Tecnológicas en caída y riesgo país arriba de 800: qué hacemos con los pesos
Tecnológicas en caída y riesgo país arriba de 800: qué hacemos con los pesos
Las tecnológicas presentan buenos resultados y caen. Los bonos argentinos bajan, pero sin grandes volúmenes. Bitcoin vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que a veces queda relegada por el precio: ¿quién tiene realmente el control de tus criptomonedas?
Cuando todo se mueve al mismo tiempo, conviene separar los problemas. Una cosa es el riesgo de una empresa, otra es cuánto pagamos por ella y otra, muy distinta, es poder salir de una posición cuando necesitamos la plata.
El escenario analizado combina una corrección del Nasdaq cercana al 10% desde máximos, fuertes recortes en semiconductores y un riesgo país argentino superior a los 800 puntos. Las tasas, cotizaciones y estrategias que siguen corresponden a ese contexto: son referencias para entender las decisiones, no condiciones permanentes del mercado.
Claves del análisis
- La autocustodia reduce la dependencia de un exchange, pero exige proteger correctamente las claves de recuperación.
- La oportunidad tecnológica depende del crecimiento, la generación de caja y el precio pagado.
- El riesgo político y la falta de compradores condicionan a los bonos argentinos.
- Combinar pesos, tasa variable, CER y dólares permite contemplar distintos escenarios económicos.
Criptomonedas: el riesgo no termina en la cotización
El episodio de Binance fue el disparador para discutir la seguridad de los exchanges. Diego Gurpegui describió un ataque de una magnitud estimada entre US$6.000 millones y US$6.600 millones, con sustracción de Bitcoin, Ethereum y distintas stablecoins.
En su explicación, el origen habría sido una falla interna vinculada con la actuación de un empleado. También señaló que la plataforma suspendió los retiros durante aproximadamente 48 horas, aunque permitió seguir operando dentro de las cuentas.
Ese detalle importa. Poder vender un activo dentro de una plataforma no es lo mismo que poder retirar el dinero. Podés cambiar tu posición y, aun así, seguir expuesto a la misma contraparte.
Según lo expuesto por Gurpegui, Binance respondió con sus recursos y el fondo SAFU para cubrir a los usuarios. La reposición de algunos tokens menos líquidos presentaba dificultades, aunque el compromiso comunicado era responder por la totalidad de los saldos afectados.
La analogía es sencilla: un robo a la caja fuerte de una entidad no implica que hayan ingresado individualmente a la cuenta de cada cliente. El problema está en los activos que custodia la institución y en su capacidad de responder. Otros exchanges, ante pérdidas que no pudieron absorber, terminaron quebrando.
Las stablecoins también tienen un componente centralizado
Dentro del episodio se mencionó el congelamiento de fondos en stablecoins por parte de sus emisores. Es una diferencia importante respecto de Bitcoin: determinadas monedas digitales incluyen mecanismos que permiten bloquear tokens en direcciones específicas.
Eso no significa que sus emisores controlen toda la blockchain. Significa que tienen facultades sobre el funcionamiento de sus propios tokens. La posibilidad de congelar fondos puede ayudar frente a un robo, pero también muestra que no todo lo que llamamos cripto tiene el mismo grado de descentralización.
Exchange o billetera propia: cambiás un riesgo por otro
Dejar criptomonedas en un exchange resulta cómodo. Abrís una cuenta, configurás una contraseña y operás con una mecánica conocida. La contrapartida es que dependés de la seguridad, la solvencia y las decisiones de esa empresa.
Con una billetera de autocustodia, el control pasa a tus manos. La aplicación genera una frase de recuperación, formada por palabras que funcionan como respaldo de las claves necesarias para acceder a los fondos.
- Los bitcoins no están guardados dentro del celular. El registro de las tenencias está distribuido en la red.
- La billetera administra las claves. Esas claves permiten autorizar movimientos.
- La frase de recuperación permite restaurar el acceso. Si perdés el dispositivo, podés recuperar la billetera en una aplicación compatible.
- Quien obtiene esa frase puede controlar los fondos. No es un dato para compartir ni dejar expuesto.
Por eso, perder el teléfono no necesariamente significa perder los bitcoins. Perder el acceso y no tener un respaldo recuperable, en cambio, puede dejarte afuera definitivamente. Y si alguien copia tus palabras, puede llevarse los fondos.
La autocustodia no exige ser programador, pero sí aprender algunas reglas antes de mover dinero. Para profundizar, la guía de Bitcoin.org sobre cómo proteger una billetera ofrece contexto adicional.
Bitcoin como inversión: horizonte largo, sin confundirlo con un refugio garantizado
Una vez resuelto dónde guardarlo, aparece la otra pregunta: ¿la caída es una oportunidad de compra o todavía falta?
La postura de Gurpegui es mirar Bitcoin como una inversión o una forma de ahorro de largo plazo, no como una apuesta a acertar el próximo movimiento. Como respaldo, citó un análisis histórico en el que los períodos de tenencia de cuatro años habían mostrado resultados positivos dentro de la muestra considerada.
El límite de ese argumento es fundamental: un resultado histórico no establece un plazo a partir del cual ganar esté garantizado. Sirve para discutir horizonte y tolerancia a las caídas, no para prometer rendimientos.
También conviene separar la narrativa de la conducta efectiva del activo. A Bitcoin se lo compara frecuentemente con el oro, pero su comportamiento no lo convirtió en una cobertura estable frente a cualquier crisis. En muchos momentos se movió como un activo especulativo y sensible al apetito por riesgo.
Los ETF cambiaron la dinámica, aunque no concentren toda la tenencia
La participación de empresas, gobiernos, fondos y ETF integró a Bitcoin al mercado financiero tradicional. Eso amplió su base de participantes y volvió especialmente relevantes los flujos de entrada y salida de los fondos cotizados.
El gráfico utilizado en el análisis asignaba alrededor del 67% de la tenencia a particulares y cerca del 6% a ETF spot. Gurpegui destacó que una parte importante de los tenedores particulares mantiene sus monedas inmóviles durante períodos prolongados: los conocidos holders o hodlers.
No hay contradicción entre una tenencia minorista amplia y una influencia importante de los ETF sobre el precio. Un grupo puede conservar gran parte del stock, mientras otro aporta buena parte de las compras y ventas que definen la cotización del momento.
Para una cartera exclusivamente cripto, Gurpegui fue tajante: su preferencia es Bitcoin, sin sumar otras monedas. Es una opinión de inversión, no una regla universal. El porcentaje dentro del patrimonio, agregó, depende de cuánto conocés el activo, cuánto riesgo tolerás y qué tan cómodo te sentís sosteniéndolo.
Tecnológicas en caída: una corrección fuerte después de una suba enorme
En tecnología, el primer paso es poner la baja en perspectiva. Alejandro Bianchi señaló que el segmento de semiconductores venía de una suba cercana al 100% en un año y atravesaba un recorte aproximado del 20% en un mes.
Eso no vuelve agradable la caída. Pero cambia la pregunta: no alcanza con mirar cuánto perdió un activo en las últimas semanas, también hay que entender cuánto había subido y qué expectativas incorporaba.
Entre los papeles más sensibles aparecieron las neoclouds, compañías vinculadas con infraestructura de inteligencia artificial. Algunas provenían de la minería cripto y contaban con contratos de acceso a energía eléctrica, una ventaja para desarrollar centros de datos con mayor rapidez.
Son negocios con potencial de crecimiento elevado, pero también con mucha incertidumbre y necesidad de capital. Si comprás empresas de ese perfil, no podés esperar que se comporten como instrumentos conservadores cuando el mercado se pone nervioso.
El CAPEX de inteligencia artificial: invertir para no quedarse afuera
El enorme gasto de capital, o CAPEX, fue uno de los ejes de la discusión. Oracle apareció como ejemplo por los anuncios de financiamiento mediante acciones y deuda comentados en el análisis, por US$10.000 millones en cada caso.
La preocupación no era solamente el tamaño de las inversiones, sino cómo se financian y cuándo van a generar caja. Hay empresas que pueden sostener ese esfuerzo con sus propios negocios y otras que dependen mucho más del mercado de capitales.
Google sirve para entender el dilema estratégico. Su negocio tradicional de búsquedas y publicidad enfrenta un cambio en la forma de acceder a la información: los asistentes de IA ofrecen respuestas elaboradas, en lugar de obligar al usuario a recorrer múltiples páginas.
Eso introduce competencia y, al mismo tiempo, puede transformar el producto propio. Para las grandes tecnológicas, invertir no es solo intentar crecer: también es defender la fuente de ingresos que ya tienen.
El precio del token y la carrera por ganar mercado
La monetización sigue siendo una pregunta abierta. En la conversación aparecieron dos fuerzas que pueden actuar en sentidos distintos:
- La necesidad de recuperar costos. Si los precios actuales no cubren el esfuerzo de desarrollo e infraestructura, existe presión para cobrar más o sumar publicidad.
- La competencia tecnológica. Nuevos modelos y mejoras de eficiencia pueden reducir el costo de uso y limitar los márgenes.
Además, algunas grandes empresas buscan ejecutar modelos internamente para preservar su información y su conocimiento propio. Eso también modifica el mercado al que pueden aspirar los proveedores de IA.
Bianchi planteó una secuencia habitual en industrias nuevas: primero aparece la tecnología, después se valida su uso comercial y, más adelante, llega una sacudida que provoca consolidación. En ese momento, las compañías con mayor escala y acceso a financiamiento pueden comprar a las más chicas.
Su hipótesis es que el resultado podría parecerse más a un oligopolio que a un único ganador. OpenAI y Anthropic fueron mencionadas como posibles protagonistas, pero no como vencedoras aseguradas. La velocidad de adopción es extraordinaria; la identidad de los ganadores definitivos sigue abierta.
Valuación: por qué un múltiplo bajo no alcanza para comprar
Hay una situación que desconcierta a cualquiera: una empresa parece carísima y no para de subir; cuando finalmente muestra un precio sobre ganancias más atractivo, empieza a caer.
La explicación pasa por distinguir ganancias pasadas, ganancias esperadas y precio pagado por ese crecimiento.
Una estrategia de valor puede buscar empresas con múltiplos bajos y esperar una normalización hacia los niveles del sector. Una estrategia de crecimiento acepta pagar más por las ganancias actuales si considera que las futuras van a ser mucho mayores.
Nvidia fue el ejemplo central. Su posición en infraestructura de IA llevó al mercado a anticipar un crecimiento importante. Cuando las ganancias efectivamente aumentan, el múltiplo puede bajar incluso después de una fuerte suba de la acción.
Pero ahí viene la pregunta incómoda: ¿esas ganancias se sostienen? El gasto de una compañía es el ingreso de otra. Si los compradores de infraestructura se endeudan para invertir mucho más de lo que todavía monetizan, la fortaleza de los proveedores debe analizarse junto con la capacidad financiera de sus clientes.
Qué cambia cuando suben las tasas
Las tasas más altas encarecen el financiamiento y elevan el rendimiento que se exige a una inversión. Eso golpea especialmente a las empresas con pérdidas, flujo de caja negativo o beneficios esperados muy lejos en el tiempo.
Por eso, para separar oportunidades de problemas, conviene mirar:
- Si la compañía genera caja o depende de conseguir fondos nuevos.
- Cuánta deuda tiene y cómo se relaciona con su capacidad de pago.
- Qué parte de la inversión es necesaria para sostener el negocio.
- Si el múltiplo atractivo se apoya en ganancias sostenibles.
- Si la baja responde al contexto financiero o a un deterioro propio.
Que una acción haya caído mucho no prueba que esté barata. Y que una tecnología vaya a transformar la economía tampoco garantiza que cualquier empresa del sector sea una buena inversión a cualquier precio.
Riesgo país arriba de 800: capacidad de pago, voluntad y elecciones
En Argentina, Gustavo Gardey puso el foco en la diferencia entre capacidad y voluntad de pago. Su lectura de la curva era que el mercado percibía un riesgo bastante distinto entre los vencimientos de 2027 y los de 2028, atravesados por el cambio de período presidencial.
Como referencia, se comentaron rendimientos cercanos al 2,68% para el AL27 y al 14% para el AL28. La distancia se interpretó como una señal del peso que el mercado le asignaba al riesgo político posterior a las elecciones, aunque no corresponde convertir esa comparación, por sí sola, en una medida exacta de prima electoral.
Gardey consideraba que una mayor acumulación de dólares y la renovación de determinados vencimientos podían mejorar las herramientas para afrontar obligaciones. Pero advertía que el mercado también descuenta qué políticas podría aplicar una administración futura.
Su escenario incluía dolarización de carteras y mayor volatilidad electoral. Incluso manejó una hipótesis de demanda de dólares de entre US$30.000 millones y US$35.000 millones. Se trata de una proyección, no de un flujo confirmado.
Por qué el mercado se adelanta tanto
Si todos quieren reducir riesgo antes de las elecciones, no esperan hasta el día previo. Empiezan meses antes y terminan trayendo al presente parte de la presión que esperaban para más adelante.
A eso se suma el contexto externo. Con los bonos del Tesoro estadounidense ofreciendo rendimientos elevados, aumenta la exigencia para financiar a emisores de mayor riesgo. Los conflictos internacionales y los movimientos en petróleo y otras materias primas también pueden modificar costos, inflación y expectativas de tasas.
De todos modos, para Gardey el componente dominante en Argentina era la falta de consensos duraderos sobre las reglas económicas. Su preocupación no era que todas las empresas locales estuvieran caras. De hecho, encontraba valuaciones atractivas, especialmente en bancos. El problema era cuánto podían valer esos buenos negocios bajo un escenario macroeconómico distinto.
Por eso prefería mantenerse afuera de acciones argentinas, hacer tasa y esperar mayor claridad electoral. Un perfil agresivo podía elegir otra cosa, pero debía reconocer que estaba asumiendo una apuesta política además de empresarial.
Bonos que caen con poco volumen: faltan compradores
Una observación de la operatoria resumió buena parte del problema: posiciones relativamente pequeñas tardaban en ejecutarse y encontraban muy poca cantidad en las puntas compradoras, especialmente en bonos largos.
La síntesis es bastante gráfica: no hace falta que todo el mundo venda si del otro lado casi nadie quiere comprar.
Gardey distinguió este escenario de 2019, cuando había una presencia importante de fondos internacionales que podían desarmar grandes posiciones. En el contexto discutido, veía mayor peso de tenedores locales y reducciones graduales del riesgo, no una liquidación masiva en pánico.
También señaló rotaciones de cartera y un costo de canje superior al 7%. El canje es el diferencial asociado a pasar de dólares locales a dólares disponibles en el exterior. Aunque ambos se expresen en dólares, su disponibilidad y ubicación no son equivalentes para quien los necesita.
El riesgo país también llega a la economía real
El encarecimiento de la deuda no se queda en la pantalla de los bonos soberanos. Puede cerrar o limitar el financiamiento de provincias y empresas.
Gardey comparó períodos de colocaciones provinciales y destacó que el acceso había sido más fluido con un riesgo país bajo. Con mayores rendimientos exigidos, las emisiones se encarecen o directamente dejan de ser viables.
Algo similar ocurre con las obligaciones negociables. Las ON a tasa variable vinculadas con TAMAR mostraban buena demanda, pero los cambios en las condiciones para utilizarlas como garantía podían afectar su atractivo y la capacidad de financiar nuevas compras.
La discusión tiene dos caras: reducir apalancamiento puede limitar ciertos riesgos, pero también puede quitar liquidez y demanda al mercado. No hay una mejora gratuita.
Una cartera de renta fija: pesos, TAMAR, CER y una parte en dólares
La propuesta de Gardey tenía una distribución deliberada: 75% en pesos y 25% en dólares. A primera vista parecía contradecir su expectativa de mayor presión cambiaria electoral, pero su argumento era de tiempos.
En el escenario que planteaba, todavía convenía aprovechar el rendimiento en pesos y evaluar una dolarización mayor más cerca de mitad del año siguiente. Esa estrategia dependía de que no apareciera antes un salto cambiario capaz de borrar la tasa acumulada.
La lógica de mantener pesos
Gardey observaba licitaciones del Tesoro con renovación superior al 100% de los vencimientos y una absorción de pesos que ayudaba a sostener las tasas. Como referencias, mencionó cauciones cercanas al 21% TNA e instrumentos de la cartera con tasas efectivas anuales en torno al 30% o 32%.
Frente a una expectativa mensual de inflación cercana al 1,8%, encontraba un premio real atractivo en algunas alternativas. Pero marcó un costo macroeconómico: si el sector público absorbe recursos que podrían destinarse al crédito privado, puede producirse crowding out, o desplazamiento del financiamiento privado.
ON TAMAR: tasa variable a cambio de resignar parte del rendimiento
La cartera incluía una participación importante de ON vinculadas con TAMAR. La idea era mantener una referencia variable que pudiera acompañar una eventual suba de tasas.
La objeción era razonable: si algunos bonos soberanos ofrecían TAMAR más un margen mayor, ¿por qué elegir corporativos con un adicional cercano a cuatro puntos?
La respuesta fue priorizar menor volatilidad y una estrategia de devengamiento, en lugar de maximizar el rendimiento indicado en pantalla. También se discutieron bonos duales con componentes de cobertura de tasa y tipo de cambio.
Hay una distinción importante: que una ON opere poco no significa que su riesgo haya desaparecido. Una cotización que cambia poco puede reflejar escasas operaciones. Si necesitás vender, la liquidez vuelve a importar.
Bonos CER: cobertura ante una inflación mayor a la esperada
Los bonos CER aparecieron como cobertura frente a la posibilidad de que el Gobierno flexibilizara su objetivo de desinflación para favorecer crédito, consumo y actividad.
Se mencionaron rendimientos reales de referencia cercanos al 7,83% para diciembre de 2027 y al 9,19% para marzo de 2028. La tesis era que una inflación superior a la descontada, combinada con una compresión de las tasas reales exigidas, podía favorecerlos.
No era una afirmación de que la inflación necesariamente fuera a acelerarse. Era una forma de incorporar a la cartera un escenario alternativo.
AL27, AL28 y el cuidado con la palanca
En la parte dolarizada, Gardey empezaba a incorporar AL28 por su rendimiento, aun cuando antes había preferido esperar. En el AL27, el atractivo dependía más de la combinación entre su rendimiento propio, el canje y la demanda por un vencimiento cercano.
También se discutió el apalancamiento con cauciones en dólares. El punto central fue que una diferencia positiva entre costo de fondeo y rendimiento no alcanza para declarar segura la operación.
Si el bono cae, el costo cambia o se reduce el diferencial de canje, el margen puede desaparecer. Con palanca, cada movimiento adverso se multiplica. Una estrategia que cierra muy fino deja poco espacio para equivocarse.
Cartera internacional: semiconductores y selección de empresas
Bianchi interpretaba la baja tecnológica como una corrección dentro de una tendencia de largo plazo, no como una confirmación de que la oportunidad de la IA hubiera terminado. Aun así, reconocía que podía faltar otro tramo de ajuste y prefería combinar crecimiento con posiciones que consideraba más defensivas dentro de la renta variable.
Para exponerse a semiconductores, destacó la diversificación de un ETF. En lugar de adivinar qué proveedor va a capturar todo el crecimiento, permite participar de varias compañías de una infraestructura que necesitan distintos desarrolladores.
Para la operatoria local se mencionó el CEDEAR de SMH, el ETF de semiconductores de VanEck. No es exactamente igual a otras referencias del sector, por lo que conviene revisar sus posiciones antes de tratar todos los fondos como equivalentes.
Entre las empresas seleccionadas aparecieron:
- Mercado Libre: por su modelo de comercio electrónico, la expansión de Mercado Pago y la presencia en Brasil, México y Argentina. La exposición brasileña también la vuelve sensible a la moneda y al contexto político de ese país.
- Novo Nordisk: por las perspectivas de sus tratamientos vinculados con el control del peso y su dividendo.
- Park Hotels & Resorts: como exposición hotelera mediante un REIT, con un rendimiento por dividendo cercano al 6% citado en ese momento.
- Globant: como una empresa de software muy castigada, con generación de negocio y señales técnicas de recuperación que Bianchi encontraba interesantes.
En Globant, además, planteó una posible rotación de fondos: posiciones compradas en infraestructura de IA y vendidas en software podían estar desarmándose o invirtiéndose. Era una hipótesis para explicar movimientos relativos, no una confirmación de las operaciones de esos fondos.
La discusión sobre Brasil dejó otra enseñanza: una caída posterior a un evento político puede ser parte de la reversión de una suba previa demasiado optimista. Para evaluar una oportunidad, hay que revisar ambos movimientos, no solamente el último.
CEDEARs, materias primas y ruido impositivo
Entre las novedades comentadas se incluyeron instrumentos para ampliar la exposición a sectores y estrategias:
- DBB: metales industriales, como cobre, aluminio y zinc.
- DBA: materias primas agropecuarias.
- WEAT: exposición específica al trigo, como complemento de las alternativas de soja y maíz mencionadas.
- JMOM: acciones estadounidenses seleccionadas con una estrategia de momentum.
- LIT: empresas relacionadas con litio y su cadena productiva.
- REMX: compañías vinculadas con tierras raras y metales estratégicos.
También se comentó un vehículo local asociado al Merval y la posibilidad de que el desarrollo de nuevos productos ampliara las herramientas de inversión. La vinculación de esos cambios con una eventual reclasificación de Argentina se presentó como una interpretación, no como una decisión confirmada.
Bianchi mostró especial interés por los commodities agropecuarios. Su tesis era que los mínimos del ciclo bajista podían haber quedado atrás y que existía espacio para una recuperación en los años siguientes. El entusiasmo por una materia prima, de todos modos, no reemplaza el análisis del instrumento: comprar un fondo sectorial no es necesariamente lo mismo que seguir el precio del producto.
Un borrador no es un impuesto vigente
Durante el análisis circuló una versión sobre un posible impuesto del 15% a ganancias realizadas con CEDEARs. La información consultada con Grupo GNP indicaba que la disposición habría quedado por error en un borrador anterior y que existía una aclaración del ministro de Economía en ese sentido.
La conclusión fue esperar información firme. Una versión, un borrador y una norma vigente no son lo mismo. Antes de cambiar una cartera por una novedad tributaria, corresponde verificar el texto aplicable y su alcance.
Horarios y liquidación: el detalle operativo también es riesgo
Podés elegir bien el activo y equivocarte en cuándo vas a tener disponibles los fondos. La combinación de cambios horarios y feriados mostró por qué no conviene dejar esta parte para el final.
En el esquema operativo comentado, el cambio de horario de Estados Unidos llevaba su rueda regular a las 11:30 a 18:00 de Argentina. La extensión local hasta las 18:00 alcanzaba a acciones y CEDEARs, pero no a bonos. Además, durante la última hora, la operatoria de renta variable se limitaba al plazo normal, no al contado inmediato.
El calendario excepcional explicado incluía:
- Viernes 6, Día del Bancario: sin liquidación bancaria, con restricciones para contado inmediato y cauciones.
- Lunes y martes siguientes: feriados locales mencionados por la visita del Papa, aunque hubiera actividad en el exterior.
- Miércoles: feriado estadounidense que afectaba la liquidación de determinadas operaciones.
- Jueves 12: fecha a la que se desplazaba la liquidación normal de operaciones con CEDEARs realizadas desde el jueves 5, según el cronograma presentado.
Estas fechas pertenecen a ese calendario particular, no a una regla recurrente. El aprendizaje es más amplio: verificá con tu agente qué mercado abre, qué instrumentos se pueden negociar y cuándo liquida cada operación. Las restricciones también pueden alcanzar al contado con liquidación y al canje.
Para consultar novedades operativas, conviene revisar los avisos de BYMA y la información de tu intermediario. No es un detalle menor si necesitás cubrir una obligación o renovar financiamiento.
La pregunta no es solamente qué comprar
En este escenario conviven oportunidades y riesgos distintos. Bitcoin exige decidir quién custodia las claves. Las tecnológicas obligan a separar crecimiento de valuación y financiamiento. Los bonos argentinos requieren mirar política, capacidad de pago y liquidez. Y una cartera en pesos necesita una hipótesis explícita sobre tasas, inflación y dólar.
No alcanza con encontrar el rendimiento más alto ni la acción que más cayó. Hay que preguntarse qué puede salir mal, cuánto tiempo podemos esperar y si vamos a poder salir cuando lo necesitemos.
Ahí está la diferencia entre comprar algo que parece barato y construir una cartera que realmente podamos sostener.
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