Uruguay quiere patear el tablero. El Gobierno uruguayo anunció su intención de generar acuerdos bilaterales, por fuera del bloque regional. Al mismo tiempo que se da el traspaso de la presidencia protempore del Mercosur de la Argentina a Brasil. 

Según el economista Fausto Spotorno “todo el Mercosur se está dirigiendo en un sentido muy diferente al que quiere Argentina. Brasil, Paraguay y Uruguay quieren bajar aranceles y abrirse más al mundo”  En este contexto a la Argentina no le queda mucho margen de maniobra y tarde o temprano va a tener que acomodarse al contexto del bloque. 

Pero el bloque necesita del voto argentino para la baja de los aranceles. La puja se centra en la reducción y eliminación del arancel externo común.  Es un arancel llega hasta el 35% en distintos productos que rige desde 1994. Su función es la de obrar como protección hacia productos importados que son fabricados y comercializados en la región. 

Si Brasil y Uruguay realizan convenios unilaterales afectaría a la exportación nacional, como del trigo y de la industria automotriz, que tienen como principal cliente Brasil. En el corto plazo, esta situación no tiene una implicación en la economía argentina real, pero marca la desigualdad de proyectos entre Argentina y sus socios regionales. Estamos en medio de un conflicto comercial externo que plantea las tensiones propias de los países de la región y sus políticas para el comercio exterior y apertura de la economía.

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