El riesgo electoral ya empezó: cómo proteger tus ahorros y armar una cartera en dólares
El riesgo electoral ya empezó: cómo proteger tus ahorros y armar una cartera en dólares
El riesgo electoral no empieza el día que se abren las urnas. Empieza bastante antes: cuando los bancos acortan los préstamos, los inversores dejan de renovar posiciones en pesos y la política comienza a pesar más que los balances de las empresas.
Ahora bien, cubrirte no es lo mismo que apostar a ganar con una elección. Podés dolarizar una parte de tus ahorros para dormir tranquilo, buscar ingresos periódicos con obligaciones negociables o aceptar más volatilidad con acciones. Lo importante es saber qué riesgo estás tomando y para qué necesitás esa plata.
El panorama combina reservas, dificultades de financiamiento, ruido político en Brasil y Estados Unidos, oportunidades en crédito corporativo y decisiones de rebalanceo. Las tasas y cotizaciones que aparecen a continuación corresponden al momento del análisis: sirven para entender el razonamiento, no como precios vigentes ni como promesas de rendimiento.
Puntos clave
- El riesgo electoral aparece anticipadamente en los plazos del crédito, la dolarización y las brechas cambiarias.
- Combinar obligaciones negociables permite distribuir cobros, pero exige revisar precio, duración y capacidad de pago.
- Rebalancear acciones requiere revisar la tesis de inversión, no comprar solamente porque una cotización cayó.
- Proteger tus ahorros incluye rechazar ganancias garantizadas y cuidar las credenciales de tus cuentas.
Reservas y deuda: por qué el mercado mira cada compra de dólares
Después del sacudón asociado al escenario político brasileño, los activos argentinos encontraron algo de calma: los bonos recuperaron terreno, el riesgo país aflojó y el Banco Central volvió a comprar divisas. Pero una rueda más tranquila no resuelve por sí sola el problema financiero.
Hay una distinción importante entre las operaciones del Tesoro y las del Banco Central. En las jornadas comentadas, el Tesoro había vendido unos USD 100 millones y luego comprado USD 44 millones. Ese movimiento dejaba un saldo negativo cercano a USD 56 millones, aunque el Central retomara después sus compras, con unos USD 40 millones en la rueda señalada.
El acumulado anual del Banco Central rondaba los USD 15.800 millones de compras. Era un dato fuerte y positivo. La pregunta, sin embargo, era cuánto más necesitaba acumular para enfrentar compromisos y compensar financiamiento que se volvía difícil conseguir.
El programa financiero contemplaba aproximadamente USD 5.000 millones de colocaciones internacionales y cerca de USD 800 millones adicionales mediante Bonares. Con un riesgo país elevado, acceder a esos fondos resultaba complicado. De ahí la necesidad de reunir casi USD 6.000 millones por otras vías.
- Compras de reservas: fortalecen la capacidad de enfrentar vencimientos y episodios de demanda de dólares.
- Desembolsos del FMI: no necesariamente dejan un aumento neto disponible si se destinan a pagarle al propio organismo.
- Refinanciación en pesos: ayuda a administrar los vencimientos locales, pero no reemplaza las necesidades de divisas.
Los aproximadamente USD 900 millones mencionados del FMI se interpretaban, justamente, como un ingreso con una salida asociada. Eran necesarios para evitar usar recursos propios, pero no equivalían a sumar esa cantidad de reservas libres.
También estaba bajo discusión el objetivo de comprar otros USD 5.000 millones hacia fin de año. Con pocas ruedas disponibles y una actividad que suele perder intensidad después de mediados de diciembre, hacía falta acelerar considerablemente las compras. No era imposible, porque habían existido jornadas superiores a USD 100 millones e incluso de alrededor de USD 200 millones, pero sí exigente.
A eso se sumaban los pagos de enero de Globales y Bonares. La licitación del Tesoro, con una refinanciación del 107% de los vencimientos, ofrecía una señal favorable en pesos. El frente cambiario seguía necesitando su propia solución. Para consultar información oficial sobre reservas y mercado cambiario, la referencia es el Banco Central.
El riesgo electoral se traslada al dólar antes de las urnas
Una señal concreta estaba en el crédito: bancos que buscaban prestar hasta diciembre de 2027, evitando extenderse hacia 2028. Esa diferencia de plazo mostraba cuánto empezaba a pesar la incertidumbre sobre el próximo gobierno.
La lectura política planteada era que una eventual unidad del peronismo, con figuras como Axel Kicillof, Máximo Kirchner y Sergio Massa, podía complicar una victoria de Javier Milei en primera vuelta. Era una hipótesis de riesgo, no un resultado asegurado. Un balotaje agregaría varias semanas de incertidumbre y una posible presión sobre el tipo de cambio.
El episodio brasileño funcionaba como advertencia: los escenarios que parecen consolidados pueden cambiar y contagiar rápidamente a los mercados de la región. Argentina, por su mayor percepción de riesgo, suele amplificar esos movimientos.
Dolarización de carteras y brecha entre MEP y CCL
La demanda minorista neta de dólares por home banking se ubicaba, en la estimación comentada, alrededor de USD 200 millones mensuales. En un contexto electoral podía aumentar e incluso duplicarse. También se observaban inversores que salían parcialmente de Lecap o plazos fijos para comprar dólar oficial o dólar MEP.
Al mismo tiempo, la diferencia entre el contado con liquidación, también llamado cable, y el MEP se había ensanchado. Se comentaban niveles superiores al 5%, con referencias puntuales cercanas al 7%, antes de una corrección parcial.
No todo respondía a una apuesta electoral. Las restricciones para combinar operaciones en dólar oficial y financieros también influían: algunos inversores evitaban convertir cable a MEP para no quedar limitados en otras operaciones.
Cuando una norma dificulta el arbitraje entre mercados, las diferencias de precios pueden persistir o ampliarse. Por eso no alcanza con encontrar una brecha atractiva: hay que revisar qué operaciones permite la normativa y qué restricciones genera cada una.
En ese clima, incluso balances considerados positivos, como los de YPF y Vista, podían quedar en segundo plano frente a la demanda de cobertura y las expectativas políticas.
Estados Unidos: una elección que también importa para Argentina
Las elecciones legislativas estadounidenses tenían dos lecturas distintas. Una era el comportamiento de Wall Street. Otra, el posible impacto sobre el respaldo político y financiero a Argentina.
Alejandro Barbarotta destacó un patrón histórico favorable para las acciones estadounidenses durante los doce meses posteriores a elecciones de medio término. Ese tipo de estadística aporta contexto, pero no convierte una regularidad del pasado en garantía para la próxima elección.
Para Argentina, la atención estaba en el margen de acción de Donald Trump y del secretario del Tesoro, Scott Bessent. Una pérdida de poder legislativo podía, según el escenario planteado, dificultar una eventual asistencia como la utilizada durante episodios anteriores de volatilidad cambiaria.
El swap con China aparecía como otra herramienta, aunque no como una fuente de dólares de activación sencilla o automática.
También se discutía el costo político del conflicto en Medio Oriente y de una suba de los combustibles en Estados Unidos. El precio de la nafta afecta el bolsillo cotidiano y se traslada a bienes y servicios. En un contexto de presupuestos familiares ajustados, podía convertirse en un factor electoral relevante.
La conclusión para una cartera argentina era prudente: una elección estadounidense podía ser absorbida relativamente bien por Wall Street y, aun así, generar dudas sobre los activos locales.
VALO y PPI: la consolidación del negocio bursátil también refleja expectativas
El riesgo político no se expresa solamente en el dólar. También aparece en las decisiones empresariales.
Se analizaba una posible compra de PPI por parte de VALO, con una revisión de KPMG próxima a concluir. La operación se planteaba sin la gestora de fondos, que quedaría fuera del acuerdo, y con una valuación comentada de entre USD 20 millones y USD 25 millones.
Como referencia, se mencionaba la compra de InvertirOnline por Grupo Supervielle por unos USD 38,5 millones. No eran operaciones directamente equivalentes: excluir la gestora modificaba el perímetro y el valor del negocio.
VALO venía además de adquirir Rosval, Rosario Valores, con un proceso de migración operativo pendiente. La tendencia señalada era una mayor consolidación, con bancos comprando sociedades de bolsa.
La interpretación de mercado era que el comprador apostaba a la continuidad del rumbo económico, mientras que el vendedor podía preferir asegurar una valuación antes de un eventual cambio político. Esa era una lectura de los incentivos, no una confirmación de los motivos de cada parte.
Obligaciones negociables: cómo buscar ingresos periódicos en dólares
Para quien no quiere depender del resultado de una elección ni seguir cada rueda, una cartera diversificada de obligaciones negociables, u ON, puede ser una alternativa. Son instrumentos de deuda de empresas: el inversor presta dinero y recibe los pagos previstos en las condiciones de emisión.
Fernando Villar planteó combinaciones con rendimientos estimados de entre 6% y 7% anual en dólares, priorizando emisores con buena calidad crediticia. El objetivo era buscar estabilidad e ingresos, no competir con las subas potenciales de una acción.
Como orden de magnitud, un rendimiento del 7% sobre USD 100.000 equivale a USD 7.000 anuales, y sobre USD 200.000, a USD 14.000. Pero ojo: la rentabilidad estimada no es necesariamente igual al efectivo que vas a cobrar durante el año. El flujo depende de los cupones, las amortizaciones y el precio de compra.
Combinar emisores para distribuir los cobros
Entre las empresas examinadas aparecían Pampa Energía, Tecpetrol, Pan American Energy, Telecom, Pluspetrol e YPF. La propuesta era combinar emisiones cuyos pagos se distribuyeran en distintos meses.
No significa que cada ON pague mensualmente. Una emisión puede pagar cada trimestre y otra con una periodicidad diferente. El calendario surge de la combinación de los instrumentos.
Este esquema había ganado interés entre personas que vendieron una propiedad y buscaban reemplazar el ingreso del alquiler por una cartera con liquidez y menores costos operativos. La comparación tiene sentido como objetivo de ingresos, aunque no vuelve equivalentes los riesgos de un inmueble y los de una deuda corporativa.
Antes de elegir, conviene ordenar cuatro cuestiones:
- Cuándo necesitás cobrar: para gastos habituales, consumos puntuales o reinversión.
- Cuánto tiempo podés mantener la inversión: sin depender de vender en una rueda desfavorable.
- Qué riesgo crediticio aceptás: no todas las empresas tienen la misma capacidad de pago.
- Qué concentración estás acumulando: varios nombres no siempre implican diversificación si todos pertenecen al mismo sector.
La curva de rendimientos: cuánto paga extender el plazo
El análisis distinguía emisiones bajo ley de Nueva York y bajo ley local. En la parte corta, con vencimientos en 2027 y 2028, se observaban tasas cercanas al 5,5%. El tramo entre 2029 y 2032 ofrecía alternativas alrededor del 6% al 7% y era considerado especialmente interesante.
Las emisiones hacia 2035, 2037 o 2038 podían sumar rendimiento, pero con más riesgo de duración. En términos simples, un bono largo puede sufrir movimientos de precio más fuertes cuando cambian las tasas o la percepción de riesgo.
La selección comentada incluía Vaca Muerta Sur, con una TIR aproximada del 6,5% y pagos trimestrales; YPF 2031 bajo ley de Nueva York; Transportadora de Gas del Sur y una alternativa más larga de Pluspetrol. En esta última se señalaban mayor apalancamiento y un riesgo superior.
Como referencia del universo analizado, se presentaba una duración promedio de 2,75 años y una tasa promedio del 6,38%. Ese punto de comparación ayudaba a evaluar si una tasa adicional compensaba realmente el riesgo asumido.
Cómo comprar renta fija sin arruinar el rendimiento
Una buena empresa puede ser una mala inversión si pagás demasiado. En renta fija, el precio de entrada es decisivo: comprar más caro reduce la tasa que obtenés.
Por eso, salir a comprar a mercado apenas aparece una recomendación puede terminar muy lejos del rendimiento que motivó la operación.
- Definí el precio de entrada: no aceptes automáticamente cualquier oferta disponible.
- Calculá la TIR: usá las herramientas del intermediario o revisá la operación con un asesor.
- Verificá la emisión exacta: moneda, ley aplicable, vencimiento, pagos y mínimos de negociación.
- Compará alternativas: una ON conocida no necesariamente es la más conveniente a su precio actual.
En las colocaciones primarias, como las mencionadas de Tarjeta Naranja y Pampa, también importa el tramo de participación. En el no competitivo, aceptás la tasa que resulte de la licitación. En el competitivo, cuando las condiciones y los mínimos lo permiten, podés fijar una tasa mínima aceptable.
Eso protege el criterio de tu orden: si el resultado no alcanza la tasa buscada, evitás convalidar una inversión menos atractiva.
Estabilidad, reinversión y complementos inmobiliarios
La renta fija no está pensada para todos los objetivos. Quien busca grandes subas y tolera caídas puede preferir acciones. Quien necesita previsibilidad puede valorar más una cartera de deuda corporativa, aun con una tasa menor.
También se mencionaron vehículos de real estate, entre ellos un fondo local de IEB y XLRE, como posibles complementos por sus distribuciones. No son sustitutos automáticos de una ON: hay que distinguir su naturaleza, su volatilidad y la moneda efectiva de cobro.
Si las ON bajan de precio durante un episodio electoral, los pagos recibidos pueden permitir reinvertir a tasas más altas. Eso puede mejorar el rendimiento de la cartera, siempre que la calidad crediticia se mantenga y el inversor tenga margen para esperar.
Una baja de cotización y un deterioro de la capacidad de pago son problemas diferentes. No conviene vender solamente por miedo, pero tampoco mantener una posición sin revisar qué cambió.
Cobertura en pesos: inflación, tasa y dólar no son lo mismo
La propuesta de renta fija de Barbarotta combinaba deuda pública con ON corporativas. En la parte soberana, el objetivo era cubrir distintas variables.
Por un lado, se consideraba un bono ajustado por CER, con una TIR comentada cercana a CER más 10%. Por otro, el instrumento identificado como TTM28, vinculado a la comparación entre la acumulación de tasa TAMAR y la evolución del dólar oficial, según sus condiciones.
La lógica del segundo era atractiva para quien buscaba una cobertura doble: si el dólar permanecía estable, acumulaba tasa; si su movimiento superaba esa acumulación, entraba en juego el ajuste cambiario previsto.
Pero había dos advertencias importantes:
- Dólar oficial no equivale a dólar MEP: si aumentara la brecha, una cobertura dólar linked podría no acompañar el costo de dolarizarse financieramente.
- El vencimiento importa: llegar a 2028 implicaba atravesar el cambio de gobierno y revisar la exposición antes de ese momento.
El antecedente del reperfilamiento de deuda en pesos seguía pesando sobre la confianza. Por eso algunos inversores preferían letras muy cortas, incluso cuando una alternativa más larga ofrecía mejor tasa.
ON energéticas: capacidad de repago antes que tasa
En crédito privado, la preferencia de Barbarotta se concentraba en Pan American Energy, Vista, Pampa, YPF y Pluspetrol. El argumento combinaba balances, calificaciones, historial de pagos y proyectos capaces de generar fondos.
Se comentaron alternativas largas de YPF y Pampa con TIR cercanas al 7,8% anual en dólares. En Pampa se destacaba una posición financiera sólida y baja presión de deuda. También se advertía que la emisión seleccionada requería operar en múltiplos de 10.000 nominales en el mercado secundario, una limitación relevante para carteras pequeñas.
Los plazos largos de las petroleras tenían una explicación económica: sus obras y proyectos requieren inversión, construcción, puesta en marcha y tiempo para generar ingresos. Sin embargo, que ese plazo tenga sentido para la empresa no significa que sea apropiado para cualquier ahorrista.
El interés general por esos créditos también explicaba sus precios elevados: si muchos inversores buscan los mismos emisores, sus cotizaciones suben y sus rendimientos bajan.
Acciones: cuándo tomar ganancias y cómo rebalancear
La cartera de renta variable presentada el 21 de mayo acumulaba alrededor de un 14% de ganancia en dólares al momento de la revisión. Se mencionó una anualización cercana al 41%, pero esa extrapolación no debía confundirse con una rentabilidad asegurada para el año.
La pregunta era concreta: después de una suba importante, ¿seguís con lo mismo o rotás?
La respuesta propuesta no era vender todo, sino revisar cada posición:
- Microsoft: había presentado un balance sólido y un buen crecimiento de Azure, pero cotizaba cerca de máximos. Se consideraba razonable tomar parte de las ganancias.
- Visa: acumulaba una suba cercana al 26%. Se valoraban sus márgenes y adaptación, aunque la renovación de contratos corporativos podía generar presión.
- Coca-Cola: mostraba solidez y buenos resultados, pero también se veía margen para realizar ganancias.
- Nubank: era la posición negativa que se proponía conservar por su crecimiento y expansión geográfica.
Las rotaciones propuestas y el riesgo que agregaban
De Visa a American Express. No era un reemplazo idéntico. Visa se concentra en la red de pagos, mientras American Express también asume riesgo crediticio. El aumento de la mora había presionado sus números y su cotización. Se señalaba un múltiplo precio sobre ganancias cercano a 18 veces, por debajo de referencias de 20 a 21 veces de años anteriores, junto con una recuperación técnica. La oportunidad implicaba aceptar más riesgo.
De Coca-Cola a exposición al Dow Jones. La propuesta buscaba aprovechar una corrección del índice y conservar una orientación relativamente moderada dentro de la renta variable. Ser más diversificado no lo convierte en un instrumento de capital garantizado.
De Microsoft a Nvidia. La tesis era que Nvidia seguía siendo una pieza central de la infraestructura de inteligencia artificial: GPU, aceleradores y demanda de grandes compañías tecnológicas. Se destacaban la búsqueda de contratos más largos y una demanda exigente sobre su capacidad de producción.
Nubank: tolerar el ruido de Brasil si la tesis sigue en pie
Brasil representaba cerca del 60% del negocio de Nubank en la descripción presentada. Eso explicaba su sensibilidad al ruido local. La contrapartida era su expansión en México y Colombia y la estrategia hacia Estados Unidos, con la intención de reducir esa dependencia.
Entre las métricas citadas aparecían un crecimiento de depósitos del 64%, un aumento de clientes superior al 33% y un retorno sobre patrimonio mayor al 30%. La decisión de mantenerla se apoyaba en ese crecimiento operativo, no simplemente en que la acción había bajado.
Nvidia, McDonald's y la diferencia entre una caída y una oportunidad
Para Nvidia se comentaban un cierre cercano a USD 213, posibles entradas alrededor de USD 210 y una referencia inferior próxima a USD 200, frente a máximos cercanos a USD 237. Eran niveles de ese momento, no una orden permanente de compra.
La idea práctica era considerar entradas escalonadas en lugar de intentar acertar un único piso. Incluso una compañía bien posicionada puede caer con noticias que afecten a todo el sector tecnológico o de semiconductores.
McDonald's aparecía como una alternativa de recuperación con riesgo, después de una caída importante que había rondado el 25% y se había moderado hacia el 17% en el año. La tesis incluía su capacidad histórica de adaptación, el peso de las franquicias y los cambios de menú y locales, aunque esa transformación exigía inversión.
La comparación con Nike dejaba una lección: una acción que cayó mucho no está necesariamente barata. Si pierde mercado y gana menos, el deterioro puede continuar. También se mencionaban Globant y Salesforce como compañías bajo presión ante los cambios asociados con la inteligencia artificial, sin dar por asegurada su recuperación.
Tasa de estadística: qué pueden revisar los importadores
Fuera de las carteras financieras, había un tema relevante para el capital de las empresas importadoras: la posibilidad de reclamar parte de lo pagado por tasa de estadística.
Mariela Dobias explicó el recorrido desde una alícuota del 0,5% hasta el 3%, con una suba inicial al 2,5% en 2019 y posteriores modificaciones y prórrogas. El salto del 0,5% al 3% equivale a un aumento del 500%.
El cuestionamiento judicial se apoyaba en dos ejes:
- Reserva de ley: los límites a la facultad del Poder Ejecutivo de modificar elementos tributarios sin una habilitación legislativa suficiente.
- Proporcionalidad: la relación entre lo cobrado por una tasa y el costo del servicio estadístico que debe justificarla.
Se mencionaron decisiones favorables en primera instancia y en cámara, un caso de Colgate y el antecedente de Camaronera Patagónica sobre facultades tributarias. La existencia de esos fallos no significaba una devolución automática para todos los importadores.
El resultado favorable explicado podía incluir volver a una alícuota del 0,5% y recuperar una parte sustancial de lo pagado, más intereses. Se habló de un recupero de alrededor del 80%; la diferencia aritmética entre el 3% y el 0,5% equivale aproximadamente al 83,3% del importe cobrado al 3%, aunque el alcance efectivo depende del caso y de la sentencia.
También se señaló un horizonte de reclamo de cinco años hacia atrás y el cómputo de intereses desde el inicio de la demanda. Los períodos, la prescripción y la estrategia deben revisarse con asesoramiento tributario específico. Dejar pasar tiempo puede afectar importes reclamables.
La vía comentada correspondía al fuero federal y no se limitaba al AMBA. Para contrastar el marco normativo y aduanero, conviene consultar la información oficial de ARCA.
Proteger tus ahorros también es evitar una estafa
Podés elegir bien una ON y perder igual si entregás las claves de tu cuenta. La seguridad digital forma parte de la inversión.
Una modalidad cada vez más preocupante utiliza perfiles falsos, imágenes de personas conocidas y voces imitadas con inteligencia artificial. El objetivo es llevarte a supuestos grupos de WhatsApp donde prometen ganancias extraordinarias.
En nuestro caso, la advertencia es clara: no tenemos esos grupos de WhatsApp ni ofrecemos inversiones para hacerte millonario de la noche a la mañana.
Si alguien promete un 10% mensual en dólares, una acción que va a subir 500% con certeza o duplicar tu dinero en un año sin riesgo, desconfiá. Una oportunidad puede salir bien o mal. Una promesa de rentabilidad extraordinaria y segura es otra cosa.
Para dimensionarlo, se mencionaban bonos de mayor riesgo con rendimientos potenciales del 12% o 13% anual en dólares. No mensual. Y con riesgo relevante.
No todo fraude empieza con una propuesta de inversión
También puede comenzar con una llamada supuestamente del banco, un mensaje de un broker o una falsa actualización del celular. Entre los casos comentados aparecía la duplicación de la tarjeta SIM, que podía facilitar el acceso al correo, WhatsApp y mecanismos de recuperación de cuentas.
- No entregues credenciales ni códigos a terceros que te contacten.
- Comprobá la identidad del interlocutor por un canal oficial e independiente.
- No guardes contraseñas en un documento de Word o una nota desprotegida del celular.
- Revisá perfiles con pocas publicaciones, poca trayectoria o invitaciones a grupos desconocidos.
- Recordá que el daño puede incluir préstamos a tu nombre y afectar cuentas con cotitulares.
La Comisión Nacional de Valores ofrece un punto de consulta oficial para verificar información sobre participantes del mercado. Una foto conocida o una voz convincente no reemplazan esa comprobación.
Primero el riesgo que podés tolerar, después la rentabilidad
Comprar dólares antes de una elección no siempre termina siendo la mejor operación. Se recordó un episodio reciente en el que la cobertura resultó excesiva: el dólar aflojó y quienes mantuvieron posiciones a tasa obtuvieron mejores resultados medidos en dólares.
Pero eso tampoco invalida a quien se cubrió para preservar tranquilidad. Una cobertura no se evalúa solamente por la ganancia que dejó, sino por el riesgo que evitó asumir.
El valor del asesoramiento personalizado está en conectar la cartera con tu vida: cuándo vas a cambiar el auto, pagar un viaje, afrontar un gasto familiar o necesitar ingresos. Una selección teórica que sirve para todos puede no servirte a vos.
Antes de mover tus ahorros, ordená estas preguntas:
- ¿Para qué es esta plata? Separá necesidades próximas de objetivos de largo plazo.
- ¿Cuánta caída podés soportar? Pensalo antes de que ocurra, no en medio del susto.
- ¿Qué estás cubriendo? Inflación, dólar oficial, dólar financiero y riesgo de pago son variables distintas.
- ¿A qué precio entrás? El nombre del instrumento no alcanza para definir si conviene.
- ¿Cuándo vas a revisar? Una cartera que atraviesa una elección o un cambio de gobierno necesita seguimiento.
No hay una única respuesta frente al riesgo electoral. Puede tener sentido sumar liquidez, dolarizar una parte, organizar cobros con ON o mantener acciones con una tesis de largo plazo. Lo que no tiene sentido es buscar primero la tasa más alta y recién después preguntarse qué puede salir mal.
Primero elegí el riesgo con el que estás cómodo. Dentro de ese límite, buscá la rentabilidad. Esa es una base mucho más sólida para proteger tus ahorros que cualquier promesa de ganancias rápidas.
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Fuente: Del colchón a la Inversión. Canal Mundo Dinero. Link: