Brasil sorprende y Argentina está en alerta: acciones, tasas y las señales que importan
Brasil sorprende y Argentina está en alerta: acciones, tasas y las señales que importan
Brasil puede darle una buena noticia a la región. Pero una buena noticia afuera no alcanza para resolver los problemas de Argentina. Esa es la diferencia que hay que tener clara antes de salir a comprar cualquier cosa.
La sorpresa electoral brasileña favoreció las expectativas sobre Bolsonaro y disparó una reacción fuerte en el real y en las acciones. Detrás del entusiasmo hay una historia más interesante que el resultado político: disciplina fiscal, margen para bajar la tasa Selic y una posible migración de dinero desde la renta fija hacia la bolsa.
Al mismo tiempo, los rendimientos largos de Estados Unidos siguen altos y el riesgo de crédito empieza a moverse. Argentina recibe ese escenario con bonos exigidos, acciones muy castigadas y una señal positiva: el Banco Central aceleró las compras de dólares sin que el tipo de cambio se disparara.
Los precios, rendimientos y niveles técnicos que siguen corresponden a la rueda analizada. Son referencias para entender el escenario, no cotizaciones actualizadas ni objetivos garantizados.
Claves del análisis
- Una baja más rápida de la Selic podría favorecer la actividad y las acciones domésticas brasileñas.
- Los rendimientos largos estadounidenses siguen condicionando los bonos, pese a señales de empleo más débiles.
- Argentina combina incertidumbre electoral con sensibilidad al aumento global del riesgo de crédito.
- Las compras de dólares con estabilidad cambiaria son positivas, pero necesitan acompañarse de una mejora de actividad.
Brasil: la oportunidad va bastante más allá de las elecciones
Entramos comprados en Brasil y la reacción inicial fue una buena noticia. Pero nuestra tesis no depende solamente de quién gane la presidencia. La segunda vuelta todavía deja espacio para incertidumbre, una campaña difícil y cambios de expectativas.
Lo que el mercado está tratando de anticipar es si un gobierno con mayor vocación de disciplina fiscal, acompañado por una configuración legislativa favorable, puede facilitar reformas estructurales y privatizaciones. El avance político del espacio de Bolsonaro, también en elecciones subnacionales, alimentó esa lectura.
Ahora bien, el mecanismo económico importa más que el titular electoral.
Por qué una baja de la Selic puede cambiar la historia
En el escenario analizado, la tasa Selic se ubicaba en 13,75%, frente a una inflación cercana al 4,2%. Aun después de una reducción acumulada de aproximadamente 150 puntos básicos, la tasa real seguía siendo muy alta.
La política monetaria restrictiva funcionaba, en parte, como contrapeso de la indisciplina fiscal. Si mejora la confianza en las cuentas públicas, podría abrirse espacio para bajar la tasa con mayor velocidad.
Eso tiene tres efectos que conviene separar:
- Menor costo financiero para el Estado. Brasil tiene una parte importante de su deuda en reales y de plazo corto. Una baja de tasas puede trasladarse relativamente rápido al gasto por intereses.
- Más aire para la actividad. Un financiamiento menos caro puede favorecer el crédito, el consumo y la inversión.
- Más atractivo relativo para las acciones. Si la renta fija doméstica deja de pagar tasas tan elevadas, parte del ahorro local puede buscar alternativas en la bolsa.
El punto fiscal es central. Un resultado primario cercano al equilibrio puede convivir con un déficit financiero muy grande por el pago de intereses. La hipótesis planteada era que un déficit de alrededor de nueve puntos del producto pudiera acercarse a siete o seis si bajara significativamente ese costo. Es un escenario posible, no un ajuste automático ni asegurado.
Qué acciones brasileñas pueden beneficiarse más
La apreciación del real rondaba el 4,5% en la mañana analizada. Para el dólar expresado en reales, las zonas de 4,85 y 4,70 aparecían como referencias técnicas si el escenario político se confirmaba. Cuanto menor ese precio, más fuerte la moneda brasileña.
La combinación de moneda y bolsa explica por qué los activos brasileños en dólares reaccionaron con tanta fuerza. Pero no todos los negocios reciben el mismo beneficio.
El ETF EWZ, que sigue al MSCI Brazil y no al Ibovespa, mostraba una suba cercana al 12% en el premarket. Petrobras y Vale avanzaban menos, aproximadamente 8% y 6,5%, mientras que bancos como Bradesco e Itaú subían alrededor de 13% y 14%.
La diferencia tiene lógica: un real más fuerte favorece especialmente a las historias domésticas, pero puede restar ventaja cambiaria a los exportadores. Eso no significa que Petrobras o Vale queden fuera de una recuperación general del mercado.
Bancos, fintech y mercado de capitales
Los bancos son una de las formas más claras de expresar una mejora de la economía doméstica brasileña. Itaú y Bradesco aparecen entre los nombres tradicionales, mientras que Nubank, PagSeguro Digital e Inter permiten analizar modelos digitales y de servicios financieros.
Inter venía de cotizar cerca de un tercio por debajo de un máximo próximo a US$9 y recuperaba terreno desde la zona de US$6. La valoración positiva se apoyaba en su capacidad de generar ganancias, aunque el recorrido pendiente no debe confundirse con una obligación de volver al máximo.
XP también nos parece una historia interesante. Tiene una base de clientes muy importante, negocios de inversión y banca privada, y compite con BTG Pactual y con bancos internacionales en Brasil. Si se acelera el movimiento de ahorro hacia acciones, las plataformas de inversión pueden encontrar un contexto más favorable.
En esa misma lógica entra B3, el mercado brasileño. El problema para quien opera desde Argentina es el acceso: no todas las empresas domésticas tienen CEDEAR. Por eso, EWZ puede servir para expresar una visión más amplia sobre Brasil, aunque su composición también incluye exportadoras de gran peso.
CSN, consumo y posibles privatizaciones
CSN, cuyo ADR opera como SID, es una apuesta más especulativa. Tiene una carga de deuda importante, incluida deuda en reales, de modo que una reducción del costo financiero podría ayudarla. Pero también enfrenta competencia de productos chinos importados.
Ahí hay un matiz: una moneda fuerte no beneficia de manera uniforme a toda la industria local. Puede aliviar algunos costos y, a la vez, intensificar la competencia importada. Gerdau aparece como la referencia de mayor calidad crediticia dentro del sector siderúrgico, con grado de inversión.
En consumo, Magazine Luiza y Lojas enfrentan una competencia intensa del comercio online. Natura también forma parte de las alternativas a analizar y cuenta con CEDEAR, pero los bancos ofrecen una exposición doméstica más directa dentro de esta tesis.
Si avanza una agenda de privatizaciones o cambios en empresas de servicios públicos, nombres como Sabesp y Eletrobras pueden volver a despertar interés. En esos casos, la oportunidad depende de decisiones concretas, no solamente del clima político.
Nubank y Mercado Libre: crecimiento, márgenes y el costo de expandirse
Nubank merece un análisis propio. La acción había pasado de un máximo aproximado de US$18 a la zona de US$11 y luego recuperaba niveles superiores a US$14. Una parte de la presión había estado vinculada al rumor de una compra de Monzo a una valuación considerada elevada.
El mercado cuestionaba tanto el precio de esa eventual adquisición como la posibilidad de financiarla con acciones y diluir a los accionistas existentes. La negativa de la compañía a ese rumor ayudó a la recuperación.
Nos sigue gustando la combinación de crecimiento y valuación en términos de ganancias esperadas. El negocio mostraba expansión de ingresos y márgenes, con un margen neto mencionado cercano al 29% sobre ventas y una base de clientes que ya superaba a la de grandes bancos tradicionales.
En términos técnicos, US$16 y luego la zona de US$18 a US$19 aparecían como resistencias relevantes. Pero el análisis fundamental exige mirar algo más que el gráfico.
El riesgo es cuánto puede costar la expansión en Estados Unidos. Captar clientes, promocionar la marca y ofrecer condiciones atractivas puede requerir subsidiar el negocio durante un tiempo. Una propuesta de cuentas remuneradas alrededor del 3,5% puede ser diferencial, pero hay que comprobar qué efecto tiene sobre la rentabilidad.
La pregunta no es solamente cuántos clientes suma Nubank. Es cuánto gana con ellos y cuánto capital necesita para entrar en nuevos mercados.
Mercado Libre y su ventaja logística en Brasil
Mercado Libre también podía beneficiarse: Brasil es su principal mercado y la acción mostraba una suba cercana al 7% en el premarket analizado.
Por el lado financiero, comparte con otros jugadores el riesgo de mora. Por el lado del comercio electrónico, enfrenta a plataformas chinas y a Shopee, de Singapur. Su gran diferencia es la infraestructura logística propia, incluida una flota de aviones, que reduce la dependencia de operadores externos.
Esa red cuesta mucho mantenerla. Pero también representa una ventaja competitiva de largo plazo. Por eso, una inversión que presiona resultados en el corto plazo puede fortalecer el negocio a futuro. Hay que distinguir entre gasto sin retorno y construcción de una ventaja duradera.
¿Hay espacio para una mejora de las valuaciones de Brasil?
La tesis general incluía un mercado con múltiplos cercanos a ocho o nueve veces ganancias y una rentabilidad por dividendos superior al 5%. Esas valuaciones parecían baratas y podían permitir una mejora de los múltiplos si aumentaba la confianza.
Seguimos siendo positivos con los commodities. Por eso no descartamos a las exportadoras: pueden acompañar una recuperación de todo Brasil y recibir flujos a través de EWZ. Lo que sí cambia es el liderazgo relativo. Con un real fuerte y tasas en baja, las compañías domésticas tienen argumentos para empujar más.
Estados Unidos: el empleo afloja, pero las tasas largas no
El dato de empleo fue mucho más débil de lo esperado: se mencionó una creación de 29.000 puestos, frente a expectativas considerablemente mayores. Eso alivió la parte corta de la curva, porque redujo la expectativa de una suba inmediata de la Reserva Federal.
Sin embargo, los rendimientos a diez y treinta años no acompañaron ese alivio con la misma intensidad. El Treasury a diez años rondaba el 5,27%, después de tocar brevemente el 5,34%, una referencia comparada con máximos históricos de 2002 y 2007.
Para los bonos, esa diferencia importa mucho. Cuando suben los rendimientos, bajan los precios, y los títulos de mayor duración suelen ser más sensibles. Un dato favorable de empleo no alcanza, por sí solo, para revertir toda la presión sobre la deuda larga.
Las expectativas de futuros analizadas desplazaban una eventual suba desde octubre hacia diciembre, con un rango de 4% a 4,25% y posibles movimientos adicionales en marzo y abril. La lectura era que seguía en pie un proceso escalonado de endurecimiento, aun si cambiaba el momento de cada decisión.
Estas probabilidades se modifican con los datos. Para seguirlas, la herramienta FedWatch de CME permite consultar las expectativas implícitas del mercado. No son compromisos de la Fed.
El consumidor puede ser la variable decisiva
El PCE ofrecía una señal relativamente favorable: la revisión a la baja del mes previo dejaba al último dato en un nivel parecido. La inflación seguía alta, pero no mostraba una aceleración clara.
Más preocupante era la relación entre salarios, ingresos y gasto:
- Los salarios habían crecido apenas 0,1% mensual, frente a una inflación de aproximadamente 0,3%.
- El gasto seguía firme, pero los ingresos perdían contra la inflación.
- La diferencia se cubría con ahorros, mientras la confianza del consumidor mostraba debilidad.
Ese equilibrio puede durar un tiempo, pero no indefinidamente. Si los ingresos reales no mejoran y los gastos energéticos siguen elevados, el consumo podría desacelerarse.
No estamos hablando necesariamente de recesión. Hablamos de una pérdida de impulso que, si se confirma, podría dar alivio a los rendimientos del Tesoro. En nuestra lectura, ese canal parecía más importante que esperar una baja de tasas largas solamente por cambios de oferta, demanda o inflación.
Europa, refugios y energía
Francia agregaba un foco de riesgo fiscal y político, con ampliación de spreads y aumento de los seguros contra incumplimiento, los CDS. A eso se sumaban problemas energéticos en Alemania y otros países europeos.
También aparecía una discusión interesante sobre los refugios. La demanda no parecía concentrarse de forma contundente en los Treasuries largos: se observaba interés por bonos alemanes, australianos y japoneses, aun con rendimientos japoneses en niveles históricamente elevados.
En petróleo, el tono era más tranquilo. Una estimación atribuida a JPMorgan situaba los flujos cerca del 90% del nivel previo al conflicto, con movimientos por Ormuz que no quedaban completamente registrados. En destilados, la recuperación se estimaba mucho menor, alrededor del 50% al 60%.
La posibilidad de liberar reservas estratégicas de destilados desde el G7 y las discusiones sobre restricciones a las exportaciones estadounidenses contribuían a contener al petróleo, pese a la falta de avances entre Irán y Estados Unidos.
La agenda global que puede mover las inversiones
Para saber si este escenario cambia, hay que seguir tanto los datos macroeconómicos como los balances. La agenda analizada incluía:
- Minutas de la Reserva Federal: para entender el debate detrás de la última decisión.
- Sentimiento del consumidor de Michigan: especialmente relevante ante la pérdida de ingresos reales.
- ISM y PMI de S&P Global: con una referencia de 58,7 para el PMI mencionado.
- Balance comercial: como otra pieza del panorama de actividad.
- Resultados de Constellation Brands, Pepsi y Delta Air Lines: para contrastar las señales de consumo y demanda con las empresas.
En inversiones, mantenemos interés en el Russell 2000 si se estabilizan los rendimientos del Tesoro. También aparecían señales de ruptura alcista en segmentos tecnológicos, incluidos software y compañías vinculadas con memoria. Son oportunidades condicionadas por el contexto de tasas, no historias aisladas de él.
Argentina: los bonos están marcando una advertencia
Brasil puede ayudar a que Argentina rebote. Pero no soluciona la duda de fondo: si las políticas económicas se sostendrán después del próximo ciclo electoral.
Esa fue una preocupación central entre los inversores en Argentina Week, en París, y una pregunta que Caputo ya había recibido en Nueva York. El mercado no evalúa solamente los números de hoy. También pone precio a la continuidad del rumbo.
La curva de bonos en dólares reflejaba ese temor:
- El bono a 2030 rendía más del 10%.
- En referencias del mercado OTC, vencimientos de 2028 y 2029 mostraban tasas cercanas al 11,5% y al 12,7%.
- El tramo largo se ubicaba alrededor del 12,5%.
El resultado era una curva con forma de U: un tramo corto invertido y un tramo largo nuevamente ascendente. Es una señal preocupante, porque muestra una exigencia de rendimiento elevada incluso en plazos relativamente cercanos.
Los bonos bajo ley extranjera rendían algo menos que los de ley argentina, pero eso no eliminaba la presión general. Una tasa alta no es solamente una oportunidad potencial: también es el precio de un riesgo que el mercado considera mayor.
El riesgo de crédito global también le pega a Argentina
No todo el movimiento era local. Los spreads de bonos high yield, de menor calidad crediticia, habían aumentado unos 50 puntos básicos en la semana y acumulaban más de 70 puntos en el año. Los segmentos emergentes e investment grade se habían mantenido relativamente más tranquilos.
Los créditos más débiles, incluidos los de categoría CCC, empezaban a sentirlo. Argentina entra en esa discusión porque es un crédito de alta sensibilidad al apetito por riesgo. Con un riesgo país cercano a 660 puntos, una ampliación global de spreads puede complicar la recuperación, aunque aparezcan buenas noticias domésticas.
El S&P 500 también había registrado una compresión de múltiplos. Por eso no conviene asumir que las tasas altas no afectan al resto de los activos: parte del ajuste ya estaba ocurriendo en las valuaciones y empezaba a trasladarse al crédito.
Acciones argentinas: un rebote posible no es todavía un cambio de tendencia
La dispersión entre sectores era enorme. Tenaris, YPF y Vista se ubicaban entre los mejores desempeños, acompañadas por historias vinculadas con commodities como Ternium y Adecoagro.
Telecom aparecía cerca del equilibrio. Más abajo, las caídas se volvían fuertes: los bancos acumulaban retrocesos del orden del 30% al 35%, y las utilities también sufrían por la incertidumbre sobre sus negocios y sus deudas en dólares.
Ni siquiera todas las compañías con ingresos dolarizados o exposición a materias primas conseguían escapar. Cresud no había capturado el beneficio esperado y Corporación América tampoco mostraba un desempeño positivo en el año.
Los niveles del Merval en dólares que conviene seguir
El S&P Merval medido al contado con liquidación volvía a una zona de soporte cercana a 1.700 puntos, después de moverse en un rango aproximado de 1.700 a 2.200.
Desde ahí podía producirse un rebote. Para darle más entidad, el índice debía superar aproximadamente 1.850 puntos y luego buscar la zona de 1.950, vinculada en el análisis con la media de 200 ruedas.
Lo importante no es tocar un nivel durante una rueda. Es sostener el impulso durante las semanas siguientes. Un rebote desde soporte y una reversión de tendencia son cosas distintas.
Un real más fuerte y una mejora de la actividad brasileña pueden ofrecer un contexto regional más favorable para Argentina. Pero ese apoyo externo necesita encontrarse con mejoras locales para transformarse en una recuperación duradera.
Reservas y actividad: las señales positivas que necesita Argentina
La aceleración de las compras de dólares del Banco Central era una de las noticias más alentadoras. La semana previa había sumado aproximadamente US$369 millones, frente a US$473 millones en todo septiembre.
El acumulado mencionado alcanzaba unos US$14.700 millones en un año, un monto muy significativo para Argentina. Además, se esperaba que noviembre pudiera traer una mejora estacional por el ingreso de divisas del agro.
Se vinculaba ese cambio con la última revisión técnica del FMI, aunque la existencia de un pedido específico del organismo circulaba como una versión, no como una confirmación.
Hay dos cosas para mirar. Primero, comprar dólares no equivale automáticamente a conservarlos como reservas disponibles: importa qué destino tienen. Segundo, la acumulación se estaba dando con un tipo de cambio estable. Comprar sin generar una disparada cambiaria es una combinación mucho más favorable.
Qué puede mostrar el REM sobre inflación y crecimiento
La siguiente publicación del Relevamiento de Expectativas de Mercado debía actualizar el consenso sobre inflación, tipo de cambio y producto. La expectativa era una revisión a la baja del crecimiento.
Las referencias de inflación mencionadas rondaban el 30% para el año en curso del análisis y el 20% para el siguiente. En actividad, el segundo trimestre había sido malo y julio había arrancado débil, según las señales del EMAE.
Para agosto, varias consultoras anticipaban una recuperación. Parte de la debilidad de julio podía estar asociada a lluvias y paralización de actividades, por lo que un rebote posterior era razonable. Eso no implicaba, por sí solo, una expansión fuerte.
JPMorgan proyectaba un crecimiento del 1,5% para ese año. La expectativa planteada era que el REM quedara algo por encima, pero no demasiado. Las publicaciones del REM del Banco Central permiten seguir cómo evoluciona ese consenso.
La actividad es decisiva porque influye en ganancias empresariales, ingresos y expectativas electorales. Por eso, para Argentina no alcanza con mirar reservas o riesgo país por separado: hay que seguir si la mejora financiera empieza a convivir con una economía más firme.
La conclusión para invertir: distinguir el entusiasmo de los fundamentos
Brasil tiene una combinación interesante: valuaciones bajas, una posible mejora fiscal, margen para reducir tasas y negocios domésticos que pueden beneficiarse. Estados Unidos sigue poniendo un límite con rendimientos largos elevados. Y Argentina necesita convertir las compras de reservas y un eventual rebote bursátil en señales más persistentes.
No todas las acciones baratas son buenas oportunidades, no todas tienen que volver a su máximo y no toda caída merece ser aguantada. El stock picking exige mirar ganancias, deuda, márgenes, competencia y costo de expansión. El precio es una parte de la historia, no toda la historia.
Ese es el enfoque del curso intermedio de análisis fundamental anunciado para el 10 y 11 de noviembre: trabajar con muchos ejemplos para elegir acciones, discutir cuándo recortar pérdidas y derribar mitos, con espacio para preguntas y conversación sobre mercado. Más info https://eafp.com.ar/p/acciones-y-cedears-intermedio/
Análisis fundamental y selección de acciones
Consultá el curso intermedio con Paula Bujía, enfocado en ejemplos prácticos, evaluación de empresas y mitos de inversión. Consultar el curso
Fuente: Mercado sin filtro. Canal Mundo Dinero. Link: