Análisis
La inflación perforó el 2% y todo cambia

Inflación debajo del 2%: la guía completa para reacomodar pesos, bonos y acciones en la nueva etapa

En el ciclo ¿Qué hacemos con los pesos?, José Bano dialogó con Fernando Rama, asesor financiero de Quicktrade SBS, Javier Casabal, estratega de renta fija de Adcap, y Rubén Ullúa, especialista en análisis técnico, sobre lo que cambia con una inflación de 1,9%: de Boncap y CER a bonos en dólares, acciones argentinas y CEDEARs, la hoja de ruta completa para reacomodar la cartera en esta nueva etapa.
por Mundo Dinero 14-07-2026
¿Qué hacemos con los pesos? Mundo Dinero

Inflación debajo del 2%: ¿arranca otra etapa para los pesos, los bonos y las acciones?

El dato de inflación mensual de 1,9% marca un punto importante. No solamente porque perfora un piso psicológico relevante, sino porque la inflación núcleo también mostró una desaceleración fuerte, al ubicarse en 1,6%.

Después de meses de números bastante más elevados, con registros de 3,4%, 2,6% y 2,1%, el recorrido descendente volvió a tomar velocidad. La gran pregunta ahora no es únicamente cuánto dio el índice de este mes, sino si el mercado empieza a creer que la desinflación puede consolidarse.

Para quien tiene pesos, bonos, acciones argentinas, CEDEARs o dólares, esta nueva etapa cambia bastante el análisis. Una inflación más baja modifica las tasas reales, la demanda de cobertura cambiaria, el atractivo de la renta fija y hasta la relación riesgo beneficio de la renta variable.

La desaceleración de la inflación y el regreso de las anclas

El proceso de desinflación se había interrumpido luego de un período de tensión cambiaria, salida desordenada de Lefis y aumento de la incertidumbre electoral. El tipo de cambio tuvo un salto significativo y el mercado empezó a preguntarse otra vez hacia dónde iba la inflación.

En Argentina, un movimiento fuerte del dólar no se traslada por completo a los precios de un día para el otro. El llamado pass through suele desarrollarse durante varios meses. Una devaluación puede impactar gradualmente sobre la inflación durante un período de entre seis y nueve meses, especialmente cuando afecta expectativas, costos y decisiones de cobertura.

La mejora reciente parece apoyarse en la reconstrucción de varias anclas:

  • Ancla fiscal: la disciplina sobre las cuentas públicas sigue siendo una pieza central del programa.
  • Ancla cambiaria: la estabilidad relativa del tipo de cambio ayuda a ordenar expectativas.
  • Menor volatilidad del dólar: aunque el dólar se mueve, los cambios ya no generan el mismo efecto inmediato sobre las expectativas inflacionarias.
  • Acumulación de reservas: el Banco Central volvió a comprar dólares, reforzando la percepción de mayor capacidad de respuesta.

Un dato interesante fue que el tipo de cambio oficial llegó a subir cerca de 5% durante junio, mientras que el dólar futuro a diciembre se movió menos de la mitad. Eso muestra que el mercado no está proyectando automáticamente un salto cambiario mayor.

La diferencia con otros momentos de tensión es importante: el dólar puede moverse sin que todos corran inmediatamente a recalcular inflación, tasas y precios. Esa desacople parcial de expectativas es una señal positiva, aunque no implica que el proceso esté garantizado.

Reservas: compras del Banco Central y una nueva prioridad

El Banco Central retomó con fuerza la compra de dólares. En apenas dos ruedas acumuló cerca de US$800 millones y, en lo que va del año, las compras ya rondaban los US$12.000 millones.

La acumulación de reservas no es un detalle menor. Después de las elecciones, el Gobierno enfrentó una disyuntiva clara: concentrarse exclusivamente en profundizar la desinflación o darle prioridad a la recomposición de las reservas internacionales.

La decisión fue apuntalar las reservas, algo que también aparecía entre los compromisos y recomendaciones de los organismos internacionales. El desafío consiste en comprar dólares sin desordenar el mercado monetario ni generar una presión excesiva sobre el tipo de cambio.

La dinámica es bastante concreta. Cuando el Banco Central compra dólares, inyecta pesos. Luego busca absorber parte de esa liquidez mediante distintos instrumentos, incluyendo ventas de bonos dólar linked y operaciones de regulación monetaria. Por eso pueden aparecer momentos de volatilidad en cauciones y tasas de muy corto plazo, especialmente alrededor de las licitaciones del Tesoro.

Eso no significa volver al desorden que se observó durante la salida de Lefis. Son episodios de acomodamiento del mercado monetario, no necesariamente señales de una crisis de liquidez.

Financiamiento externo: menos costo, más plazo y menos urgencia

La estrategia financiera también está pasando por organismos internacionales como el Banco Mundial y el BID. Estos préstamos permiten reestructurar vencimientos y conseguir financiamiento a tasas inferiores a las que el mercado internacional podría exigirle hoy a la Argentina.

El punto central es el costo. Otros países de la región lograron salir a los mercados internacionales, pero lo hicieron pagando cupones elevados. Ecuador, por ejemplo, llegó a emitir cerca de tasas del 9%.

Para Argentina, salir demasiado rápido a emitir deuda externa a tasas altas implicaría fijar un techo de financiamiento poco conveniente. La estrategia parece ser otra: acumular reservas, bajar el riesgo país, extender la curva de rendimientos y esperar mejores condiciones antes de volver a los mercados voluntarios de deuda.

En ese contexto aparece la emisión del Bonar 2029, un instrumento en dólares que funciona como una alternativa de reinversión para quienes cobraron amortizaciones de otros bonos soberanos.

La licitación del Tesoro: qué mirar en el menú de pesos

La licitación presenta vencimientos por alrededor de $3 billones, una cifra relativamente manejable para el Tesoro. Además, el Tesoro contaba con depósitos cercanos a $7,2 billones en el Banco Central, lo que le da margen para no convalidar tasas excesivamente altas.

El menú ofrecido incluye distintos tipos de instrumentos:

  • Lecap corta con vencimiento el 30 de noviembre.
  • Boncap con vencimiento en marzo de 2028.
  • Bono Tamar con vencimiento en agosto de 2028.
  • Bonos dólar linked con vencimientos entre 2026 y 2028.
  • Un nuevo bono en dólares, el AO29.

Que el Tesoro tenga holgura financiera es relevante. Cuando necesita refinanciar sí o sí, suele verse obligado a pagar una tasa mayor o a ofrecer instrumentos demasiado generosos. En cambio, con vencimientos acotados y caja disponible, puede ser más selectivo.

Dólar linked: cobertura disponible, pero sin señales de pánico

Los bonos dólar linked empiezan a mostrar algo más de demanda. La razón es entendible: el escenario externo sigue volátil, el dólar se fortaleció frente a varias monedas y el real brasileño llegó a depreciarse, generando algo de presión indirecta sobre el tipo de cambio local.

Sin embargo, todavía no parece haber una demanda masiva de cobertura. El movimiento del dólar oficial no produjo una suba equivalente en los futuros ni un cambio fuerte en las expectativas de inflación.

Esto sugiere que los bonos dólar linked pueden seguir operando baratos, pero no necesariamente porque el mercado esté ignorando un riesgo inminente. Más bien refleja que todavía no hay consenso sobre una devaluación brusca.

En ese escenario, el Gobierno podría seguir usando estos instrumentos para absorber pesos y administrar la demanda de cobertura cambiaria.

Boncap, CER y Tamar: dónde aparece valor en pesos

Boncap abril de 2027: una apuesta a la baja de inflación

Con inflación mensual de 1,9%, las tasas fijas vuelven a tener otra lectura. Hasta hace poco, muchos instrumentos a tasa fija no ofrecían una tasa real claramente positiva. Con la inflación bajando, una Boncap puede empezar a capturar rendimientos reales interesantes.

El Boncap con vencimiento en abril de 2027 aparece como una alternativa atractiva para quien crea que la inflación seguirá desacelerándose. Tiene además una ventaja política: vence antes de la campaña electoral más intensa de 2027, lo que reduce parte del riesgo asociado a ese período.

La tesis es clara: si el mercado empieza a proyectar inflación más cerca de 1,5% mensual, las Boncap pueden beneficiarse porque fijan una tasa nominal antes de que el resto de la curva ajuste a un escenario de menor inflación.

Bonos CER: cobertura frente a un cambio de escenario

Los bonos CER siguen siendo una herramienta interesante, especialmente para equilibrar una cartera. El TZXD7, con vencimiento en 2027 y una tasa cercana a CER más 6,7%, ofrece una tasa real elevada frente a los niveles que llegaron a observarse anteriormente.

El atractivo del CER no está solamente en el escenario base de desinflación. También cumple una función defensiva. Si por razones políticas, fiscales o cambiarias la inflación volviera a acelerarse, el mercado probablemente volvería a demandar activos indexados.

En un escenario de mayor incertidumbre electoral hacia 2027, tener una porción de la cartera protegida contra inflación puede resultar razonable. Los bonos CER no eliminan todos los riesgos, pero protegen frente al riesgo de que una administración futura sea percibida como menos rigurosa con la inflación.

Por qué Tamar todavía no es la gran apuesta

Los bonos Tamar ajustan por la tasa mayorista de plazo fijo y pueden ser muy atractivos cuando las tasas suben con fuerza. Durante los episodios de tensión monetaria, fueron de los pocos instrumentos que llegaron a ganarle al CER.

Pero hoy el panorama parece distinto. Los bancos todavía no están compitiendo agresivamente por depósitos. La morosidad sigue siendo una variable a monitorear y, mientras las entidades no vean buenas oportunidades para prestar, no tienen incentivo a pagar mucho más por captar pesos.

La pregunta de los bancos sigue siendo simple: si reciben depósitos, ¿a quién se los prestan? Mientras la respuesta no sea clara, es difícil esperar una Tamar fuertemente positiva en términos reales.

Por eso, aunque puede llegar el momento de los Tamar, todavía parece temprano para asignarles un peso dominante en una cartera de pesos.

Bonar 2029: la nueva alternativa en dólares

El AO29 vence en octubre de 2029 y se incorpora como una nueva fuente de financiamiento para el Tesoro. La expectativa era que pudiera colocarse con una tasa de corte cercana a 8,2% o 8,5%.

El bono amortiza en 12 cuotas anuales, de forma similar a los Bonar 2027 y 2028. Esta estructura lo vuelve particularmente atractivo para inversores que buscan flujo periódico en dólares, casi como una alternativa de renta programada.

La diferencia respecto del AL29 es que aquel bono paga cupones semestrales, mientras que los Bonar más nuevos tienen una modalidad de pagos más frecuente.

La colocación del AO29 es importante por dos razones:

  • Permite ofrecer una alternativa inmediata de reinversión a quienes cobraron amortizaciones de bonos como AL29 y AL30.
  • Funciona como una prueba de mercado para medir cuántos dólares están dispuestos a reinvertirse en activos argentinos.

Un monto de colocación relevante mostraría que los dólares que salen de las amortizaciones no necesariamente abandonan el sistema financiero argentino. Esa reinversión sería una señal muy constructiva para la curva soberana.

Acciones argentinas: mejor relación riesgo beneficio que la renta fija

La caída del riesgo país produjo una compresión importante de rendimientos en bonos. Eso fue positivo para quienes ya estaban posicionados, pero también reduce el potencial de ganancia futura en renta fija.

Por ese motivo, la renta variable argentina empieza a verse más interesante en términos de relación riesgo beneficio. Si la inflación baja, las tasas eventualmente también se reducen y la economía empieza a estabilizarse, las acciones pueden capturar una etapa de recuperación que los bonos ya reflejaron parcialmente.

Esto no significa abandonar completamente la renta fija. Significa revisar ponderaciones. Una cartera que estaba muy cargada de bonos puede justificar un aumento gradual de exposición a acciones, siempre según el perfil de riesgo de cada inversor.

Los bancos vuelven a tomar impulso

El sector financiero tuvo una recuperación muy fuerte. En el último mes y medio, los bancos llegaron a subir más de 35% en dólares.

Parte de ese rebote se explica porque venían castigados por el aumento de la morosidad. Los balances más recientes mostraron una mejora y dieron la impresión de que la peor parte podría haber quedado atrás.

La morosidad todavía necesita seguimiento, pero ya no es el único tema que define la valuación del sector. En un escenario de menor inflación, tasas más bajas y una normalización gradual del crédito, los bancos pueden recuperar rentabilidad.

Banco Macro aparece como uno de los nombres destacados por sus mejores ratios, menor nivel de morosidad relativa y valuación atractiva frente a otros bancos del mercado.

YPF Luz y el regreso de las IPOs

La decisión de YPF Luz de avanzar con documentación para cotizar en Nueva York es una señal relevante. La compañía tiene activos de generación térmica y renovable, con presencia importante en el mercado energético argentino.

La operación busca separar parcialmente la unidad de negocios, ampliar fuentes de financiamiento y permitir que el segmento de energía eléctrica acceda al mercado de capitales con mayor independencia.

YPF mantendría una participación mayoritaria, superior al 75%, mientras que una parte menor del capital accede al mercado. No se trata de una privatización de YPF ni de una pérdida de control de su negocio energético.

Que una empresa vuelva a pensar en una oferta pública inicial después de tantos años es una buena señal para el mercado de capitales local. Las IPOs suelen aparecer cuando las reglas son más previsibles, el riesgo país baja y existe una expectativa razonable de acceso a financiamiento.

Una cartera local diversificada: energía, bancos, bonos y construcción

Una selección de activos locales puede combinar crecimiento, renta en dólares y cierta estabilidad. Entre los nombres destacados aparecen empresas de energía, bancos y construcción, junto con bonos soberanos y obligaciones negociables.

Pampa Energía, YPF y Vista

El sector energético sigue siendo uno de los grandes motores de largo plazo. Vaca Muerta ofrece una oportunidad estructural y las empresas vinculadas a petróleo, gas, transporte y generación de energía tienen distintas formas de capturar ese crecimiento.

Pampa Energía se destaca por su integración de negocios. Tiene exposición a generación eléctrica, gas, participación en Transportadora de Gas del Sur, construcción a través de Loma Negra y expansión en petróleo mediante Rincón de Aranda.

YPF sigue siendo una pieza central de la historia de Vaca Muerta, aunque su cotización está fuertemente influida por el precio internacional del petróleo y por la dinámica política local.

Vista Energy es una de las compañías preferidas dentro del segmento de producción. Se destaca por su management, eficiencia operativa y exposición directa al crecimiento de Vaca Muerta. La caída previa del Brent desde niveles cercanos a US$120 hasta la zona de US$70 generó un punto de entrada más atractivo para una empresa que, por fundamentos, podría tener recorrido a largo plazo.

El sector de construcción como alternativa rezagada

Fuera de energía y bancos, la construcción aparece como un sector a mirar. Empresas como Loma Negra e IRSA Construcciones, anteriormente conocida como Dycasa, podrían beneficiarse si la actividad, las licitaciones y algunos proyectos de infraestructura empiezan a reactivarse.

Es un sector que viene muy golpeado y que necesita confirmación en los datos de actividad. Justamente por eso, si el ciclo mejora, puede tener potencial de recuperación desde valuaciones rezagadas.

Renta fija en dólares: proteger capital y tener pólvora seca

Los próximos doce meses pueden tener volatilidad. Argentina viene de períodos en los que el mercado sobrerreaccionó, tanto al alza como a la baja. Cuando los precios caen por miedo, aparecen oportunidades que no siempre se pueden aprovechar si toda la cartera está invertida en activos muy riesgosos.

La renta fija en dólares cumple una función clave: preservar capital, cobrar renta y mantener liquidez para aprovechar ventanas de mercado.

En episodios de tensión recientes, bonos cortos como el Bopreal 2027 llegaron a sufrir correcciones que parecían exageradas frente a su perfil de vencimiento. Cuando el mercado vende sin distinguir precio de valor, los activos de calidad y plazo corto pueden abrir oportunidades muy interesantes.

AL30 y AE38: dos perfiles distintos dentro de los soberanos

El AL30 puede resultar atractivo para quien busca una duración más corta. El bono realiza pagos importantes de capital, por lo que su sensibilidad a las tasas internacionales es menor que la de instrumentos más largos.

El AE38, en cambio, representa una apuesta de mayor duración y mayor tasa. Con rendimientos cercanos al 9%, ofrece una alternativa para quien quiera extender plazo bajo ley argentina y asumir más volatilidad.

Los bonos globales más largos, como el GD35, podrían beneficiarse de una mejora de calificación crediticia o de una nueva baja del riesgo país. Sin embargo, parte de esa expectativa ya podría estar incorporada en los precios. Por eso, la selección de duration importa más que nunca.

Bonos provinciales: Santa Fe y Chubut

Los bonos provinciales pueden aportar diversificación respecto de los soberanos nacionales, aunque suelen ser menos líquidos. Eso implica que no son instrumentos ideales para entrar y salir permanentemente, ya que el spread entre compra y venta puede ser más amplio.

El bono de Chubut con vencimiento en 2036 tiene como respaldo las regalías hidrocarburíferas. Ese tipo de garantía puede ayudar a que el activo resista mejor durante períodos de estrés financiero.

El bono de Santa Fe con vencimiento en 2034 también resulta interesante por la situación fiscal de la provincia, su bajo nivel de deuda y una caja relativamente sólida. La lógica de ambos instrumentos no es buscar una ganancia explosiva de capital, sino agregar activos que puedan comportarse mejor si vuelve la volatilidad.

Obligaciones negociables: Pluspetrol y Pecom

Las obligaciones negociables siguen siendo útiles para armar una pata conservadora en dólares, aunque los créditos corporativos de primera línea ya rinden bastante poco.

La ON de Pluspetrol con vencimiento en 2037 se vincula con una compañía que viene aumentando producción y tomando deuda para financiar adquisiciones y expansión. El análisis central pasa por la capacidad futura de generación de caja y por la reducción gradual del apalancamiento a medida que maduren los proyectos.

La ON de Pecom con vencimiento en 2030 ofrece una renta cercana a 7,5%, pagos trimestrales, buen volumen de operación y una empresa con exposición energética y capacidad de acceso al mercado. Para una cartera que busca renta en dólares sin concentrarse exclusivamente en bonos soberanos, es una alternativa a considerar.

Brasil, Mercado Libre y Nubank: crecimiento regional desde CEDEARs

Brasil sigue siendo una de las historias regionales más relevantes. Un dato de inflación menor al esperado puede abrir espacio para una reducción de la tasa Selic, algo que beneficiaría a bancos, fintechs y empresas expuestas al crédito y al consumo.

Mercado Libre y Nubank son dos maneras de capturar parte de esa dinámica desde compañías de crecimiento regional.

Mercado Libre mantiene un crecimiento de ingresos de doble dígito, con tasas cercanas al 40% y una tendencia sostenida durante muchos trimestres. Más de la mitad de sus ingresos provienen de Brasil, por lo que su evolución está muy ligada al mercado brasileño.

Nubank también tiene una historia de expansión relevante. La obtención de licencia para operar como banco en México y una base de millones de clientes en ese país fortalecen su presencia regional.

Ambas compañías pueden ser volátiles, pero representan una tesis de largo plazo vinculada a digitalización financiera, comercio electrónico y expansión de servicios en América Latina.

Nvidia y Broadcom: fundamentos fuertes, pero valuaciones que exigen atención

El sector de inteligencia artificial sigue siendo protagonista. Nvidia y Broadcom continúan apoyadas por una inversión enorme en infraestructura tecnológica por parte de las grandes empresas de nube y centros de datos.

La demanda de capacidad de procesamiento no muestra señales claras de agotamiento. Las principales compañías del sector continúan invirtiendo grandes sumas en capex, y las proyecciones de inversión para los próximos doce meses siguen siendo muy elevadas.

En Nvidia, además, la aprobación de ventas del chip H200 a China representa un dato relevante. Las proyecciones previas no contemplaban ingresos por esas exportaciones, por lo que futuras guías podrían incorporar una fuente adicional de ventas.

Incluso después de una suba fuerte, algunos múltiplos forward de Nvidia llegaron a ubicarse en niveles cercanos o inferiores a los del S&P 500. Eso muestra que una acción puede subir mucho y, al mismo tiempo, no necesariamente quedar cara si las ganancias esperadas crecen a un ritmo similar o superior.

De todos modos, una cartera no debería depender exclusivamente de las tecnológicas. Los fundamentos pueden ser sólidos y, aun así, el timing técnico puede sugerir cautela de corto plazo.

Análisis técnico: señales de cansancio en Estados Unidos

El análisis técnico no busca adivinar el futuro con certeza. Busca evaluar tendencias, soportes, resistencias y la relación entre riesgo y beneficio. Es una herramienta probabilística que puede complementar el análisis fundamental.

La lectura técnica del mercado estadounidense muestra una advertencia: luego del rally iniciado entre fines de marzo y comienzos de abril, el S&P 500 comenzó a mostrar señales de estancamiento. La fuerza compradora parece haber perdido intensidad.

Gran parte del avance fue impulsado por inteligencia artificial, semiconductores y tecnología. Justamente por eso, varios activos del sector aparecen sobrecomprados o con riesgo de corrección.

MicroStrategy: una alerta de corrección

MicroStrategy tuvo una suba extraordinaria, pasando desde niveles cercanos a US$600 en abril del año anterior hasta máximos próximos a US$1.250. Un movimiento tan vertical exige prudencia.

El análisis técnico sugiere que podría estar completando un ciclo alcista y acercándose a una zona de techo. Mientras no supere con claridad sus máximos, existe riesgo de una corrección hacia niveles de US$600 o US$700, lo que implicaría una caída significativa desde precios cercanos a US$900.

La conclusión no es que una corrección sea segura, sino que el potencial adicional de suba podría ser menor que el riesgo de una baja.

Apple: divergencias y pérdida de fuerza

Apple también muestra señales técnicas para mirar con atención. La formación de cuña o triángulo diagonal suele aparecer cuando una tendencia pierde fuerza.

Además, se observa una divergencia en indicadores como el RSI. El precio marcó máximos más altos, pero el indicador no acompañó con máximos equivalentes. Esa divergencia puede interpretarse como cansancio comprador y riesgo de toma de ganancias.

YPF, Vista y Petrobras: rebote que todavía debe confirmarse

En el mercado local y regional, YPF, Vista y Petrobras mostraron recuperaciones apoyadas en la mejora del petróleo. Sin embargo, desde una lectura técnica de corto plazo, ese rebote puede ser transitorio.

YPF sigue siendo atractiva por fundamentos de largo plazo, pero el gráfico sugiere prudencia. Podría tratarse de un rebote técnico dentro de una corrección mayor. En ese caso, una recuperación puede ser una oportunidad para reducir exposición táctica, no necesariamente para aumentar posiciones sin límite.

La diferencia entre horizonte de corto y largo plazo importa mucho. Una empresa puede gustar para varios años y, a la vez, mostrar señales de agotamiento técnico para las próximas semanas.

Activos defensivos y oportunidades técnicas

Disney: cerca de una zona de soporte

Disney aparece como una alternativa interesante entre acciones más tradicionales. Luego de una baja importante, el precio se acerca a una zona de soporte cercana a US$95,4.

Mientras los precios mostraron debilidad, algunos indicadores empezaron a reflejar una divergencia alcista. Si el soporte se sostiene y la acción logra recuperar niveles superiores, podría abrirse una oportunidad de rebote.

La lógica es buscar empresas que no estén en el centro del entusiasmo tecnológico y que, al mismo tiempo, muestren señales técnicas de estabilización.

Oro y plata: activos para mirar como refugio

Los metales preciosos también pueden ganar relevancia si el mercado estadounidense entra en una fase de toma de ganancias o si aumentan las tensiones globales.

El ETF de plata SLV y el ETF de oro GLD corrigieron durante las últimas semanas y comenzaron a acercarse a zonas de soporte. Todavía no existe una confirmación definitiva de piso, pero los indicadores muestran una situación más atractiva que la de los activos que vienen de máximos.

Para quien busca diversificación, los metales pueden funcionar como una pata defensiva frente a volatilidad en acciones, debilitamiento del dólar o cambios en las expectativas de tasas.

SH: una cobertura contra una caída del S&P 500

El ETF SH se mueve en dirección inversa al S&P 500. Si el índice baja, SH sube. No es una posición para tomar livianamente ni una recomendación para reemplazar una cartera de largo plazo.

Pero puede tener sentido como cobertura acotada si una cartera está muy expuesta a acciones estadounidenses y se espera una corrección. Su función es balancear riesgo, no apostar todo a una baja del mercado.

Microsoft y Coca Cola: fundamentos y técnica pueden diferir

Microsoft encontró una zona técnica de soporte relevante después de una caída fuerte. Sin embargo, desde una mirada de corto plazo, la recuperación puede ser transitoria y no necesariamente la confirmación de un nuevo tramo alcista.

Ese caso ilustra bien por qué el análisis técnico y el fundamental pueden llegar a conclusiones diferentes. Por fundamentos, Microsoft puede seguir siendo una empresa muy sólida para largo plazo. Técnicamente, en cambio, puede requerir cautela antes de aumentar exposición.

En Coca Cola, los indicadores también muestran una pérdida de fuerza relativa. Aun cuando se trate de una compañía defensiva y estable, una acción puede enfrentar una corrección si llega a niveles de sobrecompra o si la tendencia pierde impulso.

Inflación de Estados Unidos, tasas y dólar

El dato de inflación estadounidense fue mejor de lo esperado. El índice general mostró una variación mensual negativa de 0,4%, mientras que la inflación núcleo anual descendió a 2,6%.

El mercado esperaba una deflación bastante menor, cercana a 0,1%, por lo que el resultado generó alivio. Parte de la mejora se explicó por la baja del precio del petróleo, algo que suele trasladarse rápidamente a los componentes energéticos del índice.

El impacto fue visible en varios frentes:

  • El dólar dejó de fortalecerse frente a otras monedas.
  • Las tasas de los bonos del Tesoro estadounidense comenzaron a bajar.
  • El rendimiento del bono a diez años, que venía acercándose a 4,60%, mostró una corrección.
  • El oro reaccionó positivamente.
  • Las monedas emergentes, incluido el real, recibieron algo de alivio.

Para Argentina, esta dinámica importa mucho. Un dólar global más débil y menores tasas en Estados Unidos reducen parte de la presión sobre el tipo de cambio local, el riesgo país y los activos emergentes.

Sin embargo, las tensiones geopolíticas, especialmente el conflicto entre Estados Unidos e Irán, funcionan como contrapeso. Por eso el mercado accionario no reaccionó de manera uniforme: el Nasdaq llegó a subir con fuerza, mientras que el S&P 500 tuvo una respuesta más débil y terminó condicionado por el aumento de la incertidumbre global.

Temporada de balances: bancos sólidos y expectativas altas

La temporada de balances en Estados Unidos arrancó con resultados positivos de grandes bancos como Goldman Sachs, Bank of America, Citigroup, JPMorgan y Wells Fargo.

Todos mostraron resultados fuertes y superaron expectativas. Goldman Sachs se destacó especialmente, con una suba interanual cercana al 92% en ganancias por acción y una sorpresa muy relevante frente a las estimaciones del mercado.

El crecimiento de las IPOs, las fusiones y adquisiciones y la actividad de mercado fue un motor importante para el sector financiero. Algunos bancos también anunciaron recompras de acciones, una señal que suele interpretarse positivamente en términos de confianza sobre generación de capital.

Más allá de la foto de cada balance, conviene mirar el earnings call, las proyecciones y la guía futura. El balance muestra lo que ocurrió; la guía ayuda a entender qué puede pasar hacia adelante.

Fondos para una estrategia más agresiva o balanceada

Para quienes prefieren fondos antes que elegir activos individuales, una alternativa agresiva puede ser un fondo de acciones brasileñas. La tesis combina potencial de baja de tasas en Brasil, exposición a bancos, empresas locales y participación indirecta de compañías como Mercado Libre.

Una ventaja adicional es que algunos instrumentos locales vinculados a Brasil pueden tener un tratamiento distinto respecto de dividendos e impuestos frente a la compra directa de ciertos CEDEARs extranjeros.

Para un perfil más moderado, un fondo de retorno total puede combinar bonos soberanos en dólares, Boncap y activos en pesos. Esa mezcla busca equilibrar renta, cobertura cambiaria y exposición a tasas e inflación.

Qué hacer con los pesos en esta nueva etapa

La inflación debajo del 2% no resuelve todos los problemas de la economía argentina, pero cambia el punto de partida. El mercado empieza a pensar menos en la urgencia y más en la construcción de cartera.

Una estrategia razonable requiere evitar extremos. No hace falta poner todo en tasa fija porque baja la inflación, ni todo en dólar linked porque el dólar se movió, ni todo en acciones porque el riesgo país cayó.

La clave pasa por combinar instrumentos según objetivo, plazo y tolerancia al riesgo:

  • Para apostar a desinflación: Boncap y tasa fija con vencimientos cuidadosamente elegidos.
  • Para cubrirse frente a inflación: bonos CER con tasa real atractiva.
  • Para cobertura cambiaria: dólar linked, sin asumir que necesariamente habrá un salto abrupto.
  • Para renta en dólares: Bonar 2029, bonos soberanos seleccionados, provinciales y ONs.
  • Para crecimiento local: energía, bancos y eventualmente construcción.
  • Para exposición internacional: CEDEARs de empresas regionales, tecnológicas con fundamentos sólidos y activos defensivos como oro o plata.
  • Para reducir riesgo: mantener una parte líquida y no quedarse sin capacidad de aprovechar oportunidades.

El dato de inflación ofrece una señal alentadora. Ahora empieza la parte más importante: verificar si la desinflación se sostiene, si las reservas continúan creciendo, si el financiamiento mejora y si el mercado vuelve a confiar en los activos argentinos de largo plazo.

En mercados volátiles, la mejor cartera no es la que adivina todo. Es la que combina convicción, diversificación, liquidez y la paciencia suficiente para no vender por miedo ni comprar por euforia.

La charla en ¿Qué hacemos con los pesos? dejó algo claro: bajar la inflación no elimina la necesidad de leer bien el mercado. Los fundamentos pueden decir una cosa y el gráfico, otra —y saber distinguir soportes, resistencias y divergencias marca la diferencia entre entrar a tiempo o quedarse esperando, tanto en bonos como en acciones.

Para quien quiera profundizar en la parte de renta fija, la Escuela Argentina de Finanzas Personales (EAFP) dicta el curso Inversiones para Vivir de Rentas el 4 y 5 de agosto. El programa recorre bonos, obligaciones negociables, letras y otros instrumentos clave para armar una cartera de renta fija sólida y diversificada. Más información e inscripción, https://eafp.com.ar/p/bonos-invertir-en-renta-fija/

Y para quien quiera sumar la herramienta técnica que atravesó buena parte de la charla, la EAFP también dicta el curso Análisis Técnico el 15 y 17 de septiembre. Ahí se recorre desde la lectura de tendencias y medias móviles hasta indicadores como el RSI, para tomar decisiones de entrada y salida con más criterio. Más información e inscripción, https://eafp.com.ar/p/analisis-tecnico

Fuente: ¿Qué hacemos con los pesos?. Canal Mundo Dinero. Link: