Luego del escándalo por los “motores truchos”, la automotriz alemana Volkswagen registró una pérdida de 3.500 millones de euros (US$ 3.868 millones) en el tercer trimestre, su primer rojo en 20 años.

Esta pérdida, que después de los impuestos se reduce a 1.700 millones de euros, rompió una larga racha de éxitos del gigante alemán y lo forzaron a revisar en baja sus pronósticos para 2015.

Sin embargo, pese a los millones que deberá gastar por el escándalo con sus motores diésel, la automotriz obtuvo los primeros resultados positivos de dentro de la política de ahorro que emprendió hace un año.

Así, por ejemplo, sus llamados “autos turismo” fueron más rentables que hace un año: si antes rendían, antes de impuestos e intereses, unos 2,30 euros por cada 100 invertidos, en 2015 dieron unos 2,80 euros.

El nuevo jefe de VW, Matthias Müller, aseguró que el balance muestra “por un lado, la fortaleza del consorcio, pero por otro recogen las primeras consecuencias de la situación actual (por el escándalo)”. Sobre esto último, aseguró que la automotriz hará “todo lo posible para recuperar la confianza” de los consumidores.

VW admitió haber manipulado mediante trucos informáticos y mecánicos unos 11 millones de automóviles diésel, que simulaban emitir menos contaminación cuando se los sometía a pruebas de laboratorio.

La empresa llamará a talleres a todos los autos afectados, una operación muy compleja y multimillonaria que será una de las mayores de la historia automotriz. Entre otras, esto afectará a las marcas Seat, Audi y Skoda.

Fuente: IEco