El ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, entró poco después de las 18 en el microcine del Palacio de Hacienda, el mismo lugar en que hace dos meses y medio había anunciado sin sobresaltos la salida del polémico cepo cambiario, para dar una conferencia de prensa. La puesta en escena ayer siguió el mismo estilo. Mientras pedía disculpas porque el jet lag de su viaje a China le estaba jugando una mala pasada y decía una y otra vez que su equipo no había hecho nada más que “lo normal”, dio a conocer el acuerdo que le pone fin a la mayor parte de los conflictos en torno de la deuda en default, un problema de más de 14 años que se resolvió en siete semanas. Claro que el dinero facilitó los trámites: la Argentina pondrá US$ 6500 millones para cerrar la disputa en el juzgado de Thomas Griesa, algo que su antecesor, Axel Kicillof, no estaba dispuesto a hacer.

Decisión legislativa

El mismo mensaje intentó extender al Congreso, cuyas sesiones ordinarias inaugurará hoy el presidente Mauricio Macri. “Esta semana vamos a llevar un proyecto de ley que nos permita concretar estos acuerdos que hemos firmado con los distintos acreedores. Cuando tengamos la aprobación iremos a la etapa final, que es la del pago”, explicó.

Aunque no hubo una amplia desagregación de cifras, Prat-Gay repitió una vez más que no discutieron el capital con los fondos buitre, sino una parte de los intereses. “Hablamos de una quita del 40% de los intereses”, aseguró. Y agregó: “Si el gobierno anterior hubiera tenido esta actitud, hoy la Argentina tendría 2 millones de empleos más de los que tiene”.

Prat-Gay estuvo acompañado por el vicejefe de Gabinete, Mario Quintana; el secretario de Finanzas, Luis Caputo, y Santiago Bausili, subsecretario de Financiamiento.

Aunque no fue el eje de la conferencia, el ministro de Hacienda cargó contra el kirchnerismo. “¿Cuál fue el cambio de estrategia que han visto en todos los comunicados? Nosotros lo encaramos y pusimos el foco en los intereses. La reflexión es si lo pudimos hacer en menos de tres meses, ¿por qué se tardó 13 años?”, preguntó. Según el funcionario, el país deberá pagar US$ 1000 millones más cada año por la dilación del acuerdo con los holdouts.

El ministro también confirmó que el Gobierno emitirá deuda para pagarles a los acreedores, por lo que no se usarán reservas del Banco Central para esa tarea. Serán entre US$ 10.000 millones y US$ 15.000 millones. El número final se definirá en el transcurso de los días, porque el Gobierno espera que en las próximas semanas nuevos acreedores se sumen a la propuesta argentina. Y también influirá la tasa que le pidan al país.

Caputo explicó que los nuevos títulos incorporarán “una acción de clase”, en línea con lo que sucede con las nuevas colocaciones que se hacen en el mundo. Es un detalle técnico que se podría identificar como una “cláusula antibuitre”, ya que permite enfrentar problemas de deuda impaga con mayor facilidad.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) celebró el acuerdo. En un comunicado, sostuvo: “Estamos muy animados por el anuncio de hoy [ayer] que se ha alcanzado un acuerdo entre la Argentina y varios de sus acreedores. Este es un paso importante para permitir que la Argentina vuelva a los mercados financieros y restaurar su posición financiera”.

Ése es uno de los mayores anhelos en el Palacio de Hacienda.

El impacto, según Cristina

“Si Macri arregla con los buitres, se queda 12 años”, habría dicho la ex presidenta Cristina Kirchner apenas unos días atrás durante un almuerzo con un empresario cercano en Río Gallegos. La ex mandataria está convencida de que el eventual arreglo de Macri con los holdouts le anotará al Presidente una victoria dificil de desafiar.

Fuente La Nacion