Inversiones
Inflación, cobertura y gestión activa

Nuevo escenario para invertir: qué activos mirar entre inflación, Cedears, bonos y análisis técnico

La inflación de 3,4% volvió a mover el tablero y obliga a recalibrar carteras. En el programa Del Colchón a la Inversión, el Lic. Alan Ferraro, junto al Lic. Damián Vlassich (IOL inversiones) y la Cdora. Sofía Alejos, analizaron qué instrumentos vuelven al centro de la escena entre bonos CER, Cedears, estrategias atadas al dólar oficial y análisis técnico.
por Mundo Dinero 17-04-2026
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Nuevo escenario para invertir: qué activos mirar entre inflación, Cedears, bonos y análisis técnico

Argentina no descansa nunca. Cuando parece que una variable se acomoda, aparece otra que obliga a recalibrar la cartera. Esta vez, el dato que volvió a mover todo fue la inflación: 3,4% mensual, décimo mes consecutivo al alza. Y claro, con ese número arriba de la mesa, la pregunta deja de ser si hay que moverse y pasa a ser cómo hacerlo.

En este contexto, hablar de inversiones no es elegir "el activo del momento" y listo. Hay que pensar cobertura, timing, perfil de riesgo y horizonte. También hay que aceptar algo: no alcanza con dejar la plata quieta y esperar. Hoy más que nunca hace falta gestión activa.

Entre inflación persistente, conflicto en Medio Oriente, petróleo más caro, nuevos Cedears, bonos CER, estrategias atadas al dólar oficial y herramientas básicas de análisis técnico, aparece un mapa bastante claro para quien quiere salir del colchón y empezar a invertir con criterio.

Inflación de 3,4%: por qué obliga a recalibrar la cartera

El 3,4% no fue un dato menor. Ya se venía anticipando que podía ubicarse por encima del 3%, pero aun así resultó significativo. Más todavía cuando se lo pone en perspectiva: la inflación acumulada del año ya supera el 9% y en los últimos 12 meses pasa el 32%.

Eso cambia decisiones. Mucho.

Cuando el dólar luce tranquilo, es fácil caer en la tentación de pensar que no hace falta tocar nada. El problema es que la curva en pesos sí se mueve, y bastante. Ahí aparece una diferencia importante entre:

  • instrumentos a tasa fija,
  • bonos ajustados por CER,
  • activos dolarizados o vinculados al dólar.

La inflación no solo afecta el poder de compra. También cambia el atractivo relativo de cada instrumento. Y en ese punto, la lectura fue bastante clara: hay que volver a mirar con atención todo lo que sirva para cubrirse del avance de los precios.

Qué explicó la suba

Hubo dos factores muy mencionados:

  • Educación, con un componente estacional muy fuerte, que impactó alrededor del 12%.
  • El conflicto en Medio Oriente, que presiona al alza sobre la energía y, por arrastre, sobre buena parte de los precios de la economía.

A eso se suma algo más estructural: todavía quedan precios y tarifas por acomodarse, y además hay sectores que no trasladaron completamente sus costos por una razón muy simple, el consumo sigue débil. Eso significa que parte de la inercia inflacionaria podría seguir presente.

Cómo cubrirse de la inflación: bonos CER y curva de rendimientos

Si la inflación no afloja al ritmo que se esperaba, los bonos CER vuelven al centro de la escena. Son instrumentos que ajustan por inflación y, en este contexto, sirven para intentar que el capital no pierda contra la suba de precios.

Ahora bien, no alcanza con decir "compro CER" y listo. Hay que mirar qué parte de la curva se está comprando.

La idea central fue esta:

  • En la parte corta de la curva, los rendimientos reales son negativos.
  • Desde junio o julio del año que viene en adelante, empiezan a aparecer rendimientos positivos sobre inflación.

¿Qué significa que "comprime la curva"? Que aumenta la demanda por esos bonos, sube su precio y baja el rendimiento. Por eso no todos los CER ofrecen la misma oportunidad en el mismo momento.

La conclusión es simple: los bonos CER pueden servir, pero hay que afinar el ojo. No se trata de comprar cualquier ticker, sino de entender dónde está el valor relativo.

FMI, 1.000 millones de dólares y una reacción ambigua del mercado

Otra pieza importante del tablero fue la aprobación de la revisión por parte del Fondo Monetario Internacional, con el aval para girar 1.000 millones de dólares a la Argentina.

En términos netos, la noticia es positiva. Más reservas, más aire financiero, más capacidad de transitar vencimientos sin tanta presión. Sin embargo, el mercado no reaccionó con euforia. Los bonos soberanos no tuvieron una rueda especialmente buena.

La lectura ahí fue bastante equilibrada. No necesariamente hay que sobredimensionar una sola jornada. Los soberanos venían mostrando buena capacidad para navegar un contexto externo complicado, con suba en los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos y tensión geopolítica. Entonces, que no hayan "festejado" fuerte la noticia no implica por sí solo un cambio de tendencia.

Dólar, elecciones y carry trade: la gran duda que viene

Una pregunta inevitable es si puede adelantarse un proceso de dolarización de carteras pensando en las próximas elecciones.

La respuesta no fue tajante, pero sí dejó varias pistas.

Hoy hay factores que contienen esa dinámica:

  • oferta elevada de dólares,
  • liquidación de la cosecha gruesa,
  • emisiones de obligaciones negociables corporativas,
  • expectativas de salto cambiario todavía contenidas.

Pero eso podría empezar a cambiar más adelante, especialmente hacia fines de mayo o junio, cuando se reduzca el flujo de la cosecha. Ahí el mercado va a volver a preguntarse si vale la pena seguir en pesos o empezar a dolarizarse más fuerte.

Todo dependerá de variables muy concretas:

  • qué tan atractiva siga siendo la tasa real en pesos,
  • cuánto soporte conserve el esquema cambiario,
  • qué ruido político empiece a aparecer.

El carry trade viene siendo una estrategia ganadora en 2024, pero sigue siendo una estrategia arriesgada. Mientras funciona, luce brillante. Cuando deja de funcionar, el ajuste suele ser rápido.

Cuatro nuevos Cedears: cuáles resultan más interesantes

La llegada de nuevos Cedears siempre se celebra por una razón muy concreta: más diversificación y más profundidad de mercado. Para el inversor local, eso significa más maneras de acceder con pesos a estrategias globales.

Entre las nuevas alternativas, hubo dos que destacaron especialmente.

1. RSP: el S&P 500 con ponderación pareja

El RSP replica al S&P 500, pero no lo hace como el índice tradicional. En lugar de sobreponderar a las mega tecnológicas, le da un peso similar a todas las acciones.

¿Por qué importa esto?

Porque el S&P 500 clásico hoy está muy influido por nombres como Nvidia, Apple, Microsoft, Amazon, Google y compañía. Si uno cree que esas valuaciones están algo exigidas o quiere una exposición más equilibrada, el RSP aparece como una alternativa muy interesante.

También puede ser útil en escenarios donde rota el liderazgo desde tecnología hacia:

  • industriales,
  • consumo defensivo,
  • sectores más rezagados.

2. ETF de Clean Energy

El otro instrumento que despertó interés fue el vinculado a energía limpia.

La lógica es bastante potente:

  • el petróleo está caro,
  • la demanda energética global aumenta,
  • los data centers consumen cada vez más energía,
  • el mundo busca diversificación de fuentes.

En ese contexto, cobran relevancia temas como:

  • solar,
  • uranio,
  • energías alternativas,
  • infraestructura energética.

Para una cartera que quiera capturar tendencias de largo plazo, son vehículos para seguir de cerca.

Qué dejaron las carteras anteriores: moderada y agresiva

Algo muy valioso en este tipo de análisis es no quedarse solo con la recomendación, sino volver después y revisar resultados. Ese "examen" sirve muchísimo porque obliga a responder la única pregunta importante: ¿funcionó o no funcionó?

Cartera moderada

La cartera moderada que se había planteado incluía:

  • dos fondos de IOL,
  • Dólar Ahorro Plus,
  • Cash Management,
  • ETF de Europa.

La lógica era bastante clara. Para perfiles más conservadores o moderados, los fondos permiten delegar parte de la gestión, evitar entrar y salir de instrumentos individuales y sumar administración activa.

Los resultados fueron positivos:

  • Dólar Ahorro Plus: retorno cercano a 0,4% en dólares en el período mencionado.
  • Cash Management: alrededor de 2,4%.
  • ETF de Europa: incluso superó el rendimiento del S&P 500 en dólares.

La conclusión fue contundente: la cartera logró ganarle a la inflación en dólares acumulada en el período.

Cartera agresiva

La propuesta agresiva incluía:

  • un instrumento CER de cobertura con vencimiento a fines de marzo,
  • TCM,
  • Microsoft.

El instrumento CER cumplió con su función defensiva y rindió cerca de 2,2% o 2,4% en dólares según el corte considerado.

En renta variable, el desempeño fue todavía más fuerte:

  • Microsoft rindió alrededor de 4% en el último tramo analizado.
  • TCM y el Cedear de Europa se ubicaron por encima del S&P 500, con retornos del orden del 7,5% y 10% respectivamente.

¿Qué se haría ahora con esa cartera? La respuesta fue un mix:

  • Microsoft sigue gustando y todavía luce atractiva por valuación.
  • ETF de Europa también sigue siendo interesante, sobre todo tras la corrección por tensión geopolítica.
  • TCM, en cambio, parecía más cerca de zona de toma de ganancias.

La idea de fondo fue muy buena: no enamorarse del activo. Si ya corrió mucho y los múltiplos quedaron exigidos, tal vez conviene rotar.

Cómo usar análisis técnico sin volverse loco

Acá aparece una de las partes más útiles para quien recién empieza. Porque cuando se habla de análisis técnico, muchos imaginan una pantalla llena de líneas, velas, colores e indicadores imposibles. Y no. No hace falta arrancar así.

La idea más sensata fue esta: el análisis técnico es una herramienta más, no una religión.

Sirve para complementar el análisis fundamental y para intentar mejorar el punto de entrada o de salida. No reemplaza la comprensión del activo.

Qué mirar primero

Para un enfoque principiante, se mencionaron cuatro herramientas centrales:

  • medias móviles,
  • RSI,
  • MACD,
  • volumen.

Medias móviles

Una forma simple de arrancar es usando medias móviles de:

  • 200 ruedas,
  • 150 ruedas,
  • 50 ruedas,
  • 100 ruedas,
  • 21 ruedas ponderadas para más corto plazo.

Las medias ayudan a entender tendencia y zonas de referencia. Si un activo está muy lejos de sus medias de largo plazo, puede sugerir sobreextensión o potencial de recuperación, según el contexto.

RSI

El RSI no indica dirección, sino fuerza.

  • Por encima de 70 o 75 puntos, puede señalar que el movimiento está perdiendo fuerza y acercándose a sobrecompra.
  • Por debajo de 30 o 25 puntos, puede sugerir una zona donde la probabilidad de rebote aumenta.

No es mágico. No funciona solo. Pero ayuda.

Volumen

Probablemente el dato más subrayado fue este: mirar volumen da mucha confianza.

Si una suba viene acompañada por volumen, tiene más respaldo. Si no, puede ser un movimiento débil. El volumen es el que le da veracidad al movimiento de la vela.

MACD y Fibonacci

Para quienes ya quieren hilar un poco más fino, también se mencionaron:

  • MACD, como complemento del RSI,
  • retrocesos de Fibonacci, para detectar soportes y objetivos posibles.

Eso sí: no conviene llenar el gráfico de indicadores. Cuando hay demasiada información, en lugar de aclarar, se oscurece todo.

Microsoft como caso práctico: cuándo un buen activo también da buen timing

Microsoft apareció varias veces como ejemplo porque permite combinar análisis fundamental con técnico.

La tesis fue esta:

  • es una compañía que gusta por negocio y por valuación,
  • tuvo una caída fuerte, cercana al 30% desde máximos en el tramo comentado,
  • luego empezó a mostrar recuperación con volumen,
  • todavía tenía recorrido hacia medias de largo plazo.

Eso hacía que, aun con suba reciente, siguiera viéndose atractiva.

Para una mirada de corto plazo, incluso podía justificar alguna toma parcial de ganancias. Pero para una estrategia de largo plazo, seguía apareciendo como un activo para tener en cartera.

¿Cada cuánto hay que mirar el gráfico?

Gran pregunta. Y la respuesta fue muy sensata: depende del horizonte.

Si alguien recién empieza, saca unos dólares del colchón y arma una cartera más pensada para mediano o largo plazo, no tiene sentido estar mirando el gráfico todos los días.

Una frecuencia razonable puede ser:

  • cada 15 días para una estrategia de largo plazo,
  • una vez por semana si se quiere seguir más de cerca,
  • con mucha más frecuencia solo si se está haciendo trading de corto plazo.

También se definió corto plazo de una forma bastante concreta: alrededor de 3 meses.

¿Conviene comprar el S&P 500 en máximos?

Acá hubo un punto interesante. Cuando el índice está en máximos, aparece la clásica objeción: "los índices se compran solo cuando caen fuerte".

La respuesta no fue blanco o negro.

Si se trata de alguien que recién empieza, el S&P 500 sigue siendo una herramienta muy razonable porque:

  • diversifica automáticamente,
  • evita apostar todo a una sola acción,
  • reduce el riesgo de frustrarse por elegir mal un nombre puntual,
  • tiene un rendimiento histórico promedio cercano al 10% anual en dólares a largo plazo.

Ahora bien, para quien tiene más experiencia y sigue el mercado de cerca, puede ser más eficiente elegir acciones puntuales o incluso variantes como el RSP, que reparte mejor el peso entre componentes.

Activos defensivos: cuando no se busca volar, sino dormir tranquilo

No todo tiene que ser Nvidia, Google o petróleo. También aparecieron nombres más tranquilos, de beta menor a uno y menor volatilidad, como Johnson & Johnson.

Ese tipo de activos no se compran esperando un 50% en dos meses. Se compran buscando:

  • estabilidad,
  • flujos constantes,
  • resistencia en escenarios más adversos.

Para quien prioriza conservar y crecer de manera más predecible, son opciones válidas. Aunque incluso ahí surgió una recomendación prudente: para perfiles muy iniciales, probablemente sea más simple entrar al S&P 500 antes que elegir una acción defensiva suelta.

Los activos estrella que más entusiasman hoy

Cuando se puso sobre la mesa cuáles eran los nombres que más convencían, aparecieron varios repetidos.

Entre los internacionales

  • Google
  • Nvidia
  • Microsoft

La justificación fue fuerte, especialmente en Google y Nvidia:

  • negocios sólidos,
  • márgenes amplios,
  • posición dominante,
  • gran generación de caja,
  • vínculo directo con inteligencia artificial, publicidad digital, cloud y consumo de contenido.

Hubo una observación muy interesante sobre Google: en Estados Unidos ya se consumen más horas de YouTube que de televisión tradicional. Ese dato resume bastante bien por qué sigue siendo una compañía estructuralmente fuerte.

Entre los locales

  • YPF
  • Vista
  • Aluar
  • Ternium
  • Ausol o papeles vinculados a cobertura cambiaria

En especial, YPF se destacó como el activo local preferido en cartera. La tesis energética sigue vigente, y cuando se piensa en Argentina de largo plazo, Vaca Muerta sigue ocupando un lugar central.

El tema uranio y energía

Otro punto muy interesante fue el del ETF de uranio. La lógica detrás de ese entusiasmo es cada vez más fuerte:

  • la inteligencia artificial demanda una enorme cantidad de energía,
  • los data centers crecen,
  • el mundo vuelve a mirar la energía nuclear,
  • la cadena del uranio gana relevancia otra vez.

Si alguien es optimista con IA, con Nvidia, con Google y con toda la infraestructura tecnológica del futuro, tiene sentido pensar también en la energía que va a alimentar ese crecimiento.

Una cartera moderada para el escenario actual

La propuesta moderada presentada para este contexto incluyó cinco activos repartidos con una distribución bastante pareja.

1. TZV28

Es un bono del Tesoro nacional cupón cero con vencimiento en junio de 2028. Se compra y paga en pesos, pero ajusta por dólar oficial.

¿Por qué entra como moderado y no conservador? Porque, aunque puede funcionar bien como cobertura, su vencimiento cae ya en otro gobierno. Y en Argentina, pensar a 2028 obliga a contemplar mucha incertidumbre política y cambiaria.

2. Bonos CER largos como DICP, PARP, CUAP o TX31

La idea acá no era comprarlos para esperar al vencimiento, sino aprovechar la compresión de tasa y capturar suba de precio. Son bonos más volátiles ante cambios en tasas, pero con potencial si el mercado vuelve a demandar cobertura inflacionaria.

3. AE38

Un bono soberano en dólares, pensado más como trade que como apuesta pasiva a 2038.

La tesis es que, si el riesgo país baja hacia niveles más razonables, todavía habría un margen de suba del orden del 11% al 12%. No es una apuesta libre de riesgo, por eso quedó en moderada y no en conservadora.

4. YPF

Activo local preferido, con convicción de largo plazo.

5. Microsoft

Una forma de sumar calidad global, tecnología y una compañía que todavía genera optimismo tanto por fundamentales como por timing técnico.

Una cartera agresiva para quien busca más retorno

En la versión agresiva también hubo cinco nombres, con foco más marcado en trades y escenarios de mayor volatilidad.

1. TZX28

Un bono CER con tasa real positiva más inflación. La tesis fue interesante porque incluso proyectando distintos escenarios políticos hacia 2028, la cobertura inflacionaria seguiría siendo valiosa.

2. T30A7

Un bono del Tesoro a tasa fija capitalizable. Ya había sido mencionado en una cartera anterior y mostró rendimientos muy buenos desde diciembre, del orden del 13% al 17% en pesos, con un dólar retrocediendo cerca del 6% en lo que iba del año.

La apuesta acá es clara: si el tipo de cambio en abril de 2027 sigue por debajo de cierto nivel, el instrumento todavía tiene sentido. Pero justamente por esa dependencia del dólar futuro, va a la categoría agresiva.

3. Nike

Acá la lógica fue táctica. No tanto una apuesta estructural de años, sino una posición para buscar rebote tras una caída muy fuerte.

El argumento fue doble:

  • el activo tiene muchísimo para recuperar respecto de máximos,
  • hubo compras de acciones por parte de ejecutivos relevantes, algo que el mercado suele mirar como señal de confianza.

Es claramente una idea más agresiva y orientada al corto plazo.

Fondos comunes de inversión en pesos: una puerta de entrada simple

Para quien no quiere hacer stock picking ni sentarse a elegir bonos uno por uno, los fondos comunes de inversión siguen siendo una de las herramientas más amigables.

Se destacaron dos alternativas en pesos:

Cash Management

Busca superar el rendimiento típico de los instrumentos de muy corto plazo. Invierte en distintas alternativas como:

  • Tamar,
  • obligaciones negociables corporativas vinculadas a Tamar,
  • instrumentos de liquidez con gestión activa.

La tasa estimada mencionada rondaba el 30% nominal anual, por encima de otros vehículos de tasa fija comparables.

Portafolio Potenciado

Una opción más agresiva, con mezcla de:

  • renta fija,
  • renta variable,
  • Cedears,
  • exposición al mercado local.

Para perfiles que buscan un diferencial de retorno y aceptan más volatilidad, es una forma práctica de delegar la construcción de cartera.

Además, el proceso operativo es simple: se transfiere dinero a la cuenta comitente, se elige el fondo desde la app y se suscribe. Después, al rescatar, el dinero vuelve acreditado dentro del plazo correspondiente. Para quien recién arranca, esa facilidad importa muchísimo.

Qué hacer hoy: ideas concretas para no improvisar

Con todo este panorama, hay algunas conclusiones bastante claras.

  • La inflación volvió a exigir gestión activa. No conviene dormirse porque el dólar esté quieto.
  • Los bonos CER recuperaron protagonismo, pero hay que elegir bien la parte de la curva.
  • Los Cedears siguen siendo una gran herramienta, especialmente para dolarizar cartera con exposición global.
  • RSP y clean energy aparecen como incorporaciones interesantes al universo de opciones.
  • Microsoft, Google, Nvidia, YPF y Vista siguen entre los nombres más convincentes.
  • El análisis técnico puede ayudar mucho si se usa de manera simple y sin fanatismo.
  • Los fondos comunes de inversión son una muy buena puerta de entrada para perfiles iniciales o para quien no quiere gestionar cada posición manualmente.

Dos libros para seguir aprendiendo

Para cerrar, quedaron dos recomendaciones bien concretas para profundizar.

Análisis técnico de los mercados financieros, de John Murphy

Un clásico total para entender análisis técnico de verdad. Ideal para quien quiere pasar de mirar gráficos "a ojo" a empezar a comprender soportes, tendencias, indicadores y estructuras con base sólida.

La fórmula que vence al mercado, de Joel Greenblatt

Un libro corto, amigable y muy aplicable. Parte de conceptos simples y va mostrando cómo detectar compañías con potencial a partir de métricas fundamentales. Muy buena opción para quien quiere empezar a mirar acciones con más criterio.

La idea final: no hace falta adivinar el piso ni el techo

Hubo una frase que resume bastante bien todo este enfoque. Eso de "se compra en piso y se vende en techo" suena lindo, pero el problema es que el piso y el techo casi siempre se conocen después.

Invertir mejor no pasa por adivinar perfecto. Pasa por tener un método.

Un método que combine contexto, perfil, diversificación, herramientas de análisis y algo de paciencia. Porque en mercados como el argentino, querer acertar todo el tiempo es agotador. En cambio, aprender a leer escenarios, elegir vehículos adecuados y ajustar cuando hace falta puede hacer una diferencia enorme.

Salir del colchón no es solo mover plata. Es empezar a tomar decisiones con más información. Y en un escenario nuevo, eso vale muchísimo.