Viernes 17 de Abril 2026
Licitación, tasas y rotación de cartera

¿Sobran pesos? La señal que está dando el mercado y por qué hoy la tasa fija en pesos puede ser más riesgosa de lo que parece

La última licitación del Tesoro dejó una señal más profunda que el buen rollover: el mercado muestra que los pesos no están encontrando suficiente demanda genuina y eso cambia la lógica de inversión. En Mercado Sin Filtro, junto al Lic. José Bano y Christian Marconi (SBT Valores), analizaron por qué la tasa fija en pesos hoy puede ser más riesgosa de lo que parece y qué lugar empiezan a ganar la tasa variable, los activos en dólares y los nuevos Cedears.

Mundo Dinero por Mundo Dinero

17 Abril de 2026
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¿Sobran pesos? La señal que está dando el mercado y por qué hoy la tasa fija en pesos puede ser más riesgosa de lo que parece

¿Sobran pesos? La señal que está dando el mercado y por qué hoy la tasa fija en pesos puede ser más riesgosa de lo que parece

El mercado argentino dejó una señal muy clara esta semana. Y no, no pasa solamente por si la última licitación del Tesoro fue buena o mala. Desde el punto de vista oficial, fue muy buena. El punto más importante es otro: qué está diciendo el mercado sobre la cantidad de pesos que hay dando vueltas y cómo eso cambia la forma de invertir hoy.

La discusión es conocida. Unos dicen que faltan pesos. Otros dicen que sobran. Pero cuando uno mira tasas, colocaciones, absorción del Banco Central y del Tesoro, la conclusión empieza a ordenarse sola: los pesos no están encontrando suficiente demanda genuina en la economía. Y si eso es así, quedarse demasiado cargado a tasa fija en pesos puede dejar de ser una idea tan cómoda como lo fue hace unos meses.

Además, en paralelo, aparecieron nuevos Cedears muy interesantes, sobre todo ETFs que permiten diversificar mejor, y hay sectores del mercado global que volvieron a mostrar oportunidades. Todo eso obliga a replantear cartera.

La licitación del Tesoro: por qué fue un éxito para el Gobierno

Arranquemos por lo obvio. La licitación tuvo tres frentes importantes y en los tres hubo resultados para destacar.

1. Buen rollover y estiramiento de plazos en pesos

El rollover fue de 127%. Eso ya es una buena noticia para el Tesoro. Pero además no fue solo una cuestión de volumen. También logró estirar vencimientos, algo clave en un mercado que siempre mira de reojo la concentración de pagos.

El dato más fuerte fue el costo de financiamiento. En instrumentos CER, el Gobierno consiguió financiamiento a CER más 7% para plazos que llegan a 2028 y 2029. En Argentina, conseguir plata en pesos a esos niveles y con ese horizonte no es un detalle menor. Es, directamente, un golazo.

Si uno asume que la recaudación acompaña a la inflación, financiarse a esa tasa en moneda local luce como una colocación muy favorable para el emisor.

2. El tramo en dólares dejó una rareza muy argentina

También hubo colocación en dólares. Se consiguió todo lo que se buscaba: 150 millones en un tramo y 100 millones en otro.

Pero lo llamativo no fue tanto el monto, sino la tasa. Un bono al 2027 salió al 5%, mientras que otro apenas un año más largo, al 2028, se colocó cerca de 8,2%.

Tres puntos de diferencia por un solo año. Una locura total. El mercado global eso no lo entiende. Acá sí: en el medio hay elecciones, hay incertidumbre política, y en Argentina un año puede valer muchísimo más que en cualquier otra curva soberana del mundo.

3. El canje que alivió diciembre

Hubo además un punto técnico muy importante que no siempre recibe la atención que merece: el canje de bonos vigentes por otros más largos.

El foco estaba puesto en el TZXD6, un bono CER que vence en diciembre y que era la emisión más grande entre los bonos indexados por inflación. El monto total emitido rondaba los 40 billones de pesos.

Eso significaba una presión enorme para fin de año. Por eso era tan relevante descomprimir parte de ese vencimiento. Y se logró: casi un tercio del total, unos 13 billones de pesos, se canjearon por un bono que vence en marzo de 2028.

En otras palabras, el Tesoro logró correr parte importante de una pared de vencimientos que podía complicar bastante diciembre.

La verdadera pregunta: ¿sobran o faltan pesos?

Acá aparece el corazón del análisis.

La discusión monetaria suele quedar atrapada en slogans. Pero más allá de las opiniones, hay una forma muy concreta de leer lo que pasa: mirar qué ocurre con los pesos que el Banco Central emite.

La lógica es simple:

  • Si la economía está demandando más dinero, esos pesos nuevos deberían encontrar rápido destino.
  • Podrían ir a mayor crédito, a más tenencia de saldos reales, a más actividad o inversión.
  • En ese caso, el sistema absorbería la emisión sin demasiado problema y sin necesidad de mucha esterilización.

Pero eso no es lo que se está viendo.

El Banco Central emitió alrededor de 8 billones de pesos

En lo que va del año, el Banco Central habría volcado al mercado unos 8 billones de pesos vinculados a la compra de dólares.

Hasta ahí, uno podría decir: bueno, si la demanda de dinero crece, no necesariamente es un problema.

El tema es que esa plata no quedó realmente absorbida por el sector privado.

Una parte la absorbió el propio Banco Central vía repos

De esos pesos emitidos, aproximadamente 1,5 billones volvieron a ser absorbidos por el Banco Central a través de repos.

¿Qué significa eso? Que a los bancos les sobran pesos y no tienen dónde colocarlos de forma rentable dentro del sistema. Entonces terminan dejándoselos al Central a muy corto plazo.

Eso no es una señal de escasez monetaria. Más bien al revés.

Un banco toma depósitos y necesita colocarlos. Vive del margen de tasas. Si no puede prestar más, ni colocar más riesgo, ni encontrar suficiente demanda privada, ese excedente termina estacionado en instrumentos del Banco Central. Es una forma moderna del viejo problema de esterilización.

Otra parte la absorbió el Tesoro

El resto fue absorbido en buena medida por el Tesoro. La cifra mencionada ronda los 5,5 billones de pesos captados mediante sus colocaciones y rollover.

Entonces la foto queda más o menos así:

  • El Banco Central emite pesos para comprar dólares.
  • Esos pesos no son absorbidos de manera natural por la economía.
  • Una parte vuelve al Banco Central vía repos.
  • Otra parte la toma el Tesoro colocando deuda.

La conclusión de mercado es bastante directa: si emitís 8 billones y después tenés que reabsorberlos porque no encuentran destino, lo que hay son pesos sobrantes.

Por qué esto importa para el inversor en pesos

Acá está el punto práctico. Que sobren pesos hoy no significa automáticamente que mañana explote todo. De hecho, en el corto plazo puede sostener algo que muchos festejan: tasas muy bajas.

Pero para el inversor eso trae una trampa.

La tasa fija está "pisada"

Hoy las Lecap y otros instrumentos en pesos rinden niveles bajos en términos históricos. Se habló de tasas del orden de 22% a 23% nominal, con una curva bastante plana, cerca de 2% TEM.

Eso puede parecer razonable mientras el dólar siga tranquilo y no haya sobresaltos. El problema es que el riesgo no es solo cambiario. También existe el riesgo de tasa.

El riesgo oculto: que suba la tasa y caiga el precio del bono

Un bono a tasa fija vale hoy según la tasa de descuento que el mercado exige. Si esa tasa sube, el precio del bono baja.

Y eso puede pegar fuerte incluso en plazos no tan largos.

Ejemplo sencillo: si hoy comprás una Lecap a determinada tasa y en un mes hay estrés financiero o político y la curva se mueve del 22% al 27%, el precio de esa Lecap cae. Si necesitás salir antes del vencimiento, podés perder plata aunque el bono, llevado al final, pague lo prometido.

Por eso el razonamiento no puede ser solo "me quedo en pesos porque el dólar está planchado". También hay que mirar el riesgo de valuación por tasa.

Y cuanto más larga sea la Lecap, más sensible será a ese movimiento.

Cómo protegerse si uno quiere seguir en pesos

Si el problema principal es la tasa fija, la respuesta natural es buscar instrumentos que absorban mejor una suba de tasas.

Tasa variable: la opción Tamar

Una alternativa mencionada con mucha lógica es migrar parte de la cartera a instrumentos atados a Tamar.

La idea es parecida a la de un bono CER, pero en lugar de indexarse por inflación, se ajusta por la tasa Tamar, es decir, la tasa de referencia del sistema para depósitos mayoristas. Así, si el mercado exige tasas más altas, el bono acompaña mejor ese movimiento.

Eso reduce el daño que provocaría una suba de tasas sobre un bono a tasa fija.

Entre los papeles comentados aparecieron dos nombres concretos:

  • TMF27
  • TMG27

Ambos se licitaron con spreads cercanos a Tamar más 5%. Para esa clase de instrumento, luce una tasa atractiva.

La lógica es sencilla:

  • Si la tasa se mueve, el activo acompaña.
  • Se reduce el riesgo de duration frente a Lecap largas.
  • Se mantiene exposición en pesos sin quedar tan "regalado" ante un cambio de régimen de tasas.

Otra rotación posible: pasar parte de la cartera a dólar o dólar linked

La segunda gran idea es no casarse por completo con el peso.

Aunque hoy nadie parezca ver un salto inminente del dólar de acá a julio, eso no convierte al riesgo cambiario en inexistente. Solo lo vuelve menos urgente. Por eso tiene sentido ir moviendo parte del portafolio hacia instrumentos en moneda dura o vinculados al tipo de cambio.

Dollar linked, ONs y pagarés garantizados

Los bonos dólar linked no entusiasman demasiado al mercado en este momento, justamente porque la brecha está contenida y muchos prefieren dolarización directa. Aun así, siguen siendo una herramienta válida para una parte de la cartera.

Donde sí se ve atractivo es en algunas obligaciones negociables y pagarés garantizados, con rendimientos cercanos al 10% en dólares.

Obviamente, no todas las ON son iguales. Hay que elegir con criterio. Pero en un contexto de tasas en pesos deprimidas, capturar doble dígito en dólares vuelve a ser algo para mirar con atención.

Para perfiles más agresivos: AL29

Entre los soberanos en dólares, se destacó el AL29 como una alternativa para quienes toleran más riesgo.

¿Por qué?

  • Tiene vencimiento relativamente corto.
  • Su estructura hace que la sensibilidad sea distinta a la de bonos más largos o con cupones muy bajos.
  • Al tener una tasa de cupón más alta, algunos movimientos del riesgo país pueden impactar menos violentamente que en otros bonos más "largos de duration".

No es para cualquiera, pero entra dentro de una estrategia razonable de migración parcial desde tasa fija en pesos hacia activos en dólares.

Nuevos Cedears que suman herramientas de verdad

Mientras el mercado local de renta fija empieza a verse menos atractivo, aparecieron cuatro Cedears nuevos que vale la pena tener en el radar. Y lo interesante es que varios son ETFs, o sea, vehículos de diversificación automática.

ICLN: energía limpia

El ICLN reúne compañías vinculadas a energía renovable y clean energy. Ahí entran negocios ligados a solar, eólica y otras ramas de generación limpia.

Es una alternativa especialmente interesante para quienes quieren exposición al sector por convicción temática y hasta por principios, algo que en Argentina todavía tenía pocas opciones concretas.

XME: metales y mineras

El XME da acceso a un paquete de compañías del sector de metales y minería, con foco más minero que en metales preciosos.

Es útil para sumar exposición sectorial sin depender de una sola empresa.

EWY: Corea del Sur

El EWY replica el mercado de Corea del Sur. Y no es un detalle menor, porque fue uno de los mercados más fuertes del último tiempo.

Los números mencionados fueron muy contundentes:

  • 46% arriba en lo que va del año
  • 173% arriba en los últimos 12 meses

Dentro del ETF pesan nombres grandes como Samsung, SK Hynix, Hyundai y Kia. El gran motor detrás de este movimiento fue, sobre todo, el negocio de semiconductores, memorias y chips, donde Corea viene capturando una dinámica muy fuerte.

RSP: el S&P 500 en versión equal weight

Quizás el más interesante de todos para gestión de cartera sea el RSP, que replica las mismas 500 compañías del S&P 500, pero con una diferencia crucial: todas pesan igual.

Eso lo distingue del clásico SPY, donde cada empresa pesa según su capitalización bursátil.

¿Qué implica eso en la práctica?

  • En el SPY, las mega tecnológicas dominan el índice.
  • En el RSP, ese peso se reparte mucho más parejo.

La diferencia sectorial es enorme. En el SPY, tecnología representa cerca de 27%, mientras que en el RSP ronda el 14%. En comunicación, el contraste también es fuerte: cerca de 9,4% contra 4%.

En resumen, en el SPY terminás teniendo alrededor de 36% del portafolio concentrado en grandes tecnológicas. En el RSP, ese peso baja a aproximadamente 18%.

¿Qué gana uno con eso? Más equilibrio. Más diversificación entre sectores. Más peso en áreas como:

  • Finanzas
  • Industriales

Por ejemplo, el sector industrial tendría solo cerca de 8% en el SPY, pero alrededor de 14,5% en el RSP.

Esto es importante porque cuando el mercado sube impulsado por las tecnológicas, el RSP suele quedar un poco atrás. Pero en correcciones donde justamente se castiga más a las mega caps, el RSP tiende a defender mejor.

Para manejo de riesgo, puede ser una herramienta muy útil. Incluso permite armar una estrategia interesante: comprar RSP como base y luego sobreponderar sectores específicos mediante los ETFs sectoriales disponibles en Cedears, como energía o finanzas.

Qué está pasando en el mercado global: rebote fuerte y sectores para mirar

También hubo una lectura muy concreta sobre el mercado internacional: después de la corrección de marzo, varias bolsas y sectores recuperaron de forma muy agresiva.

El S&P 500 ya volvió a máximos

El S&P 500 corrigió durante marzo, pero desde el piso de fines de ese mes recuperó en apenas dos semanas cerca de 11%, borrando prácticamente toda la baja y volviendo a máximos históricos.

El Nasdaq rebotó todavía más

El Nasdaq, con mayor peso tecnológico, tuvo una reacción todavía más potente: en ese mismo período la suba fue de casi 15%.

Eso refuerza una idea que venía rondando hace rato: la tecnología corrigió, sí, pero no perdió su capacidad de liderazgo.

Microsoft y Meta: dos ejemplos claros

Microsoft había tenido una corrección fuerte. Llegó a caer desde niveles cercanos a 450 dólares hasta la zona de 360. Pero en la recuperación reciente marcó una suba cercana al 17% en pocas semanas.

Meta también dejó un movimiento muy marcado. Tras un gap alcista posterior a resultados y una corrección posterior, volvió a mostrar fuerza y llegó a recuperar cerca de 28% desde mínimos recientes.

Para empresas de ese tamaño, esos porcentajes no son menores.

Dólar global y bonos emergentes

Otro punto importante fue el comportamiento del dólar index. Se fortaleció durante el período de guerra y luego corrigió. Ese debilitamiento del dólar suele tener impacto directo sobre distintos activos globales.

Un caso mencionado fue el de bonos emergentes en moneda local. Cuando el dólar se fortalece, suelen sufrir. Cuando afloja, recuperan. La correlación se volvió bastante visible en esta etapa.

El software aparece como sector interesante

Hubo una mención especial para el ETF IGV, ligado al sector de software. No se puede operar localmente vía Cedear, pero sí afuera, y sirve para entender por dónde pasan algunas oportunidades.

Es un sector que venía muy golpeado y que mostró niveles técnicos muy interesantes en la zona de los 76 dólares, donde encontró soporte varias veces.

La lectura es clara: si el sector logra sostener la recuperación, hay recorrido potencial. Dependiendo del objetivo técnico que uno mire, se hablaron de ventanas de suba del orden de:

  • 14% hasta un primer techo
  • 29% hasta una resistencia más amplia
  • 40% hasta máximos previos

Dentro de ese universo aparecen nombres como Adobe e Intuit, ambas con configuraciones técnicas que merecen seguimiento.

Adobe

Adobe venía con una tendencia fea, claramente bajista, pero cada vez que tocó cierta zona de soporte generó rebotes importantes. En ocasiones previas, esos rebotes llegaron a ser del 25% al 35%.

Ahora vuelve a estar en una zona donde, al menos, vale la pena prestarle atención.

Intuit

En Intuit se marcó una resistencia cerca de los 635 dólares. Ya tocó varias veces esa zona, corrigió, y volvió. Si lograra reactivar desde niveles recientes hasta ese techo, se habló de un potencial del orden del 25%.

Son papeles de riesgo alto, sí. Pero justamente por eso pueden tener sentido en un contexto donde la renta fija en pesos perdió bastante atractivo relativo.

Entonces, ¿qué hacer hoy con la cartera?

La conclusión general fue bastante honesta: el mercado de renta fija en pesos ya no ofrece la comodidad de hace dos o tres meses.

Venía dando buenas noticias. Hubo buena rentabilidad en dólares con instrumentos en pesos, incluso con bonos CER. Pero el escenario cambió.

Hoy conviene pensar la cartera con otra lógica.

Una posible hoja de ruta

  • Bajar exposición a tasa fija en pesos, sobre todo en tramos más largos.
  • Rotar parte a tasa variable Tamar para cubrir riesgo de suba de tasas.
  • Sumar instrumentos en dólares, ya sea ONs, pagarés garantizados, dólar linked o incluso soberanos para perfiles más agresivos.
  • Tomar algo más de riesgo en acciones, tanto locales como internacionales, aprovechando valuaciones y niveles técnicos que vuelven a ser interesantes.
  • Usar Cedears y ETFs para diversificar mejor, sobre todo ahora que hay nuevas alternativas.

El punto final: quizá sea momento de mirar más acciones y menos tasa fija

Acá no hay una verdad revelada. Cada cartera tiene su perfil, su horizonte y su tolerancia al riesgo. Pero hay momentos donde el mercado cambia de humor y obliga a cambiar de estrategia.

Este parece ser uno de esos momentos.

Si las tasas en pesos quedaron artificialmente bajas, si sobran pesos y se esterilizan, si el principal riesgo ya no es solo el dólar sino también un eventual estrés de tasa, entonces tiene sentido aflojar un poco la dependencia de la renta fija local.

Y si al mismo tiempo aparecen acciones locales en precios atractivos, tecnológicas globales que corrigieron y rebotan, sectores de software golpeados pero con valor, y nuevos Cedears que permiten diversificar mejor, la idea de asumir un poco más de riesgo empieza a tener bastante sentido.

En otras palabras: hoy el mercado está diciendo algo. Y conviene escucharlo.