Un último paso se interpretó ayer en los mercados como una señal de que el Banco Central ya da por superado el levantamiento del cepo y de que, ahora, espera que la economía se ponga en marcha. En su licitación de deuda, el organismo resolvió bajar por cuarta semana consecutiva las tasas de interés que sirven de referencia a toda la economía. La decisión le permitió, así y todo, recibir una fuerte demanda por sus títulos y absorber $ 20.500 millones del sistema financiero; esto es, aproximadamente, un 3,3% del total de la base monetaria.

Federico Sturzenegger encuentra margen para atenuar los costos de financiamiento en un contexto en el que no se ven presiones sobre el dólar y en el que la fuerte liquidación de las cerealeras y la ausencia de los importadores en el mercado cambiario vuelve a hundir la cotización. Ayer, el tipo de cambio mayorista quedó en los $ 13,57 y el minorista en los $ 13,85.

En las compañías creen que la demanda de quienes necesitan divisas para pagar a sus proveedores en el exterior recién se empezará a sentir con fuerza sobre el final de enero o principios de febrero. En parte, porque recién a partir de entonces empezarán a hacerse efectivas las declaraciones juradas aprobadas en masa en la semana siguiente al levantamiento del cepo; y en parte, porque para volver a demandar productos del exterior es necesario encontrar demanda en el mercado local.

El Banco Central absorbió ayer $ 20.000 millones a pesar de que, simultáneamente, bajó del 32% al 31% anual las tasas de interés de las letras más cortas (35 días). El organismo aclaró en un comunicado que las tasas de corte para ese plazo se ubicaron, de todos modos, muy por encima del nivel que tenían en el mercado secundario (28,3%). Esto es, en rigor, un indicio de que es la mesa de dinero oficial la que debe poner limitaciones para evitar una baja mayor en las tasas.

En las Lebac de hasta tres meses, los rendimientos quedaron cercanas al 30% y en las mayores a ese plazo cerraron por debajo de ese nivel: entre el 29% y un 28,5% .

El Central advirtió sobre un cambio de política que comienza a reflejarse en una desaceleración de la emisión monetaria, que pasó de un ritmo del 45% anual a uno del 30%. “Es intención del Central seguir reduciendo la expansión de los agregados monetarios en las próximas semanas, con el objetivo de lograr un descenso sensible en la inflación”, explicó. En el mercado creen ahora que en las próximas semanas el Banco Central encontrará aún más espacio para bajar las tasas de interés, porque presumen que el dólar se mantendrá completamente calmo en el verano y que recién habrá pasado el techo de los $ 14 pasado febrero. Nadie subestiman, así y todo, el efecto del desembarco de las importaciones.

Fuente Ambito