La euforia del mercado puede salir cara, pero el rally todavía tiene fundamentos
La euforia del mercado puede salir cara, pero el rally todavía tiene fundamentos
Wall Street volvió a cerrar otra semana de récords y, como viene pasando hace meses, la sensación es rara: por un lado hay tensión geopolítica, petróleo en movimiento, inflación que todavía no termina de desaparecer y tasas altas por más tiempo. Por el otro, el mercado no se inmuta demasiado y sigue comprando crecimiento, inteligencia artificial y tecnología a un ritmo feroz.
Ese contraste hoy define gran parte del escenario global. El S&P 500 avanzó 2,3% en la semana, el Nasdaq 100 subió cerca de 5% y el subíndice tecnológico del S&P 500 ya acumula una suba explosiva. El mensaje del mercado es claro: mientras las ganancias acompañen, la fiesta sigue. El problema es que cuando el entusiasmo se concentra demasiado en pocos nombres, la euforia puede terminar saliendo cara.
Wall Street ignora el ruido geopolítico, pero no para siempre
Hay varios focos abiertos que, en teoría, deberían preocupar más de lo que preocupan. Uno es la negociación entre Estados Unidos y China. Otro, bastante más delicado, es Irán y el impacto potencial sobre el petróleo. La situación sigue sin resolverse del todo y el mercado energético lo refleja: el crudo volvió a moverse con fuerza y llegó a mostrar subas del orden del 3% en una sola mañana.
El punto más sensible es que, si el conflicto se prolonga y continúan las restricciones logísticas, puede empezar a sentirse una presión real sobre oferta, stocks y actividad. Ya se están viendo señales de agotamiento lento de inventarios y algunos cuellos de botella. Incluso si el conflicto terminara dentro de un mes, para varias industrias el daño igual sería relevante.
Además, el timing no ayuda. En Estados Unidos arranca la etapa de mayor demanda estacional de combustibles, el llamado driving season. Si a eso se suma una oferta tensionada, el mercado energético puede volver a recalentarse. Por eso algunas casas como Goldman Sachs siguen manteniendo sobre la mesa escenarios de petróleo en 130 o hasta 150 dólares si hubiese una escalada seria.
Ahora bien, hoy el mercado de acciones está mirando otra cosa. Está descontando que habrá una salida negociada. Y mientras esa percepción no cambie, la geopolítica queda en segundo plano.
El combustible del rally: inteligencia artificial y tecnológicas
La gran historia sigue siendo la misma: inteligencia artificial, data centers, semiconductores, memorias, transmisión óptica y software. Ahí está el corazón del rally.
Las tecnológicas ya venían con impulso desde abril y el movimiento fue extraordinario. En algunos casos, directamente hubo empresas que duplicaron su valor en poco más de un mes. La baja previa del petróleo también ayudó porque aflojó presión inflacionaria y fogoneó aún más el apetito por activos de crecimiento.
El problema es que este avance no es parejo. El mercado está en tendencia alcista, sí, pero muy concentrado.
La concentración ya tiene nombre y apellido
Desde fines de marzo, gran parte del rally del mercado fue explicado por apenas 10 acciones. Y dentro de ese grupo, hay cinco compañías que aportaron una porción enorme del crecimiento del índice:
- Alphabet
- Nvidia
- Amazon
- Broadcom
- Apple
Ese dato es clave. Porque una cosa es un mercado fuerte y amplio. Otra muy distinta es un mercado donde el índice sube, pero la mayoría de las acciones no acompaña con la misma intensidad.
De hecho, una de las señales más interesantes es que el porcentaje de acciones del S&P 500 por encima de su media móvil de 200 días no está en niveles consistentes con un mercado tan eufórico en máximos. Eso habla de una suba menos saludable de lo que parece a simple vista.
¿Hay burbuja en tecnología?
La discusión está instalada y vale la pena hacer una distinción importante. Cuando la concentración del índice en un solo sector o en muy pocas empresas alcanza niveles extremos, históricamente el mercado empieza a parecerse a una burbuja. Hoy tecnología y comunicación pesan muchísimo dentro de los índices de Estados Unidos.
Pero una cosa es decir que hay concentración, y otra decir que hay burbuja irracional.
El argumento para no hablar todavía de burbuja es bastante sólido: las ganancias están acompañando. Y no solo acompañando. En muchos casos, sorprendieron muy fuerte al alza.
Para este trimestre, el mercado esperaba inicialmente un crecimiento de utilidades de alrededor de 12%. Después esa expectativa pasó a más de 20%. Y dentro del segmento tecnológico, algunas proyecciones de crecimiento de ganancias saltaron desde la zona de 20% hasta cerca de 60%, empujadas por nombres como Meta, Alphabet y Nvidia.
Cuando una acción sube mucho y las utilidades crecen todavía más, la valuación no se expande de la misma forma que aparenta el precio. Ahí está la diferencia entre un rally caro y un rally sustentado por fundamentals.
El mercado está caro, pero no al borde del abismo
Si se mira el price earnings forward del S&P 500 a 12 meses, el índice está por encima de sus promedios de 5 y 10 años. O sea, barato no está. Pero tampoco está en los picos más extremos recientes.
Eso deja una conclusión bastante sensata: la valuación exige que las ganancias sigan respondiendo. Mientras eso ocurra, el rally puede continuar. Si las utilidades decepcionan, la corrección puede ser rápida.
Semiconductores: el corazón del boom y también la zona más delicada
Si hubo un segmento claramente parabólico, ese fue semiconductores. El gráfico ya luce como lo que en análisis técnico se conoce como un blow-off top: una aceleración demasiado vertical.
Ahí conviene separar dos cosas. A largo plazo, la temática sigue intacta. El gasto en infraestructura para inteligencia artificial no desapareció. La demanda de capacidad de cómputo, almacenamiento y velocidad de transmisión sigue empujando toda la cadena.
Pero a corto plazo, muchas acciones del sector ya duplicaron precio y eso suele requerir una pausa, aunque sea técnica.
Además, empiezan a aparecer cuellos de botella. La construcción de data centers no puede acelerarse indefinidamente sin generar demoras. Ese capex tan agresivo puede traer postergaciones y eventualmente alguna decepción puntual en trimestres futuros.
Por eso, la estrategia hoy no es tan simple como comprar cualquier semiconductor a cualquier precio.
Entonces, ¿cómo jugar tecnología ahora?
La mirada más razonable hoy parece ser esta:
- Si ya estás adentro de semiconductores, el momentum sigue siendo impresionante y puede tener sentido sostener con stops móviles.
- Si estás afuera, entrar ahora en los nombres más estirados puede implicar llegar tarde.
- Si querés seguir expuesto a tecnología, tal vez conviene empezar a mirar la segunda derivada del tema.
¿Qué entra en esa segunda derivada?
- Quantum computing, con nombres más especulativos que vienen rebotando después de correcciones fuertes.
- Software, a través de ETFs como IGV, que empezaron a reaccionar desde niveles más bajos.
- Infraestructura de transmisión de datos, donde aparecen compañías vinculadas a fibra óptica, conectividad y eficiencia en data centers.
- Bitcoin y cripto, que también pueden capturar parte del flujo hacia activos de alto crecimiento si el marco regulatorio acompaña.
Bitcoin, de hecho, volvió a ubicarse por encima de 80.000 dólares y el mercado sigue de cerca el impacto potencial de la Clarity Act, una normativa que podría favorecer al ecosistema cripto, aun cuando complique a los bancos por el lado de los depósitos.
Fear and Greed: el mercado está en zona de codicia
El índice de Fear and Greed, que combina siete subíndices de sentimiento, muestra un mercado en zona de complacencia con el riesgo. Eso no significa automáticamente que se viene un desplome. Sí significa que ya no sobra prudencia.
Cuando el sentimiento se pone demasiado optimista y el liderazgo se concentra en pocas acciones, cualquier noticia que altere la narrativa puede amplificarse. Un mal dato de inflación, una decepción en resultados o un evento geopolítico con impacto real sobre energía pueden cambiar el humor rápido.
Por eso, el escenario actual no es para negar el rally ni para subirse a ciegas. Es para estar, pero con criterio.
Qué mirar esta semana en Estados Unidos
En el corto plazo, hay tres temas centrales para seguir:
1. Inflación en Estados Unidos
El mercado espera una inflación interanual del 3,4%, la más alta desde abril del año anterior. Sin embargo, el dato mensual mostraría desaceleración tanto en el índice general como en el núcleo. La lectura del mercado es que no hay una nueva ola inflacionaria fuera de control.
También importan los precios del productor, donde se espera una ligera moderación.
2. Tasas de interés
El escenario de base sigue siendo tasas sin cambios por bastante tiempo. Hoy el mercado no está descontando recortes inminentes y hasta aparece una probabilidad no menor de que más adelante se discuta una suba antes que una baja. La política monetaria ya no es el gran motor alcista. El soporte viene más por la micro que por la macro.
3. Mercado laboral
La nómina no agrícola mostró creación de empleo por encima de lo esperado y la tasa de desempleo se mantuvo en 4,3%. Ese combo sostiene el consumo y, por lo tanto, también ayuda a defender la expectativa de ganancias corporativas.
La temporada de balances en Estados Unidos: casi terminada, pero con algunas señales para seguir
La temporada está entrando en la recta final. Entre los nombres que todavía generan atención aparecen empresas vinculadas a e-commerce, networking, computación cuántica y tecnología corporativa. Ya no queda el grueso de los resultados, pero sí varios nombres que ayudan a terminar de leer la temperatura del mercado.
En general, la foto de la temporada fue mejor de lo esperado. Y eso explica buena parte del rally reciente.
Argentina: bonos firmes, riesgo país abajo y una macro que sigue mezclada
En el plano local, el riesgo país cayó a la zona de 510 puntos y los bonos soberanos tuvieron otra semana positiva. Las Lecaps y los instrumentos CER también mostraron fortaleza, mientras el tipo de cambio se mantuvo estable.
En ese contexto, empieza a perder atractivo parte del tramo corto de los bonos ajustados por inflación. Los Boncer o bonos CER cortos ya rinden muy poco y, salvo que se usen para pago de impuestos o estrategias muy puntuales, dejaron de ofrecer la relación riesgo-retorno que tenían antes. Por eso empieza a aparecer rotación hacia soberanos algo más largos.
El REM dejó algunas alertas
El Relevamiento de Expectativas de Mercado trajo varias novedades importantes:
- La inflación esperada para este año subió a 30,5%.
- La inflación de abril se ubicaría cerca de 2,6%, con margen para un dato incluso algo mejor.
- El crecimiento esperado para este año bajó a 2,8%.
- El primer trimestre fue reestimado fuertemente a la baja, mientras el segundo trimestre mejora.
- La proyección de tipo de cambio oficial sigue muy baja, claramente por debajo de la inflación.
Eso refuerza una idea que ya está instalada: Argentina sigue cara en dólares y probablemente continúe así por un tiempo.
Balances argentinos: lo bueno, lo flojo y lo que cambia la historia de cada empresa
Mercado Libre: ventas fuertes, márgenes flojos y una valuación exigente
El gran golpe del viernes lo sufrió Mercado Libre. No porque el negocio sea malo. Al contrario. El problema está en los márgenes y en la estrategia.
La compañía está priorizando market share y crecimiento de facturación por encima de la rentabilidad. Eso implica subsidios en envíos, especialmente en Brasil, mayor agresividad comercial y también más expansión crediticia y financiera. Estratégicamente puede tener sentido. El tema es qué pasa con la acción mientras tanto.
Los márgenes operativos en dólares retrocedieron y ya son varios trimestres seguidos de decepción relativa. A eso se suma una valuación alta:
- Precio/utilidad de los últimos cuatro trimestres: alrededor de 43 veces
- Precio/utilidad forward: cerca de 35 veces
Eso no solo es exigente. También la deja cara frente a muchas tecnológicas de Estados Unidos.
La conclusión acá es incómoda, pero importante: una gran compañía no siempre es una gran inversión en cualquier momento. Mercado Libre puede seguir siendo una historia excelente a largo plazo, pero si el mercado deja de premiar crecimiento sin mejora de rentabilidad, puede transformarse en un activo inmóvil durante bastante tiempo.
YPF: el plan 4x4 empieza a mostrarse en los números
YPF presentó un balance muy sólido, con una ganancia de 409 millones de dólares después de haber perdido dinero un año atrás. El mercado ya esperaba una mejora, pero igual el resultado fue mejor de lo previsto.
Hay varios puntos positivos:
- Crecimiento de ingresos del 7% interanual
- Fuerte avance del shale, que sigue marcando récords
- EBITDA por encima de lo esperado
- Mejora en deuda neta
El giro hacia el no convencional empieza a rendir frutos y eso le da más visibilidad al plan estratégico. Además, el precio del petróleo sigue siendo un factor importante para el negocio. Queda por ver también qué decide la empresa con los combustibles si el crudo internacional se recalienta otra vez.
Pampa, Tenaris y TGS: energía sigue siendo el sector estrella
Pampa también mostró números buenos, con ganancias creciendo frente al año anterior y ventas avanzando con fuerza. Es cierto que la acción no tuvo el recorrido que algunos esperaban, pero los fundamentales siguen siendo sólidos.
Tenaris volvió a destacarse con ganancias muy robustas, manteniéndose cerca de máximos históricos. Más allá de cambios en la conducción y algún ruido político, sigue siendo una de las grandes referencias energéticas del mercado argentino.
TGS también presentó un balance fuerte y aparece como uno de esos nombres que quizás quedó algo rezagado en términos bursátiles frente a la mejora operativa.
Loma Negra: mejora cíclica y nuevo optimismo
Loma mostró un resultado interesante en un contexto donde además empiezan a aparecer señales un poco mejores en construcción e industria. Los datos de marzo dieron un respiro y abril podría marcar un punto de inflexión más claro en actividad económica.
La combinación entre una base comparativa más favorable, expectativas de recuperación y la expectativa asociada al nuevo controlante vuelve a ponerla en el radar.
Lo flojo: IRSA y Supervielle
No todo fue positivo. IRSA mostró una pérdida importante y Supervielle volvió a quedar como el banco más flojo entre los ADR argentinos del sector. En este último caso, ya son varios trimestres consecutivos con números débiles.
En las próximas ruedas también va a ser importante seguir los balances de los bancos grandes, sabiendo que corresponden a un trimestre de actividad económica todavía floja.
RIGI, súper RIGI y la apuesta energética argentina
Uno de los anuncios más relevantes para el mediano plazo fue la inversión de Chevron por 10.000 millones de dólares dentro del marco del RIGI. Y a eso se sumó la idea de un "súper RIGI", con beneficios adicionales muy agresivos desde el punto de vista tributario.
Entre ellos:
- Impuesto a las ganancias reducido al 15%
- Amortización acelerada de inversiones
- Menor carga tributaria en los primeros años del proyecto
Eso mejora la tasa interna de retorno de inversiones grandes y apunta directamente a acelerar proyectos en sectores estratégicos, especialmente energía.
En otras palabras, si Vaca Muerta ya era el sector estrella de la economía argentina, este tipo de incentivos pueden reforzar todavía más esa condición.
Nuevos Cedears: dónde aparecen oportunidades
La llegada de nuevos Cedears abrió varias alternativas interesantes para perfiles distintos. No todos valen lo mismo ni llegan en el mismo momento, así que conviene separar temáticas.
Ideas atractivas dentro de los nuevos Cedears
- Arista Networks: muy ligada a eficiencia en data centers, una temática central dentro del boom de IA.
- Nextera Energy: exposición a renovables y utilities reguladas en Estados Unidos.
- Cameco: una de las favoritas para jugar la tesis de uranio.
- MP Materials: interesante por la temática de tierras raras.
- Hims & Hers: historia de telemedicina que sigue generando interés.
- Realty Income: buena opción para quien prioriza flujo, con rendimiento por dividendos cercano al 5,5%.
- Golar LNG: infraestructura de gas natural licuado, una temática muy vigente y además conectada con el potencial argentino en exportación de gas.
También hay nombres que gustan mucho, pero donde el timing ya no es tan cómodo. Por ejemplo, algunas empresas ligadas a memorias o storage tuvieron recorridos directamente explosivos. En esos casos, la empresa puede seguir siendo excelente, pero entrar después de una suba tan vertical requiere más cuidado.
Ojo con comprar calidad demasiado tarde
Este punto vale para Cedears y para Wall Street en general. Una buena acción no siempre es una buena compra hoy. Si el recorrido reciente fue parabólico, el riesgo de corrección aumenta aunque el negocio siga siendo impecable.
Eso aplica también a nombres ligados a transmisión óptica, fibra o componentes de hardware que vienen subiendo con fuerza. La historia puede ser muy buena. El precio de entrada, no siempre.
Entonces, ¿la euforia del mercado puede salir cara?
Sí, puede salir cara. Sobre todo si se confunde tendencia con invulnerabilidad.
Hoy hay argumentos para sostener una visión constructiva sobre el mercado:
- Las ganancias corporativas sorprendieron al alza
- La inteligencia artificial sigue traccionando inversión real
- El mercado laboral de Estados Unidos no se rompió
- La inflación no volvió a descontrolarse
- La política monetaria, aunque restrictiva, al menos dejó de empeorar
Pero también hay señales para no enamorarse demasiado:
- La suba está muy concentrada
- El sentimiento está en zona de codicia
- Semiconductores muestran tramos casi parabólicos
- La geopolítica sigue siendo un riesgo real
- Varias valuaciones exigen perfección
La mejor lectura hoy no es "hay que salir corriendo" ni "hay que comprar cualquier cosa". Es otra: hay que seguir el rally, pero con selección, con disciplina y sabiendo dónde ya se llegó tarde.
La tecnología sigue siendo el eje. Energía sigue siendo una cobertura válida. Bitcoin vuelve a jugar su partido. Y en Argentina, el foco sigue puesto en balances, bonos, actividad y en todo lo que pueda consolidar el capítulo energético.
El mercado está fuerte, sí. Pero cuando la codicia domina y pocos nombres sostienen todo, conviene disfrutar el envión sin olvidar que el precio de la euforia, muchas veces, se paga después.