Hugo Moyano salió contento del almuerzo con Mauricio Macri. Sin ningún cargo gubernamental acordado para sus hombres, como le hubiera gustado, pero conforme porque fue el primer sindicalista que logró reunirse con el Presidente electo y ese gesto tiene mucho valor político. Como yapa, el líder camionero se llevó otras dos cosas del encuentro: la promesa de que habrá “participación” sindical en el área de Transporte y el compromiso de que los gremios se sumarán a un ambicioso plan para exportar el modelo de reciclado de basura del CEAMSE a todo el país.

La comida se realizó en el moderno edificio de la Jefatura de Gobierno porteña, en Parque Patricios, y, aunque se especulaba con que iban a estar a solas, Macri estuvo acompañado por Diego Santilli (de excelentes vínculos con el moyanismo) y tres de sus ministros designados: Marcos Peña, Jorge Triaca y Guillermo Dietrich. El nombramiento de los dos últimos, precisamente, causó malestar en el jefe camionero porque prefería otros nombres y su presencia en el almuerzo pareció una forma de Macri de marcarle los límites a su amigo sindical.

Moyano, a su vez, apareció con Omar Pérez, secretario de Política de Transporte del Sindicato de Camioneros; Claudio “Chiqui” Tapia, yerno del líder gremial, y Jorge Mancini, titular del gremio de los trabajadores del CEAMSE y que ganó una banca de diputado bonaerense en la lista del PRO.

El clima fue cordial, distendido hasta el punto de que Moyano bromeó cuando les sirvieron lomo con vegetales: “La última vez nos diste sopa fría. Si hoy había lo mismo me cruzaba a comer un choripán”. Las designaciones macristas vetadas por el líder de la CGT Azopardo y la postergación de dos encuentros con el Presidente electo hacían temer cierta tensión. Dicen que no fue así.

En la reunión analizaron la dura herencia económica que deja Cristina Kirchner, con cuentas al rojo, inflación y múltiples designaciones en el Estado. Por eso, tras el almuerzo, Moyano puntualizó que “la devaluación la está haciendo el gobierno que se va” y aseguró que “los precios aumentaron un 28%” en los últimos días. “Si la mercadería vale eso, hay una devaluación”, destacó. Y enseguida hizo una advertencia que seguramente intranquilizará al nuevo gobierno: “Las paritarias deberán negociarse sin techo y a partir de aumentos superiores al 28 por ciento”.

El jefe sindical puso sobre la mesa el tema del Impuesto a las Ganancias y el futuro Presidente confirmó que se actualizará el mínimo no imponible y que enviará al Congreso un proyecto para actualizarlo automáticamente y para cambiar las escalas.

Otro buen tramo de la comida se lo llevó la problemática del transporte, luego de que el designado ministro hiciera campaña para que el gremialista no pudiera designar a nadie en su equipo. El camionero Pérez insistió en la necesidad de una ley federal de transporte y Macri orientó la charla como para que su funcionario y su amigo sindical hicieran las paces. Así llegó la promesa de Dietrich de que habrá “participación” y “mecanismos de consulta” con los gremios.

Fuente IEco