Jueves 04 de Junio 2026
Financiamiento PyME

Pagaré bursátil: cómo funciona la herramienta que más usan las PyMEs para financiarse

El pagaré bursátil se convirtió en una de las alternativas más utilizadas por las PyMEs dentro del mercado de capitales. Permite conseguir fondos de forma ágil, digital y flexible, con plazos de hasta tres años y opciones en pesos, TAMAR, dólar linked o dólar hard. En Finanzas Pyme, Aldana Hamer conversó con Eduardo Goldman, de Alycbur, sobre cómo implementarlo y qué ventajas ofrece para empresas que buscan financiar capital de trabajo, equipamiento, exportaciones o crecimiento.

Mundo Dinero por Mundo Dinero

4 Junio de 2026
Pyme
Pagaré bursátil: cómo funciona la herramienta que más usan las PyMEs para financiarse

El instrumento que más se usa para financiarse: cómo implementar el pagaré bursátil

Si una pyme necesita financiamiento y todavía mira solo al banco, hay una parte importante del mapa que se está perdiendo. Dentro del mercado de capitales, el pagaré bursátil se convirtió en una de las herramientas más usadas para conseguir fondos de manera ágil, digital y con bastante flexibilidad.

No es casualidad. Reúne varias cosas que para una empresa pesan mucho: plazos más largos que otros instrumentos, operatoria simple, posibilidad de emitir en distintas monedas o con distintos ajustes, y una dinámica que se parece bastante a una obligación negociable de corto plazo, pero con una implementación mucho más liviana.

Para muchas pymes, suena técnico. En la práctica, es bastante más accesible de lo que parece.

Qué es un pagaré bursátil

El pagaré bursátil parte de una idea conocida: el pagaré tradicional usado en el comercio. La diferencia es que ahora ese documento pasó al mundo digital y se negocia dentro del mercado de valores.

En otras palabras, sigue siendo una promesa de pago, pero virtualizada dentro de Caja de Valores, con una estructura preparada para que una empresa pueda emitirlo y obtener financiamiento a través del mercado.

Ese cambio le dio mucha más dinámica al instrumento. Igual que ocurrió con el cheque de pago diferido al digitalizarse, el pagaré dejó de ser un papel aislado y pasó a integrarse a una operatoria bursátil formal, trazable y más eficiente.

Qué tipos de pagaré bursátil existen

Una de las fortalezas del instrumento es su flexibilidad. No existe una sola forma de emitirlo. Una pyme puede estructurarlo según su necesidad financiera y según el tipo de inversor al que apunte.

1. Pagaré en pesos a tasa fija

Es la modalidad más directa. La empresa emite en pesos y pacta una tasa determinada desde el inicio.

2. Pagaré en pesos ajustado por TAMAR

En este caso, el pagaré también es en pesos, pero su ajuste sigue la tasa TAMAR, que es una tasa promedio vinculada a depósitos mayoristas de bancos privados.

Esto permite trabajar con más previsibilidad cuando el plazo es más largo y la empresa quiere evitar quedar descalzada respecto de la evolución de las tasas.

3. Pagaré dólar linked

Aunque se integra dentro de la familia de pagarés en pesos, su valor se ajusta por tipo de cambio. Es decir, no se cancela en dólares billete, pero sí acompaña la variación del dólar.

4. Pagaré en dólar hard

Acá sí se trata de un instrumento monetizado y cancelado en dólares. Para empresas con ingresos o compromisos dolarizados, puede ser una herramienta muy útil.

Por qué el pagaré bursátil ganó tanto terreno

El crecimiento de este instrumento no es una percepción. Ya ocupa una porción muy relevante del financiamiento pyme dentro del mercado argentino de valores.

En los datos mencionados para abril, el mercado operó un volumen total enorme entre pagarés, cheques y factura de crédito electrónica. Y aproximadamente la mitad de esa negociación correspondió al pagaré bursátil.

Eso lo ubica por encima de otras herramientas muy conocidas:

  • Pagaré bursátil: 50% del volumen
  • Cheque de pago diferido: 47%
  • Factura de crédito electrónica: 3%

Ese peso no apareció de la nada. Se explica por tres factores muy concretos:

  • Facilidad operativa
  • Acceso rápido al mercado
  • Capacidad de adaptarse a distintas necesidades de financiamiento

En muchos casos, funciona como una especie de puerta de entrada al mercado de capitales para empresas que todavía no están listas para emitir una obligación negociable tradicional.

Qué plazo puede obtener una pyme

Acá aparece una diferencia importante frente a otros instrumentos. El pagaré bursátil puede tener plazo de hasta 3 años.

Eso ya lo vuelve especialmente atractivo para operaciones que necesitan algo más que capital de trabajo de muy corto plazo. Por ejemplo:

  • financiar ventas a plazo
  • comprar maquinaria
  • sostener una expansión comercial
  • acompañar exportaciones
  • cubrir necesidades transitorias de caja

Mientras que el cheque suele quedar más atado al financiamiento de corto recorrido, el pagaré abre una ventana más larga.

Cómo se negocia: segmento garantizado y no garantizado

Dentro del mercado, el pagaré bursátil puede negociarse de dos maneras:

  • Con aval de una SGR
  • Sin garantía, en el segmento no garantizado

En el segmento avalado, una Sociedad de Garantía Recíproca respalda la operación. En el no garantizado, el inversor mira directamente a la empresa firmante del pagaré y evalúa su riesgo crediticio.

Lo interesante es que una gran parte del volumen se concentra justamente en el segmento no garantizado. Eso muestra que muchas empresas consiguen financiamiento por su propio nombre, apoyadas en su historial, su actividad y su capacidad de repago.

Es una señal clara de maduración del instrumento: no solo sirve para empresas que necesitan respaldo externo, sino también para compañías que pueden validar su riesgo directamente frente al mercado.

Tasas de referencia del pagaré bursátil

La gran pregunta siempre aparece rápido: ¿a qué tasa se financia una pyme?

Las referencias mencionadas para el segmento no garantizado fueron las siguientes:

  • En pesos: alrededor de 26%
  • En dólar hard: entre 8% y 9%
  • En dólar linked: cerca de 6%

Son tasas promedio de mercado y, por supuesto, pueden variar según el momento, la empresa, el plazo y la percepción de riesgo del inversor.

También hay que entender algo importante: no se trata de comparar linealmente con una tasa bancaria como si fueran exactamente lo mismo. El banco y el mercado analizan distinto.

Mercado y banco no hacen el mismo análisis

El banco suele trabajar con una lógica más patrimonial y regulatoria. En el mercado, en cambio, la tasa surge del encuentro entre oferta y demanda. Hay una empresa que necesita fondos y un inversor que evalúa riesgo, plazo y rendimiento esperado.

Cuando esos factores coinciden, aparece la financiación.

Además, en el pagaré bursátil hay un detalle técnico que impacta bastante: la tasa es vencida. Eso significa que no siempre es comparable de manera directa con operaciones que se estructuran con tasa adelantada.

En contextos de tasas altas o en plazos más largos, esa diferencia puede modificar bastante el costo financiero real.

Qué empresas pueden usar esta herramienta

La respuesta corta es simple: casi cualquier pyme con una actividad genuina y una necesidad financiera real.

No está pensado para un único sector. Al contrario, es una herramienta transversal a distintos rubros. Entre los ejemplos mencionados aparecen:

  • logística
  • exportadores
  • constructoras y desarrolladoras
  • concesionarias
  • retail
  • empresas de préstamos personales que operan como pyme
  • negocios con ciclos de cobro largos

El punto no es el rubro en sí mismo, sino si existe una necesidad financiera clara y una historia que permita explicarle al mercado cómo se va a repagar ese instrumento.

Incluso en momentos donde ciertos sectores enfrentan una desaceleración, pueden aparecer estructuras interesantes para financiarse con respaldo adicional o con esquemas más creativos.

Las principales ventajas del pagaré bursátil

Acá está buena parte de su atractivo. El pagaré bursátil no solo sirve porque financia. Sirve porque lo hace con una combinación de beneficios operativos, legales, impositivos y financieros.

1. Es 100% digital

Esto elimina muchos de los problemas clásicos del viejo pagaré en papel.

Al emitirse digitalmente dentro de Caja de Valores, quedan resueltos controles esenciales de validación, firma y formalidad. Eso le da mucha más seguridad jurídica al instrumento.

En un pagaré tradicional, podía surgir una discusión por la firma o por defectos formales. En este esquema, ese riesgo baja muchísimo. Si hay un problema, el foco pasa a ser el cobro, no la validez del instrumento.

2. Puede emitirse en distintas monedas o con distintos ajustes

La pyme no queda atrapada en una única lógica de financiamiento. Puede elegir:

  • pesos
  • pesos a tasa fija
  • pesos ajustados por TAMAR
  • dólar linked
  • dólar hard

Esa flexibilidad permite acercar el financiamiento al flujo real del negocio.

3. Permite plazos de hasta 3 años

Ya lo mencionamos, pero merece repetirse porque es una de sus grandes virtudes. Da más aire para estructurar proyectos y no quedar obligado a refinanciar cada pocos meses.

4. Puede adaptarse a lógicas sectoriales

Una idea muy interesante del pagaré bursátil es su potencial para incorporar cláusulas de ajuste ligadas a variables más cercanas al negocio.

Se mencionó, por ejemplo, la posibilidad de pensar ajustes vinculados a precios de commodities como soja o petróleo. El concepto de fondo es potente: financiarse en una variable que acompañe mejor el precio al que la empresa vende.

Eso ayuda a evitar descalces. Si la empresa vende en una economía atada a determinada referencia, tiene mucho sentido que su deuda también se mueva con una lógica parecida.

5. Los intereses están exentos de IVA

Puede parecer un detalle menor, pero no lo es. Sobre todo para empresas que arrastran saldo técnico o para aquellas donde el componente impositivo pesa sobre la caja.

Desde el punto de vista financiero, esta exención mejora el resultado de la operación.

6. No necesariamente genera movimiento bancario

Este punto es muy valioso y muchas veces se subestima.

La emisión, la negociación, la cobranza y la tenencia del instrumento suceden dentro del ámbito bursátil, a través de la cuenta comitente. Eso significa que una empresa puede operar, cobrar, invertir transitoriamente esos fondos e incluso resolver varios pasos sin tocar su cuenta bancaria hasta el momento en que realmente necesita el dinero.

Esto ayuda por varios motivos:

  • reduce fricción administrativa
  • evita movimientos bancarios innecesarios
  • disminuye impactos vinculados al impuesto al débito y crédito en determinadas operatorias
  • evita alertas operativas por movimientos que, aunque legítimos, después demandan explicaciones adicionales

Incluso, si una empresa hace la colocación unos días antes de necesitar los fondos, puede mantener temporalmente el dinero dentro del circuito bursátil, por ejemplo en un fondo money market, y recién transferirlo al banco cuando lo necesita para pagos concretos.

7. En el caso del pagaré TAMAR, el ajuste tiene una ventaja financiera adicional

En la estructura con cláusula TAMAR, el ajuste se liquida al devengamiento final del pagaré. En términos prácticos, eso puede hacer que la empresa reciba más dinero al inicio y difiera parte del costo financiero hacia el final.

Para una pyme que necesita liquidez hoy, ese detalle puede hacer una diferencia real.

8. Puede reforzarse con garantías

Aunque exista un mercado no garantizado muy activo, el pagaré también puede acompañarse con estructuras de garantía. Por ejemplo, mediante fideicomisos, garantías reales o flujos específicos que respalden la emisión.

Eso lo vuelve una herramienta especialmente interesante para empresas que tienen activos o ingresos identificables y quieren mejorar las condiciones de colocación.

9. Existe mercado secundario

No se trata solo de emitir y esperar al vencimiento. Los pagarés pueden volver a negociarse. Si un inversor los compró, puede venderlos más adelante. Incluso pueden circular pagarés propios o de terceros.

Eso todavía tiene margen para crecer, pero marca una dirección clara: la virtualización del instrumento puede volver mucho más dinámico su uso dentro de la economía.

Cómo se opera un pagaré bursátil paso a paso

La operatoria puede sonar compleja hasta que se la ordena. En realidad, el proceso tiene una lógica bastante sencilla.

Paso 1. Abrir una cuenta comitente en una ALyC

El punto de partida es tener una cuenta comitente en una ALyC, es decir, en un intermediario habilitado para operar en el mercado de capitales y, específicamente, en este tipo de instrumentos.

Sin cuenta comitente no hay operatoria.

Paso 2. Ingresar al sistema habilitado para pymes

La emisión se realiza a través del sistema de Caja de Valores pensado para este tipo de operatorias. Una vez que la empresa tiene usuario y acceso, ya se habrán validado previamente los aspectos formales y societarios necesarios para que quien firma tenga facultades suficientes.

Eso es clave para la validez legal del pagaré.

Paso 3. Confeccionar el pagaré digitalmente

La empresa completa los datos básicos:

  • monto
  • plazo
  • moneda o cláusula de ajuste
  • condiciones de emisión

Es, conceptualmente, como completar un pagaré tradicional, pero en formato digital y dentro de una infraestructura formal de mercado.

Paso 4. Definir si se avala o no por una SGR

Si la empresa quiere operar con aval, primero se envía a la SGR para que lo garantice. Si va al segmento no garantizado, se remite directamente a la cuenta comitente correspondiente para su posterior negociación.

Paso 5. La ALyC sube el instrumento al mercado

Una vez emitido, la ALyC lo ofrece en el mercado. Ahí empieza el trabajo comercial y crediticio: presentar el instrumento, evaluar riesgo y buscar demanda inversora.

Paso 6. Se concreta la colocación

Del otro lado hay inversores, también operando a través de ALyC, que analizan el instrumento y deciden si compran según la tasa, el plazo y el riesgo de la empresa.

Cuando la operación cierra, el vendedor recibe los fondos y el comprador recibe el pagaré dentro de su cuenta comitente.

Paso 7. La custodia queda en Caja de Valores

La tenencia del instrumento no queda en manos del intermediario como si fuera un papel físico. Queda registrada en Caja de Valores a nombre del titular correspondiente.

Esto da orden, seguridad y trazabilidad.

Qué rol cumplen la ALyC y Caja de Valores

Vale la pena separar funciones porque es una duda frecuente.

La ALyC

Es el intermediario que acompaña la apertura de cuenta, la emisión, la evaluación crediticia, la colocación y la operatoria de mercado.

Caja de Valores

Es donde queda depositada la tenencia del instrumento. No es que el inversor "se lleva" el pagaré. El instrumento existe de forma registral y digital dentro de ese sistema.

Eso hace que todo el circuito sea más limpio y mucho más difícil de cuestionar desde el punto de vista formal.

Cuánto tiempo demora empezar a operar

Acá hay una buena noticia. Operativamente, abrir la cuenta y dejar resuelto el acceso puede tomar entre 24 y 48 horas, si la documentación está en orden y hay acompañamiento en el proceso.

Después aparece la etapa de evaluación crediticia. Según la empresa, eso puede resolverse muy rápido o llevar algunos días más. Como referencia general:

  • Apertura operativa: 1 o 2 días
  • Evaluación crediticia inicial: desde pocos días hasta alrededor de una semana

Una vez que la empresa ya es conocida por el mercado y construyó historial, todo tiende a acelerarse. Ahí la dinámica cambia mucho: emitir, negociar, obtener fondos, cancelar y volver a emitir pasa a ser parte de una rutina financiera bastante más fluida.

Para qué tipo de necesidad financiera sirve mejor

El pagaré bursátil encaja especialmente bien cuando la empresa necesita una herramienta flexible para financiar:

  • capital de trabajo
  • ventas a plazo
  • expansión comercial
  • compra de equipamiento
  • exportaciones
  • necesidades transitorias de caja
  • estructuras respaldadas con garantías o flujos

También es una buena opción para empresas que quieren sumar una fuente más de financiamiento sin abandonar las que ya tienen.

Una idea clave: el mercado complementa al banco

No se trata de reemplazar una fuente por otra. El enfoque más inteligente suele ser combinar herramientas.

Una pyme puede trabajar con:

  • bancos
  • capital propio
  • crédito de proveedores
  • mercado de capitales

Cuantas más alternativas tenga disponibles, más margen va a tener para elegir la estructura financiera más conveniente en cada momento.

Por eso hay una recomendación muy práctica: abrir una cuenta comitente antes de necesitarla con urgencia. Tener resuelto ese paso de antemano deja lista una vía de financiamiento adicional que puede ser muy valiosa cuando aparece una oportunidad o una necesidad concreta.

Por qué conviene prestarle atención ahora

El pagaré bursátil ya dejó de ser una rareza. Es una herramienta consolidada dentro del financiamiento pyme y todavía tiene espacio para crecer.

Combina digitalización, seguridad jurídica, eficiencia operativa, flexibilidad en moneda y tasa, y una estructura de mercado que permite que cada empresa encuentre inversores dispuestos a evaluar su riesgo.

Para una pyme que está operando, vendiendo, invirtiendo o buscando crecer, no hace falta esperar a estar en una situación límite para explorar esta opción. Al contrario. Cuanto antes se entiende cómo funciona y se incorpora al menú financiero de la empresa, más valor puede aportar.

Si tu empresa necesita financiamiento, el pagaré bursátil merece un lugar serio en la conversación.

Fuente: Finanzas Pyme. Canal Mundo Dinero. Link: