente al capital total.

Por eso, más allá de los resultados del trimestre, la clave es si el negocio puede generar demanda suficiente para absorber la mayor cantidad de acciones disponibles. El potencial de Starlink, con alrededor de 12 millones de suscriptores, sigue siendo muy atractivo, aunque el ingreso promedio por suscriptor haya bajado.

Palantir y AMD, dos historias distintas dentro de la IA

Palantir sigue siendo una empresa central en la conversación sobre inteligencia artificial. Tiene una exposición importante a contratos gubernamentales, ingresos con gran crecimiento y una posición estratégica en software y análisis de datos. Había sido cuestionada por valuación, pero volvió a presentar resultados superiores a las expectativas.

AMD también superó previsiones, con ingresos creciendo cerca de 50%. Su segmento de centros de datos se duplicó y pasó a explicar cerca de 58% de las ventas. Sin embargo, la acción sufrió porque el mercado volvió a poner el foco en el enorme gasto necesario para competir en IA.

La enseñanza es clara: no hay que mirar solo el crecimiento de ventas. Hay que revisar cuánto capital demanda, qué pasa con los márgenes y si el mercado ya descontó demasiadas buenas noticias.

Resultados a seguir

Con cerca de 90% del S&P 500 ya reportado, el calendario se achica, pero todavía quedan compañías interesantes para seguir:

  • Barrick Mining: relevante para la tesis de oro y mineras.
  • Sea Limited: competidor de Mercado Libre en Brasil, con e-commerce, gaming y billetera digital.
  • Super Micro Computer: infraestructura y arquitectura para inteligencia artificial.
  • Nebius: centros de datos con contratos de largo plazo y fuerte poder de precio.
  • Cisco y Cerebras Systems: infraestructura de datos y chips.
  • Applied Materials: un nombre importante para medir la demanda de equipamiento de semiconductores.

Inteligencia artificial: los ganadores ya no son siempre los mismos

La inteligencia artificial sigue siendo una historia espectacular, pero se está volviendo más compleja. Los semiconductores recuperaron cerca de 20% desde los mínimos, mientras que el software, que había comenzado el año más débil, también mostró una recuperación importante.

Para entender esta nueva dinámica hay que mirar los tokens, es decir, las unidades de consumo que pagan las empresas para usar capacidad de cómputo y modelos de IA. La adopción corporativa todavía tiene mucho camino por recorrer. A fin del año anterior, se estimaba que solo 18% de las empresas había incorporado inteligencia artificial.

La demanda de uso viene creciendo mucho. Pero el precio de los tokens está cayendo por la competencia, especialmente de modelos chinos que ofrecen servicios 20% o 30% más baratos que sus pares estadounidenses.

El uso de inteligencia artificial crece, pero el costo por token baja por una competencia mucho más intensa.

Esto cambia el mapa de ganadores. Los hyperscalers, como Microsoft, Amazon y Meta, invirtieron en varios modelos para no depender de una sola plataforma que pudiera quedarse con poder de mercado y subir precios sin límites. Ahora, con competencia y precios de tokens más bajos, ese riesgo disminuye.

También se beneficia el software empresarial. Para muchas compañías, la vía más razonable de adopción no será conectarse en forma directa a un modelo generalista, sino utilizar herramientas de software que integren IA con seguridad, datos propios y procesos internos.

La segunda parte de la historia es el riesgo de oferta. TSMC y Sandisk están expandiendo capacidad. Si los precios de chips y memorias continúan altos, la industria responde construyendo más oferta. Eso obliga a tener cuidado con las historias más cíclicas de semiconductores y memoria, incluso si compañías como Nvidia, AMD o Micron siguen teniendo argumentos muy fuertes.

La deuda para financiar IA es un riesgo que hay que monitorear

La infraestructura de inteligencia artificial se está financiando con emisiones de acciones, dilución y un uso creciente de deuda. Es un aspecto que no conviene ignorar.

Los credit default swaps, que funcionan como seguros frente a un posible incumplimiento de deuda, mostraron mayor tensión en algunas compañías vinculadas al gasto en IA. Oracle aparecía como el caso más evidente, seguida por Broadcom y Meta.

El aumento de spreads refleja que el mercado sigue de cerca cómo se financiará la nueva infraestructura de IA.

No estamos ante un escenario de crisis, pero sí frente a una cadena de negocios muy interconectada. Las ventas de tokens determinan ingresos de compañías como OpenAI y Anthropic. Esas empresas demandan nube a los hyperscalers y chips a fabricantes como Nvidia. Si una parte de la cadena desacelera, el efecto se transmite al resto.

Los fundamentos siguen siendo buenos, pero las expectativas también son muy exigentes. Esa es la idea para no perder de vista.

Oro y mineras: recuperación con fundamentos

El oro volvió a ser uno de los activos destacados. También recuperaron la plata y el cobre. La debilidad del dólar, la expectativa de una Fed menos agresiva y el retorno de flujos hacia ETF de metales dieron respaldo al movimiento.

El oro había comenzado el año con muchísima fuerza, llegó a niveles elevados y luego sufrió una corrección relevante. El nivel de US$4.000 funcionó como un soporte importante y, desde ahí, el metal recuperó aproximadamente 10%.

Después de una corrección profunda, el oro y las mineras volvieron a recuperar terreno.

Para seguir esta tesis, hay dos vehículos muy distintos:

  • GLD: ETF vinculado al precio del oro físico.
  • GDX: ETF de mineras de oro, con compañías como Barrick Mining, Newmont, AngloGold y Gold Fields.

Las mineras tuvieron movimientos mucho más violentos que el metal. Subieron con fuerza, corrigieron y luego volvieron a recuperar. La diferencia es que hoy muchas empresas del sector operan con márgenes récord.

Después de años de reducir capex, varias mineras generan márgenes cercanos a US$2.000 por onza, según los niveles de precio y costos mencionados. Mientras algunas grandes tecnológicas tienen flujo de caja negativo por las inversiones en IA, las mineras están generando caja. Eso puede impulsar recompras, dividendos o adquisiciones dentro del sector.

Los flujos de ETF de oro comenzaron a mejorar después de varios meses de salidas.

La demanda también acompaña. Tras meses de ventas en ETF de oro, comenzaron a reaparecer flujos positivos. Además, los bancos centrales, con China entre los más activos, aprovecharon la baja previa para acelerar compras. En un contexto de dólar débil, esa combinación puede seguir respaldando al metal y a las compañías mineras.

Argentina: activos locales a contramano del mundo

Mientras Wall Street recuperó entusiasmo, las acciones y bonos argentinos se movieron en sentido opuesto. El problema no está solamente en los resultados corporativos. El calendario electoral entró demasiado temprano en el precio de los activos.

Las encuestas mostraron un fuerte recorte en la diferencia entre La Libertad Avanza y un peronismo unificado. La distancia que había sido cercana a 10 puntos pasó a ubicarse en torno a 2 puntos en algunos relevamientos, con un nivel alto de indecisos y voto en blanco.

Ese contexto se combina con datos de actividad más flojos. El consumo y las ventas minoristas mostraron debilidad, mientras que las estimaciones de crecimiento del PBI para el año bajaron desde 3% a 2,7%. La tensión es conocida: sostener una política monetaria y fiscal restrictiva para bajar inflación puede enfriar la actividad en el corto plazo.

La mayor paridad electoral elevó la incertidumbre y afectó a los activos argentinos.

La inflación de la Ciudad de Buenos Aires marcó 2,9%, un dato alto que generó preocupación. Sin embargo, su composición tiene mucho peso de servicios, vacaciones de invierno y rubros particulares. Trasladado al nivel nacional, el mercado esperaba un registro más cercano a 2% o 2,3%, todavía dentro de un rango relativamente benigno.

El riesgo país volvió hacia 450 puntos básicos, luego de haber operado por debajo de 400. No es un nivel extremo frente a la historia argentina, pero señala que el mercado dejó de descontar con tanta comodidad el escenario favorable.

El Merval en dólares y los balances locales

El Merval en dólares tuvo una semana muy floja. Los bancos cayeron más de 10%, Loma Negra sufrió por la sensibilidad al nivel de actividad y las energéticas tampoco lograron escapar del mal clima, incluso habiendo presentado buenos números.

La incertidumbre local golpeó a las acciones argentinas pese al mejor clima internacional.

Sin embargo, vale la pena separar sentimiento de resultados. Varias empresas informaron balances sólidos:

  • Pampa Energía: ventas creciendo 53% y ganancias de US$172 millones.
  • TGS: ganancias trimestrales cercanas a $133.000 millones.
  • BYMA: ganancias de alrededor de $96.000 millones.
  • Metrogas: ganancias próximas a $50.000 millones.
  • Transener: ganancias cercanas a $71.000 millones.
  • Ternium Argentina: ganancias de aproximadamente $159.000 millones.

Pampa, por ejemplo, quedó muy desacoplada frente a otras energéticas, aun con una apuesta fuerte a Vaca Muerta y una combinación de negocios de generación eléctrica y energía. Esa desconexión entre balances y precio puede abrir oportunidades, pero el riesgo político y macroeconómico sigue mandando.

Mercado Libre: crecimiento extraordinario, rentabilidad bajo la lupa

Mercado Libre decepcionó al mercado, aunque no porque el negocio esté funcionando mal. Las ventas crecieron más de 50% interanual y la compañía sigue expandiendo su ecosistema. El punto es que las ganancias representan cerca de 5% de las ventas, apenas por encima del trimestre anterior.

La empresa está invirtiendo muy fuerte en infraestructura, logística, transporte aéreo y terrestre. Estratégicamente, tiene todo el sentido: una red logística más eficiente aumenta las barreras de entrada y puede consolidar una posición dominante en comercio electrónico regional.

El problema es el plazo. Los inversores miran ganancia por acción y múltiplos. Si los costos operativos se mantienen altos durante varios trimestres, el mercado puede seguir cuestionando la valuación, aunque las ventas avancen a un ritmo impresionante.

La gran incógnita es si los usuarios seguirán siendo igual de fieles cuando se reduzcan los incentivos y descuentos logísticos. Por ahora, el crecimiento es excelente y la construcción de infraestructura es una ventaja competitiva clara. Pero una buena estrategia empresarial no siempre coincide con el mejor retorno inmediato para el accionista.

Qué mirar en los próximos días

El mercado entra en una etapa donde los datos macro vuelven a tener mucho peso. La atención estará puesta en inflación estadounidense, ventas minoristas, sentimiento del consumidor y la evolución de las tasas del Tesoro.

En Argentina, el dato de inflación nacional será determinante para evaluar si el proceso de desinflación conserva fuerza. En paralelo, habrá resultados de compañías locales como YPF, Edenor, TGN, Cablevisión, Grupo Supervielle, Central Puerto, Mirgor, Adecoagro y Globant.

La euforia actual tiene argumentos: ganancias fuertes, inflación más contenida, tasas algo más bajas y una suba de mercado más amplia. Pero también tiene riesgos muy concretos: expectativas exigentes, financiamiento de la infraestructura de IA, capacidad adicional en semiconductores, una economía estadounidense más tibia y una Argentina atravesada por incertidumbre electoral.

La clave no es intentar adivinar el próximo movimiento de corto plazo. La clave es saber qué está sosteniendo la tendencia, qué variables podrían romperla y en qué activos el precio ya descuenta demasiada perfección.

Preguntas frecuentes sobre la euforia del mercado

¿Un VIX cerca de 15 significa que no habrá corrección?

No. Un VIX bajo refleja menor percepción de riesgo, pero también puede coincidir con un exceso de confianza y correcciones normales.

¿Por qué las ganancias corporativas son tan importantes para el S&P 500?

Porque justifican valuaciones más altas. Cuando crecen ventas y utilidades en varios sectores, el rally tiene una base más amplia que una simple expansión de múltiplos.

¿Qué riesgo enfrenta la inversión en inteligencia artificial?

Los principales riesgos son la caída del precio de los tokens, la competencia entre modelos, el aumento de capacidad en chips y el mayor uso de deuda para financiar infraestructura.

¿Por qué un dólar más débil puede favorecer al oro?

Un dólar más débil suele mejorar el atractivo relativo de las materias primas valuadas en esa moneda y puede impulsar la demanda de oro como activo de cobertura.

¿Por qué los activos argentinos cayeron mientras subía Wall Street?

La incertidumbre electoral, la debilidad de la actividad local y el aumento del riesgo país pesaron más que el contexto externo favorable.

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Fuente: Mercado sin filtro. Canal Mundo Dinero. Link: