En un tramo de la larga conferencia de prensa que brindó el presidente electo, los periodistas le preguntaron si piensa relevar de su cargo al presidente de la petrolera YPF, Miguel Galuccio, que llegó a ese puesto luego de una larga carrera en empresas multinacionales del rubro. Mauricio Macri le abrió una puerta a la continuidad de Galuccio como presidente de la empresa cuya mayoría accionaria posee el Estado nacional y las provincias. Sin embargo, Macri aclaró que será clave la opinión de su futuro ministro de Energía.

“Será evaluado y habrá una consideración profesional porque, como lo he dicho en la campaña, el caso de Galuccio no es el mismo caso de otras gestiones que ha llevado a cabo este Gobierno donde puso gente no idónea, improvisando, y realmente obteniendo malos resultados”, afirmó.
En abril, en una entrevista radial, Macri criticó con dureza el monto que pagó el Estado luego de la expropiación por las acciones que estaban en poder de Repsol.

“Terminaron pagando una fortuna, dijeron que no iban a pagar nada y pagaron una fortuna. Todo mal. Lo que vos tenés que hacer en un país con un Gobierno que respeta la ley y la Constitución, es primero ir al Congreso, aprobar una ley, fijar un precio, pagarlo y ocuparse de la empresa. No mandar a la gendarmería y echarlos a patadas”, dijo en aquella oportunidad Macri.

“Hubo una confiscación. Y, ¿qué trajo eso? Un enorme descrédito de Argentina. Porque salió en todo el mundo que en Argentina te echan a las patadas como hace Maduro en Venezuela con la fuerza pública y no con la Constitución. Fue algo gravísimo”, aseguró entonces el hoy presidente electo.

Según trascendió ayer, el encargado de decidir si Gallucio seguirá en su puesto será el ex presidente de la filial argentina de Shell, Juan José Aranguren, que será desdignado ministro de Energía. Aranguren, que viene trabajando con Macri desde hace tiempo, fue uno de los pocos empresarios que se enfrentó con los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner de manera frontal.

En principio, el gobierno hostigó a su compañía acusándolo de que aumentaba los precios de los combustibles sin justificación. Incluso, grupos paragubernamentales promovieron un bloqueo a las estaciones de servicio de Shell. Luego, la empresa denunció al Ejecutivo porque no le permitiía girar dividendos a su casa matriz a pesar de que el marco legal vigente lo permitía.

Fuente | IEco