por Mundo Dinero
El mercado sigue subiendo, pero algo cruje: petróleo, tasas, Nvidia y el dilema argentino
La semana pasada dejó una sensación incómoda en los mercados. Por un lado, los índices de Estados Unidos, y en especial el S&P 500, volvieron a marcar máximos. Por el otro, debajo de esa superficie empezaron a aparecer ruidos cada vez más difíciles de ignorar: inflación más terca de lo esperado, tasas largas en alza, petróleo tensionando el escenario y un cambio en las expectativas sobre la Reserva Federal.
La pregunta de fondo es si estamos frente a un verdadero cambio de régimen. Porque cuando las acciones siguen subiendo aun con bonos castigados, crudo en alza y noticias geopolíticas delicadas, el mercado puede sostenerse un tiempo. Pero no indefinidamente.
El punto de quiebre: máximos en acciones, pero tasas y petróleo encendidos
Hasta el jueves, la bolsa venía tolerando bastante bien una combinación que, en teoría, no era amigable para los activos de riesgo. La inflación minorista y mayorista en Estados Unidos sorprendió al alza, pero el mercado eligió mirar para otro lado. La explicación fue bastante clara: seguían pesando más las expectativas positivas en torno a inteligencia artificial y, además, había esperanza de que la reunión entre Donald Trump y Xi Jinping trajera alguna señal constructiva en materia comercial.
Eso no terminó de ocurrir como el mercado quería. Trump no volvió con un gran acuerdo geopolítico bajo el brazo, y en paralelo siguió corriendo otra película: la de las tasas de interés largas, que subieron con fuerza no solo en Estados Unidos sino también en buena parte del mundo.
Ahí es donde empezó a crujir el escenario.
El bono estadounidense a 10 años superó la zona de 4,6%, un nivel muy alto para un mercado que hace no tanto descontaba recortes de tasas en los próximos meses. Y cuando las tasas largas se mueven así, el impacto no queda encerrado en la renta fija. Llega al crédito, a la valuación de las acciones, al real estate y a la economía real.
La Reserva Federal ya no parece tan cerca de bajar tasas
Uno de los temas centrales hoy es que el mercado tuvo que rehacer sus expectativas sobre la Fed. Hace unos meses, muchos apostaban a que el sesgo bajista iba a imponerse rápido y que ya hacia comienzos del año próximo podría verse una baja en la tasa de referencia.
Ese escenario perdió fuerza.
La persistencia inflacionaria, el impacto potencial del petróleo y el hecho de que otros bancos centrales ya comenzaron a moverse cambiaron el mapa. La idea de una Reserva Federal bajando agresivamente tasas quedó mucho más lejos. Incluso empieza a colarse la posibilidad de algún movimiento distinto al que el mercado venía priceando, o al menos de una demora bastante más prolongada.
En Europa también se espera mayor tensión. El Banco Central Europeo podría moverse pronto, y aunque el nivel de inflación es más bajo que en Estados Unidos, el problema ya no es solamente el dato actual sino la trayectoria futura.
Inflación en Estados Unidos: el problema dejó de ser solo la energía
El dato de inflación en Estados Unidos decepcionó. La inflación minorista mensual fue de 0,6%, llevando la tasa interanual a niveles muy incómodos. Es cierto que energía explicó buena parte del movimiento, pero ahí está justamente el problema: ya no se puede tratar el petróleo como un ruido transitorio cuando viene presionando de manera tan persistente.
Y además, el fenómeno empieza a filtrarse a otros bienes y servicios.
La inflación core también mostró una aceleración preocupante. Pasó de 2,6% a 2,8% interanual, y el dato mensual de abril duplicó el ritmo de los dos meses anteriores. Eso no es menor. Cuando la inflación subyacente vuelve a tomar temperatura, el margen de maniobra de la Fed se achica y el mercado deja de poder sostener con tanta comodidad el relato de desinflación ordenada.
Algunas proyecciones ya contemplan escenarios de inflación anual entre 4% y 5% si se mantienen registros mensuales elevados. Y eso, políticamente, es un problema serio de cara a noviembre en Estados Unidos.
Petróleo: cuándo pasa de ser inflación a transformarse en destrucción de demanda
El petróleo es hoy uno de los ejes más delicados del escenario global. Los niveles de inventarios vienen cayendo hacia zonas críticas, el conflicto geopolítico sigue abierto y el mercado empezó a discutir no solo cuánto más puede subir el crudo, sino cuándo ese shock deja de ser un factor inflacionario y pasa a dañar el crecimiento.
Ese punto es clave.
Mientras el petróleo sube, el primer impacto es sobre inflación. Pero si se mantiene alto demasiado tiempo, termina afectando márgenes, consumo, actividad industrial y crecimiento mundial. En otras palabras, primero complica a la Fed y después complica a la economía.
Ese equilibrio hoy es muy frágil.
Geopolítica: China, Trump y una calma demasiado precaria
En medio de este contexto hubo algunas novedades positivas en el frente entre Estados Unidos y China, aunque lejos de un gran acuerdo. El viaje de Trump dejó señales corporativas interesantes, especialmente por la posibilidad de reabrir exportaciones de chips de alto rendimiento de Nvidia hacia China, algo extremadamente sensible para ambos países.
También aparecieron señales favorables para empresas como Apple, que podrían beneficiarse de una reapertura parcial de algunos negocios. Y China se comprometió a comprar productos agrícolas y algunos aviones de Boeing, un gesto que ayuda a que la gira no termine con las manos completamente vacías.
Pero en lo geopolítico profundo no hubo resolución. La tensión en Medio Oriente sigue abierta y también volvió a insinuarse un tema mucho más delicado: Taiwán.
Ese punto no es menor porque Taiwán alberga a TSMC, una pieza central en la cadena global de semiconductores. Si la conversación geopolítica empieza a normalizar la idea de conflictos más abiertos en esa región, el mercado tecnológico va a tener que incorporar riesgos que hasta ahora prefería dejar en segundo plano.
La semana corporativa: Alibaba, Cisco y Nu Holdings
Más allá del macro, hubo balances que dejaron lecturas muy interesantes.
Alibaba: menos e-commerce, más tecnología
Alibaba mostró un cuadro mixto. Los ingresos crecieron apenas 3% interanual y todavía no logra enamorar por rentabilidad, pero está volcando inversión fuerte hacia segmentos de mayor valor estratégico.
La nube fue lo más destacado, con crecimiento de 38%. Y esa es la clave para leer hoy la compañía: ya no alcanza con pensarla como una plataforma de comercio electrónico. El modelo va mucho más hacia una estructura tipo Amazon, con foco en cloud, inteligencia artificial, chips y una identidad mucho más tecnológica.
Es una transición costosa, sí, pero también más interesante a largo plazo.
Cisco: buenos números, pero con valuación exigente
Cisco presentó ganancias por encima de lo esperado y un crecimiento anual del 12%, que no es un número menor para una compañía de su tamaño y madurez. El mercado validó parte de eso de antemano, y ahí aparece la discusión habitual: cuánto ya está en precio.
No es un mal balance. El punto es que en empresas tan seguidas y tan cubiertas por analistas, muchas veces el partido se juega en la exigencia de la valuación más que en el número aislado.
Nu Holdings: un banco digital que sigue impresionando
Nu Holdings volvió a mostrar una escala que llama la atención. Alcanzó 135 millones de clientes, con depósitos creciendo 22% interanual e ingresos avanzando 53%. El resultado mejoró 41% y la empresa opera con un margen neto de 18%, además de un retorno sobre patrimonio cercano al 30%.
Para un banco digital en expansión, son números muy sólidos. El mercado fue algo exigente con el reporte, pero el balance fue bueno. Y en una región donde los bancos tradicionales muestran estructuras más pesadas y mucha menos eficiencia, Nu sigue destacándose.
Además, con una relación precio/utilidad de 13 a 14 veces, no parece una locura frente al crecimiento que todavía tiene por delante.
Oportunidades en historias castigadas: salud, Brasil y rebotes desde valuaciones bajas
También aparecieron ideas interesantes en compañías que venían muy golpeadas y empezaron a dar señales de vida.
En salud, nombres como UnitedHealth venían de ser descartados por muchos inversores y terminaron recuperando cerca de 50% desde fines del año pasado. Es el tipo de acción "muerta" que un día resucita cuando el sector vuelve a ponerse de moda o cuando el castigo previo fue exagerado.
Algo similar pasó con compañías vinculadas a telesalud y con papeles brasileños castigados por resultados flojos o por contexto político. En algunos casos, como el acero o materiales, empezaron a aparecer noticias favorables como medidas antidumping en Brasil frente al acero chino o avances en desinversiones esperadas por el mercado.
La lógica acá no es perseguir modas sino detectar:
- valuaciones bajas,
- malas noticias ya digeridas,
- un posible catalizador de rebote.
Brasil: Petrobras, política y un clima electoral cada vez más fino
En Brasil, Petrobras no terminó de convencer. Los ingresos no alcanzaron lo que el mercado esperaba y el resultado dejó gusto a poco en una compañía donde las expectativas siempre son altas.
Al mismo tiempo, el frente político volvió a meter ruido. Las encuestas muestran una disputa muy pareja y con muchos indecisos, lo que vuelve más incierto el camino electoral. Además, reaparecieron casos de corrupción y cuestionamientos vinculados al entorno de Bolsonaro, un candidato al que el mercado suele mirar con mejores ojos.
En Brasil, como tantas veces, la ecuación no se define solo por fundamentals empresariales. También pesa la política, y mucho.
La gran cita de la semana: Nvidia
Si hay una empresa que hoy concentra la atención global, esa es Nvidia. Su balance es el gran evento de la semana, porque funciona casi como termómetro del entusiasmo por inteligencia artificial.
Lo más interesante del caso es cómo llegó hasta acá. Entre octubre y marzo la acción lateralizó mientras las ganancias seguían creciendo. Eso permitió que el múltiplo se descomprimiera. Es decir: no solo subió por expectativa, también hubo una mejora real en earnings que fue absorbiendo parte de la exigencia.
Ahora la pregunta es si puede volver a repetirse ese proceso. Para sostener semejante historia, Nvidia necesita seguir sorprendiendo. Con estas empresas no alcanza con hacerlo bien. Tienen que hacerlo mejor de lo extraordinario.
Y alrededor de Nvidia se siguen armando otras narrativas de mercado.
Más chips, más IPOs, más apetito por historias de frontera
En las últimas semanas apareció una compañía nueva de chips para inteligencia artificial que salió a bolsa y ya subió más de 100% desde su IPO. Tiene ventas todavía chicas, pero una cartera de pedidos relevante y muy concentrada. Es una historia nueva, especulativa, pero dice mucho sobre el apetito actual del mercado por cualquier eslabón de la cadena de IA.
A eso se suma la expectativa por otras salidas a bolsa gigantes, como SpaceX y eventualmente OpenAI o Anthropic más adelante si cambian ciertas condiciones regulatorias. La discusión de fondo acá es doble:
- por un lado, el mercado necesita nuevas compañías grandes para revitalizar una oferta de equity que hace años viene reduciéndose;
- por el otro, surge la pregunta de de dónde va a salir el dinero para absorber semejantes colocaciones sin afectar al resto del mercado.
Si finalmente llegan tres o cuatro "monstruos" bursátiles, el reacomodamiento de flujos puede ser importante.
Software, quantum computing y Bitcoin: ideas fuera del consenso
No todo pasa por las mega caps obvias. También hay oportunidades más tácticas en sectores que vienen golpeados o que recién empiezan a captar atención.
Software
Dentro del software hubo algunos balances que sorprendieron para bien, sobre todo en empresas que sufrieron mucho con la narrativa de IA y parecían haber quedado viejas frente al nuevo ciclo. En varios casos, las ventas no crecieron gran cosa, pero las ganancias mejoraron por reducción de costos y eficiencia.
Es una señal para seguir de cerca: compañías castigadas, con márgenes recuperándose y valuaciones deprimidas.
Computación cuántica
El sector de quantum computing también empezó a mostrar algo de momentum. No es un segmento apto para perfiles conservadores. La volatilidad es extrema y muchas de estas historias todavía están lejos de ser negocios maduros. Pero dentro de ese universo hay nombres que resultan más interesantes que otros para quienes buscan exposición temprana.
Bitcoin y regulación
En cripto, el foco está en la posible aprobación del Clarity Act, que podría beneficiar al ecosistema y dar más orden regulatorio. En un mercado donde la regulación suele ser el principal cuello de botella para la expansión institucional, ese tipo de avances pueden actuar como catalizador.
Fotónica y semiconductores: un ETF para jugar la transmisión de datos por luz
Una de las ideas más interesantes que apareció en el radar es un ETF centrado en fotónica, láser y transmisión de datos vía luz. Es una temática con cada vez más importancia, porque a medida que crecen la inteligencia artificial y el tráfico de datos, también crece la necesidad de mover información más rápido y con menor consumo.
Dentro de este ETF aparecen compañías de mucho peso en el ecosistema tecnológico e industrial, entre ellas:
- TSMC
- IBM
- Corning
- Lam Research
- Applied Materials
- Lumentum
- Ciena
- Coherent
La tesis es clara: no solo importa quién diseña los chips. También importa quién fabrica las máquinas, quién transmite los datos y quién resuelve el cuello de botella físico de la nueva economía digital.
Argentina: la inflación bajó, pero todavía no alcanza
En el plano local, el dato más importante fue la desaceleración de la inflación. Bajó a 2,6%, un número que el Gobierno mostró como un triunfo después de muchos meses sin lograr una baja significativa.
Es una buena noticia, sí, pero todavía dentro de niveles altos. Marzo tenía además una estacionalidad particularmente pesada, por lo que parte de la mejora era esperable. Ahora el mercado mira mayo con expectativas de una inflación en la zona de 2% a 2,3%.
Eso ayuda a tranquilizar un poco el escenario, aunque el desafío sigue intacto: sostener la baja sin destruir actividad.
Dos datos para seguir de cerca
Esta semana hay dos referencias locales importantes:
- el EMAE, aunque con rezago de dos meses;
- el índice de confianza del consumidor de la Universidad Torcuato Di Tella.
Son indicadores útiles para medir si la desinflación está conviviendo con una economía que empieza a dejar atrás el pozo o si el costo en actividad sigue siendo demasiado alto.
Carry trade, dólar planchado y la gran duda del segundo semestre
El contexto actual en Argentina sigue marcado por un tipo de cambio muy planchado. Hubo un pequeño salto al final del mes pasado, pero rápidamente se corrigió y el dólar volvió a niveles muy contenidos.
Esa dinámica favorece el carry trade, pero no puede analizarse de forma aislada. El punto de discusión es qué va a pasar en la segunda mitad del año, cuando ya se haya liquidado buena parte del agro y se reduzca la oferta estacional de divisas.
Ahí aparece la gran pregunta: si el dólar empieza a irse más rápido, ¿qué va a hacer el Gobierno?
Las alternativas son conocidas:
- dejar subir algo más las tasas,
- permitir una corrección moderada del tipo de cambio,
- o intentar sostener el esquema actual cuidando el ancla inflacionaria.
Pero el Gobierno ya no solo tiene que mirar inflación. También tiene que mirar actividad. Y por eso el margen para endurecer demasiado las condiciones financieras tampoco parece infinito.
Reservas, FMI y acceso al mercado: el desafío argentino sigue siendo la normalización
Argentina cumplió metas con el FMI y espera desembolsos en las próximas semanas. También hubo una señal positiva con la decisión de avanzar sobre una parte del swap, lo que ayuda en la discusión sobre reservas y su calidad.
Pero el mercado no mira solo cantidad de reservas. Mira dos cosas más:
- la calidad de esas reservas,
- la carga de la deuda y el frente político.
Ese es el verdadero nudo para volver al mercado internacional de deuda. El bono argentino 2035 rinde alrededor de 9,7%, muy por encima de otros emisores de frontera. Países como Angola, Egipto, Ghana o Nigeria muestran rendimientos menores. Eso marca cuánto castigo sigue cargando el riesgo argentino.
La zona deseada para una emisión soberana estaría mucho más cerca de 400 o 450 puntos básicos de riesgo país, un nivel parecido al que en su momento permitió a Ecuador volver a emitir.
Aun así, la sensación es que Argentina tiene altas chances de volver al mercado este año. El año próximo concentra vencimientos importantes y sería riesgoso llegar tan al límite dependiendo solo de caja propia. Además, los fondos de emergentes vienen recibiendo flujos, y eso puede abrir una ventana de oportunidad aunque el contexto local siga lejos de ser perfecto.
Balances argentinos: Galicia, Telecom, Central Puerto y la secuencia de bancos
Galicia volvió a ganar, pero sin enamorar
El balance de Galicia era uno de los más esperados por el mercado local después de dos trimestres de pérdidas, afectados también por la fusión con HSBC y cargos extraordinarios.
La entidad volvió a mostrar ganancia, cerca de 66 millones, pero muy por debajo de lo que había obtenido un año atrás. El retorno sobre patrimonio de 3,2% no deslumbra y sigue reflejando una normalización con números todavía bajos.
La lectura correcta probablemente sea esta: no fue un mal balance como los anteriores, pero tampoco uno que cambie radicalmente la historia.
Telecom dejó una mejor impresión
Telecom mostró un resultado mucho más atractivo, con utilidad cercana a 475 millones y crecimiento interanual relevante. Fue uno de los reportes locales que mejor sabor dejó dentro de una temporada donde no abundaron las sorpresas positivas.
Central Puerto y Mirgor
Central Puerto también presentó ganancias y recuperó algo de atractivo luego de haber quedado muy golpeada.
En Mirgor, en cambio, la historia sigue más compleja. La compañía enfrenta un contexto donde consumo, subsidios y cambios regulatorios no ayudan demasiado. Algunas decisiones ligadas al régimen de Tierra del Fuego pueden ser positivas para el consumidor, pero no necesariamente para los accionistas. El balance reflejó parte de esa debilidad.
Lo que falta en bancos
La temporada bancaria todavía no cerró del todo. Quedan por presentarse BBVA Argentina y Banco Macro, después de un mal reporte de Supervielle y un Galicia que al menos trajo algo de alivio. Esos balances van a terminar de dibujar el cuadro completo del sistema financiero local.
RIGI, Vaca Muerta e YPF: imposible mirar Argentina sin energía
Si hay una historia estructural en Argentina hoy, esa es Vaca Muerta. Y es muy difícil pensar una cartera local sin mirar de cerca a YPF y Pampa, o más en general todo el complejo energético vinculado a infraestructura, transporte y exportación.
La semana pasada hubo novedades fuertes alrededor del RIGI. Se aprobó un proyecto de transporte hacia el sur con inversión relevante, pero lo más importante fue el nuevo anuncio vinculado a YPF y al proyecto para evacuar petróleo y gas desde Vaca Muerta.
Entre lo anunciado y lo aprobado, el stock de proyectos bajo este régimen ya empieza a tomar volumen real, y algunos desembolsos comienzan a materializarse.
La lectura de fondo es bastante simple:
- en el largo plazo, más inversión energética ayuda a la macro y a la inflación;
- en el corto plazo, puede implicar decisiones de capital que no siempre maximizan el beneficio inmediato para el accionista.
Aun así, el sesgo sobre YPF sigue siendo constructivo. Más todavía cuando aparecen señales de interés de fondos grandes del exterior, que aumentaron fuerte posición en la compañía.
Qué está diciendo realmente el mercado
Hoy conviven dos fuerzas potentes y contradictorias.
La primera es el entusiasmo por la inteligencia artificial, la tecnología de semiconductores, la infraestructura de datos, el espacio y todas las grandes narrativas de crecimiento que siguen atrayendo capital.
La segunda es un conjunto de tensiones macro que no desapareció y que, de hecho, se está agravando: inflación persistente, tasas largas en alza, petróleo en niveles peligrosos y un tablero geopolítico demasiado inestable.
Mientras la primera fuerza domine, el mercado puede seguir subiendo. Pero la segunda está ahí, empujando desde abajo. Y eso obliga a ser mucho más selectivo.
Porque sí, el mercado sigue subiendo. Pero claramente algo cruje.
El recorrido del mercado deja una señal clara: el rally puede seguir teniendo fundamentos, pero el escenario exige una lectura cada vez más fina. Tasas largas en alza, petróleo tensionado, inflación persistente, balances corporativos, inteligencia artificial y el frente argentino conviven en un tablero donde la selección de activos vuelve a ser decisiva.
En ese contexto, la diversificación deja de ser una consigna general y pasa a ser una herramienta concreta para administrar riesgos, combinar oportunidades y evitar que una cartera dependa de una sola variable o de una única historia de mercado.
Sobre ese punto, Paula Bujía, quien analizó el escenario en Mercado Sin Filtro junto a Gustavo Neffa, profundizará en la Escuela Argentina de Finanzas Personales cómo construir una cartera diversificada, contemplando activos, sectores, monedas, objetivos y distintos niveles de riesgo.
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