El mercado cambió de régimen: Brasil, bonos argentinos e inteligencia artificial
El mercado cambió de régimen: Brasil, bonos argentinos e inteligencia artificial
¿Qué hacemos con los pesos cuando cambia el mercado? La respuesta no pasa solamente por elegir una acción que parezca barata o un bono que pague una tasa tentadora. Primero hay que entender qué cambió, qué riesgos estamos tomando y cómo encaja cada inversión en la cartera.
Hoy conviven varias discusiones importantes: el potencial de Brasil después de una reacción electoral fuerte, las oportunidades en la renta fija argentina y una competencia global por el capital que puede mantener las tasas de interés más altas de lo que nos acostumbramos a ver.
Y, atravesando todo eso, aparece la inteligencia artificial. No solamente como una historia de empresas tecnológicas, sino también de energía, chips, centros de datos y financiamiento. Ahí está buena parte del cambio de régimen: hay nuevas necesidades de inversión y no alcanza con analizar los mercados con el manual de los últimos quince años.
Ideas clave
- Brasil combina valuaciones atractivas, sensibilidad política y exposición al ciclo de commodities.
- Acortar la duración reduce la sensibilidad de los bonos frente a nuevas subas de tasas.
- La inteligencia artificial ofrece exposición mediante energía, chips, infraestructura, modelos y aplicaciones.
- Una caída de precio no demuestra que una acción esté barata ni garantiza su recuperación.
Brasil: ¿todavía hay oportunidad después de la suba?
Una reacción electoral puede mover los precios de golpe. Pero una suba fuerte no responde, por sí sola, la pregunta que nos interesa: ¿cuánto recorrido queda desde el precio al que podemos comprar ahora?
En el escenario brasileño analizado, el mercado reaccionó con entusiasmo ante un resultado de primera vuelta que mejoraba las perspectivas de una alternativa considerada más favorable al mercado. El balotaje todavía era un riesgo pendiente. La discusión, entonces, no era solamente política: también había que mirar valuaciones, dividendos y posibles flujos de inversión.
Antes de ese resultado, la tesis favorable a Brasil se apoyaba en una asimetría: los activos estaban en niveles que podían ofrecer un margen atractivo de recuperación, mientras que parte del riesgo político ya parecía incorporado en los precios.
Los bancos eran un ejemplo. Se destacaban relaciones precio sobre valor libro bajas, incluso frente a bancos argentinos, y dividendos que resultaban interesantes para quienes buscan renta dentro de una cartera de acciones.
Mantener una posición no es lo mismo que apostar a una elección
Hay una diferencia importante entre conservar activos comprados por sus fundamentos y aumentar agresivamente la exposición unos días antes de un evento binario.
Una estrategia planteada fue sostener las posiciones brasileñas que ya estaban en cartera, sin comprar más en la previa electoral. El argumento era sencillo: las valuaciones permitían sentirse cómodo con la inversión, pero no justificaban transformar una cartera en una apuesta al resultado.
Si las encuestas, con todos sus recursos, tienen dificultades para anticipar una elección, nosotros tampoco tenemos por qué creer que podemos resolverla desde una computadora. La inversión tiene que funcionar más allá de nuestra capacidad de adivinar el próximo titular.
La comparación con Argentina sirve, pero no es una promesa
Como referencia, se recordó la reacción del Merval en dólares después del triunfo de Javier Milei en el balotaje: una suba cercana al 27% en la primera rueda, seguida por un recorrido posterior que llevó al índice desde alrededor de 950 hasta unos 2.400 puntos.
La idea no es que Brasil tenga que repetir esa trayectoria. Lo útil de la comparación es entender que una primera reacción fuerte no necesariamente agota un cambio de expectativas. Cuando cambian las perspectivas de rentabilidad, las políticas esperadas y los flujos de capital, la revaluación puede continuar.
También se discutió una estimación favorable que contemplaba una recuperación del orden del 20% al 27% para Brasil bajo determinados supuestos políticos. Eso debe leerse como un escenario, no como un rendimiento asegurado.
EWZ, XP, Itaú y Petrobras: distintas maneras de invertir en Brasil
No todos los activos brasileños responden igual. Un real más fuerte puede favorecer a las compañías orientadas al mercado interno y, al mismo tiempo, complicar relativamente a algunas exportadoras.
Por eso conviene separar las distintas tesis de inversión:
- EWZ: permite tomar exposición diversificada a acciones brasileñas sin depender de una sola empresa.
- XP: ofrece exposición al negocio de intermediación e inversión, con una tesis vinculada al crecimiento de la actividad del mercado de capitales.
- Itaú: combina la exposición bancaria con la posibilidad de beneficiarse de una economía y un mercado financiero más activos.
- Petrobras: incorpora petróleo, escala operativa y una historia de distribución de dividendos que resulta relevante para inversores orientados a renta.
- B3: representa la infraestructura del mercado brasileño, aunque su acceso no es equivalente al de los activos disponibles mediante CEDEAR.
Para conocer el alcance de la exposición diversificada, resulta útil revisar la información oficial del ETF EWZ.
La tesis sobre XP, Itaú y B3 tiene un punto en común: si entra capital y aumenta el interés por Brasil, no solamente pueden subir las acciones. También pueden crecer las operaciones, las cuentas de inversión y la actividad de intermediación.
Parte de ese dinero podría buscar compañías que no tienen una vía sencilla de acceso desde Argentina o desde el mercado estadounidense. Eso vuelve relevante a la infraestructura financiera local.
Ahora bien, una suba puede cambiar por completo una estrategia de trading. XP fue mencionada como un activo que había permitido operar repetidamente dentro de un canal de precios. Cuando ese canal se rompe al alza, el negocio deja de ser el mismo. No alcanza con seguir esperando que vuelva al precio de entrada habitual.
Commodities: una segunda tesis para Brasil
Brasil no depende solamente de la política. También tiene una exposición importante al ciclo de materias primas.
Como antecedente, se recordó que entre 2002 y 2008, durante un gran ciclo alcista acompañado por un superciclo de commodities, EWZ llegó a multiplicar aproximadamente por dieciocho su valor en dólares. Es una referencia histórica potente, pero no una base para proyectar automáticamente otro resultado igual.
La pregunta hacia adelante es si estamos cerca de un nuevo ciclo favorable para petróleo, productos agrícolas y metales. En esa discusión aparece GSG, un instrumento que reúne exposición a una canasta de materias primas, con un peso relevante de energía y participación de otros segmentos.
También se mencionaron posiciones específicas en cobre, oro y otros commodities. Ahí aparece una advertencia práctica: tener varios instrumentos distintos no siempre significa estar diversificado. Si todos dependen de una misma tesis, la cartera puede quedar mucho más concentrada de lo que parece.
La revisión mensual del portafolio sirve justamente para detectar esas concentraciones. Uno puede ir sumando posiciones interesantes y descubrir después que quedó demasiado jugado a un único escenario.
Cómo puede trasladarse el movimiento de Brasil a Argentina
El vínculo con Argentina tiene dos canales principales: los flujos financieros regionales y el comercio.
Si los grandes fondos aumentan su interés por Latinoamérica, pueden ampliar posiciones en distintos mercados de la región. Argentina podría beneficiarse de ese movimiento, especialmente a través de compañías líquidas y accesibles para inversores internacionales.
Eso no significa que todos los fondos tengan que comprar Argentina ni que todos los índices la incorporen automáticamente. La tesis es que un mayor apetito regional puede generar demanda adicional por activos argentinos.
El segundo canal es el real. Brasil es un socio comercial central para Argentina. Una apreciación de su moneda mejora, en términos relativos, la competitividad de los productos argentinos frente al mercado brasileño.
En el escenario discutido, esa combinación coincidía con una recuperación de los activos locales y una baja del riesgo país desde niveles cercanos a 640 puntos hasta algo menos de 600. El alivio era relevante, aunque no eliminaba los riesgos políticos y financieros pendientes.
Bancos, gas y Mercado Libre
Entre las ideas de renta variable local se destacaron los bancos, TGS y Mercado Libre, con una aclaración importante: Mercado Libre se incorpora mediante CEDEAR, no como una acción doméstica argentina.
- Bancos argentinos: venían de un castigo importante y podían captar parte de un eventual ingreso de fondos a la región.
- TGS: se vinculó con la posibilidad de desarrollar infraestructura para exportar gas de Vaca Muerta a Brasil, una hipótesis de inversión y no un proyecto confirmado en esa discusión.
- Mercado Libre: permite participar de un negocio latinoamericano con una presencia muy importante en Brasil.
También se mencionaron compañías como Loma Negra dentro de un posible movimiento más amplio de recuperación.
En Central Puerto, el argumento combinaba interés por la empresa y análisis técnico: un canal descendente, un contacto con su zona inferior y un rebote coincidente con la mejora del contexto. Ese tipo de lectura puede ayudar a definir una entrada, pero no reemplaza el análisis del negocio.
Bonos argentinos en dólares: tasas atractivas, riesgos diferentes
La suba de las tasas estadounidenses golpeó a los bonos de todo el mundo. Los corporativos argentinos, que durante un tiempo habían mostrado resistencia, también comenzaron a reflejar ese movimiento.
En el escenario analizado aparecían obligaciones negociables de primera línea con rendimientos cercanos al 8% anual, frente a niveles alrededor del 7% que se observaban unas semanas antes.
Las compañías destacadas fueron Pampa, Vista e YPF, con foco en Vaca Muerta, proyectos vinculados al RIGI y perspectivas de generación de divisas.
La tesis favorable combinaba varios elementos:
- Participación en un sector con perspectivas de crecimiento exportador.
- Proyectos de inversión y expansión de infraestructura.
- Mejores condiciones de acceso a las divisas de exportación bajo los regímenes aplicables.
- Niveles de endeudamiento considerados manejables para las compañías analizadas.
En Vista e YPF se mencionaron relaciones de deuda neta sobre EBITDA cercanas a 1,25 veces. También se destacó Vaca Muerta Sur como infraestructura relevante para ampliar la capacidad de transporte de crudo.
Una ON de una compañía sólida al 8% puede parecer muy atractiva. Pero hay que mirar qué vencimiento estamos comprando: no es lo mismo una obligación negociable corta que una con vencimiento en 2035, 2037 o 2038.
Bonar 2029 y BOPREAL 2028: acortar la duración
La cartera de renta fija presentada combinaba esas ON largas con Bonar 2029 y BOPREAL 2028. El objetivo era reducir la duración promedio y sumar flujos de cobro más cercanos.
Se discutían rendimientos del orden del 12% para el Bonar 2029 y de entre 8% y 9% para determinadas alternativas BOPREAL. Son referencias del momento analizado, no cotizaciones vigentes ni resultados garantizados.
La duración mide la sensibilidad aproximada del precio de un bono frente a cambios en su rendimiento. Cuanto mayor es la duración, mayor suele ser el movimiento de precio ante una variación de tasas.
Por eso, si las tasas estadounidenses vuelven a subir, una cartera más corta puede defenderse mejor que otra concentrada en bonos largos.
También importa el cupón. Un bono que distribuye más flujo durante su vida puede resultar más cómodo para quien busca ingresos periódicos que otro con cupones reducidos y una mayor dependencia de la valorización del capital.
La tesis sobre gas, minería y vencimientos
El argumento favorable a los soberanos se apoyaba en las perspectivas de exportaciones de gas y minería. Una de las proyecciones discutidas planteaba que su aporte comercial podría cubrir los vencimientos externos futuros.
Eso es una tesis macroeconómica, no una equivalencia automática entre exportaciones y dólares disponibles para el Tesoro. La cuenta pendiente seguía siendo recuperar el acceso al mercado internacional, de modo de no utilizar todos los recursos disponibles para cancelar deuda.
La distinción central era entre nivel de endeudamiento y concentración de vencimientos. Un país puede tener una deuda manejable en términos agregados y, aun así, enfrentar dificultades si los pagos se acumulan en pocos años.
La curva ofrece alternativas para distintos perfiles
La discusión recorría desde instrumentos cortos, incluido el Bonar 2027 con pagos en dólares locales, hasta bonos largos como el Bonar 2038 y el AL41.
Para un perfil más conservador, el foco estaba en calidad crediticia, plazos más cortos y menor sensibilidad a tasas. Para un perfil moderado, el Bonar 2029 ofrecía una combinación de rendimiento y riesgo soberano. Para alguien más agresivo, los bonos largos podían brindar una mayor recuperación de precio bajo un escenario favorable.
Se mencionó al AL41 con una paridad cercana al 65%. Pero esa distancia respecto del valor nominal no debe confundirse con una ganancia asegurada. El precio depende de los flujos, el riesgo de crédito y la tasa que exige el mercado.
También apareció una evaluación favorable del saneamiento del Banco Central y de una eventual reforma de su Carta Orgánica. La reforma todavía pendiente debía tratarse como parte del escenario, no como un hecho consumado.
Cómo armar una cartera de ON con renta mensual
No todo inversor busca maximizar la tasa. Hay quienes quieren reemplazar la lógica del alquiler por una cartera que genere cobros periódicos, sin necesitar el capital que exige un inmueble.
La propuesta consistía en combinar obligaciones negociables con distintos calendarios de pago para producir ingresos todos los meses. Eso no requiere que cada ON pague mensualmente: el flujo mensual surge de la combinación de instrumentos.
Un sistema de selección con tres componentes
La metodología de evaluación presentada asignaba un puntaje a cada compañía a partir de:
- 40% de análisis propio: indicadores relacionados con capacidad de repago, endeudamiento y cobertura de intereses.
- 40% de calificaciones crediticias: ratings de largo plazo, tomando como referencia Fitch y, cuando correspondía, Moody's.
- 20% de liquidez: facilidad de operar el instrumento en el mercado.
El puntaje se actualizaba con la información de los balances. Después se definían las proporciones necesarias para ordenar los cobros durante el año.
La cartera específica de renta mensual estaba formada por instrumentos de ley local y mostraba una TIR algo superior al 5,5%, calculada con los precios y el dólar MEP del momento, con una duración inferior a 2,5 años.
La diferencia con las ON cercanas al 8% tenía una explicación importante: eran carteras con plazos distintos. Comparar solamente la tasa, sin mirar duración, legislación y crédito, puede llevarnos a una conclusión equivocada.
Estados Unidos: por qué las tasas pueden quedarse más altas
Acá aparece el cambio de régimen más profundo. Durante años convivimos con abundancia de ahorro, liquidez y tasas muy bajas. Ahora hay varios demandantes importantes compitiendo por el mismo capital.
- El Tesoro estadounidense: necesita financiar déficit y refinanciar una deuda considerable.
- Las grandes tecnológicas: requieren recursos para infraestructura de inteligencia artificial, centros de datos y capacidad de cómputo.
- Otros emisores: deben ofrecer rendimientos competitivos para captar fondos.
Empresas que históricamente generaban grandes excedentes de efectivo pueden pasar a necesitar financiamiento adicional para sus inversiones. Si aparecen bonos de compañías de alta calidad con tasas atractivas, el inversor compara esas alternativas con el Tesoro y con créditos de países emergentes.
También se discutió una menor preferencia relativa por activos de reserva en dólares y un mayor interés de algunos bancos centrales por el oro. La lectura era que cambios en la demanda pueden contribuir a sostener tasas más elevadas.
El desacuerdo está en cuánto más pueden subir
Una postura sostenía que el déficit, las refinanciaciones y la demanda de las tecnológicas podían seguir presionando las tasas. Otra consideraba que el ajuste ya había sido demasiado violento y que los niveles alcanzados eran suficientemente restrictivos.
Las dos miradas pueden compartir algo: aunque las tasas se estabilicen, no necesariamente vuelven al entorno excepcionalmente bajo de los últimos quince años.
Además, los conflictos geopolíticos y los precios de la energía agregan presión sobre la inflación. Una distensión podría aliviar parte del problema de corto plazo, aunque no resolvería las necesidades estructurales de financiamiento.
Para el inversor en bonos, la enseñanza es clara: una tasa de entrada atractiva no impide pérdidas temporarias de precio. La rentabilidad de un fondo de renta fija puede quedar muy por debajo del rendimiento de sus bonos si las tasas suben durante el período.
Acciones estadounidenses: el índice puede esconder muchas cosas
Mirar solamente el S&P 500 puede dar la sensación de que no pasó nada, mientras por debajo hay fuertes rotaciones entre sectores.
En el escenario analizado, un septiembre complicado daba paso a un comienzo de octubre más favorable, con recuperación del índice y mayor interés por sectores que venían rezagados.
La estacionalidad fue parte de la conversación: septiembre suele ser un mes difícil en los promedios históricos, mientras que octubre y noviembre pueden mostrar mejores resultados. Pero un promedio no explica todo ni garantiza la próxima rueda.
Los balances, las tasas y las expectativas de beneficios siguen siendo centrales. Meta, Nvidia y Microsoft fueron mencionadas como compañías cuyos resultados ayudaban a reducir parte del temor sobre la capacidad de rentabilizar las inversiones en inteligencia artificial.
Cuando un mal dato económico se convierte en una buena noticia bursátil
Los datos de empleo analizados mostraban menos creación de puestos de trabajo, revisiones negativas y salarios creciendo por debajo de lo esperado.
¿Por qué el mercado podía festejar algo así? Porque una economía menos presionada puede reducir la necesidad de nuevas subas de tasas.
Al mismo tiempo, el ISM se mantenía por encima de 50, señal de expansión, pero su componente de precios pagados era elevado. Esa combinación dejaba una economía que seguía creciendo, aunque con señales de inflación todavía incómodas.
El petróleo agregaba otra pieza. Se discutió una advertencia de Saudi Aramco sobre inventarios globales bajos y la demanda adicional que podría requerir su reconstrucción. Esa tesis podía sostener al sector energético, pero también dificultar la baja de la inflación.
CEDEAR y ETF sectoriales: diversificar sin llenar la cartera de nombres
Una cartera de acciones estadounidenses presentada tenía una visión de largo plazo y un enfoque bottom-up: analizar compañías, sus valuaciones y su momentum, en lugar de empezar exclusivamente por un pronóstico macroeconómico.
El sesgo principal era hacia empresas grandes y de crecimiento, con nombres como Alphabet, Visa, Nvidia y Amazon. Visa tenía una participación cercana al 16%, respaldada por su modelo de negocio y la digitalización de los pagos.
También se incorporaban tecnología, energía y salud. Salud buscaba aportar una exposición relativamente más defensiva y valuaciones consideradas interesantes. Eso no convierte a una cartera 100% accionaria en conservadora.
Primero definimos el objetivo de la cartera; después elegimos los activos. Una selección de buenas empresas puede ser una mala cartera si no coincide con nuestro plazo, nuestras necesidades o nuestra tolerancia a las caídas.
XLP, XLU, XLF y XLB
Los ETF sectoriales permiten ordenar la exposición sin acumular demasiadas posiciones individuales:
- XLP: consumo básico, con compañías de alimentos, bebidas, cuidado personal y productos para el hogar.
- XLU: utilities, relevante en la discusión sobre demanda eléctrica e infraestructura.
- XLF: sector financiero, con sensibilidad a las condiciones económicas y financieras.
- XLB: materiales, utilizado también para capturar movimientos del ciclo y tomar ganancias cuando corresponde.
La tesis sobre consumo básico no dependía de que todos los datos de consumo fueran excelentes. El argumento era que el castigo de precios podía haber sido excesivo y que una estabilización de las tasas mejoraría el atractivo relativo de compañías que pagan dividendos.
Para comprobar qué exposición se está comprando, conviene consultar las composiciones oficiales de los ETF sectoriales Select Sector SPDR. No todas las marcas de consumo pertenecen al mismo sector.
Una cartera con diez instrumentos bien elegidos puede ser más fácil de seguir que otra con treinta posiciones superpuestas. La cantidad de nombres no es una medida de calidad.
Las cinco capas para invertir en inteligencia artificial
Invertir en inteligencia artificial no significa comprar una sola empresa. Hay por lo menos cinco capas que permiten elegir distintos tipos de exposición.
- Energía: generación eléctrica y capacidad para abastecer centros de datos, con empresas como Constellation Energy y Vistra.
- Chips: procesamiento, memoria y fabricación, con Nvidia, Broadcom, Micron y TSMC.
- Infraestructura: servidores, centros de datos y servicios de nube, donde participan Microsoft, Amazon, Alphabet y Oracle.
- Modelos: los sistemas de inteligencia artificial desarrollados por distintas compañías y laboratorios.
- Aplicaciones: software que incorpora esa capacidad a tareas concretas, con ejemplos como Palantir, ServiceNow, Adobe y Snowflake.
Esta separación ayuda a encontrar un nivel de riesgo adecuado. No hace falta apostar a una compañía pequeña o muy endeudada para participar de la tendencia: varias grandes tecnológicas ya tienen exposición significativa.
También permite usar vehículos como SMH para semiconductores, XLU para utilities o URA para la cadena del uranio, entendiendo que cada uno cubre una parte diferente del negocio.
La pregunta incómoda: ¿quién pone la plata?
Entre fabricantes de chips, proveedores de nube, centros de datos y desarrolladores de software hay muchas transacciones cruzadas. Pero alguien tiene que generar ingresos finales que sostengan esa cadena.
Por eso no alcanza con identificar quién le vende a quién. Hay que preguntar qué clientes pagan, qué aplicaciones generan valor y cómo se transforma esa demanda en ganancias.
La discusión destacaba a Meta, Alphabet y Microsoft por sus negocios capaces de generar ingresos, además de oportunidades en soluciones específicas para empresas y biotecnología. Las compañías no identificadas no permiten construir una recomendación concreta.
Alphabet, Microsoft, Nvidia y Vistra
Una selección concentrada proponía esos cuatro nombres: tres grandes tecnológicas y un proveedor de energía.
La tesis favorable se apoyaba en crecimiento de resultados y múltiplos considerados atractivos. Se mencionaban referencias cercanas a 18 veces ganancias para Alphabet y 24 veces para Nvidia, junto con un crecimiento interanual muy elevado en el último balance de esta última.
Esos múltiplos dependen de la fecha y de las ganancias utilizadas en el cálculo. Lo relevante no es memorizar el número, sino comparar el precio con el crecimiento y la capacidad futura de generar efectivo.
Una empresa puede justificar una valuación que antes parecía excesiva si sus ganancias crecen con fuerza. También puede ocurrir lo contrario: que el mercado esté anticipando una desaceleración que todavía no se ve en el balance.
Mercado Libre, URA y Vale: ampliar la mirada
Mercado Libre: crecimiento y ventaja competitiva
La tesis sobre Mercado Libre combinaba comercio electrónico, crédito, publicidad y presencia regional. Se destacó una secuencia de treinta trimestres con crecimiento interanual superior al 30%.
También se citaron proyecciones favorables de crecimiento hasta 2030 y expansión de la cartera de préstamos. Son expectativas, no resultados ya obtenidos.
Parte del argumento era que la compañía podía resignar margen en el corto plazo para fortalecer logística, envíos y participación de mercado, especialmente en Brasil. Ahí importa distinguir entre deteriorar la rentabilidad y reinvertir para ampliar una ventaja competitiva.
URA: la demanda eléctrica detrás de los centros de datos
La exposición al uranio se vinculaba con la necesidad de energía continua para centros de datos y electrificación.
Se comparaban factores de capacidad aproximados de 92% para energía nuclear, 25% para solar, 35% para eólica y 56% para gas natural. El factor de capacidad describe cuánto produce una instalación respecto de su capacidad máxima a lo largo del tiempo; no es una comparación completa de costos o conveniencia.
También se citaba una proyección de demanda eléctrica de centros de datos desde unos 33 GW hasta 176 GW hacia 2035. La magnitud esperada respaldaba el interés por la cadena del uranio y por la infraestructura energética.
Vale: dividendos y metales
Vale aportaba una exposición brasileña diferente de bancos y petróleo. Su principal negocio seguía siendo el mineral de hierro, pero se destacaba la expansión en cobre y níquel.
La tesis incluía un dividendo de referencia cercano al 6% anual y planes de crecimiento de producción de cobre hacia 2035. La corrección de precio podía ofrecer una entrada más atractiva, siempre que el análisis de demanda y resultados respaldara la inversión.
Elecciones y balances: qué riesgos conviene seguir
Las elecciones de medio término estadounidenses aparecían como un factor relevante, pero no aislado.
La preocupación se concentraba en los posibles cambios en la capacidad del gobierno para impulsar políticas y, especialmente, en su reacción posterior al resultado. También se monitoreaba cualquier escalada del conflicto con Irán que pudiera volver a mover la energía.
Se mencionó, además, una posible iniciativa de inversión vinculada a inteligencia artificial. Al tratarse de una propuesta incierta, no corresponde incorporarla como si ya existiera un flujo confirmado hacia el mercado.
La temporada de balances seguía siendo el examen concreto: ingresos, márgenes, inversiones y perspectivas podían confirmar o cuestionar las expectativas que ya estaban en los precios.
Quant Selection: una cartera construida con estadísticas
No todas las carteras se arman con el mismo enfoque. Quant Selection proponía una metodología cuantitativa, con revisión trimestral.
El proceso partía de acciones relevantes de ETF sectoriales, eliminaba duplicaciones y evaluaba el universo resultante con métricas de riesgo y retorno.
- Comparar ratios de Sharpe a dos y cinco años.
- Separar las acciones en cuadrantes según sus resultados en ambos períodos.
- Trabajar con el grupo mejor ubicado.
- Analizar correlaciones para evitar combinaciones demasiado redundantes.
- Realizar simulaciones para construir una frontera eficiente y definir ponderaciones.
El ratio de Sharpe relaciona el retorno excedente con la volatilidad. La frontera eficiente busca combinaciones que ofrezcan una mejor relación entre riesgo y retorno dentro de los supuestos utilizados.
Entre los nombres de la selección se mencionaron Micron, Palantir, Nvidia, Phillips 66 y Cisco. El atractivo era encontrar una combinación que no dependiera solamente de los nombres más obvios.
Se presentó una simulación histórica con resultados muy superiores al S&P 500 y una rentabilidad esperada cercana al 56%. Un backtest no es una promesa de rendimiento futuro. Depende del período, los datos, las reglas de selección y los supuestos del modelo.
Además, una revisión trimestral no convierte la estrategia en una operación para mañana. Su horizonte de análisis era de mediano y largo plazo.
Una acción que cayó no necesariamente está barata
Este punto merece cerrar la discusión. Comprar porque algo bajó mucho puede ser tan equivocado como descartar una empresa solamente porque está en máximos.
Nike fue señalada como un caso de deterioro de resultados, pérdida de participación y presión competitiva. Globant apareció como ejemplo de una compañía cuyo múltiplo puede cambiar radicalmente cuando deja de ser percibida como una historia de alto crecimiento.
Si cambia el negocio, también cambia lo que el mercado está dispuesto a pagar. Una caída del 80% o del 90% no obliga a que el precio vuelva a su máximo anterior.
La anécdota de Merrill Lynch ilustraba el riesgo de comprar sin entender por qué una empresa parece barata: una inversión previa a la crisis terminó convertida en acciones de Bank of America tras su adquisición.
Del otro lado, evitar sistemáticamente las compañías en máximos habría dejado afuera buena parte del recorrido de empresas exitosas como Nvidia.
La pregunta útil es otra: ¿qué pasó con el negocio y qué puede pasar con sus ganancias? Precio bajo y valuación atractiva no son sinónimos.
En un mercado que cambió de régimen, esa disciplina vale más que cualquier pronóstico puntual: definir el objetivo, entender las fuentes de riesgo, revisar las concentraciones y elegir instrumentos que podamos sostener cuando llegue la volatilidad.
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Fuente: ¿Qué hacemos con los pesos?. Canal Mundo Dinero. Link: