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Tener patrimonio no es lo mismo que tener liquidez

Cómo financiarte con el respaldo de tus activos: el fideicomiso en garantía para pymes

En Finanzas Pyme, Eduardo Goldman, de Alycbur, explica cómo una pyme puede usar sus activos (inmuebles, flotas, boletos de compraventa o flujos de cobranza) como respaldo para financiarse en el mercado de capitales mediante un fideicomiso en garantía. Cómo se arma la operación, qué instrumentos se pueden usar, cuánto cuesta y qué pasa al vencimiento, tanto si la empresa paga como si no.
por Mundo Dinero 08-10-2026
sala de control financiero alycbur Mundo Dinero

Cómo financiarte con el respaldo de tus activos: el fideicomiso en garantía para pymes

Una empresa puede tener una fábrica, un campo, una flota de camiones o contratos de servicios y, al mismo tiempo, necesitar efectivo para seguir creciendo. Tener patrimonio no es lo mismo que tener capital de trabajo disponible.

Ahí aparece una alternativa muy interesante: utilizar esos activos como respaldo para conseguir financiamiento en el mercado de capitales mediante un fideicomiso en garantía. La empresa no sale a venderlos para obtener liquidez. Los afecta a una estructura que garantiza el pago de los instrumentos con los que toma deuda.

La clave es entender dos cosas por separado: una es la garantía y otra es el pagaré, cheque o instrumento que permite conseguir los fondos. Cuando ambas piezas están bien armadas, se puede buscar una combinación de moneda, plazo y tasa más adecuada para el negocio.

 

Puntos clave

  • El fideicomiso separa los activos aportados para respaldar obligaciones específicas bajo un contrato.
  • La garantía y el instrumento de financiamiento son piezas distintas que deben estructurarse de manera coordinada.
  • Moneda, plazo y tasa deben acompañar la generación de fondos de la empresa.
  • Ante un incumplimiento, el fiduciario realiza la garantía conforme al procedimiento pactado.

 

Cuándo tiene sentido financiarse con activos

Esta estructura puede servir cuando una pyme tiene una necesidad financiera concreta, pero una parte importante de su capital está inmovilizada en bienes o derechos de cobro.

Por ejemplo, una empresa puede necesitar ampliar sus compras, aumentar el volumen de operación o darles más plazo de pago a sus clientes. También puede querer incorporar una máquina cuyo costo no puede afrontar de una sola vez.

El respaldo no necesariamente tiene que estar dentro de la empresa que necesita el dinero. Puede pertenecer a un accionista, a otra sociedad o a una compañía del mismo grupo económico. Es bastante habitual que una sociedad concentre los activos y otra lleve adelante la actividad comercial.

Una buena garantía puede ampliar las posibilidades de financiamiento: facilitar plazos más largos, mejorar la tasa o abrir alternativas en distintas monedas. No son condiciones automáticas. Dependen de la calidad del respaldo, de la operación y de lo que los inversores estén dispuestos a aceptar.

Qué es un fideicomiso en garantía y qué cambia al constituirlo

El fideicomiso en garantía permite afectar determinados activos al respaldo de obligaciones específicas. Esos activos integran un patrimonio separado del patrimonio de la empresa que los aporta, administrado por un fiduciario conforme a un contrato.

Esto no es simplemente declarar que un inmueble respalda una deuda. Hay una transferencia efectiva de los bienes o derechos correspondientes. Si se aporta un inmueble, por ejemplo, debe instrumentarse e inscribirse la titularidad fiduciaria en el registro que corresponda.

La empresa aportante puede conservar derechos como beneficiaria según lo previsto en el contrato, pero eso no significa que el bien siga bajo su titularidad anterior. Ser beneficiaria del fideicomiso no equivale a seguir siendo titular registral del activo.

El valor del patrimonio separado

La separación patrimonial busca que los activos afectados respondan por las obligaciones garantizadas, en lugar de quedar mezclados con las demás contingencias de la empresa. Esa es una parte central de la seguridad que recibe el inversor.

De todos modos, no conviene interpretar esta separación como una protección absoluta frente a cualquier reclamo. Su alcance depende de una constitución válida, de las reglas legales aplicables y de la situación concreta. Por eso, el diseño jurídico es tan importante como el financiero.

Qué hace el fiduciario

El fiduciario administra los bienes o derechos aportados y cumple las reglas establecidas en el contrato. Allí deben quedar definidos, entre otros puntos:

  • Qué activos integran la garantía.
  • Qué obligaciones e instrumentos quedan respaldados.
  • Cómo se valúan los bienes y hasta qué monto pueden garantizar deuda.
  • Qué procedimiento se aplica ante un incumplimiento.
  • En qué orden se liquidan las garantías y se atienden los pagos.
  • Qué sucede cuando la empresa cancela las obligaciones.

El atractivo para el inversor es que, ante un incumplimiento, la realización de la garantía no queda librada a la voluntad de la empresa deudora. Interviene un tercero que debe actuar conforme a reglas previamente pactadas.

Cómo se arma una operación en el mercado de capitales

Para ordenar el esquema, conviene identificar a cada participante. La empresa que aporta la garantía y la que toma el financiamiento pueden ser la misma, pero no necesariamente lo son.

La garantía y el instrumento de financiamiento son piezas distintas dentro de una misma operación.

  1. Se identifica el activo y quién lo aporta. Puede ser la empresa que necesita los fondos, un accionista o un tercero.
  2. Se constituye el fideicomiso en garantía. Se transfieren los bienes o derechos y se establece el contrato que regula su administración y eventual ejecución.
  3. Se define el instrumento de financiamiento. La empresa puede utilizar, por ejemplo, pagarés bursátiles o cheques de pago diferido.
  4. Se documenta la vinculación con la garantía. Los instrumentos respaldados deben quedar identificados de manera específica en la documentación correspondiente.
  5. Se buscan inversores y se negocian las condiciones. Una ALyC conecta la necesidad de la empresa con quienes están dispuestos a financiarla.
  6. Se negocian los instrumentos y se obtienen los fondos. Los inversores compran esos instrumentos respaldados por los activos afectados al fideicomiso.

Estas operaciones pueden canalizarse a través del Mercado Argentino de Valores, MAV. Un punto que suele generar confusión es que pueden negociarse en el segmento no garantizado y, aun así, contar con una garantía fiduciaria. La denominación del segmento no elimina el respaldo particular que tiene el instrumento.

El inversor recibe la documentación que identifica el pagaré o cheque y su vinculación con el fideicomiso. No alcanza con que exista una garantía general: debe quedar claro qué obligación cubre.

Qué instrumentos se pueden utilizar

Los pagarés bursátiles y los cheques directos son alternativas frecuentes cuando la empresa busca financiamiento propio. También pueden analizarse cheques de terceros o facturas de crédito electrónicas, aunque su conveniencia depende del objetivo y de la operatoria.

El fideicomiso no reemplaza al instrumento. Lo respalda. Esta distinción permite mantener una estructura de garantía y utilizarla para distintas operaciones, dentro de los límites y condiciones establecidos.

Qué activos pueden servir como respaldo

Hay bastante flexibilidad para diseñar una garantía. Pero no todo activo tiene el mismo riesgo ni la misma facilidad de realización. El análisis debe responder dos preguntas: cuánto se podría recuperar y con qué facilidad se podría convertir ese respaldo en dinero.

Inmuebles y otros bienes de uso

Entre los ejemplos están campos, fábricas, oficinas e instalaciones. También pueden evaluarse máquinas, vehículos o flotas de camiones, con la instrumentación que corresponda en cada caso.

El bien puede pertenecer a la propia empresa o a un tercero que aporte el respaldo. Lo importante es que la afectación sea efectiva y esté correctamente documentada.

Bienes de cambio e inversiones

El stock y otros activos de la empresa también pueden entrar en el análisis. Su aceptación dependerá de sus características, su valuación y los riesgos que impliquen para quien financia.

No es lo mismo tener un activo valioso en términos contables que contar con una garantía fácilmente realizable. El mercado evalúa el respaldo desde la perspectiva de una eventual recuperación.

Boletos de compraventa y derechos sobre desarrollos inmobiliarios

Una constructora o un proveedor puede tener boletos de compraventa de departamentos que todavía no cuentan con escritura porque el proyecto está en construcción. Esos derechos pueden analizarse como respaldo, considerando el avance de la obra y las condiciones del desarrollo.

También puede evaluarse la cesión de derechos de cobro de una desarrolladora cuyos clientes tienen cuotas pendientes de pago.

Flujos de cobranza y contratos de servicios

Una empresa que presta servicios puede tener contratos de mantenimiento de 12 o 24 meses. En determinadas estructuras, puede ceder al fideicomiso el flujo de cobros asociado a esos contratos.

La diferencia de riesgo es importante: un inmueble existente no es lo mismo que un cobro futuro que depende de prestar un servicio. En el segundo caso, hay que evaluar las condiciones de generación de ese ingreso.

Algo similar ocurre con las carteras de préstamos personales y otros derechos de cobro. Los fideicomisos son estructuras utilizadas en ese ámbito, aunque cada operación requiere analizar los riesgos propios de los créditos o flujos involucrados.

Moneda, plazo y tasa: el financiamiento debe acompañar al negocio

Una vez identificado el respaldo, la pregunta no es solamente cuánto dinero se puede conseguir. Hay que definir para qué se necesita y cómo se va a devolver.

La ALyC, o Agente de Liquidación y Compensación, trabaja con la empresa para entender el destino de los fondos, el plazo necesario y el flujo previsto de repago. Con esa información se arma una propuesta de condiciones y se busca la contraparte inversora.

La estructura puede contemplar alternativas en pesos o dólares, tasas vinculadas a BADLAR o instrumentos dólar linked. BADLAR es una referencia de tasa de interés; dólar linked implica una vinculación con el tipo de cambio según las condiciones del instrumento y no debe confundirse con una operación directamente denominada y pagadera en dólares.

Además, una misma garantía puede respaldar simultáneamente distintos instrumentos:

  • Una parte del financiamiento en pesos.
  • Otra parte en dólares.
  • Instrumentos con tasas variables.
  • Obligaciones con diferentes vencimientos.

Eso depende del contrato, de la capacidad de cobertura del respaldo y de la demanda de los inversores. Si el activo está valuado en dólares, puede facilitar el interés por operaciones en esa moneda, pero no determina por sí solo qué deuda le conviene tomar a la empresa.

Un ejemplo: comprar una máquina con un repago equivalente al alquiler

En una operación se estructuró la compra de un equipo robotizado en 18 cuotas. El repago se vinculó con el importe que la empresa habría destinado a alquilarlo.

El ejemplo muestra el criterio: no elegir las condiciones de deuda de manera aislada, sino relacionarlas con lo que se está financiando. Si los vencimientos no acompañan la generación de fondos del negocio, aparece un descalce financiero.

Una garantía sólida puede ayudar a extender los plazos. Los mecanismos de ajuste también pueden facilitar operaciones más largas, porque el inversor no queda necesariamente atado a una tasa fija durante todo el período. Pero la combinación debe funcionar para ambas partes.

Cómo se consiguen los fondos y qué posibilidades tiene el inversor

La ALyC busca inversores propios y también puede trabajar con otros agentes. Una operación no tiene por qué quedar concentrada en una sola entidad: pueden participar distintos estructuradores, ALyCs y, en esquemas mixtos, sociedades de garantía recíproca, SGR.

Esa es una diferencia interesante frente a una negociación bancaria individual. En el mercado de capitales, una empresa puede acceder a múltiples inversores a través de los agentes que intervienen. No se trata de descartar al banco, sino de sumar una alternativa complementaria.

Del lado del inversor, el análisis incluye la garantía, su valor de liquidación, la facilidad para realizarla y las reglas del contrato. Una garantía fiduciaria agrega respaldo, pero no convierte la inversión en una operación sin riesgo.

Los instrumentos también pueden negociarse en el mercado secundario. Esto permite plantear una salida antes del vencimiento, en lugar de conservarlos necesariamente hasta el final. La posibilidad efectiva de vender dependerá de encontrar una contraparte y de las condiciones de mercado.

Fideicomiso en garantía frente a hipotecas o prendas individuales

En determinadas operaciones, un fideicomiso puede ser una alternativa a constituir una hipoteca. En lugar de hipotecar un inmueble a favor de un acreedor, se lo afecta mediante titularidad fiduciaria para respaldar las obligaciones previstas.

La diferencia central está en el mecanismo de realización: el contrato puede establecer cómo se vende el activo o cómo se adjudica a los acreedores, según las condiciones y valuaciones pactadas. El objetivo es contar con un procedimiento más ágil que una ejecución hipotecaria tradicional, sujeto al marco legal aplicable.

Hay una contrapartida que la empresa debe entender desde el principio: aportar un bien al fideicomiso implica un cambio real de titularidad. No es un detalle administrativo.

También aparece una ventaja potencial de costos. Si una empresa constituye garantías sucesivas sobre su flota para distintos préstamos bancarios, puede repetir gastos registrales, impuestos y honorarios. Una estructura fiduciaria puede concentrar la afectación y respaldar varios instrumentos, evitando repetir ciertos costos en cada operación.

La comparación debe hacerse para el caso concreto. No alcanza con afirmar que una herramienta siempre es mejor o más barata que otra.

Una garantía que puede reutilizarse

Una de las características más atractivas es que, al cancelar un financiamiento, la empresa puede mantener constituido el fideicomiso para futuras necesidades, si así está previsto.

Esto resulta especialmente útil en negocios estacionales. Hay empresas que necesitan mucho capital durante seis meses y tienen excedentes durante los siguientes seis. Ocurre, por ejemplo, en actividades vinculadas con cosechas, producción frutihortícola, limón, yerba mate o tabaco.

La empresa puede utilizar la estructura durante su temporada de necesidad financiera, pagar los instrumentos y conservarla para el próximo ciclo. También puede aprovechar una oportunidad de mercado sin empezar nuevamente desde cero con toda la garantía.

Una misma estructura puede respaldar múltiples pagarés u otros instrumentos, incluso con diferentes monedas y plazos. Eso no significa que se pueda comprometer el activo sin límites: la cobertura disponible debe evaluarse al momento de cada financiamiento.

Cuánto cuesta constituir y mantener el fideicomiso

Entre los costos principales están los honorarios de constitución del fiduciario y una comisión periódica de mantenimiento. Su peso debe analizarse en relación con el volumen de la operación y con la posibilidad de reutilizar la estructura.

También deben considerarse los gastos de instrumentación y registración que correspondan a los activos aportados. No es igual ceder derechos de cobro que transferir un inmueble o afectar una flota de vehículos.

En ciertos casos, la transferencia de un inmueble a un fideicomiso en garantía puede tener un tratamiento tributario distinto del de una hipoteca, incluyendo posibles diferencias en el impuesto de sellos. No debe darse por supuesta una exención ni un ahorro fiscal. Ese punto requiere revisión especializada según la operación y la jurisdicción.

El análisis financiero debe contemplar la estructura completa, no solamente la tasa del pagaré o del cheque. Los costos de armado y mantenimiento forman parte de la decisión.

Qué pasa al vencimiento: pago o incumplimiento

Este punto no se puede perder de vista: la empresa debe pagar la deuda con su flujo de fondos; la garantía es el respaldo ante un incumplimiento. El objetivo de constituir el fideicomiso no es vender los activos al vencimiento.

Si la empresa cumple

La empresa cancela el instrumento y los intereses correspondientes. La garantía deja de estar afectada a esa obligación específica, aunque los activos pueden permanecer dentro del fideicomiso.

Según las condiciones pactadas, se puede mantener la estructura para un próximo financiamiento o proceder a su cierre y a la restitución de los activos. También puede evaluarse una renovación de la deuda, pero no debe tratarse como algo asegurado.

Si la empresa no paga

El contrato debe establecer el procedimiento de intimación y el plazo para regularizar el incumplimiento. Por ejemplo, puede prever un plazo de cinco días antes de avanzar con la ejecución. Ese plazo es una condición contractual, no una regla universal.

Si el incumplimiento persiste, el fiduciario aplica el procedimiento pactado para realizar la garantía y destinar los fondos al pago de la deuda y de los costos correspondientes.

Por eso es tan importante la valuación inicial. Si un inmueble vale un millón de dólares, no sería razonable respaldar dos millones de dólares de deuda solamente con ese bien. La cobertura puede calcularse aplicando un margen de seguridad, por ejemplo del 20%, o recurriendo a distintas cotizaciones para estimar un valor de realización rápida.

Esos porcentajes y métodos no son iguales para todas las operaciones. Deben quedar definidos en cada caso, contemplando que el precio obtenido en una venta puede diferir de la tasación.

El fideicomiso responde con los activos afectados conforme a las reglas pactadas. Si el respaldo resulta insuficiente por una caída de valor, una valuación inadecuada u otra contingencia, la obligación de la empresa no desaparece por el solo hecho de existir una garantía.

Qué conviene tener claro antes de evaluar tu caso

No hace falta empezar eligiendo un pagaré o una moneda. El punto de partida es entender la necesidad del negocio y los recursos que podrían respaldarla.

  • Destino de los fondos: capital de trabajo, compras, expansión o incorporación de equipos.
  • Flujo de repago: cómo y cuándo la actividad generará dinero para cancelar la deuda.
  • Activos disponibles: bienes, contratos o derechos de cobro que podrían afectarse.
  • Titular del respaldo: la empresa, un accionista u otra sociedad del grupo.
  • Condiciones buscadas: plazo, moneda y tasa compatibles con la operación.

El fideicomiso en garantía combina el respaldo de los activos con la flexibilidad de los instrumentos del mercado de capitales. Su valor está en poder construir una solución a medida, con una garantía bien instrumentada y un financiamiento que acompañe el ciclo de la empresa.

Si tu pyme tiene patrimonio, pero necesita liquidez, vale la pena estudiar esta alternativa. En Alycbur se analiza cada caso para determinar si esta estructura u otra herramienta se adapta mejor a la necesidad financiera.

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Fuente: Finanzas Pyme. Canal Mundo Dinero. Link: