¿Hay que comprar energía? Petróleo, tasas y oportunidades en Estados Unidos y Argentina
¿Hay que comprar energía? Petróleo, tasas y oportunidades en Estados Unidos y Argentina
La combinación de una Reserva Federal más restrictiva, un petróleo que empieza a calmarse y una economía estadounidense que todavía muestra fortaleza cambió el tono del mercado. Después de meses con dos variables manteniendo a todos en vilo, los rendimientos de los bonos del Tesoro y el precio del crudo, aparece un escenario algo más constructivo para la renta variable.
No significa que desaparecieron los riesgos. La inflación sigue lejos de una trayectoria cómoda, los conflictos geopolíticos continúan siendo sensibles y la parte larga de la curva de bonos de Estados Unidos despierta dudas. Pero, si el petróleo se estabiliza y las tasas dejan de subir con violencia, hay sectores que podrían beneficiarse de manera clara.
Puntos clave
- Una baja sostenida del petróleo puede aliviar las expectativas de inflación y las tasas estadounidenses.
- El ETF XLE aparece como cobertura ante riesgos geopolíticos y precios energéticos persistentemente elevados.
- Los bonos del Tesoro a dos años ofrecen tasas atractivas, mientras la deuda larga conserva riesgos fiscales.
- Los bonos argentinos 2028 y 2029 vuelven al radar por sus rendimientos, pese a la incertidumbre electoral.
Tabla de contenido
- La Fed subió tasas, pero el mercado encontró un mensaje de calma
- Petróleo: el nivel de US$80 aparece como un piso relevante
- Comprar energía como cobertura: por qué el XLE gana relevancia
- Bonos del Tesoro: atractivo en el tramo corto, cautela en los plazos largos
- Estados Unidos sigue creciendo y eso sostiene a las acciones
- ¿Qué ocurre con el S&P 500 después de una suba de tasas?
- Los beneficiarios de un petróleo más bajo
- Inteligencia artificial, regulación y la disputa con China
- Bitcoin: una suba que merece atención
- Argentina: desaceleración del PBI y expectativas para el segundo semestre
- Bonos argentinos: rendimientos altos y foco en 2028 y 2029
- El presupuesto y el desafío financiero de 2027
- Acciones argentinas: energía, utilities, telecomunicaciones e infraestructura
- El crédito puede ser la llave para reactivar la actividad
- Un escenario de oportunidades, con cobertura y selectividad
La Fed subió tasas, pero el mercado encontró un mensaje de calma
La Reserva Federal elevó la tasa de referencia en 25 puntos básicos, tal como esperaba el mercado. Lo más restrictivo de la reunión no fue tanto la suba en sí, sino la unanimidad dentro del comité y el cambio en el diagrama de puntos, conocido como dot plot.
La proyección de los miembros de la Fed mostró que 16 de 18 participantes esperaban al menos una suba adicional de tasas, e incluso algunos contemplaban dos. Además, las bajas no comenzarían hasta 2028. Esto marcó un cambio relevante frente a una trayectoria que antes parecía mucho más tranquila.
En la conferencia posterior, el tono fue firme. La Fed puso el foco en tres cuestiones:
- La inflación no está bajando a la velocidad esperada.
- La economía de Estados Unidos conserva una fortaleza considerable.
- La geopolítica sigue siendo una fuente potencial de presiones inflacionarias.
El mensaje inicial generó una caída en el mercado, pero luego hubo una reversión importante. La razón es bastante simple: los bonos del Tesoro ya venían anticipando un escenario de tasas más altas. La Fed necesitaba recuperar credibilidad y demostrar que, si la inflación persiste, está dispuesta a actuar en lugar de dejar toda la tarea al mercado.
Ese gesto ayudó a tranquilizar la curva de rendimientos. Con el bono del Tesoro a 10 años retrocediendo desde niveles cercanos al 5%, y con un petróleo más calmo, el mercado empezó a descontar que el escenario no necesariamente implica un nuevo ciclo de endurecimiento agresivo como el de 2022.
Petróleo: el nivel de US$80 aparece como un piso relevante
El petróleo fue uno de los grandes disparadores del nerviosismo reciente. El Brent llegó a operar cerca de US$110, mientras que el WTI también registró una suba fuerte antes de retroceder hacia la zona de US$93. Ese descenso ayuda a bajar la presión sobre la inflación y, por extensión, sobre los bonos del Tesoro.
Sin embargo, no hay que confundirse: el panorama energético sigue siendo ajustado. Los inventarios globales están en niveles críticos y las reservas estratégicas ya no se encuentran simplemente bajas, sino cerca de una zona operativa delicada.
Hay varios factores detrás de esta fragilidad:
- Los inventarios de productos refinados, en especial gasolina, siguen muy reducidos.
- Arabia Saudita y Rusia redujeron exportaciones en un contexto de conflictos y daños de infraestructura.
- Arabia Saudita está aumentando envíos y avanzando en la reparación de su infraestructura de transporte.
- Se especula con conversaciones entre Estados Unidos e Irán, un elemento que puede aliviar la prima geopolítica.
La lectura de varias casas especializadas en commodities es que, con inventarios tan bajos y una oferta limitada, el piso del petróleo podría estar cerca de US$80. A ese nivel, la relación entre oferta y demanda seguiría siendo suficientemente ajustada como para sostener al crudo.
También hay una alerta importante para Europa. Los precios energéticos europeos ya se ubican muy por encima de los estadounidenses. En Alemania, los valores de combustibles como el diésel muestran una brecha muy significativa frente a Estados Unidos. Si Europa enfrenta un invierno especialmente frío, las restricciones de suministro energético podrían afectar a industrias y actividad económica.
Por eso, la renta variable europea requiere cautela. El costo de la energía es un factor que puede pesar sobre márgenes empresariales, consumo y competitividad industrial.
Comprar energía como cobertura: por qué el XLE gana relevancia
En este contexto, el sector energético aparece como una cobertura natural. El ETF XLE, que agrupa grandes productoras de energía estadounidenses, permite exponerse a compañías que todavía muestran valuaciones atractivas y una generación de caja muy sólida.
La idea no es apostar necesariamente a que el petróleo volverá a máximos. La lógica es más defensiva: aun si la situación geopolítica se relaja y el crudo baja, estas compañías siguen teniendo balances robustos, flujo de caja importante y precios que no reflejan plenamente esa fortaleza.
La energía puede funcionar, entonces, como un seguro parcial ante un escenario en el que las tensiones internacionales vuelvan a escalar o los inventarios continúen deteriorándose.
Bonos del Tesoro: atractivo en el tramo corto, cautela en los plazos largos
La parte corta de la curva estadounidense ofrece una oportunidad interesante. Los bonos del Tesoro a dos años rendían alrededor de 4,7% a 4,8%, un nivel atractivo para quienes buscan fijar tasas elevadas sin asumir un riesgo excesivo de duración.
Si el petróleo se acerca a US$80, la inflación empieza a moderarse y los rendimientos retroceden, los bonos cortos podrían tener margen de apreciación. Son instrumentos mucho más ligados a la política monetaria de la Fed, por lo que podrían beneficiarse si el mercado empieza a descontar futuras bajas de tasas.
La postura es distinta para los bonos largos. Ahí aparece una preocupación que en Estados Unidos empieza a ganar peso: la dominancia fiscal. El déficit, el volumen de deuda y una menor participación de inversores extranjeros en las licitaciones del Tesoro generan dudas sobre la absorción futura de tanta oferta.
Por eso, no hace falta salir a buscar duración larga para capturar una eventual baja de tasas. El tramo corto parece ofrecer una relación entre riesgo y retorno más equilibrada, mientras que los vencimientos largos siguen expuestos a una presión fiscal estructural.
Estados Unidos sigue creciendo y eso sostiene a las acciones
La Fed no ve debilidad relevante en la economía norteamericana. Las proyecciones de crecimiento del PBI real mejoraron a 2,3% para el año en curso y a 2,4% para el siguiente. También se espera que la tasa de desempleo baje de 4,3% a 4,1%.
Las previsiones de inflación subieron apenas. El PCE pasó de 3,6% a 3,7%, mientras que el indicador subyacente fue revisado de 3,3% a 3,4%. No es el escenario ideal para una Fed que busca normalizar la inflación, pero tampoco es un desborde que obligue a pensar en una recesión provocada por tasas mucho más altas.
Los datos de consumo fueron especialmente sólidos. Las ventas minoristas crecieron 1,2%, por encima de lo esperado, y las ventas subyacentes sin autos avanzaron 1,4% mensual. El consumidor estadounidense sigue mostrando capacidad de gasto.
En la agenda económica, los PMI de S&P pueden moderarse algo, aunque vienen de niveles elevados. El índice compuesto se movía en la zona de 55 a 56 puntos, un nivel consistente con expansión tanto en servicios como en manufactura. También será importante seguir la confianza del consumidor y los resultados de compañías líderes de retail como Costco.
¿Qué ocurre con el S&P 500 después de una suba de tasas?
Una suba de la Fed no es automáticamente negativa para las acciones. Lo decisivo es el contexto en el que se produce. Si la economía está fuerte, las ganancias corporativas sostienen el crecimiento y el mercado no teme una cadena de alzas agresivas, las bolsas pueden seguir avanzando.
Eso es especialmente relevante hoy. Las empresas estadounidenses atravesaron un año extraordinario en materia de ganancias, aunque el ritmo de crecimiento podría desacelerarse más adelante. La temporada de resultados sigue mostrando solidez y las tecnológicas lograron recuperarse, con Nvidia como uno de los grandes impulsores por sus comentarios sobre demanda fuerte.
El Nasdaq tuvo un mejor desempeño, mientras que el S&P 500 y el Russell 2000 cerraron la semana previa con bajas moderadas. El VIX, por su parte, volvió a ubicarse debajo de 15%, una señal favorable. Cuando el índice de volatilidad se mueve entre 13% y 15%, el mercado suele operar con mayor tranquilidad.
Si el petróleo baja y los rendimientos se moderan, el S&P 500 podría sostener su avance incluso si la Fed concreta una o dos subas adicionales. El mercado accionario puede convivir con tasas algo más altas siempre que no se reabra el temor a un ciclo restrictivo mucho más severo.
Los beneficiarios de un petróleo más bajo
Un descenso sostenido del crudo no beneficia a todos por igual. Hay varios activos que podrían verse favorecidos por una combinación de energía más barata y tasas más tranquilas:
- Aerolíneas: el combustible es uno de sus principales costos, por lo que un alivio en el crudo puede mejorar márgenes.
- India: como importador neto de energía, puede beneficiarse de una factura energética menor.
- Russell 2000: las empresas pequeñas suelen ser más sensibles al costo financiero y a la actividad doméstica.
El Russell 2000 venía rezagado frente al S&P 500. Mientras el índice amplio estadounidense avanzó en los últimos meses, el segmento de compañías pequeñas retrocedió. Un contexto de menor presión sobre tasas y petróleo podría ayudar a cerrar parte de esa brecha.
Inteligencia artificial, regulación y la disputa con China
La discusión sobre inteligencia artificial suma otra capa al panorama tecnológico. Algunas de las propias compañías del sector plantearon mecanismos de autorregulación, pero esa iniciativa fue rechazada políticamente. La cuestión no pasa solo por seguridad o regulación, sino también por una disputa estratégica global.
Estados Unidos no quiere frenar a sus empresas tecnológicas si eso implica ceder ventaja frente a China. La competencia por el liderazgo en inteligencia artificial forma parte de una batalla mayor por innovación, seguridad y peso geopolítico.
También hay un componente empresarial. Una interpretación posible es que las firmas que hoy lideran el desarrollo podrían preferir regulaciones que eleven las barreras de entrada y ayuden a preservar su posición. OpenAI, por ejemplo, postergaría definiciones hasta que haya mayor claridad regulatoria, mientras Anthropic mantiene en el radar una posible salida a bolsa.
Bitcoin: una suba que merece atención
Bitcoin sorprendió con una suba cercana al 10% pese a que no prosperó el Clarity Act, una regulación que era vista como favorable para el sector. Luego continuó avanzando, superando los US$84.000.
Cuando un activo sube aun frente a una noticia que debería ser negativa, conviene prestarle atención. Parte del movimiento pudo responder a cobertura de posiciones vendidas, pero también refleja una demanda que no desaparece con facilidad.
El gran nivel a seguir es el máximo previo cerca de US$120.000. No es un objetivo sencillo, pero la reacción reciente volvió a colocar a Bitcoin en el radar.
Argentina: desaceleración del PBI y expectativas para el segundo semestre
En Argentina, la macroeconomía sigue mostrando señales mixtas. El dato de PBI del segundo trimestre estuvo alineado con la debilidad que ya reflejaban las proyecciones del REM del Banco Central.
Luego de una fuerte recuperación durante el segundo semestre de 2024 y el inicio de 2025, la actividad empezó a desacelerarse. El consenso de mercado redujo sus previsiones de crecimiento para el año a 2,1%, muy por debajo de estimaciones superiores al 3% que predominaban al comienzo del año.
La caída secuencial del segundo trimestre fue cercana a 0,9%. El escenario esperado es una recuperación durante el tercer trimestre y un crecimiento secuencial más marcado hacia el cuarto, cerca de 1,3%. Si ese rebote se confirma, podría ayudar a recomponer expectativas económicas, empresariales y financieras.
Las proyecciones del REM todavía contemplan crecimiento de 2,9% para el año siguiente y 3% para 2028. El mercado sigue siendo relativamente optimista, en parte porque hay proyectos de inversión que podrían dinamizar la economía y todavía no comenzaron a impactar plenamente.
Bonos argentinos: rendimientos altos y foco en 2028 y 2029
Los bonos argentinos volvieron a captar atención. Bancos internacionales como JP Morgan y Bank of America destacaron sus rendimientos, con especial interés en los vencimientos más cercanos dentro de la curva soberana.
Los bonos bajo legislación argentina con vencimientos desde 2029 mostraban rendimientos por encima de 10%, e incluso superiores a 11% en algunos tramos más largos. Es una tasa elevada, pero refleja los riesgos conocidos: incertidumbre política, proceso electoral y desafíos de financiamiento.
La preferencia está en los bonos 2028 y 2029. Un rendimiento cercano a 9,5% para 2028 y a 10,3% para 2029, con cupones alrededor de 6%, parece una alternativa más razonable que ir demasiado lejos en duración.
Además, una baja en el petróleo y un retroceso de los rendimientos de los bonos del Tesoro podrían ayudar a comprimir el riesgo país. Parte de la suba reciente no respondió únicamente a factores argentinos, sino también a un mayor nerviosismo global en renta fija.
El presupuesto y el desafío financiero de 2027
Las proyecciones oficiales para 2026 y 2027 se mantienen más optimistas que el consenso de mercado. El Gobierno estima un crecimiento de 3% para 2026 y de 4% para 2027, junto con exportaciones superiores a US$120.000 millones y un superávit comercial de US$15.000 millones.
En inflación, los números lucen más cercanos al consenso: 29% para 2026 y 18% para 2027. La cuestión central no está solo en las proyecciones macroeconómicas, sino en cómo se cerrará el programa financiero.
Argentina enfrenta vencimientos relevantes. En los meses restantes del año había alrededor de US$4.000 millones por cubrir, mientras que 2027 concentraría cerca de US$29.000 millones entre acreedores privados, Bopreales y organismos internacionales como el FMI.
La refinanciación será clave. Es probable que empiecen a aparecer canjes de deuda durante el próximo año, potencialmente desde el primer semestre. En un año electoral, los vencimientos pueden generar ruido cambiario y financiero, por lo que será importante seguir la acumulación de reservas y la capacidad del Gobierno para fortalecer su caja.
Acciones argentinas: energía, utilities, telecomunicaciones e infraestructura
El Merval cayó casi 3% en dólares durante la semana analizada y continúa sin poder dejar atrás una zona de lateralización. Para confirmar un cambio más constructivo, debería superar con claridad la zona de 2.000 puntos en dólares contados con liquidación. Todavía se encuentra por debajo de 1.900 puntos.
Dentro de las acciones, la energía sigue siendo el eje principal. YPF tuvo una baja moderada y puede estar mejor posicionada de lo que parece frente a una corrección del crudo, dado que el precio local de los combustibles no acompañó plenamente las últimas subas internacionales. Su ecuación parece más consistente con un petróleo cercano a US$90 que con niveles de US$110.
Entre las acciones que continúan en el radar aparecen:
- YPF: sigue siendo una de las compañías argentinas más seguidas por bancos internacionales.
- Pampa Energía: combina valuaciones bajas con proyectos de inversión relevantes.
- Vista Energy: mantiene exposición directa al desarrollo energético.
- Central Puerto: ofrece una alternativa dentro del segmento de generación eléctrica.
- TGN y TGS: las transportadoras de gas ganan interés por expansión de infraestructura y proyectos asociados al régimen de incentivos.
- Telecom: mostró buenos resultados y vuelve a integrar el Merval.
- Loma Negra: puede beneficiarse si se reactivan proyectos de infraestructura, rutas y crédito hipotecario.
TGN tuvo un impulso luego de un anuncio vinculado con un proyecto de inversión cercano a US$2.000 millones. Para una compañía de su tamaño, una expansión de red de esta magnitud puede ser muy relevante si se aprueba y se materializa.
Bank of America sostuvo que las acciones argentinas presentan descuento frente a sus promedios históricos y destacó una cartera con Pampa, Central Puerto, Vista Energy y Loma Negra. Aunque los múltiplos de Loma Negra son más exigentes que los de algunas energéticas, su caso podría mejorar si se reactiva el crédito y la obra de infraestructura.
El crédito puede ser la llave para reactivar la actividad
La estabilidad de tasas, la recuperación del salario real y una mayor oferta crediticia pueden convertirse en herramientas importantes para recomponer el nivel de actividad. El financiamiento hipotecario, en particular, podría tener impacto sobre construcción, materiales e infraestructura asociada.
Si los bancos logran ampliar el crédito a partir de nuevas estructuras de financiamiento y mejores condiciones macroeconómicas, sectores como el inmobiliario, la construcción y empresas ligadas a materiales podrían empezar a mostrar otra dinámica.
Un escenario de oportunidades, con cobertura y selectividad
El mercado no está libre de riesgos, pero hay señales que justifican una mirada algo más positiva. Un petróleo más cerca de US$80, rendimientos de bonos algo más bajos y una economía estadounidense todavía firme podrían sostener a la renta variable y dar aire a los activos más sensibles a tasas.
La energía sigue teniendo sentido como cobertura y como fuente de generación de caja. Los bonos estadounidenses de corto plazo aparecen más atractivos que la deuda larga. Las tecnológicas mantienen impulso por ganancias y por el desarrollo de inteligencia artificial, aunque la regulación y la competencia con China seguirán marcando el rumbo.
En Argentina, los bonos 2028 y 2029 ofrecen rendimientos que justifican atención, mientras que en acciones conviene priorizar energía, utilities, telecomunicaciones e infraestructura. La clave estará en si la economía logra recuperar ritmo, si el crédito empieza a traccionar y si el programa financiero de 2027 gana claridad.
Preguntas frecuentes
¿Por qué una baja del petróleo puede ayudar a las acciones?
Un petróleo más bajo reduce presiones sobre inflación, costos empresariales y tasas de interés, lo que puede favorecer a sectores como aerolíneas, consumo y empresas pequeñas.
¿Por qué el XLE se considera una cobertura?
El XLE agrupa productoras de energía que pueden beneficiarse si el crudo vuelve a subir por tensiones geopolíticas, inventarios bajos o restricciones de oferta.
¿Qué tramo de bonos del Tesoro parece más atractivo?
El tramo corto, especialmente los bonos a dos años, ofrece tasas elevadas y menor exposición al riesgo fiscal y de oferta que afecta a la deuda de plazos largos.
¿Qué bonos argentinos concentran mayor interés?
Los vencimientos 2028 y 2029 aparecen como los preferidos por su combinación de rendimientos altos, cupones relevantes y menor duración frente a bonos más largos.
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Fuente: Mercado sin filtro. Canal Mundo Dinero. Link: