Ni la fuerte suba de las tasas de interés de las Lebac ni el sinceramiento cambiario alejaron a los argentinos del amor por el dólar. Al menos en los primeros meses de la gestión de Mauricio Macri, la demanda de divisas se mantuvo en un nivel elevado. Según cálculos preliminares, en el primer trimestre de 2016 el nivel de atesoramiento registrado se ubicó entre los u$s 2.500 millones y u$s 3.000 millones.

Estos valores mantienen los que se registraban antes de la eliminación del cepo, a través del esquema de dólar “ahorro”, que permitía a los ahorristas la compra de divisas al tipo de cambio oficial y generó fuertes pérdidas de reservas al Central. Ya sin el cepo cambiario -una de las primeras medidas que tomó Alfonso Prat Gay-, comprar dólares se vuelve mucho más sencillo y la mayoría de los bancos permite hacerlo hasta por home banking.

La diferencia con el esquema anterior es que no se cuenta con una cifra diaria de demanda de dólares por parte de público y empresas, sino que se deduce de la información que diariamente brinda el Central. Estos datos estarán disponibles recién cuando se publique el informe cambiario correspondiente a los primeros tres meses del año.

“El sector privado siguió atesorando dólares, tanto cuando subió el tipo de cambio como cuando bajó. Y lo mismo cuando subió y luego el Central redujo la tasa de interés”, explicó un economista que sigue de cerca la política monetaria.

El proceso debe ser caracterizado como fuga de divisas en buena medida: se trata de dólares que están dentro del circuito financiero pero que al ser adquiridos por los ahorristas salen del sistema. La contracara es el aumento de depósitos en dólares. Subieron cerca de u$s 3.000 millones desde el fin del cepo cambiario y permitieron que los bancos también presten más barato en moneda extranjera.

Una de las incógnitas es si esta tendencia al atesoramiento en dólares se mantendrá luego del acuerdo con los holdouts o podría disminuir. Por un lado, podría reducir cierta “ansiedad” de los ahorristas por adquirir divisas, pero al mismo tiempo cierto atraso cambiario podría alentar más compras.

Esta tendencia al atesoramiento en dólares se refleja en la caída que sufrió el nivel real de reservas. Si se deducen los u$s 5.000 millones que el Central contabiliza como parte del swap acordado con un grupo de bancos privados, las reservas están a punto de perforar los u$s 23.000 millones. Esto representa una caída superior a los u$s 1.000 millones en lo que va del año. “Los dólares que entraron el Banco Provincia e YPF por emisiones de deuda se fueron por otra ventanilla, lo que es grave si se mantiene”, explicó otro economista. A la demanda de divisas para atesoramiento se suma el hecho de que continúa el drenaje de dólares por el lado de la cuenta de turismo. Si bien aumentó el tipo de cambio, para quienes viajan al exterior la cuenta sigue dando casi exactamente igual que antes de la apertura del cepo cambiario, por lo que representa otro canal de drenaje de dólares.

Fuente Ambito