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Las economías de Argentina y Brasil tienen dinámicas opuestas y ello se replica en el desempeño del sector externo. Para la Argentina, Brasil es el principal destino de sus exportaciones y principal proveedor global, mientras que Argentina es el tercer mercado para los productos brasileños.

En 2017, Argentina consolida una senda de crecimiento que podría alcanzar 3% anual, mientras que Brasil apenas dejó atrás la recesión que impactó con fuerza en 2015 y 2016, bienio en el que su PBI acumuló una contracción de más de 7 por ciento.

En proceso de crecimiento, Argentina importa más, principalmente automóviles y bienes de capital. La actividad en Brasil apenas despega y no llega a compensar la balanza aún con una demanda más tonificada.

El Ministerio de Industria, Comercio Exterior y Servicios de Brasil informó que en septiembre de 2017 el saldo de comercio bilateral arrojó un déficit de USD 606 millones para Argentina, un 74,1% más que en el mismo período del año pasado, debido al fuerte crecimiento interanual de 25,9% de las importaciones, frente a una escasa mejora de 4,6% en las exportaciones.

Con importaciones desde Brasil por USD 12.876 millones y exportaciones argentinas por USD 6.948 millones, en los primeros nueve meses del año el déficit del intercambio con Brasil alcanzó una cifra récord de USD 5.886 millones, un 75% más que en el mismo período de 2016.

Ecolatina señaló que “el deterioro del déficit bilateral se explica por el fenomenal dinamismo de las importaciones. Estas treparon 29,6% interanual en los primeros nueve meses de 2017, prácticamente al doble del ritmo que las importaciones totales de Argentina (+16,5%). Parte de esta situación se explica por el aumento de demanda de bienes durables”: las importaciones de vehículos desde Brasil crecieron 44% interanual y la compra de bienes de capital a nuestro principal socio comercial treparon 39,2 por ciento.

“Estos valores consolidan el escenario de un déficit comercial bilateral superior a los USD 7.000 millones en el año”, indicó Abeceb.com. “Aunque el ritmo de crecimiento es considerable, cabe destacar que los niveles actuales de importación aún se encuentran muy por debajo (-23,8%) de los niveles récord acumulados entre enero y septiembre de 2011”, añadió.

De hecho, de confirmarse un rojo comercial por encima de USD 600 millones mensuales en el último trimestre, como promedió entre enero y septiembre, el déficit podría aproximarse a los USD 8.000 millones en el año.

La consultora que dirige Dante Sica describió que “los indicadores de actividad en Argentina muestran una mejora más consolidada, con significativo impulso por el lado de la inversión, que se refleja en la importación de bienes de capital”. A la par, en Brasil “el alza en la actividad no encuentra correlato en el espacio de gasto de los hogares y las empresas, lo que genera que la recuperación se traduzca principalmente en crecimiento de las exportaciones netas, con una inversión que aún no logra despegar”.

Argentina y Brasil no deberían mirarse con recelo por su resultado exportador. Al contrario, ambos deberían profundizar la alianza para insertarse en mercados del exterior, de los que tanto dependen para obtener divisas y recursos. Luis Eduardo Fracchia, del IAE de la Universidad Austral, refirió que “después de muchos años de virtual amesetamiento, nuevamente se postula un relanzamiento del Mercosur. Lo deseable es que el bloque sea una plataforma genuina que ayude a proyectar de modo global a los países, que siguen teniendo una lógica provinciana en sus modelos nacionales de negocio. Sin lugar a dudas, es en la diversificación de los mercados y los productos donde descansa uno de los secretos para una mayor competitividad de las exportaciones argentinas”.

LOS AUTOS CONCENTRAN EL COMERCIO

El rubro automotriz es central para entender el profundo desequilibrio comercial. Según la Cámara de Comercio Argentino-Brasileña (CAMBRAS), los autos terminados, tractores, piezas y otros vehículos representan el 37% de las ventas argentinas a Brasil. En tanto, las importaciones automotrices representan la mitad de las compras argentinas a Brasil.

Así, según los datos acumulados entre enero y septiembre, el déficit automotriz con Brasil se aproximó a los USD 4.000 millones en nueve meses de 2017, cifra que no solo explica el desbalance bilateral por mercaderías, sino también la mayor parte del déficit comercial récord en la ponderación de todos los mercados que calcula el INDEC.

“El sector automotriz (argentino), que es el tercer complejo exportador detrás del oleaginoso y cerealero, y que tiene buena parte de su esquema de producción preparado para la exportación (con lo que la caída en la actividad económica de Brasil lo ha afectado significativamente) ha estado mostrando, desde mayo, crecimientos mensuales respecto de 2016″, puntualizó PwC Argentina en su GPS Económico.

Fuente | Infobae