La rueda gira. Cuando eBay compró PayPal en 2002, la plataforma de pagos electrónicos creada cuatro años antes apenas estaba despegando; incorporarse al rey de los mercados de Internet le permitió levantar vuelo. El viernes 17 de julio, tras el cierre de las operaciones, PayPal y su mentor se separaron; cada accionista de eBay recibió una acción PayPal y una acción de la nueva eBay achicada. Y ahora Wall Street tiene dudas sobre el futuro de eBay en el mercado, una vez huérfana de su filial que se volvió estrella.

El lunes, cuando Nasdaq anunció la primera cotización de PayPal, aquella start-up de Palo Alto creada originariamene para hacer pagos a través de las agendas electrónicas PalmPilot, se convirtió en un gigante de las finanzas, presente en 200 mercados con 165 millones de clientes activos.

En el primer trimestre de 2015, por primera vez, el volumen de negocios de PayPal superó al de su hermana mayor. Para todo el año, se espera una suba en los ingresos de PayPal de 15 a 18%, frente al 3 a 5% para el sitio de las subastas.

Teniendo en cuenta las preoperaciones que el mercado permite en los días previos a la independización de una empresa a fin de prever su precio, PayPal debutó en bolsa con una capitalización de 45.000 millones de dólares, mientras que eBay (antes de la separación) valía 80.000 millones. Eso ubica a la compañía de pagos en el primer nivel de las “fintech” del mundo, empresas nacidas de la unión de la tecnología y las finanzas y llamadas a revolucionar la banca.

El grupo eBay había anunciado su separación en septiembre de 2014, bajo la presión del inversor activista Carl Icahn quien, desde enero de 2013, se movía en ese sentido para fortalecer la valorización de la pepita de oro de los pagos. Para él, el desarrollo de PayPal se veía obstaculizado por la presencia de eBay, que limitaba las alianzas fuertes con sus rivales, como Amazon o Alibaba. Sin que las sinergias compensasen esa desventaja: sólo el 22% de los pagos procesados por PayPal corresponden a transacciones realizadas a través de eBay.

John Donahoe, director general del grupo, primero intentó resistir, pero terminó rindiéndose a los argumentos del famoso especulador Icahn. La partida inesperada del franco-suizo David Marcus, presidente de PayPal e ícono de Silicon Valley, que dio un portazo en junio de 2014 para incorporarse a Facebook, sin duda incidió en esta decisión.

Desde entonces, bajo la dirección de Dan Schulman, un ex de American Express, PayPal afiló sus armas. El grupo se lanzó a un frenesí de adquisiciones, cuyo broche de oro fue en junio la compra en 890 millones de dólares de Xoom, firma especializada en transferencias de dinero entre particulares.

Es una compra que le permite a la firma de pagos electrónicos entrar en zonas adyacentes de los servicios financieros. Los 1,3 millones de clientes activos de Xoom remiteron alrededor de US$7.000 millones en los 12 meses a marzo de 2015. La transferencia de dinero se está convirtiendo en un área candente de las start ups tecnologicas, en la que revistan Azimo, WorldRemit y TransferWise.

Incluso compañías de fuera del área financiera se están interesando en la transferencia de dinero entre pares; Facebook incorporó el mes pasado la capacidad de enviar dinero a amigos en app Messenger en EE.UU. a comienzos de este mes.

Dan Schulman, cuya empresa queda luego del divorcio con una suerte de dote de 6000 millones de dólares en dinero, dijo que continuaría realizando adquisiciones. La contrapartida de su alto crecimiento es que PayPal participa en un universo de pagos global repleto de innovaciones de las que nadie sabe cuáles serán las llamadas a revolucionar los usos. De ahí la estrategia de inversiones de la firma, apostando a todo el abanico de posibilidades para no perder el próximo tren.

En lo que sigue, PayPal deberá aprovechar el viraje hacia el pago por celular, que ya representa un cuarto de las operaciones. Muy oportunamente, en 2013 David Marcus compró en 800 millones de dólares la firma Braintree, una solución de pago móvil, con clientes como Uber y Airbnb.

Pero mientras PayPal mira a su alrededor en busca de más compras de empresas, como anticipó su CEO, se la considera a ella misma como posible blanco de adquisiciones, especialmente en momentos en que empresas con buen dinero como Apple y Google están tratando de fortalecer sus propios negocios de pagos online.

Desafíos importantes, pero que no son nada al lado de los que tendrá que afrontar su ex casa matriz eBay, en adelante sola para enfrentar a los titanes del comercio electrónico como Alibaba o Amazon, e incluso Google.

En los últimos años, se han creado innumerables sitios de ventas (Chairish, Bonanza) con especialidades que focalizan en las preferencias del consumidor, perdido en la oferta pletórica de eBay.

“Su preocupación es no haber innovado lo suficiente en los últimos años”, diagnostica Ives Marin, de la consultora Kurt Salmon; “la interfaz no se ha movido mucho. Han sido superados por sitios y aplicaciones que siguen evolucionando para satisfacer las demandas de los consumidores, como Airbnb o Uber, aunque no tengan la misma actividad”.

Algunos observadores se preguntan si la propia eBay no está destinada, ella misma, a ser comprada. Ven como prueba las recientes decisiones de restructuración y de reorientación del core business , las subastas online. “Recientemente se desprendieron de GSI, su filial de servicios a empresas; a principios de año se deshicieron de 2400 empleados… da la sensación que se hicieron más atractivos para venderse”, según Marin.

Pero ebay tampoco está relegada al rincón de las reliquias de la Web, relativiza el analista. Sigue siendo una plataforma de subastas muy importante y cuenta con 120 millones de usuarios. En 2014, alcanzó los 10.000 millones de dólares de volumen de ventas, sin PayPal. “No se puede decir que es algo insignificante”, concluyó Marin.

Fuente: IEco