Argentina cambió de ritmo y el mercado empezó a reaccionar
Argentina cambió de ritmo y el mercado lo sintió
Se juntaron dos cosas que no pasan siempre al mismo tiempo: una semana muy positiva para los mercados globales y otra también muy buena para Argentina. Y cuando eso ocurre, vale la pena frenar un segundo, ordenar ideas y separar ruido de tendencia.
Porque sí, el mercado subió. Pero más importante que eso es por qué subió, qué sectores lo explican, dónde todavía hay valor y dónde ya no alcanza con mirar el nombre del sector para invertir bien.
Hoy el mensaje es bastante claro. En Estados Unidos, las grandes compañías siguen respaldando valuaciones elevadas con resultados concretos. Y en Argentina, el mercado local empezó a reaccionar a una combinación de factores que hace unos meses parecía bastante menos probable: compras fuertes de reservas, mejor clima para la deuda, licitaciones más sanas y un equity que volvió a despertar, sobre todo en bancos y energía.
Wall Street sigue firme, pero no es un mercado fácil de navegar
La última semana fue generosa. En general, era difícil que a una cartera diversificada le fuera mal. Pero eso no significa que el mercado esté sencillo.
Al contrario: sigue siendo un mercado muy volátil. Y en contextos así, entrar o salir apenas unos días antes o después puede cambiar de forma drástica el resultado final del portafolio.
Ese punto quedó clarísimo con varios balances recientes. Hubo nombres que venían con subas enormes y, aun así, después de presentar resultados, siguieron disparándose. En este tipo de mercado, un balance puede dejarte arriba 30% o abajo 30% en muy poco tiempo. La diferencia entre una sorpresa positiva y una decepción es brutal.
Los balances siguen siendo el gran sostén del mercado
La razón principal detrás de este contexto es bastante simple: las empresas estadounidenses siguen mostrando muy buenos resultados.
Cuando una compañía presenta balance, no importa solo el número final. El mercado mira al menos tres cosas:
- El resultado en sí mismo
- La diferencia entre ese resultado y lo que se esperaba
- El nivel de sorpresa positiva o negativa en relación con las estimaciones
Y en el último trimestre, el dato fue realmente fuerte: 83,2% de las compañías sorprendieron positivamente. Es un nivel alto incluso para un mercado donde, por costumbre, las sorpresas positivas suelen ser más frecuentes que las negativas.
Pero no quedó ahí. Si se mira la evolución interanual promedio de las empresas del S&P 500, el crecimiento fue muy sólido:
- Ventas: +11,1%
- Ganancias: +27,5%
Ese crecimiento de beneficios es el tipo de dato que explica por qué índices como el S&P 500 pueden sostener niveles récord sin que necesariamente todo sea irracional.
Tecnología sigue liderando, pero ya no alcanza con decir "me gusta tecnología"
Dentro del mercado estadounidense, el liderazgo del sector tecnológico sigue siendo evidente. Y no solo por las llamadas siete magníficas. El conjunto del sector mostró un nivel de sorpresa positiva extraordinario: 93,4% de los balances superaron expectativas.
Eso refuerza una idea clave que viene apareciendo hace varios trimestres: muchas de las valuaciones que parecen exigentes se sostienen porque las ganancias efectivamente acompañan.
Ahora bien, hay una segunda lectura que para invertir es igual de importante: hay que ser muy selectivo dentro del propio sector.
En los últimos tres meses, tecnología fue el gran líder del S&P 500, con una suba cercana al 21%. Pero adentro del sector las diferencias fueron enormes. El subsector de hardware llegó a subir alrededor de 75%, mientras que software quedó incluso levemente negativo.
Ese contraste dice mucho. No alcanza con comprar "tecnología" y esperar el mismo resultado. Podés haber estado en el lugar correcto del sector o en el equivocado, y la diferencia fue gigantesca.
Algo parecido pasa con servicios de comunicación. A primera vista, muchos lo piensan como un sector aparte. Pero cuando ahí tenés a nombres como Google y Meta, en la práctica también estás comprando buena parte del mundo big tech.
El problema no es solo si algo está caro, sino qué estás pagando realmente
Uno de los errores más comunes en este mercado es asumir que lo tecnológico está automáticamente caro y que lo defensivo está automáticamente razonable.
Hoy esa lógica no siempre aplica.
Si se mira el múltiplo de price earnings, aparecen comparaciones bastante interesantes. Compañías consideradas defensivas como Costco o Walmart pueden operar con múltiplos muy altos, incluso por encima de algunas grandes tecnológicas. En ciertos casos, se está pagando más caro un negocio maduro y de menor crecimiento que una empresa con expansión mucho más fuerte.
Ese es el punto central: un múltiplo aislado no dice todo.
Por qué el ratio PEG ayuda a poner las valuaciones en contexto
Para mejorar esa lectura, un ratio muy útil es el PEG, que toma el price earnings y lo divide por la tasa de crecimiento de la compañía.
La idea es simple: no solo importa cuánto pagás por las ganancias actuales, sino cuánto crece ese negocio.
En términos generales:
- PEG cerca de 1: valuación razonable en relación con el crecimiento
- PEG por arriba de 1: puede sugerir una valuación exigente
- PEG por debajo de 1: suele indicar una oportunidad relativa
Es un enfoque muy útil para compañías de mediano y largo plazo. Sobre todo en un mercado donde hay empresas que crecen al 20% o 30% anual compuesto en ingresos. En esos casos, lo que parece "caro" a primera vista puede no serlo tanto cuando se lo ajusta por crecimiento.
Claro que este ratio tiene una condición importante: la compañía tiene que seguir cumpliendo. Si el crecimiento se desacelera, el PEG empeora rápido. Por eso, no alcanza con mirar una foto. Hay que seguir de cerca balances y perspectivas.
Microsoft y Meta, dos nombres para mirar con atención
Dentro del universo de las grandes tecnológicas, hubo dos compañías que quedaron especialmente bien posicionadas en el análisis: Microsoft y Meta.
Microsoft: una valuación más atractiva de lo que muchos creen
Microsoft aparece como una de las oportunidades más interesantes dentro del sector. La compañía viene mostrando un crecimiento de ganancias cercano al 15%, y al mismo tiempo su valuación se ubicó en niveles que, comparados con la historia reciente, no lucen exigentes.
De hecho, al contrastar el múltiplo actual con períodos anteriores, se observa que pocas veces estuvo tan barata como en momentos recientes, salvo tramos puntuales como comienzos de 2023. Y cuando eso ocurrió en el pasado, el desempeño posterior fue muy bueno.
Además, hay una lectura de negocio que importa mucho. El mercado muchas veces se queda mirando el gasto de capital que Microsoft necesita hacer para desarrollar inteligencia artificial. Pero Microsoft no es una historia de un solo segmento. Tiene una escala enorme y negocios complementarios muy potentes.
Uno de los focos más relevantes es Azure. Todo lo que tiene que ver con infraestructura y servidores vinculados al desarrollo de inteligencia artificial viene mostrando una dinámica muy fuerte. Eso ayuda a justificar que el mercado siga respaldando a la compañía aun cuando exige inversión elevada.
Para quien quiere sumar tecnología pero no quiere quedar expuesto a la sensación de estar entrando en una burbuja, Microsoft sigue siendo una alternativa sólida.
Meta: el mercado empieza a mirar mejor la monetización
Meta también tuvo una muy buena semana y logró recuperar las pérdidas que había sufrido tras balances anteriores. Parte del cambio de humor vino por iniciativas concretas para monetizar mejor su enorme base de usuarios.
La novedad más destacada fue el avance en modelos de suscripción de bajo costo para productos como WhatsApp e Instagram, con funcionalidades adicionales. La lectura del mercado fue positiva porque apunta a algo muy valioso: empezar a capturar ingresos también del usuario cotidiano, no solo del negocio publicitario o de soluciones más empresariales.
Cuando una plataforma tiene escala global, incluso pequeños tickets mensuales pueden transformar la ecuación. Y el mercado lo entendió rápidamente.
Argentina: cambió el ritmo y el mercado reaccionó
Si afuera hubo una buena semana, en Argentina también. Y acá el movimiento fue muy visible tanto en bonos como en acciones.
El Merval en dólares volvió a encenderse
El índice Merval medido en dólares tuvo un salto muy fuerte en pocos días. La pendiente reciente del gráfico muestra una aceleración muy marcada, algo que no pasó de manera gradual sino de forma bastante vertical.
Ahora bien, además de la velocidad de la suba, hay otro punto técnico importante: el índice llegó nuevamente a una zona que ya había funcionado varias veces como techo desde mediados del año pasado, cerca de los 2000 puntos.
Eso deja planteado el desafío de corto plazo:
- Si rompe esa zona, podría ir a buscar niveles más altos, incluso los máximos previos, con margen adicional en dólares
- Si no la rompe, puede volver a moverse dentro del rango en el que viene oscilando hace meses
En cualquier caso, la reacción reciente del equity argentino no fue casualidad. Hubo fundamentos detrás.
Bonos argentinos: mejor performance que otros emergentes
La deuda soberana local tuvo un rendimiento superior al de otros bonos emergentes durante el año. Mientras instrumentos comparables del mundo emergente mostraron un desempeño bastante neutro, los bonos argentinos lograron avanzar algunos puntos.
Eso sugiere que el mercado empezó a diferenciar más entre países. No es lo mismo una economía vulnerable al contexto internacional y con fragilidad externa que otra que mejora sus cuentas y se beneficia por su perfil exportador de commodities.
En ese marco, Argentina mostró señales concretas que ayudaron a explicar la compresión del riesgo.
Reservas: una sorpresa mucho más positiva de lo esperado
Uno de los datos más relevantes fue la magnitud de la compra de reservas por parte del Banco Central. En una sola jornada llegó a comprar cerca de 447 millones de dólares, y el acumulado del año rozó los 9600 millones.
Eso es importante por dos motivos.
- Primero, porque se acerca muy rápido al objetivo más conservador que se manejaba para todo el año
- Segundo, porque a comienzos de año existía la duda de si una compra fuerte de divisas iba a presionar al tipo de cambio
Hasta ahora, esa preocupación no se materializó de la forma que muchos temían. Y eso le dio al mercado una señal muy poderosa: el frente externo puede estar ordenándose más rápido de lo previsto.
Licitaciones: menos vértigo y mejor perfil de vencimientos
Otro de los puntos clave de la semana fue el resultado de las últimas licitaciones del Tesoro.
Hubo muy buena recepción de instrumentos como los bonos ajustados por TAMAR, en particular los que vencen en 2027 y 2028. Para perfiles conservadores, el 2027 luce como una alternativa muy sólida. Para quien acepta un poco más de riesgo, el 2028 ofrece una tasa que varios consideran particularmente atractiva.
La lógica detrás de ese interés es bastante razonable. El bono 2028 vence apenas unos meses después del cambio de gobierno. Para que hubiera problemas serios de pago en un plazo tan corto haría falta un deterioro muy abrupto del cuadro macro, algo que hoy no aparece como escenario base.
Pero más allá del instrumento puntual, lo valioso es el mensaje de fondo: el Tesoro está logrando extender vencimientos.
Eso ayuda mucho a bajar la volatilidad. Cuando el mercado se llena de letras cortas y nadie quiere pasar más allá de una elección, se arma una concentración de vencimientos peligrosa. En cambio, si Finanzas logra patear parte de esos pagos hacia 2028, el calendario se vuelve más manejable y el mercado respira mejor.
También hubo una señal interesante desde la estrategia oficial: en esta oportunidad no se recurrió al bono dual que paga lo mejor entre CER y TAMAR, un instrumento que había tenido bastante aceptación. La lectura es que, con una concentración importante de vencimientos en junio, probablemente vuelva a aparecer para seguir descomprimiendo el perfil hacia adelante.
¿Todavía hay valor en los bonos largos?
Para quien invierte en renta fija, la gran discusión no es solo si Argentina mejoró, sino dónde dentro de la curva todavía queda recorrido.
Y ahí aparece una idea interesante: el tramo largo todavía podría tener upside si las tasas siguen comprimiendo.
Tomando una tasa objetivo del 7%, que ya es una hipótesis bastante más prudente que asumir escenarios demasiado optimistas, bonos como los vencimientos 2038 o 2041 podrían mostrar potenciales de apreciación del orden del 15% al 17% en dólares.
Eso es mucho. Sobre todo si se mantiene la acumulación de reservas y si en algún momento Argentina vuelve a normalizar más su acceso al mercado internacional.
En cambio, en el tramo más corto la situación es distinta. Algunos bonos de corto plazo ya rinden parecido a obligaciones negociables corporativas de primera línea. Ahí tal vez el atractivo sea menor. Por eso empieza a tener sentido evaluar dos caminos:
- Rotar desde soberanos cortos hacia soberanos más largos
- O directamente pasar a deuda corporativa si no se quiere atravesar la previa electoral con exposición soberana
Acciones argentinas: energía y bancos fueron el motor
El rally local no fue homogéneo. Hubo sectores claramente protagonistas.
YPF recibió un respaldo importante
Dentro del universo energético, YPF sumó una noticia favorable: una mejora en la calificación crediticia por parte de Fitch. El cambio respondió a varios factores propios de la compañía:
- Mejora operativa
- Fortalecimiento de la estructura financiera
- Perspectivas de crecimiento asociadas a Vaca Muerta
Además, la relación entre deuda neta y EBITDA se ubica en niveles razonables y con expectativa de mejora adicional hacia el próximo año. Eso es muy relevante cuando se analiza capacidad de repago y perfil de riesgo en deuda corporativa.
En otras palabras, no fue solo un movimiento de precio. Hubo respaldo concreto desde lo financiero y desde el negocio.
Bancos: venían retrasados y empezaron a recuperar
Después del sector energético, el bancario es uno de los más importantes dentro de la ponderación del índice local. Y en esta suba del Merval tuvo un papel central.
Los bancos lideraron varias ruedas y lo hicieron además partiendo desde atrás. Muchos nombres venían todavía muy golpeados en el año, con caídas cercanas al 30% en algunos casos. Eso facilitó una reacción fuerte cuando aparecieron mejores noticias.
A eso se sumó un dato clave: hubo balances algo mejores de lo esperado y también interés de inversores internacionales relevantes que estuvieron sumando acciones argentinas, con foco en ciertos nombres puntuales del mercado local.
No todos los bancos son iguales
Acá aparece otro mensaje que vale tanto para Estados Unidos como para Argentina: no alcanza con elegir el sector, hay que elegir bien la compañía.
En el sistema bancario local, eso quedó bastante claro al comparar métricas de rentabilidad, calidad de cartera y valuación.
ROE todavía bajo, pero con señales de mejora
La rentabilidad sobre patrimonio de los bancos sigue siendo modesta en términos absolutos. Si se la compara con referentes regionales muy eficientes, la distancia sigue siendo grande.
Sin embargo, hay una mejora respecto de trimestres anteriores, y eso importa. El mercado muchas veces no reacciona tanto al nivel actual como a la dirección de la tendencia.
Dentro de los bancos más grandes, BBVA y Banco Macro quedaron mejor parados en ROE que Galicia y Supervielle.
La mora dejó de empeorar
Otro frente relevante fue el de la calidad crediticia. El ratio de morosidad venía deteriorándose trimestre tras trimestre y generaba bastante preocupación. En esta última foto, al menos, dejó de empeorar.
Eso no significa que el problema desapareció. En parte, la mejora también se explica porque los bancos moderaron su ritmo de préstamos. Pero aun así, frenar el deterioro ya es una señal importante.
Y nuevamente, al desagregar por banco, BBVA y Macro aparecen con una cartera más sana que otros jugadores del sector. Supervielle también mostraba una foto relativamente mejor en este punto, mientras que Galicia quedaba más rezagado en la comparación puntual de morosidad.
Valuación contra rentabilidad: ahí también hay diferencias
Cuando se cruza el ROE con el price to book value, vuelve a aparecer una conclusión parecida. A igualdad de valuación, algunos bancos ofrecen una rentabilidad claramente superior.
Ese descalce favorece otra vez a BBVA y Banco Macro frente a Galicia y Supervielle. Por eso, para quien mira al sector bancario argentino con la idea de que puede haber piso y recuperación, la selección fina importa muchísimo.
Qué puede sostener el próximo tramo del mercado argentino
Si el mercado local quiere romper de verdad esa zona de resistencia en el Merval en dólares y meterse en un nuevo tramo alcista, hay algunos drivers que conviene seguir muy de cerca.
- Continuidad en la acumulación de reservas
- Más compresión del riesgo país
- Licitaciones que sigan estirando vencimientos
- Mejora real de actividad en sectores atrasados
Este último punto es importante. Energía y bancos ya traccionaron bastante. El paso siguiente podría venir de materiales y sectores ligados a actividad real, si empresas como Loma Negra, Ternium o Aluar empiezan a mostrar un contexto operativo más favorable.
Si eso ocurre, el mercado argentino podría ampliar su rally y dejar de depender solo de dos o tres historias puntuales.
La conclusión: el mercado mejoró, pero exige precisión
Lo más interesante del momento actual es que cambió el ritmo, tanto afuera como adentro.
En Estados Unidos, las valuaciones altas siguen encontrando respaldo en balances sólidos. Pero ya no alcanza con comprar un sector entero. Hay que elegir bien el subsector y la compañía.
En Argentina, el mercado empezó a creer un poco más en la mejora del frente financiero y externo. La compra de reservas, la mejora en la deuda, la recepción de las licitaciones y la recuperación de sectores castigados le dieron otro tono al precio de los activos.
Eso no significa que todo esté resuelto ni que el recorrido vaya a ser lineal. Pero sí marca algo importante: el mercado local dejó de moverse solo por expectativa y empezó a encontrar más anclaje en hechos concretos.
Y cuando eso pasa, hay oportunidades. Pero no en piloto automático. Hay que mirar valuaciones, crecimiento, balances, calidad de activos y timing. Porque en este mercado, más que nunca, la diferencia entre estar bien posicionado y simplemente "estar invertido" puede ser enorme.
Fuente: Mercado sin filtro. Canal Mundo Dinero. Link: