Inversiones
El mercado no espera: ya empezó a cubrirse

El mercado empezó a cubrirse antes de tiempo: cómo pensar bonos, CEDEARs y riesgo argentino

En el programa ¿Qué hacemos con los pesos?, José Ignacio Bano dialogó con Esteban Domecq, economista de Invecq Consulting, Damián Vlassich, de IOL Inversiones, y Alexis Tschubarov, analista de mercados de Spread Inversiones, sobre por qué el mercado empezó a cubrirse antes de tiempo: menos duration en bonos argentinos, más CEDEARs para dolarizar y diversificar, y el trilema que enfrenta la macro local entre orden fiscal, desinflación y actividad.
por Mundo Dinero 11-08-2026
¿Qué hacemos con los pesos? Mundo Dinero

El mercado empezó a cubrirse antes de tiempo: cómo pensar bonos, CEDEARs y riesgo argentino

El mercado no espera a que pase algo para empezar a cubrirse. Se adelanta. Y eso es justamente lo que está empezando a verse: carteras que reducen riesgo argentino, bonos largos que dejan de ser tan cómodos, más interés por activos dolarizados y una búsqueda de alternativas globales que se pueden operar desde Argentina.

El contexto tiene varias capas. Estados Unidos muestra señales de desaceleración, aunque sus empresas siguen presentando balances muy fuertes. Argentina transita una tensión delicada entre ordenar la macro, bajar la inflación y recuperar actividad. Y, encima, el calendario electoral empieza a pesar antes de lo que muchos esperaban.

 

Estados Unidos: malas noticias macro, buenas noticias para el mercado

El mercado muchas veces funciona al revés de la intuición. Si sale un dato económico flojo, las acciones pueden subir porque aumenta la expectativa de que la Reserva Federal no suba tasas, o incluso las baje más adelante. Menores tasas implican una tasa de descuento menor para las compañías y eso ayuda a sus valuaciones.

El dato de empleo estadounidense fue una señal importante. Se informó una destrucción de 23.000 puestos de trabajo cuando se esperaba creación de empleo. Además, se corrigieron con fuerza a la baja los números de meses anteriores. Mayo pasó de una creación estimada de 123.000 puestos a 63.000, mientras que junio bajó de 57.000 a apenas 20.000.

En términos de tendencia, eso deja una brecha muy fuerte frente a lo que se esperaba originalmente. La lectura merece un doble clic: una parte relevante de la caída vino del sector público, mientras que el sector privado todavía mostró creación neta de empleo. Pero el deterioro de la tendencia está ahí, y el dato es el peor en términos absolutos desde febrero.

También bajó la participación laboral a niveles muy bajos en perspectiva histórica, excluyendo el período de pandemia. Es decir, hay señales de enfriamiento, pero no necesariamente una fotografía lineal de colapso.

Actividad, salarios e inflación

El crecimiento del PIB estadounidense también perdió ritmo. Venía cerca del 3% anualizado, pasó por una zona de 2,3% y llegó a 1,5%. Sigue siendo crecimiento, sí, pero claramente menor al ritmo previo y menor al histórico.

Esto llama más la atención porque la inversión vinculada a inteligencia artificial viene empujando fuerte. Si aun con semejante gasto de capital el crecimiento agregado se desacelera, hay que prestar atención a la demanda interna y al mercado laboral.

Los salarios promedio crecieron cerca de 3,2% interanual, en línea con la inflación. El salario horario promedio se ubicaba cerca de US$37,62, equivalente a unos US$6.000 mensuales para una jornada estándar. La comparación con Argentina es brutal: los precios no están tan lejos, pero los ingresos sí.

¿La Fed puede postergar nuevas subas?

La Fed tiene dos mandatos principales: empleo e inflación. El empleo ahora le da margen para ser más prudente, pero la inflación sigue siendo el gran problema. En especial, el petróleo puede volver a complicar todo.

El conflicto en Medio Oriente importa porque el precio de la energía impacta sobre el índice de inflación. La experiencia de la guerra entre Rusia y Ucrania mostró que, cuando el Brent superó US$100, la inflación permaneció alta durante más tiempo. La Fed puede argumentar que la debilidad laboral aconseja paciencia, pero no puede ignorar el riesgo energético.

Commodities: plata, petróleo y tierras raras

En un mundo que mezcla desaceleración, inflación persistente y tensión geopolítica, los activos reales vuelven a entrar en discusión.

La plata aparece como una alternativa interesante por dos razones. Primero, venía de una baja importante y se encontraba muy por debajo de niveles previos. Segundo, no es solamente un activo de resguardo: tiene demanda industrial global. Para una cartera local, el CEDEAR de SLV permite exponerse a la plata y dolarizar una parte de la posición al mismo tiempo.

El oro comparte parte de esa lógica, aunque tuvo una caída menor y una dinámica menos volátil. La elección entre ambos depende del perfil de riesgo, pero la plata tiene más sensibilidad y más componente industrial.

Con el petróleo, la lectura es distinta. En el corto plazo parece difícil imaginar una caída muy marcada si continúa la tensión geopolítica. El rango relevante luce más cerca de US$100 que de US$70. Además, los anuncios políticos pueden mover el mercado violentamente en cuestión de horas.

Tierras raras, imanes y autonomía estratégica

Otro tema que ganó relevancia es el de las tierras raras. Los imanes y minerales críticos son fundamentales para robótica, autos eléctricos, electrónica y componentes industriales. Estados Unidos busca reducir dependencia de cadenas de suministro sensibles, particularmente frente a China.

En ese universo aparecen ETFs específicos de tierras raras y materiales, además de empresas como MP Materials, disponible mediante CEDEAR. Es una compañía que todavía no es una máquina de ganancias, pero mostró una mejora hacia el punto de equilibrio y recibió atención por su carácter estratégico.

La lógica no es comprar cualquier cosa que sube 10% porque apareció un comentario político. La lógica es entender que determinados sectores pueden recibir inversión, incentivos o incluso apoyo estatal por formar parte de una cadena considerada crítica.

Los balances de Estados Unidos siguen siendo una fortaleza

El panorama macro se enfría, pero los balances corporativos fueron muy buenos. Con cerca del 80% de las compañías del S&P 500 presentadas, alrededor del 85% superó las estimaciones de resultados.

No fue solamente una sorpresa positiva en cantidad. También hubo una mejora fuerte en beneficios por acción y un crecimiento interanual extraordinario. La diferencia frente a 2021 es importante: aquella recuperación se medía contra una base deprimida por la pandemia. Esta vez, el crecimiento aparece sobre una base mucho más exigente.

Además, no quedó concentrado únicamente en las grandes tecnológicas o en semiconductores. El sector salud se destacó con una proporción altísima de sorpresas positivas. Eso amplía la base del rally y da una señal de mayor solidez sectorial.

Argentina y el trilema: macro, inflación y actividad

El gran tema local se puede ordenar con un triángulo de objetivos. Argentina necesita avanzar sobre tres frentes a la vez, pero no puede resolverlos todos con la misma intensidad al mismo tiempo.

  1. Orden macroeconómico: equilibrio fiscal, prudencia monetaria, reservas, balance del Banco Central y cumplimiento de vencimientos.
  2. Desinflación: bajar la nominalidad y llevar la inflación desde niveles todavía altos hacia una zona sostenible.
  3. Economía real: actividad, empleo, consumo, crédito y poder adquisitivo.

El primer vértice es innegociable. Argentina no tiene margen para convivir otra vez con déficit fiscal sin financiamiento. Pero sostener el orden macro y bajar la inflación mediante una política financiera y monetaria muy dura puede complicar la actividad.

Ese es el problema: se puede estar haciendo la operación correcta sobre la macro, pero el paciente igual no camina. Cuando cae el empleo, se debilita el ingreso real y el crédito se retrae, el malestar microeconómico aparece rápido.

Dos fuerzas que explican la heterogeneidad

Hay una fuerza estructural y una cíclica. La estructural surge del cambio de régimen económico: una economía más abierta, sin estímulos artificiales y con mayor disciplina macro. Algunos sectores que dependían de protección, subsidios o demanda impulsada artificialmente quedan más desafiados.

En cambio, minería, energía y agro aparecen favorecidos por su vinculación con el mercado externo. El problema es que no toda la economía puede vivir de esos sectores.

La fuerza cíclica tiene que ver con el momento de la economía. Construcción, comercio, gastronomía, consumo masivo y turismo doméstico tocaron pisos muy bajos, rebotaron, pero luego perdieron impulso. La economía dibujó una recuperación corta y después entró en una meseta irregular.

La construcción ilustra bien el problema. Recibió el golpe del freno de la obra pública, el sinceramiento de costos y el ajuste fiscal. Luego recuperó algo desde niveles muy deprimidos, pero la mejora fue lenta. A eso se suma la incertidumbre electoral: quien debe decidir una inversión inmobiliaria o un desarrollo nuevo también se pregunta si conviene avanzar ahora o esperar.

El costo de volver a bajar la inflación

Cuando la inflación volvió a acelerarse, la política monetaria se endureció para retomar la desinflación. El costo fue mayor presión sobre tasas, crédito, morosidad y consumo. Menos empleo, menos ingreso real y menos financiación forman un cóctel complicado para el mercado interno.

Por eso, el desafío de los próximos meses es muy fino. Relajar demasiado puede meter presión sobre el dólar y la inflación. Endurecer demasiado puede profundizar la parálisis de la actividad. No hay soluciones mágicas ni caminos sin costo.

Dólar: parece calmo, pero cambió el momentum

Un dólar estable en términos nominales no implica que el mercado cambiario esté igual que hace algunos meses. La diferencia central es que cambió el flujo.

Durante buena parte del período anterior hubo un círculo virtuoso: liquidación del agro, colocaciones de deuda privada, actividad interna más débil y política monetaria restrictiva. En ese contexto sobraban dólares y el Banco Central podía comprar con fuerza.

Ahora la cosecha empieza a aflojar, el contexto externo rota, las tasas en pesos pierden atractivo y la actividad eventualmente necesitará más dólares. El Banco Central pasa de comprar montos relevantes a comprar mucho menos, e incluso puede tener que intervenir del lado vendedor.

El tipo de cambio, mientras tanto, subió muy poco frente a una inflación acumulada mucho mayor. Eso implica apreciación real. Hacia adelante, un dólar que recupere parte del terreno perdido no necesariamente sería una mala noticia: podría ser más sano para la actividad y los sectores transables. El problema es que también agrega presión a la inflación.

El mercado de pesos: tasas que parecen bajas para el riesgo

El Tesoro venía intentando extender plazos y cruzar vencimientos más allá del calendario electoral. Pero la tensión del mercado de pesos cambió esa dinámica. Licitaciones más cortas, menor intención de absorber liquidez y una postura más cauta pueden ser señales de que el foco pasa a ser descomprimir.

Las tasas nominales pueden parecer altas en una comparación superficial, pero con una inflación esperada todavía relevante y un escenario cambiario más sensible, no necesariamente compensan el riesgo. Por eso, la tasa puede tener episodios de rebote.

El punto es que no hay mucho margen para permitir otro shock fuerte de tasas. Un nuevo apretón financiero golpearía más al crédito, la mora y el consumo. El equilibrio va a tener que administrarse semana a semana.

Bonos argentinos: menos duration y más prudencia

Los bonos argentinos pueden tener espacio para mejorar si el escenario acompaña, pero la pregunta importante es bajo qué condiciones. En un contexto preelectoral, con coberturas adelantándose y riesgo político ganando peso, el tramo largo se vuelve más áspero.

Ya no alcanza con mirar solamente la capacidad de pago o el equilibrio fiscal. La incertidumbre pasa por la continuidad de las políticas, el acceso al mercado cambiario y la percepción sobre los próximos candidatos. Por eso aparecen inversores que prefieren salir parcialmente de bonos locales y buscar fondos o activos externos.

Una estrategia más defensiva es bajar duration. En lugar de cargar bonos muy largos, se puede mirar el tramo 2027 a 2029. La lógica es sencilla: para una diferencia de rendimiento relativamente chica, un bono más corto suele tener menos volatilidad y una mayor capacidad de absorber una suba del riesgo país.

Por ejemplo, entre un bono largo como GD35 y una alternativa como AL29, la diferencia de tasa puede no justificar asumir más del doble de duration. Si el riesgo país se amplía, el daño de precio en el bono largo puede ser mucho mayor.

¿Y los instrumentos atados al dólar?

Para una porción más chica y de perfil agresivo, los instrumentos vinculados al dólar pueden servir como cobertura. La idea no es adivinar el nivel exacto del tipo de cambio, sino incorporar protección ante un escenario más sinuoso durante el segundo semestre.

La clave es no confundir una cobertura con una apuesta total. Una cartera no debería depender de acertar una sola variable macroeconómica.

Acciones argentinas: valor, pero con riesgo político

El mercado local no tuvo el boom generalizado que muchos esperaban. Hubo ganadores claros, en especial los ligados a energía y exportaciones, pero no una revalorización pareja de toda la bolsa argentina.

Las acciones locales siguen expuestas a la pregunta incómoda: ¿qué pasa con la valuación si cambia el marco político o regulatorio? Es una pregunta válida y explica parte de la cautela. También explica por qué muchos inversores prefieren mantener una cartera que ya tienen antes que aumentar ahora su exposición local.

YPF: números muy fuertes, con una prima de riesgo

YPF presentó un balance muy potente. Mostró un EBITDA trimestral cercano a US$2.800 millones, un crecimiento interanual muy marcado, márgenes elevados y un ratio de endeudamiento bajo. También avanzó en la reducción de costos de extracción, en la venta de activos no estratégicos y en su foco sobre el no convencional.

El proyecto de Vaca Muerta Sur es central porque ayuda a resolver el cuello de botella de transporte. Producir más no alcanza si luego no hay capacidad para evacuar esa producción.

La compañía tiene elementos muy atractivos: caja, crecimiento, desinversiones, mayor exposición a shale oil y un rol clave como generadora de dólares. Pero opera con una prima de riesgo político que otras petroleras privadas no tienen. Eso no la invalida, pero obliga a entender qué se está comprando.

Pampa Energía y la diversificación energética

Pampa permite exponerse a petróleo, gas, generación y negocios regulados. La expansión de Rincón de Aranda, la mejora esperada de producción y las participaciones en compañías de transporte energético son puntos relevantes.

Para una mirada constructiva sobre Argentina, Pampa aparece como una forma más diversificada de jugar el desarrollo energético. Sigue siendo un activo argentino y, por lo tanto, no queda aislado del riesgo país, pero su combinación de negocios le da otra estructura.

Bancos: una apuesta agresiva, no una posición cómoda

El castigo al sector bancario abre una discusión. Algunos balances mostraron mejoras en margen financiero, eficiencia y morosidad. Si esa tendencia se sostuviera, bancos como Supervielle, BBVA, Galicia o Macro podrían tener recorrido desde valuaciones bajas.

La apuesta, sin embargo, es agresiva. Tiene más potencial que un bono largo si el escenario local mejora, pero también más volatilidad. Para quien es constructivo con Argentina y entiende el riesgo, el sector financiero puede ser una forma de expresar esa visión. No es para quien busca dormir tranquilo.

CEDEARs: dolarizar y capturar tendencias globales

La gran diferencia frente a otros años es que hoy se puede armar una cartera global operando desde Argentina. Los CEDEARs permiten salir parcialmente del riesgo local sin dejar de usar pesos, y eso cambia por completo el abanico de alternativas.

Nu Holdings: expansión regional con riesgo Brasil

Nu tiene una historia de crecimiento muy fuerte. Avanza en Brasil, Colombia y México, donde ya logra rentabilidad y redujo el costo de adquisición de clientes. Su velocidad de expansión es uno de los puntos más relevantes del caso.

Por supuesto, tiene sensibilidad a las elecciones brasileñas y compite en un mercado muy dinámico, donde Mercado Pago es un rival importante. Pero el crecimiento fuera de Brasil y la posibilidad de expansión en Estados Unidos le agregan valor a la historia.

Micron: el desbalance de memorias puede durar años

Micron Technology aparece como una forma de exponerse a la demanda de memorias vinculada a inteligencia artificial. La tesis es que la oferta seguiría por debajo de la demanda incluso más allá de 2027.

Si esa escasez se mantiene, una valuación moderada en relación con las ganancias futuras puede seguir siendo atractiva. Es una tesis industrial y tecnológica, pero hay que tener presente la competencia china y las restricciones geopolíticas que atraviesan toda la cadena de semiconductores.

Alphabet: la inversión en inteligencia artificial empieza a rendir

Alphabet es uno de los ejemplos más claros de cómo el mayor gasto en infraestructura y capital puede traducirse en resultados. El negocio cloud mostró un crecimiento muy fuerte, mientras que YouTube, publicidad y buscador continúan siendo fuentes enormes de ingresos.

La integración de inteligencia artificial en el buscador cambia hábitos. Mucha gente ya no navega diez resultados ni pasa a la segunda página. Hace una pregunta, recibe una respuesta sintetizada y se queda ahí. El desafío es monetizar ese cambio sin deteriorar el negocio tradicional de publicidad.

Utilities, energía y el costo eléctrico de la IA

La inteligencia artificial no funciona en el aire. Necesita centros de datos, chips, memoria y mucha energía. Por eso, además de tecnológicas y semiconductores, tiene sentido mirar utilities.

El ETF XLU permite exponerse al sector de servicios públicos de Estados Unidos. Puede funcionar como complemento de una cartera cargada a tecnología, porque captura la otra cara del crecimiento de IA: la demanda energética.

También entran en esa conversación energías limpias, nuclear y toda la infraestructura eléctrica. No es una moda separada de la inteligencia artificial. Es parte de la misma cadena.

Biotecnología: una ficha para cambios de largo plazo

El ETF IBB concentra compañías de biotecnología. Es una forma de exponerse a tratamientos médicos innovadores, secuenciación, inteligencia artificial aplicada a salud y avances en diagnóstico y desarrollo de medicamentos.

Es un sector más de crecimiento que el healthcare tradicional. Mientras que un ETF amplio de salud puede incluir aseguradoras, farmacéuticas maduras y empresas defensivas, biotecnología apunta a innovación. Para una parte chica de una cartera de largo plazo, puede tener mucho sentido.

Hay tendencias que no son para tradear todos los días. Biotecnología, computación cuántica, robótica, energía e inteligencia artificial pueden ser posiciones para mirar a diez o veinte años, no solamente a la próxima rueda.

Vista: energía sin el mismo riesgo político de YPF

Vista ofrece una exposición más pura al no convencional. Tiene historial de cumplimiento de objetivos, crecimiento de producción y una valuación que luce atractiva frente a comparables internacionales.

Para quien quiere participar de Vaca Muerta pero reducir el componente político asociado a YPF, Vista puede ser una alternativa interesante. La entrada, como siempre, depende del horizonte y del precio. Una buena empresa no necesariamente es una buena compra a cualquier valuación.

Brasil: barato, pero dependiente del escenario electoral

Brasil aparece como un mercado que lleva tiempo sin gran recorrido y donde muchas compañías pagan dividendos interesantes. Esa es una diferencia importante frente a Argentina, donde históricamente la rentabilidad del accionista estuvo más ligada a la suba de precio que al cobro de dividendos.

El ETF EWZ permite una exposición amplia al mercado brasileño. La tesis es bastante directa: si continúa el oficialismo, puede haber más tiempo para acumular activos baratos; si cambia el escenario político, puede venir una revalorización fuerte. No es una certeza, pero es una asimetría que merece seguimiento.

La idea central: no comprar miedo, pero tampoco ignorarlo

El mercado empezó a cubrirse antes de tiempo. Eso no significa que haya que vender todo, dolarizar todo o abandonar cualquier activo argentino. Significa que hay que reconocer que el riesgo político y cambiario ya volvió a entrar en los precios.

La respuesta no es una cartera binaria. Es diversificar entre duration corta, cobertura cambiaria, acciones locales seleccionadas, metales, energía y CEDEARs globales. Cada activo tiene una función distinta.

  • Los bonos cortos buscan devengar tasa con menor sensibilidad al riesgo país.
  • Los activos dolarizados y los CEDEARs reducen concentración argentina.
  • Los metales aportan exposición a activos reales y demanda global.
  • Las energéticas capturan una transformación estructural local y mundial.
  • La tecnología, utilities y biotecnología apuntan a tendencias de largo plazo.

En momentos así, la pregunta no es solamente cuánto puede rendir un activo. También hay que preguntarse qué pasa si el escenario no sale como esperábamos. Esa es la diferencia entre tener una inversión y tener una cartera.

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Fuente: ¿Qué hacemos con los pesos?. Canal Mundo Dinero. Link: