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Pagaré TAMAR: la alternativa para que las pymes tomen deuda en pesos sin quedar atadas a una tasa fija

En Planificación financiera pyme, Aldana Hamer y Eduardo Goldman, de Alycbur, explican cómo funciona este instrumento de tasa variable, por qué puede extender los plazos de financiamiento y qué ventajas ofrece frente a renovar deuda cada 30 o 60 días.
por Mundo Dinero 13-08-2026
Finanzas Pyme Mundo Dinero

Emitir deuda sin apostar todo a una tasa fija: cómo funciona el pagaré bursátil con cláusula TAMAR

Para una pyme, tomar deuda a tasa fija puede ser una gran decisión o una fuente de incertidumbre. El problema aparece cuando necesitás financiar un proyecto a un plazo más largo, pero no querés convalidar hoy una tasa que, dentro de algunos meses, podría quedar cara frente al mercado.

El pagaré bursátil con cláusula TAMAR propone una alternativa concreta: financiarse en pesos a tasa variable, tomando como referencia una tasa de mercado y acordando un spread. Así, el costo no queda congelado desde el primer día, sino que acompaña la evolución de las tasas.

El problema de financiarse a tasa fija y renovar cada 60 días

Una empresa puede conseguir financiamiento a 30 o 60 días a tasa fija. Pero, si el proyecto que quiere financiar necesita más tiempo, queda obligada a renovar esa deuda una y otra vez.

Eso genera dos incertidumbres importantes:

  • No saber a qué tasa podrá renovar el crédito.
  • No saber si el mercado estará dispuesto a renovarlo.

En un contexto donde las tasas se mueven y los inversores comparan distintas alternativas, ir a largo plazo con una tasa fija suele exigir una tasa más alta. El inversor incorpora al precio la incertidumbre futura.

La pyme puede terminar pagando más por una deuda fija de largo plazo o enfrentando el estrés de tener que rolear deuda corta de forma permanente. Y ese riesgo no siempre es compatible con el flujo de fondos del negocio que se está financiando.

Qué es la tasa TAMAR

La TAMAR es una tasa de referencia que releva y publica diariamente el Banco Central de la República Argentina. Refleja la tasa de los depósitos a plazo fijo mayoristas.

Funciona como un índice de tasa variable. En vez de definir desde el inicio una tasa final inamovible, el pagaré devenga la TAMAR vigente durante su vida y suma o resta un diferencial negociado con el mercado.

La estructura combina una tasa de referencia diaria con un spread acordado al emitir.

La lógica es simple:

Tasa del pagaré = TAMAR + spread

El spread puede ser positivo, negativo o incluso nulo, según la oferta y la demanda, el perfil de crédito de la empresa, el plazo y las garantías de la operación.

Un ejemplo sencillo de la tasa variable

Supongamos que una empresa emite un pagaré a TAMAR más 10 puntos.

  • Si la TAMAR está en 20%, la tasa será 30%.
  • Si luego la TAMAR baja a 15%, la tasa será 25%.
  • Si la TAMAR sube, el costo también subirá en la misma dirección.

La empresa no elimina por completo la variación de tasas, pero deja de hacer una apuesta rígida a una tasa fija. El costo queda relacionado con lo que está ocurriendo en el mercado.

Cómo se negocia un pagaré bursátil con cláusula TAMAR

El pagaré bursátil se negocia en el mercado de valores a través de un agente de liquidación y compensación, conocido como ALyC. La empresa emite el pagaré y lo ofrece al mercado para obtener fondos.

Del otro lado aparece un comprador, que puede ser un inversor individual, un fondo común de inversión u otro inversor institucional. Tanto quien vende como quien compra opera mediante una ALyC, que puede ser la misma o una diferente.

La empresa y el inversor acceden al mercado mediante una ALyC, mientras Caja de Valores registra la custodia.

Una vez concretada la operación:

  • El pagaré queda custodiado en Caja de Valores.
  • El comprador lo visualiza en su cuenta comitente.
  • La empresa emisora recibe los fondos producto de la negociación.

Este esquema también se utiliza para negociar otros instrumentos, como cheques de pago diferido y facturas de crédito. El Mercado Argentino de Valores es uno de los ámbitos donde se desarrollan estas alternativas de financiamiento para pymes.

Por qué una tasa variable puede permitir plazos más largos

Para el inversor, ir a largo plazo a tasa fija implica asumir el riesgo de que las tasas de mercado cambien. Si quiere cubrirse de esa posibilidad, normalmente pedirá una tasa mayor.

Con una cláusula TAMAR, el inversor tiene una referencia que se ajusta con el mercado. Ya no necesita concentrarse tanto en adivinar dónde estará la tasa dentro de varios meses. Se enfoca en el spread que quiere obtener sobre esa referencia.

Eso puede volver más viable una colocación de mayor plazo. Para la pyme, representa una oportunidad de financiar una inversión o un ciclo de negocio sin depender de renovaciones cortas y permanentes.

Es importante entender que TAMAR no se mueve exactamente igual que todas las tasas, pero mantiene una lógica de arbitraje con el resto del mercado, incluida la tasa de caución. Por eso no es una operación aislada ni ajena al entorno financiero.

Garantías: cuándo el pagaré TAMAR gana más sentido

Este tipo de operación puede combinarse con garantías. Por ejemplo:

  • Aval de una Sociedad de Garantía Recíproca, o SGR.
  • Fideicomiso de garantía.
  • Cesión de flujos.
  • Prenda sobre una máquina.
  • Garantía sobre un inmueble.

Constituir una garantía lleva trabajo, tiempo y costos razonables de estructuración. Por eso suele tener más sentido en operaciones de cierta envergadura, con plazos más largos y una estrategia financiera más sofisticada.

La tasa variable ayuda a que esa estructura sea más atractiva: la empresa obtiene un plazo acorde al proyecto y el inversor tiene una inversión con tasa de referencia, spread y, en muchos casos, una garantía que respalda la operación.

Las ventajas del pagaré bursátil TAMAR para la pyme

El principal beneficio es que permite acercar el financiamiento al plazo real del proyecto, sin tener que fijar desde el inicio un costo que puede quedar desalineado del mercado.

  • Evita quedar atado a una tasa fija: el costo se ajusta según la evolución de la TAMAR.
  • Reduce la incertidumbre del roleo: disminuye la dependencia de renovar deuda corta cada 30 o 60 días.
  • Puede facilitar plazos más largos: el inversor tiene una cobertura mayor frente a las variaciones de tasa.
  • Permite trabajar por spread: la negociación se concentra en el diferencial sobre una tasa de mercado conocida.
  • Puede atraer fondos institucionales: especialmente cuando se trata de una emisión pyme respaldada por garantías.
  • Complementa otras herramientas: puede ser un paso intermedio entre deuda muy corta y una obligación negociable.

También hay aspectos impositivos relevantes. Los intereses de los pagarés bursátiles están exentos de IVA y, mientras la operatoria se mantenga dentro de la cuenta comitente, no queda alcanzada por impuesto a los débitos y créditos ni por retenciones de Ingresos Brutos. De todos modos, la evaluación tributaria debe hacerse para cada empresa y operación en particular.

Cómo se liquida: un punto clave para el flujo de fondos

En un pagaré a tasa fija, al inicio suele descontarse todo el interés correspondiente al período. En un pagaré con cláusula TAMAR, la liquidación tiene una particularidad muy interesante para la empresa emisora.

Al momento de negociar el pagaré, se descuenta inicialmente el diferencial o spread. La evolución de la TAMAR se devenga durante la vida del instrumento y se incorpora al monto final a pagar al vencimiento.

Esto significa que, frente al mismo valor nominal, la empresa puede recibir más fondos al inicio que en una alternativa equivalente a tasa fija, porque la tasa de referencia no se descuenta toda desde el día cero.

Ejemplo de un pagaré de $10 millones

Tomemos un caso ilustrativo de un pagaré de $10 millones a 179 días, negociado a TAMAR más 10 puntos. En el ejemplo, la TAMAR al inicio era de 23,375%, por lo que la tasa de referencia más el spread rondaba el 33% nominal anual.

En la liquidación inicial se descuenta el spread, mientras la TAMAR devengada se paga al vencimiento.

La empresa recibe inicialmente un importe cercano a $9,466 millones, antes de considerar los gastos de negociación correspondientes. Ese descuento refleja el spread pactado.

Al vencimiento, el pagaré no se cancela simplemente por los $10 millones nominales. Caja de Valores calcula el devengamiento de la TAMAR para el período y publica el monto final a abonar. Allí se suma el componente variable de tasa.

Además, existen aranceles de la ALyC y derechos de mercado asociados a la negociación. Son costos que deben estar contemplados en la estructura financiera, aunque no modifican la lógica central del instrumento.

Qué gana el inversor con este instrumento

Del lado del inversor, la propuesta también tiene sentido. En vez de comprometerse a una tasa fija de largo plazo, puede invertir con una referencia variable y definir el rendimiento adicional que busca a través del spread.

  • Puede acceder a una colocación de mayor plazo con menor incertidumbre de tasa.
  • Conoce la tasa de referencia y evalúa el spread que pretende obtener.
  • Compara el rendimiento contra alternativas como los depósitos mayoristas.
  • Puede invertir en instrumentos pyme, incluso con garantía de SGR u otras garantías.
  • Si es persona humana, la renta del instrumento cuenta con exención en el impuesto a las ganancias, según el tratamiento mencionado para esta operatoria.

La TAMAR funciona como tasa de corte o referencia. Aunque no todos los inversores acceden directamente a tasas propias de depósitos mayoristas, sirve como una buena medida para analizar si el spread ofrecido compensa el riesgo y el plazo de la inversión.

Un instrumento intermedio entre el corto plazo y una ON

El pagaré bursátil con cláusula TAMAR puede pensarse como una herramienta intermedia.

  • Por un lado, están los pagarés cortos de 30 o 60 días, que obligan a renovar frecuentemente.
  • Por el otro, están las obligaciones negociables de 3 o 5 años, que requieren otra escala y estructura.
  • En el medio aparece el pagaré TAMAR, como una alternativa de financiamiento de mediano plazo con tasa variable.

No se trata de que un instrumento reemplace a todos los demás. Son herramientas complementarias. La mejor opción depende del proyecto, el flujo de fondos, el perfil crediticio de la empresa, las garantías disponibles y el tipo de inversor al que se pueda acceder.

La idea central es clara: cuando las tasas están muy arbitradas, tomar deuda a largo plazo a tasa fija puede incorporar demasiado componente de apuesta. Una estructura a tasa variable permite que empresa e inversor se vinculen con una referencia observable del mercado y negocien lo verdaderamente relevante: el spread, el plazo y las condiciones de la operación.

Fuente: Finanzas Pyme. Canal Mundo Dinero. Link: