Inversiones
Tecnología, carteras y oportunidades

Con el sector tecno cayendo, dónde encontrar valor

La corrección del sector tecnológico volvió a poner en discusión cuánto entusiasmo ya está incorporado en los precios de la inteligencia artificial. En ¿Qué hacemos con los pesos?, José Bano analizó junto a Gastón Lentini, Sebastián Waisgold y Virginia Fernández, directora de Asset Management de Quantum, dónde puede quedar valor en Nvidia, Microsoft, Cedears, renta fija global, bonos argentinos, Brasil, oro, cripto, liquidez y acciones locales.
por Mundo Dinero 24-06-2026
¿Qué hacemos con los pesos? Mundo Dinero

Con el sector tecno cayendo, dónde encontrar valor

El mercado venía tan acostumbrado a subir que muchos se olvidaron de algo básico: también corrige. Y cuando corrige de golpe, aparecen dos reacciones bastante típicas. La primera es el susto. La segunda es salir a comprar cualquier baja pensando que todo es oportunidad.

Ni una cosa ni la otra.

La caída reciente del sector tecnológico, empujada por señales de menor demanda en chips y por una corrección fuerte en semiconductores, volvió a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: si la inteligencia artificial ya está tan cargada de expectativas, dónde queda valor real y dónde empieza el riesgo innecesario.

La discusión no pasa solo por Nvidia, Microsoft o el Nasdaq. También pasa por renta fija global, bonos argentinos, Cedears, Brasil, dólar, petróleo, energía, oro, criptomonedas y hasta el lugar que debería tener la liquidez en una cartera.

La clave hoy no es adivinar el próximo titular. La clave es administrar riesgo.

La baja del sector tecnológico, ¿alarma o toma de ganancias?

Después de meses de subas casi lineales en tecnología, era lógico que apareciera algún ajuste. El mercado venía premiando prácticamente cualquier activo vinculado a inteligencia artificial, microprocesadores o infraestructura digital. Eso no podía durar para siempre sin alguna pausa.

Además, hubo otro factor importante: la Reserva Federal volvió a transmitir una postura más dura con las tasas. Cuando el mensaje del banco central se pone más restrictivo, los activos de crecimiento suelen sentirlo.

Por eso, una parte de la corrección se puede leer como algo bastante normal:

  • Toma de ganancias tras una suba muy fuerte.
  • Reposicionamiento de carteras.
  • Más selectividad frente a valuaciones exigentes.
  • Temor a que la próxima temporada de balances no alcance para sostener tanta expectativa.

El problema no es que el mercado corrija. El problema aparece cuando una empresa no logra mostrar las ganancias que todos daban por descontadas. Ahí sí puede venir el verdadero golpe.

El caso Nvidia y el dilema de comprar calidad cara

Nvidia resume bastante bien la confusión actual del mercado. Durante mucho tiempo cotizó con ratios que parecían imposibles de justificar. Sin embargo, fue mostrando resultados tan fuertes que terminó validando gran parte de ese optimismo.

Lo curioso es que cuando empezó a presentar números más razonables desde el punto de vista de valuación, el precio dejó de reaccionar tan bien y comenzó a ajustar. Eso genera una sensación rara: cuando parecía más cara, subía; cuando parece más lógica, corrige.

Eso no necesariamente significa que haya algo roto. Significa que el mercado ya no está premiando simplemente la historia. Ahora empieza a mirar cuánto de ese crecimiento futuro ya está metido en el precio.

Y ahí aparece una diferencia enorme entre perfiles:

  • Quien tolera alta volatilidad puede seguir buscando trades agresivos.
  • Quien prioriza prudencia probablemente prefiera otras tecnológicas más sólidas o incluso índices antes que perseguir máximos.

La pregunta correcta no es si Nvidia es una gran empresa. Lo es. La pregunta es cuánto riesgo asumís comprando después de semejante recorrido.

La inteligencia artificial sigue fuerte, pero ya no alcanza con comprar cualquier cosa

Durante un tiempo, bastaba con que una compañía dijera dos o tres veces la palabra inteligencia artificial para que el mercado la empujara hacia arriba. Ese tramo parece estar quedando atrás.

Ahora hay que mirar mejor:

  • Ganancias reales.
  • Capacidad de financiar inversión.
  • Recupero del capital invertido.
  • Sostenibilidad del negocio más allá del relato.

El dato más importante es este: las grandes tecnológicas están usando cantidades enormes de caja para sostener el capex, es decir, la inversión en chips, servidores, centros de datos, nube, cables y toda la infraestructura que la IA necesita.

Eso cambia la foto.

Durante años se hablaba de las grandes tecnológicas como máquinas de generar efectivo. Y lo siguen siendo. Pero ahora buena parte de ese efectivo se está consumiendo en inversión. En algunos casos, prácticamente todo lo que genera el negocio termina yendo a financiar la carrera por la inteligencia artificial.

La lectura es doble:

  • Lado positivo: son empresas reales, rentables, que están invirtiendo para dominar el próximo ciclo tecnológico.
  • Lado de riesgo: si esa inversión no se recupera, parte de ese capital puede terminar destruido.

La referencia al metaverso sirve para entenderlo. Meta gastó una suma descomunal en un proyecto que nunca terminó de justificar semejante apuesta. La IA no es lo mismo, pero deja una enseñanza: no toda gran inversión termina siendo gran negocio.

Por qué Microsoft aparece como una de las favoritas

Dentro del universo tecnológico, Microsoft se lleva varios votos. No porque sea la más espectacular, sino justamente por lo contrario: porque combina crecimiento con seriedad operativa.

Hay varias razones detrás de esa preferencia:

  • Tiene negocios consolidados.
  • Genera caja.
  • Está bien posicionada en nube y en soluciones corporativas.
  • Participa del auge de IA sin depender solo de una narrativa.
  • Su management transmite una disciplina más clásica.

En un mercado donde muchas compañías prometen muchísimo y ejecutan regular, Microsoft da una sensación distinta. Si algo funciona, lo potencia. Si no funciona, corrige. Esa lógica le suma atractivo cuando el mercado se vuelve más selectivo.

Además, frente a otras tecnológicas, hoy ofrece una valuación que a varios les resulta más cómoda para empezar a construir posición.

El gran tema silencioso: la energía que consume la IA

La inteligencia artificial no solo necesita chips. Necesita cantidades gigantescas de energía.

Ese punto a veces queda tapado detrás del entusiasmo tecnológico, pero es central. Cuanto más crece la demanda de procesamiento, más se tensan los costos energéticos. Y eso no afecta solo a las tecnológicas. Puede impactar sobre toda la economía.

La preocupación es concreta:

  • Más centros de datos.
  • Más consumo eléctrico.
  • Más inversión en generación.
  • Más presión sobre commodities energéticos.
  • Posibles efectos indirectos sobre inflación global.

No es casualidad que empiecen a aparecer historias que mezclan IA con petróleo, gas, generadores y centros de datos. Si la demanda energética sigue escalando, ese cruce entre tecnología e infraestructura va a ser cada vez más importante.

Ahí Argentina, con Vaca Muerta y proyectos vinculados a energía, puede tener una oportunidad grande hacia adelante.

Fed, inflación y petróleo: por qué el mercado sigue incómodo

Una de las discusiones más relevantes hoy es cuánto de la inflación en Estados Unidos responde al petróleo y cuánto viene de un problema más estructural.

Si el petróleo baja, el impacto desinflacionario puede verse rápido. Pero eso no necesariamente resuelve el problema de fondo. La inflación ya venía por encima de lo que la Fed considera tolerable antes del último salto energético.

Por eso, aunque haya algunos meses de alivio, el mercado sigue esperando una política monetaria restrictiva. En otras palabras: el hecho de que el petróleo afloje no garantiza una Fed relajada.

Y eso importa mucho para los activos de riesgo.

En particular:

  • Las tasas cortas siguen siendo sensibles al discurso de la Fed.
  • Las tasas largas parecen haber encontrado una zona de mayor estabilidad.
  • La parte media de la curva fue la más castigada.
  • Las empresas que dependen de deuda para crecer miran esto con muchísima atención.

Dólar, oro y materias primas: cuando el mercado hace lo contrario de lo esperado

Hay una sensación compartida en muchos inversores: macroeconómicamente, uno podría esperar un dólar más débil frente al tamaño del déficit de Estados Unidos, y al mismo tiempo imaginar oro y commodities más fuertes.

Sin embargo, en el último tramo se vio bastante de lo opuesto.

Eso obliga a revisar supuestos. No siempre porque el razonamiento esté mal, sino porque el mercado puede tardar mucho en validar una hipótesis. Y en ese tiempo, el precio hace otra cosa.

En ese contexto, algunos activos de cobertura tradicionales quedaron un poco relegados frente al furor tecnológico. Pero justamente por eso vuelven a aparecer como candidatos interesantes para diversificar.

Entre los activos que vuelven a entrar en radar aparecen:

  • Oro.
  • Plata.
  • Empresas mineras.
  • Algunas posiciones defensivas en moneda dura.

La liquidez también es una posición

Este punto incomoda, sobre todo en Argentina, pero hay que decirlo igual: no estar 100 por ciento invertido no es un pecado.

Después de años de inflación altísima y de sentir que dejar plata quieta era casi un delito financiero, cuesta volver a aceptar que la caja puede ser útil. Pero lo es.

Tener liquidez sirve para:

  • Esperar mejores puntos de entrada.
  • Bajar volatilidad de cartera.
  • No quedar obligado a vender en un mal momento.
  • Aprovechar correcciones cuando aparecen.

El problema es psicológico. Mucha gente siente que si la plata no está corriendo detrás de algo, no está trabajando. Y no es así. Una caución, un money market o una exposición corta al Tesoro también son herramientas.

En mercados muy cargados de expectativas, la paciencia paga.

Renta fija global: dónde mirar si el Treasury no entusiasma tanto

Para perfiles conservadores, una parte del valor hoy aparece fuera del clásico bono del Tesoro estadounidense de corto plazo.

La idea que gana fuerza es buscar crédito corporativo investment grade, es decir, deuda de empresas de muy buena calidad, con retornos razonables y menos sensibilidad que el Treasury puro.

Dentro de esa mirada aparecen fondos o carteras con:

  • Bonos corporativos investment grade.
  • Hipotecas garantizadas por agencias del Estado.
  • Durations medias.
  • Retornos cercanos al 6 o 7 por ciento anual en dólares.

Eso hoy puede resultar más atractivo que algunos bonos del Tesoro, sobre todo para quien quiere estabilidad y rendimiento sin irse demasiado en riesgo.

También se mira emergentes, especialmente algunos casos de Latinoamérica, aunque ahí ya entra más volatilidad política y macro.

Bonos argentinos: menos euforia, más prudencia

En renta fija local el mensaje es bastante claro: no salir desesperado a buscar tasas imposibles.

El mercado argentino ya tuvo un reacomodamiento enorme. Las subas desde el cambio de gobierno fueron muy fuertes tanto en pesos como en dólares. Eso hizo que muchos instrumentos que hace dos años rendían dos dígitos altos hoy paguen bastante menos.

Entonces aparece la frustración típica:

"Esto no me alcanza."

Pero la realidad es que si hoy alguien promete rendimientos demasiado altos con supuesta seguridad, probablemente haya más riesgo escondido del que parece.

La prudencia hoy pasa por:

  • Preferir emisores sólidos.
  • No perseguir tasa solo por tasa.
  • Entender que parte del rally ya ocurrió.
  • Aceptar que el carry puede ser la ganancia más razonable en esta etapa.

Dentro de la renta fija argentina siguen apareciendo nombres como AO28D y AN29 para quienes buscan flujo en dólares y menor dependencia exclusiva de la ganancia de capital.

El riesgo oculto de las ON locales si se libera del todo el cepo

Hay otro punto que no siempre se tiene en cuenta con obligaciones negociables ley local. Hoy muchas lucen atractivas porque el mercado sigue operando con restricciones.

Si más adelante se libera completamente el cepo, puede cambiar el mapa de demanda y precios. No necesariamente porque el bono deje de pagar, sino porque va a competir de forma mucho más directa con alternativas internacionales.

Eso significa que una ON puede seguir cumpliendo perfectamente con sus cupones y aun así ver caer su precio en mercado secundario.

Para quien no está acostumbrado a convivir con posiciones en rojo durante años mientras sigue cobrando renta, este punto es clave.

Pesos, dólar y la posibilidad de una Argentina con abundancia de divisas

Suena raro en clave argentina, pero empieza a aparecer una hipótesis que hace tiempo parecía imposible: que sobren dólares.

La diferencia con otros momentos es importante. En ciclos anteriores entraban muchos dólares financieros. El problema es que esos dólares se van rápido. Hoy empieza a haber una parte más vinculada a:

  • Inversiones energéticas.
  • Comercio exterior.
  • Superávit comercial.
  • Potencial exportador de petróleo, gas y minería.
  • Servicios basados en conocimiento.

Además, el agro todavía podría aportar más oferta en la medida en que se liquide producción retenida o financiada a tasas bajas en dólares.

Por eso, para algunos perfiles empieza a tener sentido volver a mirar el mercado en pesos, especialmente instrumentos largos atados a inflación, con tasas reales positivas.

La apuesta ahí es clara: que la apreciación real del tipo de cambio no se desarme de golpe y que el peso conserve valor mejor de lo que muchos creen.

Brasil vuelve a entrar en el radar

Brasil venía rezagado frente a otros mercados. Justamente por eso empieza a generar interés.

Las razones son varias:

  • Valuaciones más bajas relativas.
  • Tasa real elevada.
  • Posible compresión de tasas si el escenario acompaña.
  • Acciones y ETF que no tuvieron la misma fiesta que otros mercados.

Claro que también hay dudas. El déficit fiscal brasileño sigue siendo una preocupación y el ruido político nunca desaparece del todo. Pero aun con eso, aparece como una plaza donde podría haber valor para capturar.

Dentro de esa mirada se nombran:

  • EWZ como forma amplia de exponerse a Brasil.
  • Petrobras por valuación y posible rebote.
  • Nubank por escalabilidad y costos de adquisición mucho más bajos que la banca tradicional.
  • Bradesco para quien busca bancos más clásicos y hasta algún dividendo.

Ideas de Cedears para buscar valor

En un contexto más exigente, las oportunidades en Cedears se dividen bastante entre perfiles. No es lo mismo armar cartera para largo plazo que salir a buscar un rebote táctico.

Posiciones más sólidas o de construcción de cartera

  • Microsoft: calidad de negocio, caja, nube, IA y management serio.
  • Mastercard: negocio muy claro, buena entrada relativa frente a Visa.
  • Berkshire Hathaway: diversificación interna, caja gigantesca y exposición a grandes negocios con una estructura de gestión muy probada.
  • Gold Fields: exposición minera para quien quiere algo ligado al oro pero con más volatilidad que el metal.
  • ServiceNow: castigada, con señales técnicas de posible rebote.

Trades más arriesgados y tácticos

  • Uber: cerca de zonas técnicas que podrían habilitar rebote, con la historia de eficiencia futura si la automatización gana terreno.
  • Netflix: sigue mostrando fortaleza de negocio, marca instalada y crecimiento de suscriptores.
  • SpaceX: solo para especulación corta y entendiendo que una salida a bolsa puede tener mucha volatilidad en sus primeros meses.

En todos estos casos hay una idea central: si es un trade arriesgado, el tamaño de la posición tiene que ser chico y el límite de pérdida tiene que estar definido.

Por qué las IPOs exigen paciencia

Las salidas a bolsa suelen venir acompañadas por entusiasmo, marketing y expectativas infladas. Pero históricamente muchas IPOs corrigen fuerte después del estreno.

Eso pasa porque el mercado necesita descubrir cuál es el precio justo. No alcanza con la euforia inicial.

Por eso, entrar en una IPO sin paciencia puede ser durísimo. Muchas empresas terminan mostrando bajas muy profundas dentro del primer año de cotización, incluso si después recuperan.

Con SpaceX, por ejemplo, la idea más prudente es separar dos planos:

  • Como trade, puede dar un rebote táctico.
  • Como inversión de largo plazo, quizás todavía convenga esperar bastante más abajo.

Cómo pensar una cartera argentina de acciones

El Merval sigue siendo un mercado muy concentrado. Gran parte del índice está explicado por energía, oil and gas y bancos. Eso tiene una ventaja y una desventaja.

La ventaja es que si esos sectores andan bien, el índice acompaña fuerte. La desventaja es que hay menos diversificación real de la que parece.

Dentro de la selección local aparecen algunas ideas concretas:

  • YPF: sigue siendo una historia potente, aunque algunos prefieren esperar un poco más de corrección antes de comprar fuerte.
  • Pampa Energía: más moderada y estable dentro del universo local.
  • Cresud: combinación de agro e inmobiliario.
  • Loma Negra: apuesta a una eventual reactivación de construcción e infraestructura.
  • Banco Francés: preferido frente a Galicia o Macro por mejor resistencia relativa en la caída reciente.
  • Metrogas: otra forma de seguir expuesto al tema energético.

La lógica detrás de esta selección tiene mucho que ver con una Argentina que, si logra sostener ciertas condiciones macro, puede beneficiarse de energía, obra pendiente, exportaciones y recuperación de actividad.

¿Dónde refugiarse si el mercado global se complica?

No está tan sencillo encontrar refugio clásico. Muchas utilities y empresas de consumo básico no lucen particularmente baratas. Algunas incluso cotizan con valuaciones más exigentes de lo que uno esperaría para papeles defensivos.

Por eso el refugio hoy no pasa necesariamente por comprar cualquier acción de consumo o de salud y quedarse tranquilo.

Hay que ser selectivo también ahí.

Entre los sectores o vehículos que aparecen como candidatos de diversificación se mencionan:

  • Biotecnología, por ejemplo a través de ETF como IBB.
  • Empresas mineras ligadas al oro.
  • Conglomerados con caja, como Berkshire.
  • Posiciones parciales en liquidez.

El punto de fondo es que la cartera no debería quedar totalmente montada sobre una sola narrativa, por más potente que hoy parezca la inteligencia artificial.

Criptomonedas: nadie habla demasiado, y eso también dice algo

Cuando un activo deja de ser tema de conversación permanente, a veces empieza a volverse interesante de nuevo. No porque haya una garantía de rebote, sino porque la euforia desapareció.

La idea más agresiva acá pasa por considerar una porción chica de cartera en cripto, especialmente para perfiles de largo plazo que entiendan la volatilidad del activo.

Bitcoin aparece como la referencia lógica. Para una cartera agresiva, puede ocupar un lugar acotado como activo de alto riesgo y alto potencial.

Un ejemplo de distribución para perfiles agresivos

Cuando se piensa una cartera arriesgada de largo plazo no hay una única receta. Pero sí aparecieron algunas líneas interesantes para orientar la construcción:

  • Mayor peso en activos de riesgo, pero sin abandonar del todo la renta fija.
  • Algo de Argentina, pero sin concentración excesiva.
  • Exposición internacional a través de Cedears.
  • Un porcentaje chico en cripto o en ideas muy volátiles.
  • Inclusión de Brasil como historia de valor relativo.

Incluso entre perfiles agresivos hubo diferencias notorias:

  • Una postura más orientada a bonos en dólares y bonos CER, apostando a estabilidad macro y oferta de divisas.
  • Otra más inclinada a Cedears agresivos, Merval, energía y cripto.
  • Otra intermedia, con Brasil, Bitcoin y selección internacional cuidada.

Eso muestra algo importante: ser agresivo no significa apostar todo a lo mismo. También implica diversificar bien el riesgo.

Qué hacer hoy con el sector tecno cayendo

La conclusión no es salir corriendo de tecnología. Tampoco es comprar todo lo que cayó.

La conclusión más razonable hoy parece ser esta:

  • Seguir expuesto a tecnología, pero con más filtro.
  • Priorizar empresas con caja, negocios sólidos y disciplina.
  • No enamorarse de la narrativa sin mirar valuación y balance.
  • Tener algo de liquidez para aprovechar oportunidades.
  • Revisar otras fuentes de valor como Brasil, renta fija global, energía, biotecnología y algunos nombres locales.

El mercado ya no está tan generoso como hace unos meses. Y eso, aunque incomode, también es saludable. Obliga a pensar mejor.

Cuando todo sube, cualquiera parece genio. Cuando aparecen las correcciones, vuelve a importar lo de siempre: gestionar riesgo, elegir bien y tener paciencia.

Fuente: ¿Qué hacemos con los pesos?. Canal Mundo Dinero. Link: